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jueves, 24 de abril de 2014

Tengo...

Tengo...
una hija de vacaciones y nulas ganas de escribir.
Tengo...
un hijo volando del nido y dos viejos mirando el anochecer..
Tengo...
una nieta sin apetito y un novio con diez veces más su edad.
Tengo...
una pila de ropa por planchar y un cuerpo arrugado por el tiempo.
Tengo...
un móvil sin número y un whatsapp inexistente.
Tengo...
un amigo enfermo del corazón y el mío no le puedo dar.
Tengo...
tres títulos vacíos y un post sin terminar.
Tengo...
un disfrútalo sin temor y una duda que no encuentro.
Tengo...
tres amigas en el hoyo y un no poder ayudar.
Tengo...
un gato que me ama y dos chihuahuas haciéndose viejos.
Tengo...
diez deseos bajo mi falda y tres dedos sin experiencia.
Tengo...
una plática con dios y un ateísmo sin consecuencias.
Tengo...
un ¨vamos a darnos tiempo¨ y una confusión aliviada.
Tengo...
un mar que no sé nadar y un faro que no me guía.
Tengo...
mil ideas saliendo al lavar trastos y cinco globos por reventar.
Tengo...
tres mujeres escuchando música y sus risas son ecos al viento.
Tengo...
un poeta que no entiendo y un amigo abandonado.
Tengo...
una metáfora del tiempo y un quizá ya ocurrió.
Tengo...
tres libros a la deriva y un cigarrillo a medio fumar.
Tengo...
tres puntos suspensivos y ningún punto final.
Tengo...
una bebé escuchando Metállica y un abuelo azorado.
Tengo...
una charla inconclusa y mil besos por repartir.
Tengo...
diez renglones por escribir y un reto que no cumplí.
Tengo...
una vida sin ti y toda mi muerte contigo.





...








martes, 22 de abril de 2014

La mejor de las críticas

Venciendo el temor que me daba el leer uno de mis cuentos a La Bella por miedo a no captar su atención, ayer por tercer día consecutivo le he contado una de las muchas historias fantásticas salidas de mi cabeza.

Puestos los codos sobre el lugar más cómodo que ha encontrado después del regazo de su madre, Natalia espera sobre mi panza, las palabras con las que ha empezar a soñar.

Erase que se era... en su mente comienza a dibujarse el personaje del que hablo. Apolinar III una lombriz sin manos queriendo ser guitarrista. 

Presta su atención he dejado atrás el miedo a que no me entendiera algunas palabras por demás incomprensibles para ella. Atenta escucha lo que saco de un libro sin hojas.

Sigo leyendo, ojos somnolientos, frágil cuerpecillo cayendo sobre mi soñando en un mundo que ahora sé inventé para La Bella.

Temores atrás, respiración profunda, brazos de abuela arrullando una vida que es menester hacer feliz como prioridad en este mi mundo de dolores recurrentes y quejas insalvables.
Voy por buen camino, ayer se durmió casi al final, dándome sus opiniones en cada frase que se le diera la gana.
Natalia La Bella, la mejor crítica y dueña de mis cuentos ha nacido ya. 
Mis miedos como tantos otros han quedado en el pasado que no ha de volver. 
Hoy toca ser feliz.











sábado, 19 de abril de 2014

Uno no se peina en las urgencias ni se despide de nadie

Una súbita sacudida nos acomodó las ideas en un viernes por la mañana. Las lámparas se movían sin parar haciendo que hipnotizados no dejásemos de mirarlas. El crujir de ventanas -la primera vez que truenan desde que llegamos a esta casa- me hacían imaginar que eran ojos queriendo salirse de sus órbitas. El país temblando y yo no dejo de imaginar. Dejara de ser quien soy. Y luego, las mariposas que anuncian vendavales, colgadas en la ventana se tocaban entre si movidas por un viento inexistente.
Tomados por sorpresa salimos con mascotas en mano y pijamas arrugados a la calle donde otros vecinos igual de azorados que nosotros buscaban la calle como salvación de un temblor en viernes santo.

Pelos parados, sueños interrumpidos y la mirada inocente de una Bella era nuestra imagen. Estampa familiar de vidas asustadas por la naturaleza. Si mi muerte llega en ese instante, me hubiese ido feliz de la mano de toda mi familia menos de Laura quien encerrada en su edificio de huesos viejos lloraba rezando para que este no se derrumbara de lo antiguo que está. Huérfana de todos, Laura seguiría su camino sola con su soledad como dice la canción. 
No le hubiésemos dicho adiós. ¿Y qué se puede hacer?  Hay adioses verdaderos como los que digo yo cuando ya no hay para qué volver... o ya no se puede volver. Este adiós sería uno interrumpido entre su Te amo mami y su Te veo el domingo. Vellos erizados de pensar. Sacude la cabeza, espanta las ideas funestas de ti y mira que sigues viva, lo demás vendrá por añadidura y yo sólo quiero abrazarte.

Tiembla todo incluso Babo Alejandro -el chihuahua joven- quien asustado se había olvidado de ladrar como es su costumbre a todo lo que se mueva. Con los ojos saltados veía a todos lados sin comprender qué carajos hacemos todos en la calle y sin peinar.

Un chasquido nos hizo voltear al cielo. Los cables del alumbrado eléctrico amenazaban azotarnos como los fariseos a Jesús quien en ese instante -según la televisión- empezaba su viacrucis.

Entramos a la casa, era más segura que estar parados en la calle con riesgo a morir electrocutados. Foquitos humanos de un christmas adelantado.

-¿Cuánto lleva?- preguntó alguien

-Cerca de dos minutos- contestó otra voz.

Después supimos que el sismo duró cincuenta segundos eternos como tu amor de hombre maduro. 
Volvimos a la calma. 
Ningún daño visible. 
Todo tranquilo en una ciudad sacudida en sus entrañas para ver si así despertamos del marasmo en que nos encontramos,
pero nada nos hace reaccionar.

Volvamos pues a lo cotidiano que los temblores son inherentes a nuestra realidad.
























Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.