Compramos al Sr. Calavera por el camino que lleva a Zumpango, un pueblo que queda cerca de allá pero lejos de aquí. Por las medianías de un pueblo donde la gente es muy amable y sonriente.
Gente franca ofreciendo sonrisas junto con sus mercancías de barro cocido. Piel morena con cachetes de manzana.
Fuimos un sábado de mañana fresca, con el sol asomándose por entre las nubes las que al mediodía habían desaparecido para dejar libres los rayos del sol y que nos abrazaran impunemente haciendo que creyésemos que el infierno existe sobre la tierra. Tan así de crudo fue el calor agobiante, adormeciéndonos entre cascos de caballos, moscas zumbonas y el kikiriqui de un gallo lejano que la mayor parte del camino me fui soñando enredaderas que llegaban al cielo.
El Señor Calavera estaba colgado del sombrero junto con otros esqueletos más. Me gustó porque era el único que tenía sombrero y porque además las cuencas indican que si el Señor Calavera hubiese existido, sería de los que ríen con la mirada.
Está hecho de barro pero no como el barro café con el que hacen los jarros y cazuelas sino que este es como color ladrillo. Yo creo es porque por allá la tierra es árida supongo es la falta de agua lo que hace tomen ese color.
También compramos tres palomas cú-cú igual hechas de barro. Con sus piquitos como queriendo darse un beso. Palomas impávidas con su lomito hueco para sembrar plantitas de amor.
Son macetas en forma de palomas. Palomas maceta.
No tengo plantas para ponerles aún pero cuando vaya al invernadero de por mi casa voy a comprar las de flores más bonitas. La otra vez quise comprar flores de azahar pero no hubo.
Está vez espero tener más suerte y pueda encontrarla y sino compraré una que se llama rococó. tan tupida ella.
Las voy a poner en la entrada de la calle donde están los cactus de forma extraña y la planta de hojitas negras que no sé cómo se llama. No conozco de plantas. Conozco nadamás la planta de ¨hoja elegante¨, el malbón y los cactus. ¡Ah si! También ¨La cuna de Moisés¨ y el ¨teléfono¨.
Cuando vaya otra vez al pueblo que no sé dónde queda voy a comprar a la Sra. Calavera para que no esté solito el Sr. Calavera.
Porque si bien es cierto que son de barro estoy segura que tenía corazón, lo sé porque tiene un huequito en el pecho y la cara triste así como si le faltara algo, como una amada o así. Una amada calavera.
Sr y Sra Calavera adornando mi ventana.


