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martes, 28 de enero de 2025

Poesía ígnota

Del amor interrumpido por el sueño,
suspiros que nadie entiende
besos olvidados en mi boca.
renace la esperanza más ferviente.

Descubiertos los antojos
resiste el alma perdida
dentro un cielo rebosante de carmín y algodón
en horas de deliciosa locura.

Tatuado el entrecejo
miro la luna pasar por de soslayo
haciendo guiños elocuentes al sol
dibujando pases de tango tristón.

Y si acaso vienes a reclamar mi querencia
dame tres besos en señal de duelo,
muerta estoy desde que no estás
resucitando al sueño de una tocata en do mejor
donde mis oídos alcancen el canto de un barítono en flor.

Los vientos airosos levantan sin disimulo las faldas de los girasoles.
Y los muertos vienen a comer despojos de mi inocencia.
Las ausencias en las cuencas vacías de ensoñación.
terminan por apaciguar el tan temido dolor de la simulación
con acentos alrevesados.

Transmiten sin afán de complacencia
aquellos por los que suspiras,
ya llegará la hora de marcharse
llenándose de caramelos de cianuro puro
en un parteaguas inacabable
del espíritu de hartazgo incomprendido.

Llena de temblores la escritura camuflada
de grotescos mal formados corazones
con flechas torcidas por Cupido bendecidas
caen sus puntas rojo sangre emparentadas
al abismo dantesco del ocre olvido.

Amores candentes,
religiones baratas,
palabras sin salida.
Vértigos confiables esquilman la tierra azarosa de aventuras renacientes
en los tacones de botas avasallantes de grosera valentía
simbiosis bizarra de quien la cara limpia muestra
confianza pura de lozana cobardía.

Tiempos fervorosos,
luchas combativas.
Amores de paso
cartas sin remitente
amantes sin ternura
escondidos en altos niveles de amargura.
Y sin embargo...
Plasma versos sin estructura
musas insensibles,
flores sin aroma
pájaros con su eterna retahíla
de piares sin emoción
el alma de los niños encandila.


Sin embargo
nada tiene que ver con todo.
¿O si?


Gracias eternas de quien esto escribe
sin ton y sin son.









 

miércoles, 22 de enero de 2025

Dulcinea y el remedo de Rocinante

(Cuento de miércoles para jueves porque para viernes nunca será)


"cuatro días se le pasaron en imaginar que nombre le pondría... y así después de muchos nombres que formó borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante,

¿No quiere un caballo señito?, me dijeron varios hombres que ofrecían llevar a los visitantes a la cima del volcán. ¡Ni madres! fue lo primero que dije porque en mi pinche vida he estado cerca de un cuaco y no iba a ser esa mi primera vez.
No va a subir a pie señito yo sé lo que le digo. Me quedé viendo desafiante al tipo y emprendí la subida a tan empinada cuesta, mis piecesitos se hacían chuecos porque no estoy acostumbrada a caminar entre piedras.

¡Súbase señito! me dijo el campesino cuando me quedé parada viendo lo difícil del camino, pero no iba a subirme a un pobre cuaco que estaba en los huesos. Podía contarle las costillas, estaba tan esqueleto  que imaginé iba a caer de panza con las patas abiertas-el caballo no yo-tan pronto pusiera mi hermosa anatomía en semejante jamelgo.

No pasa nada, es juerte aunque no parezca -decía el anciano-  mientras mis ojos pedían perdón al intento de caballo que me miraba con ojos de no mames me voy a pandear. Llenando de aire mis pulmones sin volver a mirar a los ojos del caballito, me crucé el bolso, me subí no sin antes querer caer del otro lado porque en mi pinche vida me había subido más que a los caballos de feria que ni relinchan siquiera.

Y ahí voy a lomo de cuaco, con el viejillo agarrando la rienda mientras yo me detenía hasta con los dientes para no caer e irme a estrellar a las rocas que el volcán había expulsado vaya saber su madre cuando.
La subida estaba tan llena de rocas, lodo y hoyancos que el pobre jamelgo esquivaba gracias al sabio manejo del campesino que no sé cómo chingados no se cansaba. Yo no más ver la empinada cuesta ya iba sacando la lengua. El viejo y el caballo iban tan frescos como las lechugas o al menos nunca oí que se quejaran pero si vi la sonrisa burlona del pinche matusalén que se reía en sus adentros.

Llegué o deberé decir llegamos sanos y salvos hasta un santuario quenorecuerdocomosellama. Ahí pude bajar y dejar descansar al pobre caballito que seguramente cuando me bajé ha de haber respirado tranquilo al descargar semejante dama. Lo malo que todavía faltaba el regreso, pinche madre quién me dijo que ese remedo de Rocinante era más fuerte que yo, ni siquiera bufó. De mí ni hablar.

Y vale madre ahí voy pa´bajo de nuevo pidiendo a dios y a todos sus santos anexos y convexos que se acordaran que un día hice algo bueno y que me lo valieran para no estrellar mis huesos -porque tengo, muy escondidos bajo mi carnosidad pero tengo- pero Dios se acordó de un día lejano que rezongué a mi madre, empezaron a caer gotas de lluvia, ora si ya valí madre le dije a Sancho Panza digo a Barry que como buen jinete ni se inmutaba ante el camino lodoso. Ah chinga ahora resulta que sabe conducir caballos, achis.

Por fin llegamos al lugar de partida después de haber pasado las de Caín en el pinche camino, me bajé pero el cuaco se movió, el viejillo no me pudo detener, Sancho no me alcanzó y si, caí con mis quinientos huesos y un collar de calaveras como dice Quique en la tierra, pinche madre en mi méndiga vida me vuelvo a subir a ningún animal de cuatro patas pendejos ¿o seré yo la pendeja?, será el sereno pero no me vuelvo a subir a un jamelgo a menos que alguien me quiera robar a lomo de su caballo bayo, ahí si ni me quejaré, auch!










 

 

lunes, 20 de enero de 2025

Esa especie de suerte llamada memoria

                            Los recuerdos se hacen menos en esta mi memoria olvidada. 


Algunas personas muertas en la realidad vuelven a fallecer en sueños sin razón aparente. Estrecha de memoria los dejo pasar. La hora de soltar lastres pasó mucho tiempo ha. Mi barquito ha tomado rumbo. Despierta y dormida mi alma -si es que existe- descansa en el otrora ayer de mi juventud.

Desecho temores. Guardo un poco de complejos. Sin ellos pierdo mi esencia. Flagelo de tres puntas para azotar las carnes cuando la soberbia lo amerite. No es ser mi propia víctima, es para recordar que por ellos existo según mis convicciones. Nada he de preguntar lo que nadie puede contestar. Los que se fueron no han de regresar a despejar dudas vanas. Los que quedan prefieren olvidar lo que nadie contó.

Los errores corregidos son verdades borrosas.

La cabeza semivacía no da pauta para albergar sinrazones. No pesan los pecados no cometidos ni el blondo pelo caído a mis pies.  El daño es sin reparación. Mi memoria es libre de equívocos ajenos. Cargo lo mío en el bolso de mano. Ni tanto que fuera que en él no quepa. Los enojos con la vida están en agonía. Soy feliz dentro de la propia infelicidad. (Ríete anda, hazlo por mí).
 Dalila cortó la alborotada melena. Barrió con la escoba de bruja el pelo característico. Mi sello personal fue a dar al bote de la basura. Pequeño Goliat dime a qué le temes. De quién te escondes. 

Alza la cara, de mi no te espantes. 
Soy incapaz de hacer daño a nadie.

Los limones de suyo amargo sirven también para preparar un agua refrescante. Digamos que soy un limón sin vanaglorias ni exquisitas presunciones. Sin herir el ego a veces creo conocer la razón de estar en este mundo. ¿Por qué no hablas así en la vida real?

Confórmate con que hable. 
No pidas peras al olmo.

Pasajera de la vida. Tren de la discordia. Me subo en el tercer vagón. El mío es de la suerte. Quimeras llevándome por caminos desconocidos. Labios delgados partió en el tren del ayer. Legado de vida que no me corresponde heredar a nadie. Desahuciada de la alegría me cobijo bajo el manto de risas ajenas.

Escribo lo que de mí entiendo. Compleja la suerte de ser yo. Y sin embargo tres puntos suspensivos lo ameritan. Desafiando el inexpugnable cerebro todo ha cambiado.
Sorbos de aire me mantienen viva. Imberbe otoño hace cavilar la vida que va volando en las nubes de algodón profano. 
                                      De vez en cuando trágate el orgullo y come un poco de humildad. 
                                                                             Te sentará bien.

El tiempo me ha dejado en el sillón de la marmota para descansar el vuelo. Tocando tierra firme deseo que mañana sea como ayer. Porque ya lo conocí quiero vivirlo de tal forma que mis pies conozcan el camino sin ostentar heridas. Pies sanos. Pies firmes. Pies sin huella. 

Del futuro que alguien se encargue. 
El destino juega a la par del que se deje. 
Alegoría de lágrimas sin fin.
Que de esto escribo.


(Cada día te entiendo menos,
 cada día me conozco más)


Aquí me bajo.



¡Pu puuuu!
Chucu chucu chucu chucu chuchuchu.


¡Ámonos!














 

 








 

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.