Abrir la puerta de la calle es todo un reto si se encuentra Babo Alejandro -el chihuahua joven- trás de mi. Los vendedores, el vigilante, todos los que llegan a tocar mi puerta saben que tengo un feroz guardián en él, incluso el de la tintorería ha visto sus afilados colmillos cerca muy cerca de su pierna. Los enseña nomás pero no muerde, él es la clara muestra del refrán popular, Perro que ladra no muerde. Tiene la mandíbula salida, así que sus dientes inferiores se pueden ver sin problema, por eso le temen a mi perrito preciosito.
Siempre sale corriendo pero nunca llega al arroyo vehícular, se frena al llegar a la banqueta pero esta vez no fue así. Salió disparado atravesando la calle, al verlo corrí tras él seguido por Benito Tiki -el chihuahua viejo- mientras mi hermana desde el coche veía todo.
De pronto una camioneta salió de no se donde dándome de lleno en el costado, aventándome varios metros, dejándome inconsciente. Babo Alejandro llegó hasta donde estaba tirada y empezó a lamerme la cara -como cuando hace algo malo- mientras yo me perdía en la bruma.
Oía las voces lejanas de la gente que se había juntado a mi alrededor, los llantos de mi hermana. Sentí a un lado mio el cuerpecito de Benito Tiki -el chihuahua gruñón- que se acostó junto a mi, como siempre hace cuando quiere protegerme.
Trataba de gritar pidiendo que me levantaran pero de mi boca no salía ni un gemido. Algo se me atoraba en la garganta sin dejarme decir nada. Tenía una opresión en el pecho y creía que iba a morir.
Con mucho trabajo abrí los ojos y pude ver claramente el cielo raso del techo, había despertado de un mal sueño.
Todo había sido un sueño.
El domingo pasado, una camioneta que iba en sentido contrario hecho la cochinilla, estuvo a punto de arrollarnos a Barry y a mi. Me quedé con ese temor, el sobresalto que tuve cuando la camioneta pasó rozándome casi la nariz. El vuelco que dio mi corazón al sentir el estremecimiento de la mano de Barry quien también se asustó.
Ayer mismo, Kiku tuvo un accidente quedando en mal estado, afortunadamente -dentro de lo que cabe- está bien. Hoy la traerán a casa para recuperarse.
No sé si el sueño que tuve se quedó en mi subconsciente. Si el suceso con la camioneta se quedó atorado en la memoria o si fue un aviso de que algo pasaría, nunca lo sabré, pero la coincidencia me eriza los vellos. Esta manía de pensar sin poder hacer otra cosa. Trato de distraerme leyendo, o haciendo tonteras o limpiando vidrios como dice un buen amigo pero ni así puedo apartar todo lo que traigo dentro.
Están pasando muchas cosas con las cuales no puedo lidiar. No quiero escribir de eso, pero debo hacerlo o me volveré loca y eso no puedo permitirlo. Debo estar tranquila para recibir a Natalia que está pronta a nacer, no quiero que su primera impresión sea la de ver mi cara compungida. Estaré en ese momento, me lo han permitido. Quiero estar cuando ella abra sus ojos al mundo como dice la comadre Ángel.
Tengo muchas travesuras que hacer con ella, quiero estar bien para poderlas disfrutar. Aprenderemos juntas a tocar el piano, la montaré en el patín del diablo, le dejaré cargar a Chema, le enseñaré a hacer su blog y contar sus aventuras, le enseñaré la mejor música que hay, la enseñaré a leer, le cantaré canciones de cuna. Haremos tantas cosas juntas.
Quiero estar bien... quiero que ella esté bien, lo único que quiero es que ella esté bien.
Tengo muchas travesuras que hacer con ella, quiero estar bien para poderlas disfrutar. Aprenderemos juntas a tocar el piano, la montaré en el patín del diablo, le dejaré cargar a Chema, le enseñaré a hacer su blog y contar sus aventuras, le enseñaré la mejor música que hay, la enseñaré a leer, le cantaré canciones de cuna. Haremos tantas cosas juntas.
Quiero estar bien... quiero que ella esté bien, lo único que quiero es que ella esté bien.
*Imagen tomada de google







