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miércoles, 8 de mayo de 2024

Chantaje rojo sangre de Ausencia

A manera de cuento

Con los ojos cerrados, tendida en el suelo, Ausencia escuchaba los gritos de la madre apurando a sus  hermanos a que le llevaran toallas húmedas para ponerle en la frente y le parara la sangre que abundantemente  salía por la nariz. Con una mano detenía la cabeza para que la niña no se ahogara y con la otra apretaba el tapón que le habían colocado para que dejara de sangrar.
La sangre que tragaba se le iba por la garganta dejándole un sabor que con el tiempo se le haría familiar. Sabor ferroso. Metálico. Sabor sin fuerza.

Ausencia se llamaba la niña.

Ausencia nomás.

Ausencia había sido el nombre escogido para dejar rastro en esta vida barata y vacía como ella, en son de broma decía a sus hermanos cuando le preguntaban por su vida ausente de amores escondidos entre las sábanas. Amores que nunca llegaron. Ausencia solitaria siempre fue.
Ausencia de alegrías. De todo, de nada. Ausencia de ti.

Empezó muy pequeña con las hemorragias que le dejaban un dolor de nariz severo. Hemorragias continuas produciéndole insomnio y desgano. Quedaba inerme ante todos y ante la vida. Cualquier soplo de aire se llevaba un poco de ella. Alma silenciosa difuminándose perdida en los soplos infinitos de vientos nocturnales.

Las hemorragias eran intensas, detenerlas era muy difícil. La habían llevado con médicos y especialistas, sin embargo los sangrados continuaban. Las anemias eran una constante en su vida.
Vitaminas y los mejores alimentos eran para ella. Verduras y frutas era la comida exquisitamente preparada por las manos delicadas de su madre que se esmeraba en darle a su hija un poco de vida en cada guisado.

Ausencia caprichosa sin límite conceptual.

Cuando sus padres o hermanos la contrariaban empezaba a sangrar. Todos se ponían en movimiento para evitar que se desangrara. En ocasiones era inevitable acudir al médico ante el abundante sangrado. Todos se asustaban al ver el líquido ominoso correr por su  rostro acompañado de lágrimas hastiadas.

Cuantas veces habíase quedado agachada en el lavabo cansada de que la sangre se escapara de la nariz sin poderla detener.
Cuantas toallas y pañuelos se habían pintado de rojo sin que nadie pudiera hacer nada y que la sangre dejara de fluir. 
Cuantas veces su madre llena de desesperación no sabía que más hacer y llorando iba a la silla a sentarse junto a la estufa sintiéndose impotente ante los sangrados de su hija. De Sol como la llamaba cuando la mirada tierna de madre se posaba en los ojos cafés que la veían tratando de cobijarla sin poder hacerlo.
Y ahí quedaban las dos exhaustas. Una sin poder hacer ya más nada y la otra esperando el desmayo salvador.
Así pasaron pocos años hasta que las hemorragias fueron haciéndose costumbre.

Un día Ausencia la joven pálida, se dio cuenta que nadie podía decirle nada porque había desarrollado un poder extraño.

Podía manejar los sangrados a su antojo.

Y se volvió caprichosa. Pidió todo lo mejor so pena de dejarse desangrar si no cumplían sus deseos. Convertida en pequeña tirana el mundo giraba a su antojo.
Consintiéndola, los padres la satisfacían dándole todo lo mejor. Si acaso no lo hacían, un hilo rojo empezaba a escaparse de la nariz llegando a la boca y siguiendo un camino sin fin hasta que sus caprichos eran cumplidos.
Cuando no cedían, los asustaba ver a los pies de la joven el charco de sangre que comenzaba a hacerse río y meterse entre las piedras del jardín para pintar de rojo los malvones favoritos de su madre.

Un día pidió el mundo y pusieron el mundo a sus pies.

Sólo que Ausencia no se daba cuenta que en los continuos chantajes, la sangre perdida no la recobraba por más que le dieran cientos de vitaminas y chocolates y sueros vitaminados. Verduras y todo lo que pudiera ayudarle. Frijoles, carne, bálsamos mágicos, etc.

Poco a poco se iba desvaneciendo. Nadie se había dado cuenta que un poco de ella iba desapareciendo cada día haciéndola transparente. Blanca como la niebla. Pálida como la luna. Rizos absorbentes con un dejo de organdí. Aroma de ríos encantados. Sublime esencia de deseos remotos. Ausencia del ser.

Un día su madre pegó un grito al ir a despertarla para tomar la medicina. Ausencia, no estaba más. Sólo quedó en su cama una silueta marcada por el pequeño cuerpo de niña caprichosa. Sólo el dejo de su ausencia quedó en el remolino de emociones de su amada familia. 

Ausencia... así se llamaba.

Ausencia de ti.

















jueves, 14 de mayo de 2020

Enemiga


Hacía varios meses que me había salvado de la zancadilla que me mete Némesis, la hormiga ladina. La bitch que a veces asola mi vida incontables ocasiones haciéndome caer sin motivo. La enemiga número 1 de la MaLquEridA.

Nada pues,  hace unos días me levanté de mis aposentos, di tres-cuatro pasos y ¡suelo! caí cual redonda soy, al suelo de los justos. Eran las tres de la mañana  Pegué de gritos en camino al suelo despertando a la familia. Barry creía que me había roto el brazo. Laura intentaba revisar con afán mi cuerpecito, mientras yo atinaba a decir entre lágrimas y gritos '¡No me toquen! ¡No me toquen!'.

Tirada en el suelo cual tortuga boca arriba, meneando mis piecesitos y las manecitas. En algún momento abrí los ojos; entonces vi que la maceta en el pedestal de hierro estaba a punto de caerme en la cabezota. Me levantaron como pudieron después de ver que no tenía nada roto, la nuca se llevó tremendo golpe también. Con el tiempo los reflejos son más lentos. Tengo el brazo morado-negruzco-verdoso. Ora si estuvo duro amigos.

Hubo gritos, enojos y bla bla bla. La mera verdad que con el tiempo requiero de más ayuda. Casi desde que comenzó el año no he salido de casa. Cinco meses con cuarentena o no vivo sin salir de aquí, por eso no me ha resultado complicado acostumbrarme al encierro.

Me da miedo salir desde el inicio de la cuarentena por la razón del virus -inventado o no- me alejo de la puerta. No extraño salir. Hay pájaros cantores madrugadores, cielos azules, calor insoportable. Todo eso lo tengo al alcance de mi mano.

Laura ha estado cuidándonos y trabajando en casa. Está cabrón amigos, todos tenemos un carácter fuerte, hay que sobrevivir a ello. Nos enojamos mil veces al día y otras tantas nos contentamos.

Estando de continuo conmigo, ha visto los progresos al revés que voy teniendo. La dormidera en cualquier momento, mis pesadillas le tienen el descanso alterado, las metidas de pata en el celular y todo eso.

Hoy no pudo más, explotó y la entiendo. Vivir conmigo es desesperante. Le toca hacer el papel de madre. Ya nada más falta que me bañe y me cuide como un bebé. Con el corazón en la mano pido a todos los dioses existentes que no permitan llegar a ese estado.

Hoy reflexionando pensé que los papás aprendemos en el camino a serlo. Con los hijos pasa lo mismo. En el camino a la vejez ellos se encargarán de cuidarnos. Aprenderán en el camino  como nosotros. 
Si hay errores se asumen, si hay aciertos estaremos encantados. 

Hoy por hoy, cierta estoy que si mi familia no estuviera conmigo en este confinamiento, no tengo idea de cómo la estuviésemos pasando. Una vez dijo un amigo, 'Yo quiero tener tu felicidad' al terminar de leer un texto mío de los del principio cuando era yo, no la MaLquEridA que se posesionó de mí, con el tiempo. 

Y es que la mera verdá pasé mucho tiempo buscando la felicidad sin reparar que estaba en mi casa, con mi familia. Eso es felicidad para mí. Lo que me hace feliz haciéndome reír todo el tiempo. Con Némesis y sin ella, con virus o sin él, ya no busco nada, todo lo tengo dentro de mi casa.














 



miércoles, 26 de junio de 2019

La memoria que se nos va

Por las mañanas cuando bajo a desayunar aprovecho todo lo que aprendí y me enteré para platicarlo con Barry quien ha dejado de ser mi esposo para convertirse en mi amigo.
Debido a que hablo muy rápido y muy quedito no entiende lo que digo. Hace muchos esfuerzos por seguir el hilo de la conversación. Gusta de estar enterado de las noticias y del futbol y yo la mera verdad quiero que mi voz no se extinga.
Por las mañanas pierdo un poco la memoria. No recuerdo como se llama tal y cual cosa. Me tardo en buscar lo que quiero decir. Él baja el sonido del aparatejo para escucharme. Fija sus ojos en mi. Logré toda su atención. Me pongo nerviosa y ¡se me olvida todo!
En lo que busco el sinónimo adecuado de la pinche palabra olvidada suena el puto celular.
Adiós Barry otro día será.

Entonces ya no vuelvo hablar a menos que sea para ordenar algo. Cuando el celular invade mi espacio me vuelvo muda.

Ayer leí en la asociación a la que pertenezco con mi nombre más no con mi espíritu a una señora que decía que después de 24 años iba a separarse de su esposo debido al pp.
Lloraba amrgamente porque sus hijos habían elegido irse con su padre. Ella quedaría sola para siempre jamás.

Pienso en mis hijos, en mis hijos, en la Emilia que a pesar de estar enferma no me olvida.
Pienso en que a pesar de que el puto celular incomode mi vida soy muy afortunada en tener a mi familia.
Me aman, me cuidan, procuran mi existir.

Puede ser que ese sea el motivo que estoy buscando para montarme en la bicicleta que no va a ninguna parte para que mis pies no olviden caminar y que tal como la memoria de Barry y mía recuerden el fin para el cual fueron hechos.

El encierro al que me he sometido gracias al terror de caerme en plena calle está atrofiando más mis pies. Necesito  ejercitarme como cuando de joven que no me importaba estar delante de nadie dando una exposición de nuevos pasos.
Pero... hoy no será. Tal vez mańana. El lunes o el martes. Será cualquier día como dice la canción.
Mientras encuentro algo que me motive para subirme a la pinche bicicleta voy ver qué encuetro en mi  camino que me sacuda esta modorra muscular.

Otro día será, hoy no. Hoy saldré unos minutitos con Barry, 'tonces debo darme prisa.
La otra vez ¿saben quién ayudó a vestir? ¡Exacto! Natalia. Mi hijo me peinó y calzó mis botas

Tengo muchos motivos para echar para adelante. Hay muchos motivos pero hoy no será.

Hay días en que los pies pesan más que las ganas de vivir. No es que quiera morir. Lo que quiero es encontrar "algo que no sé que es" .

Como dijo Barry: "¿qué le has dado a la vida para que te regrese lo que te está dando".

Otro día contesto. Es hora de amanecer sonriente.
Algún día los olvidos de Barry y los míos volveràn a encontrarse para construir otra historia de amor.

Gracias por seguir aquí a pesar de todo.

Los quiero de veras.









martes, 16 de abril de 2019

Esto se està descontrolando

Las Teorías del No.

Bichos negros, arañas en el cojín, textos publicados sin tener conciencia de ello. Textos borrados de igual manera. Sombras grandes moviéndose por mi cama. 
Demencia y esquizofrenia es lo menos que debe aguantar un enfermo de pp llegando como plaga de 
La verdad es que a veces creo que mi familia se confabula contra mi. 

No albergo pensamientos malos contra ellos consciente estoy de lo que pasa por mi cabeza. Algunas veces creo que tanta negrura no  tendrá cabida en mi mente. "Algotras" estoy segura que apenas comienza algo que no quiero imaginar.
Mantengo la cabeza ocupada para no envilecer el cerebro. Hablo, transito, pregunto, husmeo, invento, asimilo y aprendo poco.

Cridsty estuvo hace poco de cuidadora mía una mañana. He de decir que por las mañanas hablo como borracha, arrastro las palabras. No se me entiende lo que digo. Olvido significados de palabras comunes.

Esto se empieza a descontrolar.

Luego, en espera de la fecha de la cita de Barry con el neurólogo la vida fluye en melodrama
cotidiano. Es una cosa que si no fuera dramática por las circunstancias moriríamos de risa.
Laura le dio de regalo de cumpleaños a su padre dos boletos para un concierto de Vetusta Morla. A Barry le gusta una que otra melodía de ellos pero no aguanta un concierto. Igual había aceptado asistir por Laura.
Un día antes Barry dijo no. 
No iré a ver a Vetusta Morla. 
Le sugerí que lo dijera antes de hacer más planes. Para terminar pronto cambió la ida al concierto por una visita al neurólogo. Eso era lo que todos queríamos ¿no? pues ya está.

Esto se está descontrolando.

Barry tuvo un ataque de furia un tanto extremo. ¡Todos a temblar!  Pasada la ira entendió por si mismo que no era para tanto el enojo. Si eso hubiera avanzado la familia no existirá.
No encontraba su teléfono de ahí el enojo.

La forma de comportarse abrió las puertas del infierno. Nos estamos haciendo viejos. Barry dice que me he vuelto impertinente. Yo digo que él. Y así.

Entonces ¿ qué?

La otra vez vi a una señora de pelo largo cano pasando por el espejo. Tenía la espalda encorvada, el cuerpo cambiado. Algo había en él acusando el pasar del tiempo. Me acerqué para reconocer a la anciana. Era yo antes de tomar conciencia de lo que los sesenta años han dejado en mi.

Pienso en el mundo hipotético que les aguarda a mis hijos con sus padres viejos y enfermos.
Está cabrón niños. Muy cabrón.

Adeu 

Y ya eso es todo que no es mucho pero tampoco poco. Una cosa así un tanto tan sin embargo como las cosas sin principio ni fin. Igual que las plagas de grillos que no son grillos pero no recuerdo su nombre. Llegan sin avisar y al marcharse dejan desolación. Sepa la bola ya se me olvidó.




jueves, 1 de marzo de 2018

Jueves de misiones peligrosas

Un día amigos, un día cuando sea una gran escribidora de cuentos sin sueño, poemas cortitos, cursilones y arrítmicos. Un día que me embolse en la memoria mil palabras diferentes. Cuando mi típico andar de geisha morena se vuelva más monótono que gracioso. Un día cuando el sol no dañe la piel regalándome toquecitos de humildad. Cuando la luna se aleje de mi pelo volviendo a sus rizos sin fin de negro abismal. Ese día señoras y señores, niñas y niños, perras y perros y todo aquel que caiga por descuido en este blog, os digo que habrá nacido una gran escritora de best sellers disputados por manos groseras, empequeñecidas en un mundo de lecturas anodinas y gracias baratas. Pocos son los que se salvan, dicen los que saben. Miren que yo de saber no sé nada. "No den margaritas a los cerdos". No sabría distinguir un libro bueno de uno malo. Un día que no sea jueves de tianguis para remover el intelecto ni nada qué hacer. Ese día me sentaré a escribir una perorata larga de frases sin sentido -mesmamente como ahorita- frases inconexas de futuros vacuos. El día que ha de llegar en que de nuevo lea una lista interminable de blogs por gusto afanoso de saber quién está detrás del monitor. Un día que mis comentarios digan más que "gracias"- un día que no sea de silencios indiscutibles y de tiempos perdidos sin ningún deber. Ese día habré aprendido a ser lo que nunca quise: escritora. Mientras llega el tiempo de las marmotas errantes voy a hacer lo que hago los jueves. Regar plantas, lavar patio, sentarme al sol tres minutos a ver si por arte de magia mis defensas aumentan con la energía del sol. Le doy el día a la lavadora. En tanto consigo artilugios donde plasmar "mi arte" partiré por el camino correcto. Hoy hay una misión peligrosa. Pido a todos los dioses -incluido el de Emilio- que me echen un ojito. La salvación llegará cruzando la puerta. Por hoy es todo. Debo irme a bañar ahora que soy normal. Tengan paciencia conmigo, muchos de mis tiempos están dormidos. No se sientan obligados a nada. Mis ausencias son justificadas pero inverosímiles. Eso si les agradezco siempre el tiempo perdido en estas notas discordantes lanzadas al azar. El ver que encuentran eco en esta aventura llamada vida virtual me permite seguir "escribiendo". Click!
y gracias.

domingo, 25 de diciembre de 2016

La flor


Los milagros se suceden. Pequeños instantes para no perder la fe. Momentos saboreados lo suficientemente fuertes para seguir. La vida es un instante. Un milagro saberse bendecido. Calzo los tenis viejos. Piso firme. La mano de Barry espera por mi del otro lado de la cama. El lastre en que me estoy convirtiendo en su vida toma fuerzas del algo desconocido que me habita.

Uno, dos tres, camino. Algo me falta los pies me lo dicen. La mano sigue extendida aguardando la mía. ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿Cuántos llevo sin asirme de ti?

Barry me mira asombrado. Mis pasos llegan al baño.
-¿Y si ya me curé!
-Shhh calla, no digas nada.

Parados en mitad de la madrugada Barry y yo.
Yo y Barry
Otra vez él y yo como en los inicios de los tiempos.
¿Seguimos siendo tú y yo?
A plena madrugada imaginamos caminar uno al lado del otro sueltos de la mano pero juntos. ¿Siempre juntos?

Vuelvo sobre mis pasos. Llego de nuevo a mi cama. Aprendo de nuevo a caminar. Dichoso aquel que se sabe dueño de sus pasos.

Me acuesto. Luz apagada. Penumbras concretas. Halos interrogantes cruzan de uno al otro lado de la habitación.

-¿Te das cuenta de algo?
-Si, no estás temblando.
-¿Sabes qué haría si volvieras a caminar sola?
-Shhh calla.

Trasformada en otra me pregunto si al fin desperté de la pesadilla.  La mano de Barry aprieta la mía. Quisiera que el dios iracundo lo tomara en cuenta para que sufriera lo menos que se pueda. En un mundo desordenado nadie es culpable. La culpa debiera dejar de existir como todo aquello que nos daña. Eso sería un milagro.

Imagino la vida. Imagino mi vida. Imagino las risas con Natalia. Imagino una vida sin dolor. Ir con la sonrisa en los labios solazándose por el puro hecho de estar vivo sin conflictos existenciales. A veces creo que el saber me hace ser infeliz.

La vida son instantes gloriosos. Hay que vivirlos al máximo. Saborearlos con delicadeza como el chocolate que Crisdty me regaló. Gracias a la vida que me obsequió a alguien como ella. La quiero tanto como si hubiera nacido de mi.
Vaya.
El trabajo que me cuesta querer a alguien extraño. Quiero a Crisdty y lo mejor de todo ella me quiere. Ese es otro milagro. Me quiere como soy.

La vida son instantes breves.
En lo profundo de la madrugada mi mano empieza a recordar lo que echaba en falta. Un ligero temblor me  recorre  hasta llegar al dedo índice. Ese mismo que señala lo bueno y lo malo recuerda que la vida es eso. Un instante feliz.

Un pequeño milagro nos unió de nuevo a Barry y a mi. La Flor de pasos firmes y mirada desafiante se asomó por breves instantes a la Flor de hoy y se fue.

Después todo volvió a la normalidad.


¡Salú!













martes, 10 de noviembre de 2015

Para conmigo

(Un martes sin prisas ¿entiendes?)

-Una de las primeras cosas que perdí en el vil asalto a mi cuerpo por el pp, fue la independencia. 
-Perfecto. Muy bien, ya lo sabemos, bla bla bla. ¡Next! 

 -Después querida, perdí la capacidad de sentir para conmigo. 
-¿Me lastimas?
-¡No!- (nótense los signos de admiración). 
-¿Me duele?- Si, mi piececito. 
-¿Tu autoestima?
- No, está blindada
-¿Tu dignidad? 
-La guardo para ocasiones especiales. El amor y la dignidad no hacen pareja, algo sé de eso.

-Luego cariño mío, amor de mi vida, luz de mis ojos te fuiste sin irte de mi. 
-Ta güeno, lo acepto
-No pongas a prueba mi inteligencia. 
-¿Qué más perdiste?
-Algo tan sin embargo -aquelarre de prostitutas- como la memoria.
-No te asustes no pasa nada, puedo reinventarme o no. Sepa la bola, no he pensado en eso señorita plañidera de letras. ¡Hey, qué buena definición me acabo de hacer! Desde hoy me autonombro por la gracia de dios y aprobación del diablo, Señorita Plañidera de letras. 

-Pierdo el norte, no encuentro la razón por la que hablaba de cierto tema. Tiene que ver con algo cognitivo dicen. Acabo de olvidar la frase.
-¿Tendrá eso que ver con que no recuerdes la mayor parte de tu vida?
- Npi- pero si me ves de hoy en adelante con un cuadernito, una pluma y apuntando cosas no te preocupes, estoy juntando los trozos de mi vida. No busco saber quién soy. Necesito saber quién fui.
-Te estás poniendo densa.
-Me vale madre tu opinión

-Oye, hace rato me entró pánico querida. Me levanté al baño y no podía caminar. 
-Pinche madre ¿y ora?
-Pues nada, caminé como pude y ¡albricias! Llegué sana y seca. 
-¡Loor a ti!
-Si.

-¿A qué no sabes?
-¿Qué? 
-Vi un bicho en mi camino
-¡Madre del dios sordo! ¿qué hiciste? 
-Agarré la chancleta de La Bella y ¡mocos! que lo aplasto. Primero creí que era una alucinación, ya sabes, bichos que no existen, etc etc etc.  Para saber que no lo imaginé busqué los restos debajo de la chanclita rosa y ¿qué crees?
-¡Qué? 
-Si'staba
-¡Fiuuu! punto bueno para la realidad.

-¿Para qué me despertaste? ¿Para contarme tus historias? 
-No te creas tan importante, ni que fueras la señorita médica. ¡Dios tuyo, no puedo apartar de la memoria sus ojos cafés! Nomás de pensar lo que hizo esta vez por mi y por Laura, podría llegar incluso a creer en dios. 
-¿Y luego?
- ¡Ah si! (¿Sigues notando los signos de admiración? aprendí a gritar en letras, así grito ¡!). 
-El caso es que hoy voy por la silla de ruedas. Barry cree que me hará más dependiente, no lo creo. Es como dijo Laura, ¨una herramienta que usarás para no lastimar tu piececito¨.(me disgustan las comillas, le quitan seriedad al asunto).
-Si.

Alo y mamá de Alo las quiero desde antes.

-Cuando hablaron para decir que hoy me la entregarían, -hola bonita- dijo una voz muy tierna al otro lado del auricular- -¡Dios, alguien me dijo bonita!- casi me da el supiritaco. No me sentí triste. Estaba contenta. 
-¿Por qué si una silla de ruedas no es cosa alegre? 
-No tengo ni siquiera la más puta idea pero no estaba triste. Quizá más allá de ver que es un instrumento que grite mi ausencia de libertad, se asoma el gesto solidario de dos personas que me brindan su ayuda así nomás. 
-Porque les sale del corazón ayudar a tu hija y por consiguiente a ti.
-Si.

-¿Sabes?- ayer Nati dijo algo que me puso a pensar
-¿Tú pensando? ¡No mames! 
-Bueno si pero esto fue genial o algo así.
-Abuela ¿por qué en esta casa somos muy pobres?
-No mijita- contesté -no somos pobres nomás no tenemos dinero ahorita pero no te preocupes. Tú tranquila. Me maldije -nocierto, yo nunca me maldigo- nomás dije ¡Chingao! debo cuidar lo que digo delante de mi preciosa. 
-Con sonrisa de domingo, es tiempo de vacas flacas, -contesté- saldremos adelante. Tú abuelo lo conseguirá, como siempre. ¿Qué sería de mi sin ti?

A veces creo que el más afectado por el pp es Barry. Me apena cuando ya no puede más como cuando le dije: vete haciendo a la idea para cuando ya no pueda caminar. El futuro se adelantó mi amor. (No le he dicho a nadie pero llevo varios días en que me quedo inmóvil algunos minutos).

Tendré que poner mis pies muy duros para no caer, Barry necesita ver a su Chiki fuerte y animosa. ¡Lalaralará! ¡Tengo nervios! Dios de los atolondrados ¿no ves que te estoy mirando?

-¿Sabes?- por eso vomito en letras lo que no puedo tragar. No quiero ahogarme con mi propio vacío existencial. ¿De verdad todo lo que me rodea es triste?

-Muy bien, perfecto, ya soltaste todo tu desasosiego. Ve a dormir que ende que amanezca el sol tienes que arreglar tu mejor sonrisa para recibir esa silla. Piensa que no por cualquiera los ángeles bajan del cielo. 
-Eso se oyó bonito ¿No? 
-Si, hasta parece que te la robaste de Facebook o de Coelho. 
-Vete a dormir
-Hasta'l rato. Hoy amanecí un poco así muy quién sabe cómo. Sin el brazo de Barry no sé caminar.












jueves, 21 de mayo de 2015

Separaciones llegadas sin aviso


La casa se ha puesto vieja. Nada tiene razón de ser. Sobra todo y casi nada. A mi nadie me advirtió que los amores eternos tienen final.
¿Y mis libros?
Tus noches estarán vacías (de mí).
Todo sigue igual. (¿ya estamos divorciados?)
Los viejos caducos caminan tomados de la mano como amigos. Han olvidado que un día el amor los unió. Amigos para siempre. 
-No digas más
-Está bien
-Nadie ve lo que yo
-Porque no son tú.
-Ya no pude más. Bajé hoy las manos no en señal de derrota sino de cansancio. Grité en el desierto pero nadie me escuchó.
-Estaba dormido
-Grité para mis adentros
-Tu voz ya no se escucha.
-Ya sé.
-No hay nada más triste que un final feliz.
-Si.
















martes, 28 de abril de 2015

Si si si, estoy borracha






¿Por qué tus tenis están viejitos? preguntó Natalia.

Me quedé viendo mis tenis. Caray es verdad que están viejitos, ya tienen tres años. Virgen del amor hermoso como dice Emilio, como ha pasado el tiempo.

Laura me los compró en el centro de la ciudad. Los usé en la primera participación en la carrera-caminata. Bruno me compró el pants y la chamarra. Barry la playera. Ah no, la playera me la dio la asociación, igual que el domingo. La gorra sepasumadre quién me la compró, creo que Laura. Ya ni me acuerdo.

Si fuera la de antes no me habría permitido correr con los mismos tenis del año pasado mucho menos con los de hace dos años pero la vida cambia y yo también.
Dejó de ser importante estrenar ajuar completo. Outfit como digo cuando quiero parecer muy nice. Lo verdaderamente importante es sentirme cómoda. 
Estoy cómoda usando blusitas autóctonas -muy frescas pa´ la calor dirían en mi pueblo- y pantaloncitos tan sin embargo. Mi estilo de siempre. Si me extraviara -dios no lo quiera- me hallarían fácil.

En la locura de la vejez que me asalta, hice a mi pelo cuasi largo según yo, la tortura de tres rastas. Están dispersas en mi cabeza de chorlito. Gracias a ellas no me puedo peinar. Igual nunca lo hago. Sacudo mi pelo gris que ya no rubio y dejo que se acomode para ningún lado. 

Tengo un amigo que dice que me imagina como una cantante viejita y famosa, que colgó los tenis hace poco. Soy pero región cuatro o cinco. Pónganle el número que quieran. Uno se puede imaginar a sus amigos como se nos da la gana que para eso uno es dueño de sí mismo.

Me falta fumar puro y cantar con voz aguardentosa. Ah y ser famosa. Bebo tequila sin hacer gestos, digo muchas groserías -menos frente a La Bella- tengo un poncho viejo que no uso porque hace un calor de todos los diablos. Me gusta Sabina. Fumo mariguana, nocierto, nomás cuando me siento valiente pero no le digan a nadie porque aquí no es legal fumar la yerbita sanadora.

Me siento bien así.

¿Y por qué estoy contando todo esto si yo quería presumir mi medalla? npi.

Con esta llevo cuatro y las que faltan. Seguiré participando en esas competencias aunque sea arrastrándome como lombriz pero allí voy a estar dando guerra a las flacas y a las gordas.

Estoy embriagada de placer. No puedo olvidar lo que sentí cuando Salvador me colgó la medalla. Ah y me dio un beso y un abrazo y nos tomamos fotos y me dijo que escribo muy bonito y se sonrió conmigo y ya no me da pena hablarle y...

Estoy borracha de triunfo.
















domingo, 12 de abril de 2015

Básicamente es cuestión de suerte*

Situémonos en el peor de los escenarios, Barry enfermo y yo sin poder moverme. ¿Quién chingados cuidará de nosotros? Laura cuida de mi pero no podría cuidarnos a los dos, ¿Separarnos? Olvídalo, Barry y yo somos uno. Nadie puede separar el corazón de la mente y seguir vivo. Digan lo que digan.

Mi independencia termina al cruzar la puerta. La libertad es una utopía para las mentes sensibles y descabelladas. Yo soy libre hasta el momento que mis pies dejan de moverse, entonces me convierto en todo eso que no soy.
Toda esa palabrería sosa y fútil no sirve de nada para quien todo lo tiene incluso la libertad desgarrada en sus días cotidianos de robots sin rumbo. No eres libre sólo por el hecho de caminar por la calle.
Soy libre en imaginación pero al abrir los ojos el mundo es tan real como no se puede creer.

En el peor de los escenarios Barry y yo tendríamos que vérnoslas solos, cosa que no ocurrirá porque tuvimos la fortuna de criar a dos seres humanos que no nos dejaran al garete pero no es justo para ellos. No es justo para nadie estar enfermo. 
La libertad y la justicia se convierten en palabras nomás carentes de sentido. Nadie conoce realmente el sentido de libertad y justicia cuando se está atado a un frasco de medicina.
Hay momentos en la vida en que uno llega al punto en que todo vale madre.

Pero...

¿Y la vida de Laura? ¿Sus planes y ambiciones? ¡Qué derecho tenemos de coartar nosotros sus padres sus proyectos de vida?

Un bulto a veces soy. Un bulto malhumorado.

Dijeron ayer en la película El camino de Larry* que habla sobre un hombre a quien el puto parkinson no lo ha detenido: Tener parkinson u otra enfermedad degenerativa es básicamente cuestión de suerte.

Este es el peor escenario al que nos podremos enfrentar. En tanto -crucemos los dedos- hagamos de este día una razón para sonreír con todo y lágrimas en esos ojos tan tuyos que de tanto mirar ya no miran.



Cuestión de suerte.













sábado, 11 de abril de 2015

Hay días...

Se trata de actuar, de no dejar que la vida nos sorprenda, no hay tiempo para ello.
Esta vez hay que cambiar nuestro destino. Igual lo tengo aprendido, por mucho que queramos,
el destino está escrito. Es un poco cerrar los ojos y creer. Convencerse de que en una pequeña y lejana parte del universo, hay alguien que conspira para que por tratarse de quien se trata, podemos cambiar lo adverso.
Lo creo así, es mi forma de pensar.  
Nada de lo que haga puede cambiar lo que ya está escrito, dios o el diablo lo tienen dicho. 
Hay días que sueño que uno tiene verdaderamente las riendas de su vida,
Hay días diferentes en que me ocupo y no me preocupo.

Se trata de actuar.

Hoy creo que sea lo que sea lo que esté por venir, no me tomará desprevenida. Por primera vez puedo hacer algo sin esperar a que alguien lo haga por mi.



Click






























viernes, 10 de abril de 2015

Memoria extraviada









Si Barry no está conmigo, yo no quiero estar en ningún lado.











miércoles, 25 de febrero de 2015

El diván de la marmota

Llevo varios días buscando un motivo lo suficientemente fuerte que me haga levantar del diván de marmota valemadrista y retomar el ejercicio olvidado en la apatía del día a día.
Digo Natalia -es una muy buena razón- esa niña logra todo de mi. Ha hecho que corra dos veces, ¡dos!, yo que grabado llevo en la mente a fuerza de repetirlo que no puedo hacerlo, ella lo logra con su hermosa sonrisa.
¿Cómo lo hace? npi. Cuando me doy cuenta estoy corriendo tomada de su manecita.

¿A quién quiero engañar? me da flojera subir a la caminadora y darle duro a llegar a ningún lugar.
Ya ni siquiera me preocupo por ir a dejar a La Bella a la escuela.
-¿Vas a ir a dejarme, abuela?
-Hoy no preciosa, mañana.
Así todos los días. ¿Cuánto tiempo de esto? npi. No llevo la cuenta, mejor me quedo a dormir. Echémosle la culpa a la depresión que como maga aparece en mi ser, pero oh oh, no estoy deprimida hoy.

Hace tiempo decir ejercicio era decir vida. Hace un tiempo hacer yoga, correr, bailar, lo que sea era vida. En este hoy rebelde es sacrificio y de eso estoy completa. No más. Ni siquiera por mi. Si por mi fuera hace mucho habría elegido quedarme tumbada en el sillón, moviendo mi dedo tirano para hacerme obedecer sin yo hacer nada más que ser reina del ocio.

Pienso en motivarme por Barry pero nah, ahorita me cae un poco gordo de tal manera que queda descartado.
Laura y Bruno son suficientes motivos pero toca dejarlos aparte -nunca de lado- por esta vez. Quiero dejarlos descansar incluso de ser la razón para hacer algo.

En este cielo medio nuboso se asoma una luz. El señor cartero virtual ha llegado muy tempano, dejando un aviso para la próxima carrera de pasos lentos. Eso sin menospreciar nada ni a nadie puede ser una buena razón para volver a poner en movimiento voluntario a estos pies míos. Y yo que ya quiero vender mi armatoste de pasos.

Correr no para demostrar nada sino porque toca salir de aquí y hacer algo diferente como el ir a terapia. Algo no cotidiano para volver a sentir que vivo.

Tal vez lo haga, tal vez no, lo pensaré, hoy toca enfrentarse a la gente y sus miradas. Voy acompañada de Natalia, Barry y Laura -¿quién más?- ella me ayudará un poco con la niña mientras los médicos hurgan en mis adentros para ver si sigo sana en ese sitio tan peculiar.

No quiero ir pero para qué me hago tonta si de todos modos debo estar ahí. 

Toca rebelarse -como es costumbre en mi- contra lo de hoy porque es lo único que me queda. Rebelarme contra todo lo que no quiera y con lo que si -hay que ponerle sazón a la vida- es lo único que me queda porque al final cual borrego, voy con la cabeza gacha rumbo al matadero.















jueves, 12 de febrero de 2015

El espejo

Iba muy contenta al hospital, ¡lalaralará! con mi bolsita de mano y mis tenisitos viejos. ¿Por qué te llevas esos tenis feos? ¡Porque quiero! ¿Y los nuevos? No me gustan. Pareces niña. Ni hablar mujer traís puñal, tú mandas.

Para llegar al hospital hay que atravesar la ciudad de punta a punta. No nos fue tan mal, dos horas de camino, tráfico del diablo, manifestantes por doquier, automovilistas locos. No perdimos los cabales. Barry un poco la compostura mientras yo miraba mi interior. Soy linda. Del regreso no hablamos. Tres horas de camino, cansados pero con actitud no nos amilanan. ¡No señor!

Llegamos al hospital. Miro a la gente. Me deprimo. Hoy toca ver tres mujeres con los ojos mal. La cabeza rapada en parte y una cicatriz grande en ella. Una me toca el brazo. Me estremezco. No me gusta que me toquen. Siento que me pasan su enfermedad. Perdóname dios. Sonrío forzada. La veo, me siento desmayar. Barry me abraza para darme valor. Demasiado tarde. Dios hace cada vez más chuecos los renglones. 
Hay un niñito de catorce años enfermo y sin embargo sonríe. Otros dos más igual de jóvenes. Marionetas a destiempo. Títeres sin hilos. Desguansados. Sin fuerzas para sostenerse tal como yo todas las mañanas. Tal como yo hoy que sin querer y con esas pocas fuerzas lastimé a La Bella. Soy un perro sin patas. Acúsome dios de haber perdido la paciencia. Fue sin querer lo juro por quien quieras.

¿A quién culpamos hoy de tales desatinos?

El neurólogo me pregunta cosas. Miro a Barry y le digo aí te hablan. Sonríe nervioso. ¡Trágame tierra! Contesto pero el médico no me escucha, mi voz es un susurro. Le miento la madre cuando me pone a hacer sus ejercicios absurdos. Ridícula me siento. Me acuerdo de algo que pasó en la mañana. Después de bañarme el espejo vouyerista vio mis pellejos. Me dio mucha pena mirar mi cuerpo ajado. La alergia insiste en no irse, las áreas rosas me horrorizan. ¿Quién me quiere así? Ni yo tengo el valor de verme. ¨Corro¨ a quitarlo de ahí. Espejo estúpido. Mirón sinvergüenza. Tengo ninguna posibilidad de competir con nadie. No estoy segura siquiera ya de conservar a Barry. Mi piel es un mapa sin fronteras. El pellejo está grande, le queda guango a mi cuerpo. Alguna vez fui bonita.

¿Cuál es el siguiente paso señora María? Me llamo Flor de María pero no me oye.

Barry me dice lo que tengo que hacer. El neurólogo me mira con ojos de vaca echada. Como usted María no me quiere hablar le voy a mostrar lo que tiene qué hacer. Por mi te puedes ir al diablo, balbuceo con mirada de quien le vale madre el asunto. 

Debe tener actitud señora María. María, María, Mariquita mía. Actitud, pinche palabrita mamona. Conservo mi sonrisa pero no es suficiente así que le voy a aumentar la dosis de antidepresivos. Hay algunos que necesitan estar más relajados. ¿Más? Voy a parecer idiota, con perdón. Bueno ¡Perfecto! 
Si usted se deprime el pp se adueña de su voluntad. ¿En serio? 

-Voy a pedir ayuda para ti- dice Barry. 

Salimos del hospital. Nati y Laura me abrazan. Barry me sostiene. La imagen de mi cuerpo maltrecho no se borra de mi mente. Los esposos no quieren a las esposas enfermas y si tienen el cuerpo descompuesto menos. Te estoy alejando de mi y tú ni te enteras.

Soy una flor vestida con pétalos de hule. ¿A quién le importa? A nadie, porque nadie sabe lo que verdaderamente me sucede. ¿En qué piensas? En las dos pastillas que voy a tomar para conservar mi sonrisa.

Ahora es demasiado tarde princesa, búscate otro perro que te ladre princesa... ¡cállate Sabina! No me quiero dormir. No me voy a dormir. Voy a espiar al espejo, quizá me devuelva a la Flor que se llevó quien sabe cuando.

Y no estoy triste, ni deprimida mucho menos desanimada. Todo es porque tocó cita en el hospital de los renglones torcidos. Es curioso. Cuando vamos al hospital, Barry dice que bloquea su cerebro para no impactarse. Yo al contrario me vuelvo más observadora por eso me duele la degradación de nuestros cuerpos y mentes. Nadie puede salir de ahí como si nada. El impacto visual es tremendo. Y ser parte de ello no se concibe. Es contradictorio lo que siento. Me siento bien pero tengo el corazón apachurrado. Vi a Sócrates y su banda de gatos filósofos. Amo a esos gatos. Viven en los patios del hospital. ¡Que valientes! Tan lindos, tan gris su pelo, tan observándonos. ¿Cuál nombre te gusta más? ¿Sócrates o Calixto? Obvio Sócrates, se oye muy nice. Calixto se oye del arrabal. Gato lisonjero, enamoradizo. Muy bien educado eso si. Calixto es el único que no me hace enojar. Cuando salgo al patio a cualquier hora corre a saludarme. Para la cola, me maúlla, se restriega en mis piernas. Es como si me saludara. Pone su sello en mi. Él es el amo. Se alegra de verme mi gato. Estoy tan lúcida como la loca de la esquina. Tengo actitud valemadrista por eso hago, digo y escribo lo que quiero. Esa es actitud y no payasadas. ;)

















martes, 10 de febrero de 2015

Des-intoxicada a renglón seguido

La verdadera razón por la que pasé una noche de perros es simple, para los que tienen un enfermo crónico es muy complicada. La falta de dinero para adquirir medicamento nos resta años de vida por la preocupación. No hay para comprar pastillas eyaculadoras de salud mentirosa. Un enfermo crónico es una deuda eterna sin visos de algún día poder saldarla. A menos que llegue la muerte, claro. RIP. El domingo me quedaban tres tabletas que son las que me permiten caminar, ¿no? Las de la rigidez aguantaban todavía. Opté guardarlas todas para el lunes. Obligaba a suspender el domingo el medicamento. No importaba mucho, los domingos tengo muchos brazos para apoyarme. Los domingos nadie cae ni se muere. Hay veces que el dinero no alcanza, lo veo, estoy consciente de ello, por lo mismo trato de alargar el consumo de pastillas. Eso no es bueno pero no interesa. Levante la mano a quién. A estas alturas de la vida me valen madre cada vez más algunas estúpidas razones para sobrevivir en este mundo insolente de solecito y cielos azules. Para algunos deprimidos -que no deprimentes- eso duele porque el cielo no entiende de estados de ánimo. Su alegría no es compatible conmigo en ocasiones. A lo que iba: El cuidador se truena los dedos pensando y viendo qué hacer para comprar la medicina. El enfermo inconsciente hace lo que yo. Se asoma al abismo de la abstinencia. Puedo con ello con tal de no ver a mi familia preocupada. Doy mi vida en trozos pequeños pa'que alcance. Eso traerá dolor y temblores descontrolados pero blah, ¿quién dijo miedo? Todo va más o menos bien. Sonrío, disfruto, desayuno, peleo, lloro, escribo, lloro, leo tu comentario, lloro inconsolable, me enojo, ya no lloro, vuelvo a discutir, disfruto el arroz con molito rojo, sonrío, soy feliz. ¡Viva la familia! Sigo con el problema. Dice alguien que el cuerpo con sus trastornos avisa que el alma está enferma. ¡Me lleva el diablo, estoy jodida! La alergia en la piel dice que estoy lejos de ser saludable. Otro carajito màs. Eres toda una caja de sorpresas dice Barry. No sanas de una cuando ya estás en otra. Lo que Barry no sabe es que mi cajita de sorpresas es copia exacta de la de Pandora. ¡Échate un trompo a la uña! Entonces ¡tarán! Cuando estoy de lleno preocupada se me ocurre la más grande idea de todos los tiempos: Comprar la medicina con el dinero de la despensa, ¡Siii! ¡Que buena idea! ¡Viva yo y mi instinto de supervivencia medicamentosa! Sigo, llega la maldita noche. Tomo la cápsula verde pero la falta de droga anti-sismos me prepara la peor pesadilla que comenté en el post de ayer que borré porque me dio vergüenza. Soy un fiasco. Pues ya está. Amaneció, me alisté pa' ir a la escuela de Nati pero no pude llegar. Mis pies no pudieron más. Haciendo un gran esfuerzo fui tras La Bella y Barry que habían partido sin mi, -no podían esperarme- solamente llegué a media calle. ¡Abuelita ven! Me puse a llorar. Lo bueno que casi no había gente. Lo malo que si. Me vio el señor güero y su hija que venden fruta. Todos los días me ven pasar garbosa y salerosa. Reina del bastón de doble historia ¡Mátame camión! como dice un amigo español malhumorado. Para ese entonces Barry venia de regreso ¡Dios de los pies torpes apiádate de mi! Al verlo me solté a llorar a moco tendido. Tomó mi mano, abrazándome dijo -No llores ya estoy aquí- y aí vamos de regreso. Tranquilita. Sentados en la sala le expliqué la maravillosa idea para comprar las pastillas. Me escuchaba atento pero a mi me costaba hilar las palabras. Con mucho esfuerzo logré mantener los ojos abiertos. El cansancio emocional y físico me aniquilaron. Poco recuerdo de lo dicho en esa comunión de abuelos interrumpida por el sueño absoluto. Barry me mandó a dormir tres veces. Yo lo mandé al carajo las mismas. ¡No y ya! Llegada la noche fuimos a la farmacia, alcanzó para la pomada de la alergia y nos sobró. No tenemos para la despensa -de hambre no moriremos, tengo un protector llamado Barry presto a llenar mi estómago de farol- pero puedo caminar. Como dice la atea de Laura ¡dios existe! Como dice Enrique: lo demás será siempre lo de menos. Como digo yo: Ufff salvada, me alejé por millonésima ocasión de la orilla del abismo. Y eso señores para mí es digno de contarse que no significa sea digno de leerse. Abur.

sábado, 31 de enero de 2015

Maripositas

Mi regreso es inminente a la fila de los desquiciados. A los sin rumbo como yo. Los que buscan quién sabe qué en quién sabe dónde. En esos meros estoy. Desadaptados sociales en busca de su sitio en este mundo. Se oye feo pero nadie dice que la verdad sea bonita.


El otro día vi a una señora ciega caminando en la calle. Con su bastón blanco tanteaba el terreno. Iba sola y su alma. En un punto dado chocó contra la pared pero no fue un choque fuerte. Digamos que tropezó con el muro de una casa. No pude evitarlo porque estaba del otro lado. Ella muy quitada de la pena se recompuso y siguió su camino. Lalaralará.

Me dije a mi misma: Mi misma, ¿por qué tú no puedes hacer igual? digo, salir a la calle sola.
Y me contesté: Ah pus muy fácil, porque a ti se te paralizan los pies corriendo el riesgo de caerte y lastimarte, además de que te da terror salir a la calle sin un brazo en qué apoyarte.
Ni modo reina, toca cuidarse por sus propios medios.
-No pos si- me dije, tienes razón.

La cosa es que con mi regreso a terapia surge de nuevo el problema de que mi cuidador a veces no puede llevarme a con Laura que es la que se encarga de mí en las citas con la señorita médica.

´tonces tengo que resolver el problema. 

Como no hay manera tendré que irme sola. Según mi frase de batalla: el que no arriesga no gana. Me voy a arriesgar. Haré medio camino sola y mi alma. La otra mitad será con Laura.
Siento mariposas en el estómago por no decir tengo los huevos en la garganta-hay varias señoras decentes que me leen y que son unas damas y las malas palabras lastiman sus ojos- como sea. Tengo los huevos en la garganta, aí ustedes habrán de perdonar o no. Es la forma que tengo de decir lo que siento sin tapujos.

¿Cómo saldré de esta? npi. No soy adivina para saberlo pero de una cosa estoy segura. Laura me va a poner una regañiza marca diablo cuando me vea llegar sola pero ni modo, tocará aguantar estoica la tormenta que se avecina o a lo mejor no. Igual le dará gusto saber que pude hacer algo yo solititititita.

De cualquier manera ya no podrá hacer nada. Y si me regaña me enojo y como no le gusta que me enoje  porque ya sabe como me las gasto, pos ya está, asunto concluido. Yo soy la mamá y se acabó.

¿Saben rezar? pues eso, recen por mi. ¿Qué tanto es tantito?

Awww...















domingo, 11 de enero de 2015

Uvas a destiempo

Me prometí que este año si, ora si lo jurito que este inicio de año voy a comer las uvas como dicen los que saben deben comerse.
Y aí voy esa noche atenta a lo que los demás hacían. 12 uvas esperan por mi a ser tragadas. ¿Habrá quién las mastique en tan poco tiempo? Me declaro incompetente para tal menester.

Observo la cara expectante de mi familia. Con las uvas esperando ser comidas en una mano mientras con la otra espantaban las distracciones cual moscos fastidiosos. Usha no me molesten que ya van a ser las doce, lo dicen en la tele los locutores muy nice y emperifollados.

Comienza la cuenta regresiva. Eufóricos empiezan a contar los comensales.

Diez
Nueve
Ocho
Siete...

-¡Noooo, no te las comas aún!- grita alguien
-¡Maldición, desperdicié cuatro deseos.

Estoy pensando cuál será mi primer deseo. ¿Quién se encarga de cumplirlos? ¿Qué pido diosito, qué pido? 
¡Ya sé! pediré salud. 

No, por cruel que suene mientras tenga el pp nunca seré sana por más que me digan mentiras piadosas de que me veo muy bien y todas esas cosas que ayudan a levantar el ánimo. El pp será mi eterno acompañante hasta que cuelgue los tenis, entregue el equipo o me muera. Escojan la versión que más les guste. Será la sombra fastidiosa atada a mis pies.

¿Dinero tal vez? 

Si no trabajo no conozco otra manera de obtenerlo. La psicóloga dijo que puedo trabajar en mi casa en una editorial o algo en el que no tenga que salir de casa porque estoy enferma del cuerpo pero no de la cabeza. (A estas alturas no puedo creer que no sepa que estoy un poquito desquiciada). A decir verdad en mi larga vida sólo trabajé en el principio de los tiempos pero en mi cabeza siempre estuvo la idea de estar en mi casa. Tener mi hogar, mis hijitos, un esposo amoroso con el que moriría tomados de la mano. Entonces trabajar no ha sido mi prioridad ni siquiera una idea remota. No voy a mentir. Como dice la canción: que trabaje sólo el güey porque el trabajo lo hizo dios como castigo. Y no me miren feo no soy un bicho raro, soy tan sólo un modelo antiguo.

Cuando me casé firme un contrato imaginario en el que Barry solventaría todos mis gastos y necesidades y tendría en mi una esposa fiel y dedicada. Enojona pero no soy perfecta. Para algunas mujeres sobretodo las de nueva generación esto les puede parecer patético, para mi no. Es la vida que escogí y nunca me he arrepentido de ello. A veces nomás cuando me dan ganas de patearle los huevos a Barry que me hace enojar pero luego se me pasa. Ser mantenida no me quita dignidad igual casi no tengo. Por cierto hablando de dignidad ayer perdí una poca. Qué bueno que nadie vio cómo se fue entre el jabón y el desmanchante por el caño del lavadero.  ¡Alabado sea el señor!

Seis, cinco, cuatro...

Si pido amor me pregunto qué clase de amor si todo lo tengo. El de Barry, de mi familia, mis hijos, La Bella, de mis amigos, el de mis perros y de mi gato. ¿Qué amor puedo pedir? ni modo que de uno extra, no sería bien visto tener un amante por ahí con el cual dar rienda suelta a lo que no se hace con la pareja. Ni pensarlo, qué diría la gente que me conoce, la que me cree intachable, sin una mancha en mi expediente amoroso. Tal vez si fuera hombre pero no, soy mujer y ya está. Me queda la imaginación aunque a decir verdad nunca he tocado los labios de alguien en mis sueños ni siquiera los de Enrique. Soy fiel... creo o mejor no me lo cuestiono no vaya a ser el diablo, me tiente y tenga que tragarme mis palabras.

Y así transcurre el tiempo de comer uvas.

Tres, dos, uno...

¡Feliz Año Nuevo! todos se abrazan, se besan y prometen que ora si deveritas voy a hacer lo que no y seré una mejor persona y te querré más que nunca, y te seré fiel en lo próspero y en lo adverso, y ora si voy a cambiar y...

Suena la primera campanada. Observo a todos concentrados en pedir deseos que nunca sabré cuales son porque si se dicen no se cumplen y sigo sin poderme tragar la uva número cinco porque ya perdí la cuenta de las campanadas y se me tergiversaron los deseos y mi lengua se enredó con mi mente y ya no sé ni lo que digo. No sé qué pedir. Ya se me olvidó. Mis uvas siguen en el plato. Todos las han terminado. Están contentos. Se abrazan, son felices. ¿Qué otra cosa puedo pedir? Nada porque los deseos que quiero se cumplan están en manos de nadie o de mi que es lo mismo pero no es igual. 
Ser felices está en ellos, tener salud y amor. Son deseos elementales que están ahí pero son ignorados la mayor parte del tiempo. 

Mantendré con buena salud las pocas neuronas que me quedan, seguiré trabajando para cumplir mis caprichos sin tener que esperar a que Barry como hado bienhechor me los cumpla y daré el escaso amor que siento que tengo a los que sin medida me quieren no como deseos ni propósitos manoseados sino porque quiero... mientras me acuerde claro.

¿Y las uvas?
¿A quién le importan?


Oritita vengo, no me tardo, recuerden que conmigo no van las prisas.












viernes, 9 de enero de 2015

Quehaceres cotidianos

  1. ¿Cómo se convence a una niñita que a la escuela no se va con pijama de Hombre Araña ni con zapatos del ídem? 

Le expuse a Natalia mil argumentos que entendió a la perfección pero que no aceptó. ¡Quiero ir a la escuela con mi pijama de Hombre Araña, abuela!
¿Qué hacer Jesuscristo Salvador ante la voluntad férrea de una niña que sepa su madre de dónde sacó lo necia? Nada por hoy.
Lo siento por la miss porque cuando La Bella quiera ir al baño le va a tener que quitar la chamarra, el sweater, la bata, las mallas y la pijama. Con este frío de todos los diablos los niños deben asistir a la escuela cual cebollas, con capas y capas de ropa para evitar que se enfermen.


  1. ¿Cómo le explico a una niñita que no debe lanzar maldiciones? Que ella es una princesa hermosa y el ¡Maldita sea! que su abuela lanza a menudo es por su carácter explosivo pero eso no quiere decir que ella las diga.

Ante la lentitud del iPad para cargar escuché a La Bella decir: ¡Madita sea, el iPad no carga!

Le expliqué sobre esa manera mía de lanzar exabruptos por todo no es buena, no debe copiarla.
-Si abuela, las niñas no decimos eso- me dijo con su sonrisa de niña linda para después decir: ¡Madita sea no hay internet!

  1. ¿Cómo explicarle a una niñita que las pastillas que tomo son porque estoy enferma, porque las necesito y no como fórmula mágica para aliviarme de todo como ella piensa?


Hace unos días La Bella quería una pastilla porque le dolía algo -no supo explicar qué-  y me pedía una de las que el pediatra le recetó cuando recién enfermó de gripe y tos.
Afortunadamente es una niña muy inteligente y lo entendió pero tengo que estar alerta con la farmacia que tengo en mi casa (por aquello del pp).

  1. ¿Cómo hacerle entender a Natalia que los monstruos no existen más que en la imaginación y que por muy oscuro que esté un sitio no hay cabida para ellos?


Monstruos, diablos y demás seres imaginarios fueron creados para infundir miedo o para entretener luego entonces debe saber que nada de eso existe. Debe tener fuera de su mente el miedo, sé porque se lo digo.

Ser la figura principal en su día a día no es bueno para ella por mis defectos que salen a flote a la menor provocación. Tengo que mantener a raya lo malo para que Bella no sea una copia de esta que soy. Debo sacar más a menudo todo lo bueno que tengo -dicen que tengo muchas cosas buenas según- No se puede repetir la historia.
Si algo hay que rescatar de estas vivencias entre Natalia y yo es que nos estamos uniendo más cada día como nunca antes me uní con nadie.

Lo que tengo que hacer es pensar antes de abrir la boca y eso si que es un verdadero problema para alguien que habla antes de pensar.

Click!













martes, 23 de diciembre de 2014

Es lo que hay y nadamás




Yo cuando me levanto



Porque el querer ser otros habla mucho de que no te gustas a ti mismo.

Si se trata de querer, quisiera no ser enojona ni celosa ni puntillosa ni gorda ni antisocial ni estar enferma ni tener que ir al hospital nunca más en la vida ni escribir tanta estupidez.
Si se trata de querer quisiera ser afable y tener una sonrisa linda y querer a todo el mundo incluyendo a los gusanos y tener palabras sabias para dar y repartir sin temor a que se acaben y dejar de ser gorda y comer verduras sin sentirme rumiante y tener muchos amigos para que nunca me sienta sola aunque la soledad me guste y ser sana para siempre jamás y que las pastillas que tome sean nomás para suavizar el aliento y escribir como esas mujeres que todo el mundo quiere porque tienen mucha luz e inspiran a querer ser mejores. Eso si, no me gustaría ser la madre Teresa de Calcuta, eso no. 

Si se trata de querer, quisiera ser y no sólo estar sin estar.

También quisiera que ya fuera 25 y no preocuparme por el aseo ni por bañarme ni por la hora de toma de  medicamento ni por tener que usar tenis para evitar caerme ni por tener que poner cara feliz ni por tener que comer por obligación ni por abrir regalos que seguramente no me gustarán ni preocuparme por estar bien peinada ni por tener que sentirme obligada a algo que detesto hacer y hacerlo para quedar bien para que no me digan que siempre yo y mi afán de notoriedad. Quisiera ser segura de mi misma y no tener miedo a le gente ni tener miedos, temores ni circunstancias. No tener miedo a quedarme sola y enferma. 

Porque quisiera no cargar con el ser yo soy como quiero ser y al que no le guste.

Quisiera no preocuparme por ser mejor persona porque para eso tendría que creer en los milagros. Tener fe, ayudar a los demás en lugar de quejarme poniendo manos a la obra. Ser un ejemplo y de esta forma hacer un mundo mejor y que no quede por mi pero... de buenas intenciones están llenos los panteones. Me conformo con ayudar a los que están al alcance de mi mano. No acepto sobre mi espalda el peso de ser el ejemplo de nada. Demasiado para este mi cuerpo pequeño.

Si de querer se trata quisiera estar dormida. 
Si, eso mismo quiero y despertar hasta el jueves cuando todo haya pasado.
Porque quisiera entrarle al circo pero mi sentido común dice que no. Porque de nada sirve que me digan que soy la mejor, mientras no me la crea será tiempo perdido. Porque este blog seguirá siendo el saco de mis frustraciones y desahogos. Porque eso es mejor, no me siento responsable de con lo que la gente se quede de mi. Porque yo sólo escribo. Porque si se trata de elegir, elijo quedarme conmigo hasta el final. Porque algunos disfrazan sus sentimientos escribiendo frases positivas. Porque otros ocultan su realidad. Porque yo prefiero sin tapujos decir lo que siento sin querer ofender a nadie. Porque siempre tendré algo que decir.

Porque con todo lo mala que pueda llegar a ser, sigo creyendo muy en el fondo que la vida hasta hoy es digna de vivirse y el que diga lo contrario por mi puede morirse. Será su elección.

Quisiera ser todo lo audaz y valiente que es la MaLquEridA pero debo conformarme con ser la miedosa que es Flor de María. 

Es lo que hay. 
Soy lo que hay y nadamás.








viernes, 19 de diciembre de 2014

Crisis de los 30

Hoy

Es un día normal como todos. Es viernes por si alguien tenía duda. Viernes de Cinderella Star y su caótica existencia comprendida en varias formas de amar. Musa y señora de su casa -no conoce otra forma de vida- relame sus amores los viernes por la noche. Duerme feliz. Los viernes por la noche son el final perfecto para una semana sin normas. Como quiera que sea Cinderella Star duerme.


Mañana

Se llega el día que no pensé. La primera reunión de parkinsonianos a la que asistiré después de tanto tiempo. No estoy preparada pero ¿quién lo está? Mañana el futuro lo veré al alcance de mi mano. Soy fuerte. Mañana sabré qué tanto.


Ayer

Fue mi cumpleaños. Pude repasar mi vida. Vi hasta dónde he llegado. No pude evitarlo. Me puse a llorar. Tuve una crisis existencial. Me vi gorda, enferma, triste y no me gustó. No me gustó ver que si el final llegaba ayer, no me habría gustado acabar de esta forma.
No es un final digno para alguien que ha luchado mucho terminar así. Sería mi propia heroína derrotada. Tirada en el suelo. Flor marchita sin remedio.
Barry me ayudó ¡por dios! ¿por qué estás en el momento exacto de las caídas emocionales? Y aí vienes con tus besos y caricias a decirme que todo está bien.
¿por qué tienes que ser tú el que me levante cada vez que me caigo? ¿por qué tienes que ser tú el que se beba mis lágrimas? Como sea. Me puse a llorar mientras ponía la lavadora. Tengo una extraña relación con mi afán de lavar cuando algo grave me sucede y mi no saber qué hacer con mis tristezas.
Después cambié las plantas de maceta. ¡Tan bonitas con sus espinas y todo! Quedaron bellas. Lloré sola en el patio. Y como diría un poeta que conozco: Regué las plantas con lluvia salida de mis ojos. Después ya, se me pasó. Laura -siempre Laura- salió a comprar un pastelillo. Fui feliz. Por la noche otro pastel con toda la familia. Regalitos, hongos, un correo inesperado, un poema, un todo para dormir sensata.



Buenas

En un tiempo inventado leí un poema dedicado a la musa del mes de abril. Muy bello. Los poemas dedicados a ella son salidos del alma de alguien llegado de otro lado del mar. Un poeta que ha escogido de musa a un ser tan peculiar.

Y así mi vida. Tuve una crisis igual a la que tienen algunos que llegan a los treinta. No la tuve en su tiempo. Pasé de 30 hace mucho. Fue una crisis existencial casi al doble. Casi porque me falta mucho para la segunda vuelta. Está bien, no mucho pero algo es algo  

Y ya. 

Se me ocurrió para mañana escribir algo. Lo hice desde el lunes pero en mi mente. Lo quise pasar a la hoja imaginaria y no me sale. No me queda tan bonito. ¿Y ahora cómo le hago si mi mente está bloqueada? Yo, mi bocota y el miedo a quedar mal. El miedo es inherente a este hongo sui generis.

Fin













Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.