El cuarto era más o menos grande, alrededor había sillones acomodados de manera que todos estuviésemos cómodamente sentados.
Entrando del lado derecho había una gran ventana de las que usan para ser observados, sin que los de adentro puedan ver para fuera, pero los de fuera si nos pueden ver.
Enfrente había otra ventana con persianas plegables que se movían al compás del viento, estaban cerradas.Del lado izquierdo había otra gran ventana como la del lado derecho, para que fuésemos observados, me sentí como ratón de laboratorio o delincuente, observada por no sé cuantos afuera, es más ni siquiera sabía que alguien nos estuviera viendo pero no me gustó esa sensación.
Entrando del lado izquierdo había un ventilador que una señora se encargó de poner a funcionar dándome el aire de lleno en la cara, tuve que ponerme mis lentes porque el aire hace que mi ojito derecho me llore mucho, hay que usar las gafas y así lo hice.
Yo me senté a la entrada por si había que salir corriendo. Dejé mi bolso-mochila en mis muslos y me dediqué a observar.
Llegaron una... dos... tres, hasta contar 21 personas que se fueron acomodando en los sillones.
Por último entró la sicóloga y pasó lista.
Nos presentó a ¨Las nuevas¨. Les dijo a las otras que quien quería darnos la bienvenida, como si entrar a un grupo de esos fuera bienvenido.
Sentía que era como en Alcóholicos Anónimos: ¨Hola, soy Flor y estoy loca¨.
Empezó a preguntar cual era nuestro ¨problema¨ . Yo no tengo ninguno pensé viendo a las mujeres con ojos inquisidores. Ya sé que van a empezar a decir que el primer paso es reconocer que uno está enfermo pero, yo ya lo reconocí, ya lo acepté, ya lo tengo todo claro y lo acepto sin ningún problema, ¿Entonces?, nada, estoy sana y quiero irme. No me voy a suicidar, no se me va a quitar el Parkinson y soy muy feliz... no hay problema, ¿porqué estar ahí entonces?.
Empezó una señora y otra interrumpió para decir que ayer le pasó algo y quería que la escucharan porque estaba muy consternada.
Yo observo.Veo las caras, los gestos, las actitudes, quién le habla a quien, quienes ya se conocen, en fin todo lo que se puede observar en una sesión semejante.
Había otras que sentían que sabían más que la sicóloga. Señoras que parece que disfrutan estando ahí, tal vez en su casa no las pelen pero al menos yo no quiero estar ahí haciéndome más vieja oyendo lo malo que cada quien trae dentro.
Barry dice que debo sacar algo bueno de ahí, que si quiero sólo escuche y que no hable nada si eso es lo que quiero. Pero si lo que quiero es no ir, por dios!.
Había otras que sentían que sabían más que la sicóloga. Señoras que parece que disfrutan estando ahí, tal vez en su casa no las pelen pero al menos yo no quiero estar ahí haciéndome más vieja oyendo lo malo que cada quien trae dentro.
Barry dice que debo sacar algo bueno de ahí, que si quiero sólo escuche y que no hable nada si eso es lo que quiero. Pero si lo que quiero es no ir, por dios!.
No, esto no es para mi.
No podré soportar lo que dicen las señoras, siento que sus problemas son tan... tan ajenos que a mi me pareció que era por demás estar ahí. Ni siquiera mi enfermedad me parece lo suficientemente importante para tener que estársela contando a gente que en mi vida he visto.
Hay otras que sus problemas son fuertes pero no creo que nosotras podamos ayudarla y menos si todas la están viendo como sucedió el día de hoy. Tener todos esos ojos mirándonos fijamente, por dios.
Hubo una que nos dijo que ojalá aguantáramos porque era difícil ir a terapia. Yo me pregunto si se trata de aguantar estoy jodida, a la primera que empezó a hablar ya quería que se callara para poder irme a mi clase.No, la primera vez con la sicóloga no me gustó.
Ella dice que no es una sicóloga apapachadora, que es una sicóloga confrontativa. Sé lo que es eso ya lo investigué y sé cómo reaccionar, así que estaré atenta a lo que digo y como lo digo para que me den de alta ipso facto, esas sesiones no se hicieron para mi, no... no para mi.
La sicóloga me ha dicho al verme en la salida que quiere hablar detenidamente conmigo, debo estar serena, tranquila y pensaré bien lo que voy a decir.
Lo que me gusto hoy es que no llore cuando dije porqué estaba ahí, eso me gustó, las lágrimas no se están saliendo fácil y eso vislumbra una nueva Flor, esa a la que muchos han estado buscando y no han encontrado.
Seré la primera que darán de alta cuando vean que mandarme con la sicóloga fue un error. Y no es que no quiero que me ayuden, es fácil verlo, no necesito ayuda.
Lo sé.
Por primera vez después de mucho tiempo estoy tomando conciencia de lo que acarrea decir las cosas sin pensar.





