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lunes, 23 de diciembre de 2019

Como perlas...

Rescatando extravíos. Viviendo así... de lejitos. Comiendo estrellas porque quiero acabar con todas. Ya me hartó su titilante inseguridad. ¿Quiere una? Me gustan las plateadas con hilos de mentira y sabor de engaño. Dicen que no coma muchas porque sensibilizan la lengua. Arroban las mejillas susurrando amores prohibidos.

Como perlas hilvano las risas en cordel de oro. Ese día me vendieron un árbol de peras en veinte centavos, entonces me hice rica. Camino entre las nubes porque me dijeron que ahí puedo volver a ser niña. ¿Ve ese lucero brillante? lo cené anoche pero apareció de nuevo. Yo creo que es mi mamá porque si la muerdo le sale juguito de lágrimas. Mamá lloraba mucho ¿Sabía? Vivo cada noche de a poquito. Tenía un par de trenzas recargadas en mi espalda. Un día que lloré se acabó el engaño. Amo a los hombres que tienen gusto por lo salado. Así sabe mi piel, como pescado de ojos saltones en marea alta. Otras veces olvido respirar renaciendo en días cubiertos de neblina donde me pierdo con los fantasmas de mis ancestros. Evito los exámenes de conciencia porque limpian el alma. Juego a los inciertos con hábitos de devoción. Rescato fantasmas a la luz de las farolas. Sueño historias. Las pesadillas son la sabia invención de los cuerdos.

Tengo el pelo de caracolas chillonas. De vida pobre me revuelco en el pasado glorioso de los que me desprecian. Paso la vida armando rompecabezas de lamentos. Colecciono olvidos. De profesión archivista de derrotas. Recopilo decenas de libros sin éxito, suspirados por ventura de escritores conocidos. Llorona por convicción. Maestra en el arte sutil de decir verdades en forma de regalo. Hoy poseo más risas y menos desvelos. Necesito saber dónde quedó mi olvido, quiero llorarle un poco. Cambio de piel cada fortuna para hacer irreconocibles mis derrotas.  Tengo recuerditos envueltos en sangre para que no los olvide sobretodo los de mi niñez ausente. Un día fui la más hermosa pero el loco viento dejó desnuda el alma a la vista de todos. Desde entonces son conocidos los recovecos de mi inocencia. Lamo huellas buscando las que perdí un Abril del año del Señor. Las manos atadas en noches de adolescencia compungida ríen libres a través de sus desidias.

Ausencia me llaman por mal nombre María Solita pa´ servir a Dios o al Diablo según se ofrezca. Me bautizaron así porque el día que nací perdí mi futuro. Bebo agua de los ríos rastreando la risa de aquel que murió en pos de vanaglorias disolutas. Me gusta la vida ¿Sabe? me recuerda la infancia vivida en una casita de adobe. Gozo de caminar en el lodo para lavarme después con agua de alhelíes. Escribo complejas ideas absurdas mezcladas con añoranzas. Atemporales pa´  toda la vida. Dios me lo tenga en cuenta. Yo digo que mientras menos entiendan no habrá culpables. Peco de impaciente con actitud insumisa. ¡Maldita dulzura la nuestra!

Ya me voy porque acabo de recordar que  morí. ¿Y usted cómo dice que se llama?












miércoles, 18 de diciembre de 2019

Algo se nos ocurrirá

Con un poco de dinero se dirime el orgullo, comprando cremas pa' ahuyentar por breves periodos los arañazos de la pobreza de cosas inútiles. Un perfume, dos, tres, cuatro cremas finas que ayuden a solventar el olor a sol que deja el desierto de los solos en la quemada piel del hartazgo que da la perorata de los cuervos comerciantes, incitando a todo aquel que se preste a gastar en el subterfugio de los placeres de la dilapidación.

Este otoño burlón no termina de irse. El verano no lo dejó extender sus mantos de lluvia salvadora. El calor se ha adueñado de este lado del mundo. En una Navidad calurosa estamos un tanto desfasados. No me animé a poner el pino navideño, con tanto sol me niego a creer que estamos en diciembre. El mes más hermoso del año porque en ese mes nacieron todas las flores y vaya pos me llamo Flor, alguna gracia debía de tener.

La lectura me está proporcionando la paz mental que mi caja de ideas mira de soslayo en un afán impetuoso por echar a andar esa nueva idea que como todas las que comienzo, terminan por ser arrumbadas en los rincones de la imaginación.

Acúsome de ser, oh hermanos míos, de no hacer de mi vida un buen provecho. Ocupo dormir temprano y levantarme tarde. Alueguito que me levanto transformada en la princesa Aurora, los pajarillos empiezan a cantar al escuchar mi cantarina voz de borracho con agruras. Calixto y la Srita. Gato maúllan esperando junto a la vasija de las croquetas que empiece a servirles el desayuno, cambiarles el agua y limpiar el arenero ¿quién es el amo de quién?

Los carraspeos salerosos de los cuervos falsos otean desde lo alto de los tejados como irá el día de hoy. Los ejércitos de hormigas enanas atacaron sin piedad desde la madrugada a un grillo demorado por la inquietante boca de la doncella del castillo de atrás del lavadero.

Cochinillas corren con sus hijitos de la mano a la escuela. Moscos simplones, ratones orejones, pinacates guerreros, gusanos de la leva circunstancial. Todo mundo ha empezado el día que ha llegado ya. 

¡Feliz vuelta al sol! 

El mundo gira a 61 revoluciones por minuto ambientado por la melodía salida de los altavoces camuflados en las verdes plantas del patio trasero.

Vamos por otra vuelta al ciclo enigmático de la vida.

¡Suben!










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales