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lunes, 6 de abril de 2020

Pájaros en callandito


Los Apellidos Ilustres se están extinguiendo. De once miembros, quedan ocho. Uno falleció en agosto pasado. El otro, hace unos días. 

En casa nadie moría; éramos una especie de soldaditos de acero: aguantando decenas de batallas, golpes bajos, caídas estrepitosas, pero como toda especie humana, nos volvíamos a levantar.

Ante el silencio de Los 3 Huastecos, quienes desde un día antes de fallecer mi hermano han tenido un cambio brutal de conducta, no comprendía nada. No hacían alharacas todas las mañanas al escuchar mi voz. No me gritaban para pedirme fruta ni cuando tomaba café.

Algo pasó con ellos que no logro entender.  Como si no hubiese pájaros. Como si supieran que la muerte llegó por otro miembro más. Todos muertos por la misma enfermedad: ataque al corazón. Infarto silencioso llegandito en el momento exacto de la existencia. Sin dar tiempo a disfrutar la vejez. A lo mejor la calaca al llevárselos los salva de algo.

Es la hora de morir. No tengo miedo. Desconozco si soy la que sigue, a decir verdad por ser la enfermiza debí haberme ido antes que el gemelo menor. Eso es lo que digo. 

El segundo de los hermanos vaticinó ser el siguiente. No supo que acertó, murió como dicen en las novelas baratas, en un frío cuarto de hospital. El gemelo mayor fallecido hace unos días, murió de manera rápida en su casa.

Ninguno de los tres sufrió tanto al morir. Se fueron del mundo terrenal prácticamente jóvenes, igualito que sus padres. Ninguno llegó a la edad en que supone habría de recoger los frutos de la existencia.  La 3a. generación de Apellidos Ilustres desaparece de este mundo. Nadie se va antes. Nadie se va después. 

La vida sigue, con y sin eso es lamentablemente cierto. Mis hermanos eran unos desconocidos para mí, quizá sea eso lo que le sorprende a Liz, que no lloré por ellos. 

El tiempo que dejamos de vernos se ocupó de borrar todos los recuerdos. De por sí mi mente voluble no recuerda casi nada de la infancia. Luego llega el tiempo con su afán demoledor de recuerdos.

Seremos olvidados tan rápido como el vuelo del colibrí. Magia pura, ahora lo ves revoloteando ante tus ojos, ahora ya no está.

Así merito es el olvido y sus circunstancias.









domingo, 29 de marzo de 2020

Periplo del sueño


Sin más nada en la cabeza que un simple menester glorioso de infinito placer, me tumbo en la cama como si no hubiese cosa más bella en el mundo.

Agradezco tener un techo bajo el cual dormir, porque también las pesadillas pueden ser graciosas aunque las risas salidas del fondo del alma, pongan los pelos de punta a quien duerme contigo.

El Ego sufre serias transformaciones. Lo que antes era orden se convirtió en súplica callada. Alguna poca de vergüenza se ha de guarecer bajo la intensa lluvia de la grandeza. Termino por creer en el ocio como buen compañero de los días sin escribir. Manteniendo a raya el pp no se sabe cuándo ha de llegar lo que ya no se espera.

Abnegación es cosa del pasado. Lo de ahora es la estulticia de los idiotas gobernando el lado derecho del cerebro. Bienaventurados los pobres porque de ellos serán los ocres sabores del infierno. Se dice en el cielo no haber más cupo para las almas carentes de un poco de filosofía ignota. Pleonasmo tergiversado en la riada del ostracismo puro.

¿Quién termina siendo el guía de los infames? La gente permite el destierro cuando la desventura se adhiere a la piel cual tatuaje divino. Ya no hay más que dar para sobrevivir en un mundo no hecho para la pobreza, admitiendo la estupidez humana. Me pierdo en los oscuros recovecos de la memoria jugándome el todo por el todo. No hay cabida en la sencillez del hombre aquello que martiriza el pensamiento sensato.

Escribir sin derroteros dando salida a la imaginación, palabras inherentes al formato ridículo de quien todo sabe.  De quien todo ignora. De todos modos cada cual entiende lo que quiere, según el ánimo en el que se encuentre. Sálvese quien pueda y el que no, bendita sea la elección que le permite ser un mártir desconocido.

No temas lo desconocido, siempre será mejor perder que ganar. Recuerda, la senda de los perdedores se hizo para ti. Si no ¿qué haz hecho para merecer la gloria?














domingo, 22 de marzo de 2020

Los algo y algunas urgencias

Los algo debajo de la cama tocan mis pies por la noche. Cuando lo hacen conservo la calma, nada de llantos bobos. Tomo una bocanada de aire agarro valor para revisar que no haya nada. Es la imaginación en la cabeza jugándome una trastada. En la actualidad me asusto más que antes. Los algo se suben a mi cama, son pequeñitos juguetones. Se siente el tamaño cuando se suben a mis pies. También gustan de asustarme volviéndose amorfos. Seres sin pies ni cabeza ni nada que permita adivinar qué son. Los algo pasan corriendo de la puerta a la ventana de la recámara. Me asusto mucho. Para desengañar a la mente volteo para ver bien. De soslayo toda sombra tiene memoria y actitudes serenas. Quieren hacerme saber que están ahí en el entorno quimerico en que se desarrolla mi vida con pastillas alucinantes. Barry no me creyó cuando gritando le pedí me quitara al algo del pie. No veía nada en mi pie. Yo tampoco pero ahí una lombriz de miedo. Quizás fuese un cabello. El algo invisible existe. Lo sentí, nadie me lo contó. Antes estaban sólo en mi recámara pero un día salieron tras de mi y se quedaron vagando por la cocina y la sala. No son malos, no pretenden hacerme daño. Desde que encontraron la imaginación se quedaron a vivir en el prolífico encanto de los recovecos de mi cabeza. Me asustan los ruidos trepidantes acosando mi cerebro. No me arredro al enfrentarme a ellos. De algún lado provienen como cuando la madera de los muebles cruje en su pequeño espacio. No quisiera ponerme loca hablando de algos que nadie ve o ruidos no escuchados. A veces creo que mi familia habla en secreto de mí, de la involución a la que me arrastra el espíritu mezquino del medicamento. Los días me sostienen en estos queveres sin pies ni cabeza. Nadie conspira a mis espaldas. Nadie tiene en mente hacerme daño. Luego de dignificarme ante la tozuda realidad. Créanlo o no los algo me mantienen ecuánime en un mundo de realidades distorcionadas. Nada es lo que parece. Las cosas tienen un algo infalible. Terca necedad de parir en mi cabeza. Alguien debiera encontrar el contraveneno de la locura. O mejor alguien debiera levantar la voz para pedir a las farmacéuticas no jugar con la mente de los enfermos que como yo, poseemos una imaginación prolífica, haciendo ver a los algo llenos de historia. Si el pp no jugara conmigo, dejaría de lado las letras siendo ellas de las pocas que expresan mi verdadero sentir. Sin excusas, pastillas y memoria pasaría de ser un ente solitario a una señora "normal", considerando -claro- la "normalidad" es lo que permea en una realidad que no lo es tanto.

martes, 10 de marzo de 2020

Políticamente correctos

La política a veces es interesante, pero lo más delicioso, es la diplomacia. Devolver una pelota y conseguir que nadie la vea, salvo el portero, es una pelota que llega a su destino sin hacer ruido. El culmen de la educación sofisticada. 






martes, 25 de febrero de 2020

La carta

Como ustedes recordarán, hace tiempo escribí una carta con todo mi corazón a Enrique Bunbury. (He escrito cosas más bellas la mera verdá, pero no funciono con prisas).
Tenía que entregar la misiva en la noche para que llegara a sus manos al día siguiente, antes de la presentación en el Auditorio Nacional en 2019, concierto al que no quise ir por obvias razones.

La persona a la que entregué la carta fue a Laura. Ella se la dio a un miembro del staff en propia mano. ¡Quémoción!



Me puse muy contenta cuando me dijeron que la había recibido en sus propias manecitas suyas de él. Lo que pasó después lo supe a un año del hecho.


Dicen que la leyó detenidamente sin apartar un segundo los ojos de mi letrita tierna. Ah, eso sí, porque fue a mano, nada de a máquina fría ni cosas de esas. A la antigüita como el Dios de los carteros manda. 

Hizo algunas preguntas. Quién era yo, de dónde me conocían y tal. ¡Arggggggh, muero de nerrrrvios! Lo malo fue que puse mi nombre y no el del blog. Un buuu por mi.
Luego lueguito la guardó sepa la bola dónde. 

Y ya eso fue todo.  
Es mucho que no es poco, peor es que ni siquiera la hubiese leído, digo yo.

Posiblemente no vuelva a verlo en toda mi perra vida. La condición actual aunada a mis circunstancias no lo permiten, pero ya nada importa. Leyó la carta y eso me puso muy feliz. Por si las moscas estoy escuchando el disco nuevo, qué tal y compuso una canción a la viejita loca que se enamoró de él a los primeros acordes de Maldito duende.

Uno nunca sabe por dónde saltará la liebre.











domingo, 23 de febrero de 2020

El sublime arte de las plañideras

Lloran porque sí y porque no. Por los vivos, por los muertos. La paga es poca cuando de llorar se trata. Cuesta a las principiantes dejar salir el llanto a la primera, por mas que pujan no sale ni un chisguete del lagrimal. Oculto sistema hidráulico de sentimiento humano. Epítome sencillo de un tratado sin escribir.
El sublime arte de las plañideras se pierde en el vergel lúgubre de sauces llorones. Yo qué les voy a decir si en este mundo nada es sabido que cause tanto dolor para poder pagar.

Las mojigatas damas de oficio avanzado sueltan la lágrima apenas ven por lo que hay que gimotear. Lamentos quedos algunas, gritos lastimeros las otras. El universo de los lloros no es muy versátil para quien no tiene callo en el arte del drama. Miren que el desconsuelo a veces no pesa ni un gramo de historia. Plañidos histéricos para los muertos de amor desubicado.  Llegan lágrimas saladas gloriosas gotas de mar de ojos azul diverso. Mares inquietos, semejantes tálamos de amor proscrito inundando la barcaza sin náufragos bestiales ahogados por culpas divinas. La miel no se hizo para el hocico del asno. Tampoco se encierran en las cartas deshabitadas. Lujuria encantadora.

Cuando el llanto es verdadero, sencillo es detectarlo por el salobre sabor. Mar en calma, sal en brama. Para llorar un hijo perdido no hay plañideras. Nadie ejerce por muy bien pagado que esté. Habrán de llorar mujeres de alma rota. Mueren los hijos para habitar por siempre en el corazón de una madre. Respeto a una mujer hermosa, todas lo son, muerta en vida. Algodón de azúcar para un regazo vacío.

Las plañideras van a la baja, pobres lloronas en extinción. Las pocas que hay habitan bajo el embrujo de túnicas negras. Caras tapadas de fascinación extrema. ¿Quién llora debajo de esa vestimenta? ¡T.ápate el rostro de poca vergüenza! Tu oficio suele salirse de contexto. Nunca nadie merece tanto desconsuelo. Si lo haces por mi, no olvides regarlo con gotitas de azahar y un poco de nardos en azul.

Urracas parlanchinas, de oficio zopilote. Aquelarre de voces guturales gimiendo por el muerto desconocido. Hay que llorar poco dicen algunas. Un desconocido no vale tanta lágrima inútil.  Es para que su alma no vague sola en la penumbra de lo desconocido. Consummatum est. Apaga la llama de amor perpetuo. Con tres lágrimas oscuras se puede. Te lo digo yo que de eso entiendo nada.  El amor no se llora.






















domingo, 16 de febrero de 2020

Página 25

Desde que tengo uso de razón -si es que acaso alguna vez la he usado- he tenido problemas para dormir. He hecho de todo para que el insomnio huya de mí pero es un cobarde traidor aferrado a esta cabeza de chorlito.

He probado de todo. Lo último: cortar un limón en cuatro y colocarlo en mi recámara. Funcionó unas noches pero cuando más feliz estaba ¡zaz! regresó el insomnio. Vuelta a empezar. 

Entonces, encontré otro remedio: un jabón de lavanda debajo de la almohada. Laura lo traerá hoy si es que no lo olvida. Con que pueda dormir hasta la mañana siguiente me doy por bien servida. Quiero saber qué se siente dormir como un lirón, siendo despertada por la mañana. 

Lo más grave que he hecho para poder dormir es "jugar" a dejarme caer en el "hoyo negro" de la semi inconciencia. Cerraba los ojos con la mente en blanco situándome en el borde de dicho hoyo. Poco a poco la punta de los pies iba acercándose al vacío. Mi mente se perdía de a poco con los vapores del sueño anhelado. Entonces me arrojaba al vacío y empezaba a volar llegando al punto de quedarme dormida. Cuando me despertaba pegando un brinco era porque "la caída" al vacío me despertaba. 

Dejé de hacer eso cuando leí que podía morir al no poder despertar en el momento en que mi mente no respondiera. O sea, sí, pero esa forma de morir me parecía muy cruel. Quiero morir, pero a su tiempo. Así que adiós "hoyo negro". 

Después decidí enfrentar el insomnio comunicándoselo a mi psicóloga favorita -te quiero Fabiola, no te olvido- para que me ayudara a quitarme lastres. El problema persistía llegando a la solución que no quise en principio aceptar: las pastillas. No quería ser adicta. Imagínense loca y adicta ¿pos cómo va ser? Pues eso, me volví adicta a los antidepresivos y sigo igual. No duermo. Básicamente mi problema no es el insomnio, sino el tanto pensar. Pienso, pienso, pienso y vuelvo a pensar. ¿Cómo dejar de pensar? Si fuera curiosa sería una genia pero respeto el sueño de los demás. 

Si me pongo a hacer algo despierto a los habitantes de la casa. No me lo puedo permitir. Soy muy respetuosa con los demás. ¿Quién soy para quitarles su descanso? Soy una nadie. Sí, sí, sí, sí, soy la mamá, la esposa -ah no perdón- la señora de la casa y bla bla bla. Podría escribir todo un tratado sobre el insomnio y mis resquemores, pero soy muy floja para adquirir compromisos y rutinas. 

Dejar de pensar sería magnífico, lo malo que es inherente a mí. Me llamo MaLquEridA, de oficio quejona, de personalidad complicada, dice El Jefe. Y de pilón, loca e insomne. He probado mil métodos para conciliar el sueño. Mi enemigo es el insomnio. No debo nada a nadie. Ni dinero ni explicaciones. Tengo la conciencia no pura pero casi limpia como creo todos la tienen y si no allá ellos. 

Mi país está pasando por una creciente ola de violencia contra las mujeres. No hay una que no haya sufrido un manoseo en el transporte público. Muchas tienen episodios traumáticos con familiares violadores, siendo agredidas por padres, tíos, hermanos, etc. 

Lo que me mantuvo pensando fueron dos frases que me dejaron impactada. "Los feminicidios acabarán cuando las mujeres regresen a la cocina". Y la otra, porque sé quién la dijo: "Dejemos todo en las manos de Dios".  

Estamos jodidas. ¿Saben por qué? Dejando de lado si existe Dios o no, despierten amigas. ¡Dios es hombre! ¡Bang bang y al hoyo! No hables con extraños.



miércoles, 12 de febrero de 2020

Los vicios por mi tan queridos Ed. 54


Adoptados los nuevos vicios sin dañar a nadie. Adicta al azúcar desde hace tres años, el tiempo en que dejé de salir a la calle sola.  Dulce aroma de pasos sin sentido.

Luego también tengo a los amansalocos. A decir verdad, soy adicta. Hoy por hoy no veo la manera de sobrevivir a las pastillas de la risa. Se los dije, se los advertí. No quiero hacerme adicta.  Bueno ya soy y aquí le paramos a la vida de felicidad sempiterna, acuciada por el bendito neurólogo que no halla la forma de dar por terminado mi caso. Se me figura que es eso o al revés. Puede ser eso. Soy yo la que le quiero dar la bendición final. Dios te bendiga, panza de hormiga y si te vi, ni me acuerdo o lo que es lo mismo, ojos que te vieron ir, jamás te verán volver.

Si quitásemos los amansalocos y el azúcar, mi vida sería simplona. No me lo puedo permitir. Simple quizás, simplona never de limón.

La culpa de mis salidas psicóticas las tienen los eufemismos impuros incapaces de reconocer la variante de mí que existe en un rincón de este cuerpo minúsculo. Cadena de oración para esta alma que, en menos de año y medio, ha dejado de balbucear incoherencias para transcribirlas en cualquier hoja que se deje seducir por mis dedos rechonchos de estilo amorfo. Ignota pasión la que habla por mí.  Díscola presunción carente de todo placer.

Alueguito Sabina y Café Quijano se meten en el oído ecléctico. ¨Si quieres te cuento los cuentos que tú me contabas...¨. 
La educación se sirve en libros de olor a sabio.

Desahuciada de Enrique, ato mis venas con el dolor de su desprecio. Amor profundo emergiendo en las flores sin aroma de aquel ramito de pensamientos regalados a través de su emisario llamado Antonio.
Si no me quiere, no me quiere. Nadie se muere. De amor tampoco.

Y vuelvo a los vicios por mí, tan queridos. ¿A quién puede importarle después de muerto que uno tenga sus vicios? canturrea aquel que en los bares musita olvidos.

La otredad diáfana pueril y neófita casquivana escribe por mi.  Pido perdón por todo lo que bien pude hacer y no hice. 

Ego me absolvo.













sábado, 1 de febrero de 2020

En el futuro de mi presente

Mi próximo sueño es un ya pasado. Soñé dos veces con Enrique -estás saliendo de mi vida- dos veces con mi madre triste. Soy como ella. No era triste al igual que yo nacimos tristes. De una tristeza pagana, insondable. De una exquisitez profunda sin memoria ni significado pero con estilo, miren que para ser triste de morir hay que contar con un carácter férreo. Un corazón escondido pero sobretodo muy paciente. Pero de eso no hablo. Hablo de que soñé con Enrique. Soñé dos veces con una niña desconocida. Sueño con Barry pero a él le tocan las pesadillas y devolverme la razón. La otra vez comentaba que nunca soñé con tener algo. Un coche, una casa, joyas, etc. No forjé sueños imposibles. Lo que quise lo g tuve incluyendo hablar con Enrique. ¿no lo sabían? Hablé con él, reí con él. Hasta nos abrazamos. ¿Qué? en mis sueños pero sí. También soñé con Babito. Cinvertirme en su verdugo hiere. Tengo que trabajar en ese sentimiento. Estoy escribiendo a petición de Emilio. Miren que no tengo nada impirtante qué decir. Algo que llame la atención. Mi vida se ha llenado de experiencias transmitidas a quienes se acercan porque creen que puedo ayudar. La vida es un cúmulo de sensaciones escritas en lugares comunes. La vida es una jija de la jijurria. Tanto vivir aprendiendo para que al final entes como yo se comen la experiencia en bocados pequeños pa' no atragantarse con miserias humanas. Y ya, es todo. Irrelevantes letras sacadas del insomnio de mis sueños. Buenas noches Emilio y a todos los que viven en el futuro inexistente de los blogs.

domingo, 19 de enero de 2020

Nos vemos en mi próximo sueño

En mi absurdo cotidiano me asusta el hecho de ver como la poca dignidad que me queda escurre entre mis piernas por el simple razón de no llegar a tiempo al cuarto de baño. Está ocurriendo muy seguido. Lo saben muy pocos. Laura, Barry y El jefe. Por cierto el otro día me daba pena que comiendo un caldito de pollo resbalara este por la comisura de mis labios. Abrir la boca para comer resulta a veces un trabaho titánico. Pedí permiso para poder beber el caldo directamente del plato, los buenos modales no deben perderse nunca. Mi familia respondió, "estás en tu casa, puedes hacer lo que quieras", pero tampoco pude hacer que el caldo llegara a mi boca. 'tonces El Jefe se levantó solícito me ayudó a beber el caldo. Pinche dignidad eres un estorbo. El caso es que me cuesta llegar al baño ¿no? Pues nada, hago sola lo que hay que hacer y listo. Aquí no ha pasado nada. Que ustedes lo sepan no me apena. No me conocen, no me han visto ni me verán nunca en persona así que mi dignidad ante ustedes sigue intacta. Es domingo, hace frío, no me quiero levantar. Si lo hago le quito a Barry la oportunidad de descanso eb todo el día. Si las mascotas me escuchan empiezan a querer ser atendidos. Luego yo en vez de pensar eb Barry pienso en que las mascotas no pueden atenderse solas entonces comienzo con mi letanía. ¿le diste de comer a Calixto? La Srita Gato tiene hambre. Panchito ya despertó. ¡Dios, no quiero ser Barry! Barry prepara mi desayuno. Barry me ayuda a veces a bañar. Me amarra el pelo. Me calza los tenis. Barry, Barry, Barry. No quisiera ser Barry. Encima tiebe que salir a trabajar. Está cansado. . Cuabdo tengo pesadillas corre a despertarme. Me tranquiliza. Estoy escribiebdo ideas sueltas. Eb mi absurdo cotidiano soñé a Jano. Amigo de mi hija a quién he visto dos veces en mi vida. Cuando me dedico su primer libro y cuando fuimos en familia a las luchas. Llevaba puesta una màscara de luchador que no se quitó para nada. Un buen día apareció en mi whatsapp y de ahí no se ha ido. Está ahí igual que mi psicóloga favorita, sin hablar pero están. Gracias por ello. Perdí cobtactos porque solía azotar contra la pared el celular. Han sobrevivido los que saben donde encontrarme. Ahí merito. Y bueno ya me voy, Barry preparó el desayuno y mi primera tarea es bajar solita a la cocina y mírenme aquí escribiebdo. Hoy bo regreso, toca vendimia y mi tiempo está dado. Tal cez por la niche lod lea. Me dadé tiempo, li prometo. Salebai ¡Ya viene pir mi!

viernes, 10 de enero de 2020

La inutilidad de un ser abstracto

Por tal motivo y sin querer depender de nadie me tiro al vaiven del pp. A veces porque si me da la gana sentirme frágil sin menosprecio a nadie. Con todo lo que muchos han tendido la mano a este humano ser, me daría pena penita pena caer en el tu verás pa´cuando.
Dicen de mi que nada hay qué decir. Ora usté platique algo me dijo Papá Baldo en víspera d
el Año Nuevo. No tengo la fortuna de conocer mi historia. Lo poco que he sabido es armando rompecabezas de recuerdos en un pueblito allá por las orillas de la ciudad. De un cuando acá resurgen los besos que no me diste.

¿Por qué mis labios se sellan al sonido de la voz cualquiera? Dicen que la belleza exterior no cuenta. Si me río se me ve el huequito de mi diente. Pregunto y nadie lo nota. Mentira yo sí. El yo importa, no me veo bien la merá verdá digan lo que digan. ¿o no?
La vida es así bastante atrayente cuando uno se pone sonriente, para personas opacas de pensamiento puede ser un reto enorme levantarse todos los días, sin embargo pian pianito se les da gusto a quien sino yo termino cansada el trajín diario. De mover la armadura medio oxidada de Quijote sin caballo. 
No hay molinos de viento sino mascotas a las que hay que obedecer como sierva fiel de mis señores animalitos.
Murió Babo Alejandro -el chihuahua joven- un día antes de cumplirse el primer aniversario de la partida de Benito Tiki -el chihuahua viejo- después de un año de vivir con altibajos de salud, Babito soportó como un guerrero el tumor maligno en su colita. Me quedé sin perros mascota. Cierto es que están Los Tres Huastecos, La Señorita Gato y Calixto pero el alma de la casa eran esos dos chihuahuas nerviosos.
El ser abstracto tiene la euforia de un loco encadenado. El vértigo lo consume al tresparalasocho. Aislada de la gente me permito escribir este rosario de ideas sin vida. 
Invento lo que se me viene en gana. Escribo en mi cuaderno las reglas que debo seguir para tener una vida feliz. ´toy mal, la vida no se escribe. La libreta -tres al día de hoy- tiene pocos renglones usados. Letras garigoleadas, sentido churrigueresco tal como me gusta ser. 

Y luego me calmo. Me voy a la cama con todo el pastillaje administrado por mi mano de la MaLquEridA en nivel tres.

Hoy inventé el hilo negro. ¿O fue ayer? La frase más cuqui del mundo. La más nice de todos los tiempos y dice así; La mejor manera de morir sin despertar sospechas es seguir viviendo. 
Soy un genio vestido de mujer. Onomatopeya al calce. ¡Pipiripau! ¿or miau?

Visto lo visto el mundo es como nadie lo imagina. Horror ante los ojos de todo el que quiera ver sin permitirse quedarse de brazos cruzados.
Eufemismos abstractos para que no lastime el arte de amar.
La vida es tal como va.


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viernes, 3 de enero de 2020

El blues de los secretos

Las cosas que no se dicen son más que las que sabemos.
Los secretos no debieran existir.
No estás para saberlo ni yo para contarlo pero...
Baúles negros de cerrojos sin llave.
El algo tantos años escondido puede provocar un cisma familiar.
No le digas a tu mamá.
Todos tenemos algo que no se debe saber.
Por el bien me callo.
Por mi mal soy una tumba.
La vida puede ser un blues triste. ¿O quieres que te cante un himno a la vida?
La añoranza permite gimotear por algún recuerdo enterrado en el cofre de secretos.
Cientos de mujeres van sigilosas por el camino de la vida.
Si las almohadas pudiesen hablar, había que autorizarlas primero.
Ninguna cosa buena puede quedar en el misterio de las nubes negras.
Los secretos tienen la caducidad que uno quiera darle.
¿Te digo algo pero no se lo cuentas a nadie?
El día que decidas hablar tú tendrás que elegir entre el escarnio o llevártelo a la tumba.
Mi pecho no es bodega.
Que no lo digas no quiere decir que lo ocultas.
Un anillo con un diamante engarzado en el oro de la infidelidad.
El adulterio ya no es delito ¿se puede decir con quién andas sin daños a terceros?
Engaño bañado en lágrimas de un mar más salado que el sal-món.
La mentira es un algo silencioso asomado a la siguiente mentira. Confusión.
¿Me guardas un secreto?
No le digas a nadie.
El alias es un engaño autorizado o no.
Du yu guan tu noug a sicret?
El secreto puede alargar la muerte. No vive eternamente en uno.  Desquicia el cerebro.
Igual nadie te cree.
Peor si eres mujer.
Mucho peor si eres niña... o niño.






















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales