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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Había una vez un honguito MaLquEridO...




Se encontraba solo y siempre se quejaba de lo mismo, era un hongo MaLquEridO según ella, aunque en realidad era una honga,  una honga chaparra que decía que nadie la quería. Aunque fuera muy diferente  lo que ella percibía.

Era orgullosa, altanera, prepotente, chocante y malhablada.

Un día de pronto sintió que podía salir de ese lugar solitario donde se encontraba y decidió asomar la cabeza a un mundo muy diferente al de ella.

Y lo hizo.

Empezó a ver que había muchos hongos diferentes a ella. Había hongos muy alegres, otros muy tristes, los de más allá solitarios, algunos serios, incluso había uno que tenía un parche en el ojo, otro que andaba en un barquito que se hizo con una cáscara de nuez, un hongo araña patona, un honguito Lady, un honguito escritor, un hongo muy simpático que la hacía reir mucho todos los días, en fin... tantos y tantos hongos.
Fué acercándose a ellos, le gustaba la perspectiva que tenían de la vida. Su vida era un poco gris, pero que se asemejaba a la idea que ella tenía de vida que le enseñaron sus padres hongos.

Y de pronto se dió cuenta que le gustaba estar con ellos. Con esos hongos que le enseñaban cosas muy distintas a las que ella sabía o había visto.

Veía que todos los hongos compaginaban entre si, platicaban, eran amigos, reían, en fin y quiso ser como ellos.

Pensó de que manera podría ella atraer a esos hongos pero no sabía ninguna forma del como acercarse.

La única manera que sabía era platicar su historia. Una historia que si bien no era muy diferente a la de los demás, sería la forma en que ella la contara.
Y lo hizo, con ayuda de una espora que se había quedado cerca y que tiempo después se convertiría en un hongo Kiku.
Ella le hizo promoción con algunos hongos amigos y se acercaron a escucharla, lo demás sería cosa de ella. Mantenerlos cerca... que no se fueran.

Empezó a hablar y hablar y de pronto fueron llegando hongos y más hongos. Hasta que formó su reino. El reino del país de los hongos.
Llegaron hongos poetas jóvenes, hongos simpáticos colombianos, algunos se hicieron sus pajes y otros más sus escuderos, hongas que llegaron de otros reinos lejanos, llegaron muchos... muchos hongos.

Y así ha pasado un largo año, en el que la honga chaparra ha hecho crecer su reino.

Le ha costado mucho trabajo mantenerlo por el carácter  férreo que tiene. Porque no acepta perder nunca. Porque su voluntad es a prueba de fuego, porque no acepta un no por respuesta, porque a veces es tirana... la mayoría de las veces. Porque aún no hay nada que la venza... aunque pareciera que así es.

Pero aún con todo lo malo que pueda tener, la reina hongo hizo algo bien porque hay muchos hongos que se han quedado con ella... que la han aceptado como es, aunque a veces pueda ser el hongo más fastidioso.
Y eso ella lo agradece.

En este año que está llegando a su fin, nació la reina del país de los hongos... nació la MaLquEridA... nació una mujer que ha sabido entender y cambiar la vida de su familia, de sus amigos y de ella misma y eso... eso es un gran logro.


¿Habrá MaLquEridA para rato?, solo ella lo sabe... ó tal vez... ni ella lo sabe.


Un gran abrazo a todos los hongos de este reino y un agradecimiento enorme por seguir conmigo.



¡¡¡Salúd!!!






Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales