Amanecí de buen humor amando peligrosamente a todo el mundo. Esto no puede ser. Algo me pasa. Debe ser una pesadilla. Los somníferos hacen su efecto. Duermo placenteramente. El mundo no puede ser tan hermoso. Pellízquenme o algo. Despiértenme o así. Esto no puede ser real. Los gruñones no son bienvenidos en ningún lugar.
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miércoles, 14 de septiembre de 2016
Después del trece sigue el catorce
sábado, 10 de septiembre de 2016
El enigma del ratón desnudo
Algunas veces me dan ganas de salir corriendo de aquí pero luego recuerdo que no tengo adónde ir y me quedo sentada.
Otra vez quisiera agarrar al toro por los cuernos y decir hasta aquí llegué pero recuerdo que no sólo es decisión mía y aunque siga habiendo cornadas no es momento de cortarme la coleta.
Una vez tuve ganas de aprender esperanto pero cuando le eché un vistazo a la primera lección me salí a hurtadillas. Se acabó el pretexto para conversar contigo.
Tres veces he escapado de mi casa pero cuando veo lo mal que se lo pasa uno fuera regreso con el rabo entre las patas.
Muchas veces he querido decirte adiós para siempre pero lo tuyo y lo mío va más allá de un adiós solitario.
Alguna vez quise comenzar una vida nueva pero siendo yo la misma protagonista no hay manera. Siempre seré yo.
A veces quisiera que sonara mi teléfono y que llamara alguien inesperado pero me da miedo que del otro lado escuchen la trémula voz que poseo y termino por taparme los oídos. Es más fácil hablar por whatsapp porque mi voz no tiembla.
Una vez quise averiguar la aparición de un ratón desnudo en el patio trasero pero cuando me puse a divagar sobre cómo fue que llegó ahí, me da escalofríos.
Muchas veces quise hablarle a mi psicóloga favorita pero el motivo que no me permitía hacerlo era más fuerte que mis ganas de escucharla. Cuando la vea estoy segura que después de tanto tiempo me dirá que estoy sana. Me dará de alta, me abrazará acariciándome el pelo y me dirá hasta luego Flor. Nos marcharemos Barry, Laura y yo tomados de la mano, contentos y felices de haber superado la prueba más dura que el destino nos ha puesto hasta hoy.
Hubo una vez una reina carente de imaginación que acostumbraba a escribir tonteras después de sus largas noches de insomnio encerrada en el diván de las memorias idas.
Fin

Otras veces quisiera no ser la que cargue con la responsabilidad de guiar a La Bella por el camino correcto pero tengo presente el papel que juego en esta familia y asumo el reto por más que en las noches me saque un tache en la evaluación del día. Para Natalia no debe ser muy grato ver a su abuela dormida la mayor parte del tiempo mientras ella quiere jugar y bailar y reír.
La imperfección como un estado natural del ser humano me lleva a aceptar que a pesar de ser lo que hay no soy tan mal ejemplo. Las virtudes como la risa debieran ser contagiosas.
Otras tantas quisiera ser rana y tirarme en la piedra más aguda del río pero soy nomás una señora recostada en el diván de la marmota esperando a que venga una ola grande y me lleve al otro lado nomás para ver que hay más allá. Los ríos no hacen olas ¿o sí? sepa la bola.
Otra vez quisiera agarrar al toro por los cuernos y decir hasta aquí llegué pero recuerdo que no sólo es decisión mía y aunque siga habiendo cornadas no es momento de cortarme la coleta.
Una vez tuve ganas de aprender esperanto pero cuando le eché un vistazo a la primera lección me salí a hurtadillas. Se acabó el pretexto para conversar contigo.
Hay veces que quiero decirte Te quiero pero los malditos peros forman un nudo en la garganta haciendo que me atragante con tantos que no te he dicho.
Tres veces he escapado de mi casa pero cuando veo lo mal que se lo pasa uno fuera regreso con el rabo entre las patas.
Muchas veces he querido decirte adiós para siempre pero lo tuyo y lo mío va más allá de un adiós solitario.
Alguna vez quise comenzar una vida nueva pero siendo yo la misma protagonista no hay manera. Siempre seré yo.
A veces quisiera que sonara mi teléfono y que llamara alguien inesperado pero me da miedo que del otro lado escuchen la trémula voz que poseo y termino por taparme los oídos. Es más fácil hablar por whatsapp porque mi voz no tiembla.
Una vez quise averiguar la aparición de un ratón desnudo en el patio trasero pero cuando me puse a divagar sobre cómo fue que llegó ahí, me da escalofríos.
Muchas veces quise hablarle a mi psicóloga favorita pero el motivo que no me permitía hacerlo era más fuerte que mis ganas de escucharla. Cuando la vea estoy segura que después de tanto tiempo me dirá que estoy sana. Me dará de alta, me abrazará acariciándome el pelo y me dirá hasta luego Flor. Nos marcharemos Barry, Laura y yo tomados de la mano, contentos y felices de haber superado la prueba más dura que el destino nos ha puesto hasta hoy.
Hubo una vez una reina carente de imaginación que acostumbraba a escribir tonteras después de sus largas noches de insomnio encerrada en el diván de las memorias idas.
Fin

martes, 6 de septiembre de 2016
la MaLquEridA y yo
El cariño y amor por la MaLquEridA -que me ha dado tanto- impide terminar con esta relación. Es como los matrimonios de muchos años, uno ya no sabe si es amor o costumbre lo que los une.
Decir amor es lo correcto. (Lo demás suena prosaico, vulgar).
Ninguna de las dos se atreve a poner punto final. Alimentando lo inexistente con uno que otro beso furtivo. Sin atreverse a decir el adiós verdadero -ora si lo jurito que es de veras manito- definitivo. Y aí vamos viviendo día a día con la esperanza de que tal vez mañana la MaLquEridA y yo volvamos a estar juntas como antes sin siquiera detenernos a pensar por un instante que el antes es eso nomás.
Ya no existe como el amor de los viejos que no saben si es amor o costumbre lo que los une pero no se lo preguntan por miedo a la respuesta digo yo. Y se dan un beso por las mañanas y otro por las noches. Y de vez en cuando se ponen a recordar lo bonito que era antes.
Lanzando un largo suspiro sigue la vida. Pájaro mañanero piando sin contemplación alguna.
La costumbre y el miedo a vivir sin el otro une la melancolía. ¿Qué será de mi sin ti? Te juro que te amo. No hay que jurar el amor, solito se defiende.
Otro día más sin hablar, sin decir lo que sentimos porque puede que mañana todo cambie. El antes no va a regresar. Sin existir el mañana tiene nombre de esperanza. Hay muertos que reviven. Hay otros que ni siquiera muertos están.
Puede ser. Mañana.
El silencio invade mis delirios. Los viejitos no hablan, nomás se tocan las manos para ver si siguen vivos. Ya, adiós, me duele la cabeza. Chau. No quiero saber cómo es vivir sin ti. Cómo será no existir más entre mis dedos. Las penumbras no gozan la existencia. Corazón acompasado.
¿Llegó la hora? La hora no llega, ha estado siempre ahí, cosa es de tener valor. Eso nomás.

Decir amor es lo correcto. (Lo demás suena prosaico, vulgar).
Ninguna de las dos se atreve a poner punto final. Alimentando lo inexistente con uno que otro beso furtivo. Sin atreverse a decir el adiós verdadero -ora si lo jurito que es de veras manito- definitivo. Y aí vamos viviendo día a día con la esperanza de que tal vez mañana la MaLquEridA y yo volvamos a estar juntas como antes sin siquiera detenernos a pensar por un instante que el antes es eso nomás.
Ya no existe como el amor de los viejos que no saben si es amor o costumbre lo que los une pero no se lo preguntan por miedo a la respuesta digo yo. Y se dan un beso por las mañanas y otro por las noches. Y de vez en cuando se ponen a recordar lo bonito que era antes.
Lanzando un largo suspiro sigue la vida. Pájaro mañanero piando sin contemplación alguna.
La costumbre y el miedo a vivir sin el otro une la melancolía. ¿Qué será de mi sin ti? Te juro que te amo. No hay que jurar el amor, solito se defiende.
Otro día más sin hablar, sin decir lo que sentimos porque puede que mañana todo cambie. El antes no va a regresar. Sin existir el mañana tiene nombre de esperanza. Hay muertos que reviven. Hay otros que ni siquiera muertos están.
Puede ser. Mañana.
El silencio invade mis delirios. Los viejitos no hablan, nomás se tocan las manos para ver si siguen vivos. Ya, adiós, me duele la cabeza. Chau. No quiero saber cómo es vivir sin ti. Cómo será no existir más entre mis dedos. Las penumbras no gozan la existencia. Corazón acompasado.
¿Llegó la hora? La hora no llega, ha estado siempre ahí, cosa es de tener valor. Eso nomás.

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Musa con cuernos
PARA LA MALQUERIDA
La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje
Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.
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Ángeles de la fe
Yo traigo la verdad en mi palabra
Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo.
Vengo a contarte que hay luces que nos hieren,
que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena.
Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia.
Descubrirme a mí mismo y en tu figura
qué poca cosa somos sin ternura.
