Sus ojos pasaban de los míos a los de Barry, luego al piso, luego a los míos mientras su mano sostenía su mentón.
De mirada inquieta, hacía preguntas y no dejaba de ver mis ojitos pispiretos. Su pelo negro recién lavado caía coqueto sobre su frente, era un tipazo. Se parece al guapérrimo de Johnny Depp.
Traía corbata oscura que resaltaba sobre la camisa blanca y la bata de igual color. Madre mía! Está tan jovencito no tendrá ni 25 años.
Su pelo, sus manos, su cara, su todo, es un niño travieso.
Tan joven, tan delgado, tan guapo, tan galán. Sabía el impacto que causaba porque dueño de si mismo nos observaba, es tan guapo, creo que ya lo dije.
Me tocó las manos, las piernas, la espalda, otra vez las manos, otra vez las piernas, me jaló de espaldas hacía él, todo esto bajo la mirada complaciente de Barry que solo se limitaba a observar divertido.
Me puso a hacer ejercicios con los dedos, con las manos, con los pies, unos eran tan graciosos que no podía acallar mi risa.
Lo peor es que tuve que caminar en la sala de espera, de puntitas, de talones, y la gente se me quedaba viendo y me tenía que morder los labios porque me daba pena.
Me sentí en las nubes cuando me vio por primera vez.
Un suspiro largo salió de mi frondoso pecho, me había flechado ese muchacho tan guapo. Lo mejor de todo es que me dio su número telefónico, suspiro largo mil veces.
Que grato es haberlo conocido, hace que los calores suban en tropel a mi cara. Pensaba que eso era cosa del olvido, pero ya me dí cuenta que este cuerpecito siente aún por otros guapos.
Suspiro solo de recordarlo.
Lo malo es que es mi médico especialista. Y si me tocó las piernas y las manos fue porque me estaba auscultando.Y cuando me jaló hacía él fue porque tenía que ver mi pronta respuesta a un estímulo. Y si me dio su teléfono fue para que le diga como me siento, snif.
Lo voy a volver a ver en abril y le diré a Barry que espere afuera del consultorio. No importa al fin que yo no le digo nada cuando me dice que la terapeuta está muy guapa que le gusta y no puede apartar la vista de sus ojazos negros.
Este médico está como para mi-guelito, me hace temblar de emoción, he suspirado tantas veces por él que se me va a salir el alma.
Ya quiero que sea abril.
*Post marcado para que no lo vea Barry ni mi familia, shhh.