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lunes, 15 de septiembre de 2014

Antesala de la felicidad perpetua

Estuve a un tris de que me mandaran con el siquiatra, afortunadamente mi opinión aún cuenta sino estuviera a un paso de entrar a la casa de la risa -para mi ir con el siquiatra es sólo el paso anterior al manicomio- y eso si no me lo puedo permitir. De todos los lugares que hay en el mundo, el manicomio no verá de mi ni el polvo.

Calma MaLquEridA calma, tienes que pensar antes de hablar acuérdate, no debes mencionar ciertas cosas que están vedadas para ti que no te encuentras en tus cabales. No hables incoherencias que quizás para ti no lo son pero para los demás si.

En un mundo donde la mayoría se esconde tras una máscara de cordura, tienes que mostrarte igual, ¿jajaja?

El caso es que si sigo hablando sin pensar la próxima vez no me mandaran tratamiento por un tiempo determinado sino que me encerrarán con los loquitos y de ahí no hay manera de salir. Por cierto ¿por qué creen que los locos son felices -según- por el sólo hecho de reírse sin motivo?

¡Dios mío amárrame la lengua! 

Dice quien tanto me ama que TODOS en mayor o menor medida han tratado de hacerme feliz -en mi casa, en el blog, en mi cotidianidad, doy fe de ello- porque mi vida es tristeza pura pero yo digo ¿Por qué tengo que estar sonriendo para que vean que soy feliz? Soy feliz como soy y ya, es todo. ¿Por qué tengo que comportarme como la mayoría para convencerlos? y en última instancia ¿Por qué tengo que convencer que soy feliz si con que yo lo sepa es suficiente?

Es verdad que al ver mi cara -en ella está reflejado lo vivido- tratan de aliviar un poco la carga que llevo en mis espaldas. Es obvio que si fuera tan feliz a nadie le importaría hacerme reír porque lo sería por el simple hecho de existir. Bueno pues, soy muy compleja es todo.

¿Los felices nunca lloran o lo hacen riéndose?

Yo soy feliz pero mi cara, mi actitud, mis dedos, mis letras, toda yo gritan que no lo soy. Caray, como dice Enrique la apariencia no es sincera. 

Jajaja que risa me doy.












viernes, 12 de septiembre de 2014

Pavarotti vive en el quinto piso

De este lado de la ciudad los aviones pasan muy bajito. Se escuchan sirenas de ambulancia. ¿Habrá ocurrido un accidente o hay un hospital cerca? No conozco mucho por aquí, igual no me pierdo. Los silencios en este sitio son muy diferentes a los de mi casa. Mi casa. Extraño mi casita, mis perros, a Calixto, al pez. Te extraño. De este lado de la ciudad hay mucha gente nice. Otra forma de vivir. Ladrido lejano. Es un perro de color blanco -creo- con una mancha negra, sólo una. El tono de su ladrido me dice que es grande. A lo lejos le responde otro. Imagino es un salchicha café. Extraño mi cama, ¿ya lo dije? Un avión surca los aires, diría un lugar común. La Bella estuvo a punto de borrar un madral de posts pero me di cuenta a tiempo. Mi corazón latió como si fuera caballo desbocado. Esa niña está rebasando mi sabiduría senil, en menos que lo cuento aprendió a manejar el iPad mejor que yo. Que no lo sepa su mamá porque arderá Troya. En esta ciudad "los renglones torcidos" somos invisibles para lo demás. Barry y su peculiar forma de amarme.¡Cuanto calor! Gotas de lavanda en mi almohada. ¿Qué estará pasando afuera? ¡Uuuuuuiiiii! Otro avión rompe el silencio. Tengo sentimientos encontrados. Si no fuera porque sé que Pavarotti está muerto diría que vive en el quinto piso de este lugar al que no pertenezco. Mañana será. Noche de perros. Desde aquí puedo ver la ventana donde se asoma la chica sordomuda. No imagino un mundo en sempiterno silencio. No podría -llegado el caso si así fuera- trastornar la vida de Laura, no sería justo. Otro avión ¡Dios! Hace mucho que no salgo a pasear, mañana lo disfrutaré. En esta vida sólo hay dos personas que pueden reírse de mi tembladera: la Bella y yo, los demás probarán mi furia. Igual les vale madre pero así es y haganle como quieran. Sirenas de ambulancia. Perfume de azahar para dormir tranquila. ¿Otro avión? La verdad es que han pasado más pero no lo escribo porque han sido demasiados. El post de los aviones. Sin embargo siguen pasando. ¿Qué estará haciendo Barry? ¡Estúpida de mi! Después de tanto tiempo vengo a darme cuenta de como escribir los acentos en el iPad, ¡vaya conmigo! Ya no debo decir majaderías, Natalia ha comenzado a repetirlas. Se oye muy graciosa pero nah! las Bellas no dicen groserías, yo soy la excepción. Dice el psicólogo que las mujeres no somos rencorosas sólo es que almacenamos mucha información. Tengo una extraña aversión por los poetas que escriben para otras musas. Un tequilita y sueltas toda la sopa. ¡Suerte te dé Dios! En mi celular existe un contacto llamado la MaLquEridA. Tantos años de marquesa y no saber mover el abanico. Quiero ir al baño pero estoy en casa ajena, ¡Joder! Y así fue como dio por terminada una amistad que nunca existió. Utopías baratas de alguien necesitada de cariño. ¿Otro avión? ¡Quiero ir al baño! ¿Me leerás de nuevo? Mañana iremos a comprar libros y perfumes y cremas y... de amor nadie se muere, fue triste saberlo. ¿Y si yo soy la primera? ¿Eh? ¡Awww quiero ir al baño!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El canto de Cristóbal





Lo oí un domingo por primera vez. Su canto rompió el silencio adormilado del fin de semana. -Se llama Cristóbal- dije entre mis adentros. La forma de cantar la i me dice que se llama Cristóbal. Después de un consenso entre yo y mi otro yo, lo bauticé con ese nombre.

-Kikiriki- cantaba a las seis.
-Kikiriki- cantaba cinco minutos después batiendo las alas.
-Kikiriki- cantaba sin disimulo otros cinco minutos más adelante.

Perdido entre claxones estridentes, risas de niños juguetones, gritos de vendedores cotidianos  y música de banda a todo volumen tocada hasta el cansancio, el canto del gallo se abría paso para hacerse escuchar en un ambiente que no era el suyo. Su kikiriki fue un grito perdido entre los miles acostumbrados a existir.

Y ai va Cristobal duro y dale todo la mañana cantando cual barítono exitoso en época de conciertos. A cada rato su canto rompía el domingo soleado de esa semana. Si el gallo fuera mío por el sólo hecho de serlo pasaría a formar parte de los amigos que no se comen como en su tiempo lo fue Claudio, el gallo blanco que formó parte de una adolescencia que iba abandonado en pos de una vida mejor.

Cristóbal instalaba al final de la madrugada en la cerca de la casa de Doña Diabólica sus sueños desmañanados de ser el gallo más famoso y guapo del mundo.
En la parte más alta ensayaba sus do de pecho. Inflaba los pulmones y dejaba salir el aire con sus do re mi fa sol ininterrumpidos, después esperaba que las gallinas saliesen para deleitarlas con su melódica voz como pasaba en el corral del que provenía pero en este lugar las gallinas tardaban mucho en llegar y sus alas musculosas y fuertes quedaban vacías. Las gallinas para quien fueron hechos nomás no llegaban.
Abrazando al viento, Cristóbal enmudecía de a poquito.

Al caer la tarde y sin más nadie que le aplaudiera más que uno que otro colibrí perdido en el camino, Cristóbal recogía sus artilugios de ensoñación y se marchaba con su canto a pararse en el palo alto de la escalera oteando el horizonte esperando a las mentadas gallinas echarse a sus alas y tener la suerte de ser amadas por él, pero las gallinas nunca llegaron. En una ciudad caótica tales seres son casi inexistentes y si hubo alguna por ahí que lo escuchase no hizo caso porque hace mucho que no oyen un kikiriki y su corta memoria ha perdido rastro de ello. 

Pasada una semana y llevando metódicamente la rutina aprendida cada día a fuerza de hacer lo mismo porque en las ciudades no hay mucho que hacer, Cristóbal dejó de cantar. No se oyó más romper el silencio el kikiriki ruidoso. Nadie mas volvió a saber de él ni yo que ya me había acostumbrado a que cada mañana allá a lo lejos perdida en mi memoria, apartando sonidos, una niña mezclaba las campanadas de la iglesia, el piar de los pájaros, el olor a tierra mojada y el canto del gallo para rememorar aquellos tiempos en que muy de mañanita, mi padre nos levantaba para ir a misa los domingos y nosotros agarraditos de la mano no soñábamos en ser felices porque lo éramos con tan poco.


















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.