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miércoles, 8 de julio de 2020

El imaginario

Convivir de manera cotidiana con bichos, sombras y algos puede llevar a la locura si uno no tiene el espíritu férreo de los indomables. Teniendo esto en perspectiva se adquiere el valor necesario para no enloquecer.
Los bichos pasan al lado de mi escritorio, los miro de soslayo, no existen repito en oración trémula. No existen. Volteo rápido para mostrar una prueba a los que viven conmigo de que son bichos verdaderos, no es mi mente obtusa la que los inventa. No los ven, no los miran. Sus ojos tienen esa tristeza extraña de quién no conoce el mundo en el que me muevo. Porque este es un mundo niños. Un mundo al que no todos tienen libre la entrada. Terreno acotado.

Las sombras semiparalizan el corazón. Las veo volar por las paredes de la sala, de la cocina, de la recámara. No hay nadie. Me mantienen cautiva por momentos en que libero la mente para no dar oportunidad a la locura que me tome entre sus filas. Exhalo cuando fijando la mirada se pierden en el aplanado de las paredes. Hay sombras que habitan los engaños pereciendo al nacer la luz del sol. Hay otras sin temor a ser vistas a plena luz del día asociándolas con los fantasmas habitantes comunes de la casa donde vivo. Casa habitada desde antes por sus propios fantasmas.

Y luego llegan los algos por las noches tomando por asalto mi cama. Los algos pequeños caminan por mis pies, acomodándose detrás mío, inhalando los excesos de un miedo arrinconado en mi cabeza. ¡Vete ya!
Doy la espalda a la puerta cuidando que no se suban a mi almohada. Entran de prisa saltando sobre la cama. Otros se esconden bajo de ella. Otros algos juegan redondeles infantiles en el pináculo de mi miedo. ¡No existen! mascullo repetitivamente.

El corazón late y late como burro sin mecate. Se avecina un espasmo, lo siento subir por mis piernas engarrotadas por el efecto de los antidepresivos, causantes de todo esto que me está llevando a empujones por los páramos de la paranoia.
Mis gritos a la medianoche asustan hasta al más plantado. Figuraciones mías, pero es que de verdad yo misma me despierto ante la intensidad de la llamada de auxilio. ¡Despiertame por favor! Me siento morir, los párpados pesan tanto. Las pestañas del susto se abrazan una a otra temblando de miedo no permitiendo abrir los ojos. Qué sé yo quién de miedo muere ante los algos infinitos de novel existencia.

-¿Qué es eso que está ahí?- me pregunto al borde de las lágrimas. Nadie contesta, nadie sabe lo que es dormir con los algos sobre su cama.
No estoy asustada, o si. Ya ni sé de mí lo poco que sabía.  Tiemblo porque así ha de ser. Haciendo fuerte la mente no dejando entrar más que con lo poco que puedo hacer frente. Si no duermo ya habrá día que me reponga el sueño perdido. Si me oyen gritar día no teman de mi. Soy una señora con el cerebro atomizado por tanto menjurje recetado por el neurólogo ante la apatía por saber que no hay más que hacer si no es esperar la locura atada a mi cama, sin poder dormir ni comer. A los bordes del infierno se yerguen fabulosas las artes del engaño.

Si por un acaso los vapores de la sinrazón entran a mi cerebro, no tengan miedo, soy un ser imaginario. No me inviten a pasar a su cabeza. Temo no querer salir de ahí.
















lunes, 29 de junio de 2020

En tu mirada


Cuando abro los ojos después de una siesta a cualquier hora del día, tus ojos me miran azarosos.
-¿Por qué me miras tanto?- pregunto acomodándome el pelo.
Siento que con tu mirada atraviesas con descaro los dominios de mi alma rota. Cohíbes mis sueños deteniéndolos abruptamente ante la persecución de las interrogantes intrínsecas de tu memoria.

-¿Por qué me miras así?

Abro los míos al sentir el peso de tu mirada.

-No me veas- digo apenada. 
-No me veas- susurro quitando el oropel de mis sueños sin estilo. Temo que un día te quedes engarzado a ellos para no irte jamás enmarañado en las caracolas invisibles del pelo que te enamoró

No me mires más Enriqu... digo, Barry.










lunes, 15 de junio de 2020

Las Teorías del No

No ha de ser en los cementerios donde busque a mis muertos,
yacen
muy dentrito de
la memoria.

No son los despojos con los que se nutren los árboles de verde follaje
los que guardan las querencias,
es en el corazón donde reposan indelebles al tiempo

No es el valor lo que me mantiene erguida.
Es el temor el que impide  las caídas
abrazadas a los troncos gruesos de sauces llorones
se yerguen gloriosas ante el ímpetu de los despojos nutriendo vida.
















jueves, 4 de junio de 2020

Aquelarres exquisitos

Considero la hora de irse a dormir lo mejor del día. Me desgasta la lucha continua contra la rigidez. Levantarme los fines de semana temprano no les encuentro gracia. 
Debido al coronavirus he dejado de reunirme con dos de los mejores miembros de Los Apellidos Ilustres. Con sus pláticas  me llevaban a recordar datos del pasado sin ecos en mi memoria. Por ejemplo, cuando la MaLqueridA en la entrada a su juventud era bonita. Usaba tacones, minifalda. Pelo largo de rizos negros acariciando la espalda sin tener brotes de agresividad.
No pregunto mucho sobre esos recuerdos, temo que como en la infancia haya un recuerdo que lo oscurezca. 
Un día vino a la memoria un accidente grave. Entrando a la adolescencia me volví más retraída. Por primera vez en la vida borré un texto en el que no me gustó hablar mal de mí, cosa que de continuo hago en este blog. No sirve de nada el aprendizaje bueno si este no es compartido a otros. Eso es lo que hago con Natalia. Hurgo dentro del cofre de los aprendizajes lo bueno que tengo mostrándolo para que vea si le conviene o no lo que le comparto. En su pequeña cabeza explora lo que le digo. La Bella tiene el carácter férreo como el mío. Natalia es una MaLquEridA en potencia con la diferencia que ella sonríe mucho. 
Me gusta cuando busca refugio en mis brazos. Cuando planeamos una travesura para el ogro de su padre. Un oso grandote tierno, agradable, locuaz. El otro día Haciendo la tarea de inglés La Bella dijo al ver mi cara de azoro: No te preocupes abuela yo hago la tarea sola. Con codos en la mesa sobándose las sienes buscaba la respuesta a los cuestionamientos escritos en el cuaderno. 
Yo pensaba, ¡ah caray cómo no voy a poder! 
De haber sabido que el inglés me sería necesario hubiera puesto empeño por aprender pero no. La vida de adolescente enfundada en ni traje de Cinderella Star no permitía saber que el mañana sería un hoy prematuro. 

Ayer sentada frente al escritorio volví a mi época de gloria. No escribí nada decente, quizá tampoco hoy lo haga, ni mañana. Las pesadillas asustaron las ideas. Desintoxicada casi de todo, estoy arando la tierra de la "creatividad". Si resalta, bien y si no también. Vivo de a poquito pa' no acabarme lo que me resta en tragos gordos de desesperación. Camino como la Rosalía del libro de lecturas de La Bella, más lento que una tortuga. ¿Quién tiene prisa por morir? Yo no. 
¿Quién tiene prisa por vivir el mañana?
Eres de lo que no hay.
Hoy es lo que hay, y lo que hay es mejor que lo de ayer. Y si no pues no.
Adiós Nicanor, si te vi ni me acuerdo.
¿Cómo dijiste que te llamas?











miércoles, 27 de mayo de 2020

Mala copia


Hoy toca hablar del alma. Sea pues, hablemos del sentir. De mostrar ante el mundo lo que se lleva dentro sin que nos de el mínimo de pudor. Los artesanos exorcizan sus demonios con el arte. Lo logran de tal manera que sin saberlo ayudan a los demás a asomarse a los sentimientos. Los propios, los que uno lleva dentro. 

Pocos son los que lo logran.  No todos tenemos la sensibilidad para ver el mundo al interior nuestro con los ojos de otro. Decimos ¨qué bonito¨ pero por dentro pensamos: ¨su madre sabe qué quiso decir¨.

Así las cosas. Los artesanos manejan con maestría el arte incomprensible del vivir plasmándolo en su trabajo. Lo muestran y poco les importa si a quienes como yo no vemos más que ¨unos pajaritos¨, una dama de cabeza extraña. Una pintura barroca, el grito desmesurado de un ser raro.

Ahhh qué bonito.

El arte está vedado al entendimiento de la gente ¨normal¨,  los entendidos, cultos seres de finura exquisita. Quizá la vida o los demonios que cargamos nublan la vista del alma. Alma negada  a la existencia cuando es ella quien les muestra lo invisible a los ojos. 

La poesía se sume en lo negro del entendimiento donde la razón no conoce salida fácil. Para ti, para mi, para quién sino somos unos cuantos los que del amor sabemos nada

Torpe de entendederas caigo en el común de la gente que no de la gente común. Hay días como hoy en que amanezco de aquella manera que ni yo me entiendo,
Algunos somos una mala copia de sí mismos o de otros que se dieron el lujo de embellecer el mundo.
Algunos somos las hojas que el viento riega por los pastos verdes del otoño inconcluso. Ya no es el sitio en que se esperaba a quién antes se amó. Es un desierto lleno de nadas flotando en el ambiente donde las parejas buscan su otra mitad cuando esta siempre estuvo pegada a él.

Tú y yo no existimos, acaso somos letras prestadas de textos manoseados. A lo más que aspiramos es a algún día ser leídos por otros ojos invisibles en nuestro entorno.
Mercenarios escribidores robamos letras haciéndolas versos para regalar a algún imaginario tal como somos tú y yo.












 



jueves, 21 de mayo de 2020

Pájaropareja

Sabina pequeña, gritona 
Locuaz intransigente 
Ama y señora de la jaula chica.
Silvio fuerte, grande
Eterno cantor de alas amarradas
Amo y señor del Rincón de los Secretos.

Cualquier día se me pega la gana, abro la reja de la libertad restringida
En cámara rápida se sucede lo que ha de suceder.
Silvio descuelga el cuerpo alado por los barrotes de una casa color engañoso.
¡Corre, corre!
¡Vuela, vuela!
Sabina comenzó la alharaca.
Salta con brinquitos de pájara modosa.
Cuídate las uñas Sabina. 
No quiere que Silvio se vaya.
'No te vayas mi amor', susurra por lo bajo.
Silvio sigue pronto, rápido, rapidito en la escapada 
Cuán grande se vuelve la jaula cuando de escapar se trata.

Ágil vuela la pájara a la parte superior de la reja.
Silvio llega a la puerta,
Sabina se deja caer para picotear la cabeza del agitado pájaro.
Uno, dos, tres puyazos acompañados de estruendosos gritos.

¡Vamos pajarraco, sal ya!

Con el gran pico, Silvio se ayuda a trepar por fuera la jaula.
¡Lo logró! 
Presuroso llega a lo alto de ella.
Descansa.
Respira, el mundo es tuyo.
Despliega las alas.
Transmite coherencia en breves aleteos.
Descubre el objetivo.
Se lanza al vacío. 
Choca con la cabeza de algun.o
Tropieza. 
Remonta el vuelo. 
Llega agitado a su sitio especial
Una maceta que hizo suya donde probó el glorioso sabor de la Cuna de Moisés
'Hola', dice 
'Cotorro'
'Burro'
'Cotorrito, cotorrito'
Recobra el habla junto con la libertad.

Sabina en tanto asoma la cabeza oteando el silencio de fuera
Respirando temor, acalla su pequeño corazón con suspiros redondos.
Vuélvese al interior.
Callada disfruta el rumor de sus silencios.

Las horas escurren largas como miel en los labios de la amante impaciente.
Saetas sin destino disparadas por el halo del atardecer inquieto.

Se acerca el tiempo de volver.
Sabina acicala su plumaje verdoso con brotes amarillos
Limpiando el pequeño pico escapan suspiros presurosos.

Lejano en el tiempo, Silvio trepa a lo más alto de la planta.
Desde ahí divisa el cuerpecillo de Sabina parada en la entrada de la jaula.
Inhala suficiente aire fresco para el resto del día.

Unos gritos se escuchan a lo lejos.
Sabina lo ha visto,
por fin su amado vuelve
Lo recibe con un picotazo que Silvio alcanza a esquivar.
Cruza de prisa al rincón de la jaula a donde llegará Sabina
a darle besitos de amor.
Amor salvaje.
Amaramor.
Amaramuerte.















viernes, 15 de mayo de 2020

La otra mirada

Pasados los primeros tiempos, el silencio recobra su forma abstracta, sin detalles perfectos, inoculando las formas exquisitas de los callados. Avasallado por la premura de la hora exacta. Silencio redundante en mis oídos, el tam tam tam lejano de tambores tribales. Balazos rompen en gutural sonido abriéndose las venas con sincero escarnio a la macilenta piel. Reverdeciendo en flores blancas de un cementerio escampado. Silencios monótonos marcados en los días de asueto palpando la incómoda sordera del reloj cu-cu.

Llegaron a casa con velices colmados de incógnitas. La casa de la abuela consume los días en sutil silencio. Pajarillos quietos, gatos dormidos. Personas de puntillas caminando sobre la alfombra raída por los pasos presurosos de niños latosos de antaño. Silencio confinado entre cuatro paredes.

Las noticias hablan de muertos gritando espanto. Solitarios mueren murmurando algún nombre. Dios tiene mucho trabajo estos días. No sabe para dónde mirar o quizás se ha pasado al lado malo donde es más sencillo captar almas.

Psicópatas de encierro fulminados por pensamientos oscuros dañando a la gente que más amaba. Cómo alguien mata a quien tanto amó. Cómo se tiene valor para violar la inocencia y encerrarse después en una burbuja silente, grosera. Quien masacra a un inocente debe ser quemado en aceite hirviendo y ni así pagan el delito de horror indecible. 

La gente triste asomada tras la ventana participa en un concurso de sonrisas vecinas, asaltando los rostros enjutos poco antes de asomarse a la locura en que se convirtió el mundo apacible, hermoso, agonizante.

Nadie habla. nadie tose, nadie choca la mirada con nadie.

Evitando tocar lo mínimo posible los bultos saliendo de un claroscuro inclemente. Toca sol en esta época de orates. La carne derritiéndose en sudor, mojando la ropa vergonzosamente de un mirar insolente. Lluvia gris, sucia, gotas amargas convertidas en soldaditos taimados cayendo sobre el concreto hirviente. 

Soldaditos de agua dan ligero alivio a la cuarentena interminable, pospuesta más y más y más días. La paciencia se acaba, los enojos brotan en tropel adueñándose de los rostros confinados. El tedio caluroso está acabando con todo el buen humor. No hay risas, no hay felicidad. 

Recuerdos recientes mueren de súbito dando paso a los dolientes de la armonía familiar. 
La tierra silenciosa entró en trance avisando que no hay más oportunidades. Silencio preocupado. Los mares recobraron su azul esplendoroso. 

Los viejos mueren. Se ha llegado a la disyuntiva de salvar un joven impertinente o un viejo con sabia experiencia.
Silentes los médicos se miran sin ver. ¿Verdugos blancos o ángeles de la extinción?
La vida en un volado se va.
El sonido de la moneda al chocar en el piso ha dado su respuesta.





 ¿Dónde están los ladrones?






jueves, 14 de mayo de 2020

Enemiga


Hacía varios meses que me había salvado de la zancadilla que me mete Némesis, la hormiga ladina. La bitch que a veces asola mi vida incontables ocasiones haciéndome caer sin motivo. La enemiga número 1 de la MaLquEridA.

Nada pues,  hace unos días me levanté de mis aposentos, di tres-cuatro pasos y ¡suelo! caí cual redonda soy, al suelo de los justos. Eran las tres de la mañana  Pegué de gritos en camino al suelo despertando a la familia. Barry creía que me había roto el brazo. Laura intentaba revisar con afán mi cuerpecito, mientras yo atinaba a decir entre lágrimas y gritos '¡No me toquen! ¡No me toquen!'.

Tirada en el suelo cual tortuga boca arriba, meneando mis piecesitos y las manecitas. En algún momento abrí los ojos; entonces vi que la maceta en el pedestal de hierro estaba a punto de caerme en la cabezota. Me levantaron como pudieron después de ver que no tenía nada roto, la nuca se llevó tremendo golpe también. Con el tiempo los reflejos son más lentos. Tengo el brazo morado-negruzco-verdoso. Ora si estuvo duro amigos.

Hubo gritos, enojos y bla bla bla. La mera verdad que con el tiempo requiero de más ayuda. Casi desde que comenzó el año no he salido de casa. Cinco meses con cuarentena o no vivo sin salir de aquí, por eso no me ha resultado complicado acostumbrarme al encierro.

Me da miedo salir desde el inicio de la cuarentena por la razón del virus -inventado o no- me alejo de la puerta. No extraño salir. Hay pájaros cantores madrugadores, cielos azules, calor insoportable. Todo eso lo tengo al alcance de mi mano.

Laura ha estado cuidándonos y trabajando en casa. Está cabrón amigos, todos tenemos un carácter fuerte, hay que sobrevivir a ello. Nos enojamos mil veces al día y otras tantas nos contentamos.

Estando de continuo conmigo, ha visto los progresos al revés que voy teniendo. La dormidera en cualquier momento, mis pesadillas le tienen el descanso alterado, las metidas de pata en el celular y todo eso.

Hoy no pudo más, explotó y la entiendo. Vivir conmigo es desesperante. Le toca hacer el papel de madre. Ya nada más falta que me bañe y me cuide como un bebé. Con el corazón en la mano pido a todos los dioses existentes que no permitan llegar a ese estado.

Hoy reflexionando pensé que los papás aprendemos en el camino a serlo. Con los hijos pasa lo mismo. En el camino a la vejez ellos se encargarán de cuidarnos. Aprenderán en el camino  como nosotros. 
Si hay errores se asumen, si hay aciertos estaremos encantados. 

Hoy por hoy, cierta estoy que si mi familia no estuviera conmigo en este confinamiento, no tengo idea de cómo la estuviésemos pasando. Una vez dijo un amigo, 'Yo quiero tener tu felicidad' al terminar de leer un texto mío de los del principio cuando era yo, no la MaLquEridA que se posesionó de mí, con el tiempo. 

Y es que la mera verdá pasé mucho tiempo buscando la felicidad sin reparar que estaba en mi casa, con mi familia. Eso es felicidad para mí. Lo que me hace feliz haciéndome reír todo el tiempo. Con Némesis y sin ella, con virus o sin él, ya no busco nada, todo lo tengo dentro de mi casa.














 



lunes, 11 de mayo de 2020

No eres tú soy yo


¿Por qué eres triste?
La vida nos pone cada día en la salida de una carrera contra el tiempo.
Sólo los que tienen la vida contada saben lo que significa. 
Vivir hoy porque no hay mañana.
No sonríes.
En esa loca carrera sueltas tus demonios a paso apresurado.
Son de ti tan conocidos que antes de abandonarlos tarareas un canto precursor.
 La vida limpia y transparente no carga penas. 
Lo tuyo es cantar poemas para las amigas y uno que otro para las musas de los poetas del mes de abril.
Abril es el mes de las odas celestiales.
De cara frente al espejo miras cada arruga de tu frente permitiendo ver tus ojos sin sentir pena alguna.
Hechos fortuitos pasados viniendo de vez en cuando a revolver tu mente en los años altos de la vida, cuando saltar ventanas ya no puedes. 
El tiempo se atoró en tus rodillas.
Eres triste de morir, sonríes del otro lado del mundo cuando alguien con voz aniñada te cuenta chistes.
¿Por qué no ríes así: "Jajaja o hahaha o jijiji"?
Ríete,
dale a la vida el poder de una sonrisa, para que cuando llegues a la meta, se inunde el cielo del paraíso en el que vives.
Dejando caer las nubes gordas vestidas de gris mediocre
lágrimas de salvación.
No eres tú quién no comprende,
soy yo la que no sabe
ni quiere saber.
El tiempo se acabó.














miércoles, 6 de mayo de 2020

Perogrulladas


Defiendo a ultranza mi punto de vista. Lo que digo es y no hay manera de cambiar de idea. Cuando la mayoría no está de acuerdo con lo que pienso, me dan ganas de colgarme del palo más alto. Cuando una tiene el cerebro en desuso, la vista obnubilada y las querencias perdidas, todo se vuelve oscuro.

Desasosiego en la panza.

Termino por tirarme en el sillón de la marmota mirando el cielo raso. Tengo perdido el sentido de la vida. La lluvia afuera con sus truenos destemplados, no admite sonido alguno. Las ideas discurren un verso sin sentido. Alegoría sin quebranto. 
¿Y dónde está la mamá? Parece como si estuviera muerta o desaparecida o fuera una sombra sin sentido.
El sedentarismo adoptado me está cambiando el nombre.
En menos de lo que canta un gallo, pasaré a ser la MaLquEruEdA.

Entra la vida por la puerta, platica conmigo. Me trajo pizza. 
-¿Te gusta el ron?
-No para morir deshabitada.

Curso una vida a destajo. 

Luego el gato acaricia mi mano. ¿Tú me comprendes verdad? ¿A ti nunca te han dado ganas de desaparecer del universo mundo? 
No, ¿verdad cabrón? Tú si sabes vivir como quien espera de la vida un milagro. Contemplaciones al sol. Somnolencias en do mejor. Sueños irreverentes. No pierdas la fe, mami. 

Llega la noche, la lluvia termina haciendo silencio. El bicho asustado por la tormenta vuelve a casita. La vida es tan sin preocupaciones cuando se encuentra uno a salvo junto a lo que más quiere. Acurrucada en mi camita, miro qué tan alto estoy del precipicio.  Dame la mano, paloma. Está roncando. Otra vez será menester salvarme de mis gloriosas ideas paranoicas. 

Al otro día, uno piensa que no tener un arma en casa es la mejor elección. La vida se mira de otra forma. La gravedad de los problemas no era tanta. Se resuelven con palabras suaves, mirando a los ojos de quien escribe. Para una depresiva en fuga, lo que parece trivial para ella, no lo es.

Nunca pensé decirlo, pero hoy especialmente me alegro de estar viva. 
De lo que me hubiera perdido.
 No todos los días uno deja de ser el centro del universo 
para convertirse en un miembro más de la familia.
El sol comenzó a girar alrededor de los planetas.
No estaba preparada para ello.
Sobreviviendo en solitario.
Miguel Hernández regresó para recordar a Emilio y los días que le gusta vivir.


Aprendiz de todo, oficial de nada.

En mi otra vida debí ser una tipa muy ¨leida y escribida¨, de otra forma no encuentro cómo es que puedo hilar dos frases seguidas acordes con lo que pienso. 


Los viernes tienen un dejo de desamparo. 
El corazón quiere parar, se me atora el último latido en la garganta. Las cosas no son lo que parecen. Qué risa me da la risa de reírme tanto.
Ya llegará.

Bien decía Compi: México perdió en ti a la más grande actriz dramática. 
El tiempo no da para ser exactos.

Cuatro meses son pocos para quién no le gustan las libertades fuera de casa. De todos modos floreces en diciembre. Y leo y vivo, y muero y río, y canto y recito poesía a los loros, y canto desesperanzas a los gatos del tejado.
Elevando la vista al negruzco cielo azotando las pestañas en flagelo emancipado.
Queda poco por ver, queda mucho por aprender. Queda nada por sentir.
Las avestruces meten la cabeza a la tierra por vergüenza. 
Nadie tiene tanta cabeza con tan poco cerebro.
Me esfumo en cuestión de risas.
Quedarse es cuestión de enamorar a los nardos.
A la nada me vuelvo, donde he de resistir el último aliento.











miércoles, 29 de abril de 2020

La primavera de los confinados


Dicen que todo es mentira, que fue creado para desestabilizar -o estabilizar- la economía mundial. Dicen que fue creado para acabar con los viejos porque no aportan nada y son un gasto inútil. Dicen que fue creado para generar nuevas formas de trabajo, menos gente más máquinas. Dicen que fue creado para con el confinamiento darle un respiro al mundo que está a tres de desaparecer. Dicen que Estados Unidos lo creó para detener a China en su paso a ser la primera potencia mundial, puesto perenne de los estadounidenses.

A saber qué mente diabólica lo creó, pero sobretodo que le salga a la perfección.

Casi todo el mundo está en cuarentena. Hospitales colapsados, muertos y muertos y más muertos.
Sea como fuere, el mundo está cambiando. Cuando la pandemia pase, nada volverá a ser igual. Habrá más desempleo, falta de oportunidades, abaratamiento de la mano de obra.

Estamos viviendo la época del miedo. Miedo a contagiarse, miedo a caer enfermo, miedo a morir lejos de la familia, miedo atroz. Y el miedo hace esclava a la humanidad. Pocos rebeldes salen a enfrentar las circunstancias sin temor a enfermarse. De algo habremos de morir.

Llevamos casi cuarenta días confinados en nuestras casas. En mi país posiblemente se levante el confinamiento los primeros días de junio, todavía no lo sabemos. 

Los niños no van a la escuela, toman clases en casa mientras los padres trabajan a través de la computadora. Dicen que esa será la próxima forma de vida mundial. El tiempo lo dirá.

Por si las moscas, hay que darle duro a lo que hay, puede ser lo último que hagamos en  el estilo de vida que llevábamos desde sepa la bola cuando.
Soplan malos tiempos en  la primavera de los olvidados.
Todo cambiará, incluso nosotros.

Las máquinas nos regirán. Serán los amos del universo. Habrá menos sentimientos, más frialdad. No me gusta eso porque de por sí no veo los ojos de mi familia debido a que siempre están en el celular o la computadora. Se acabarán de tanto mirar sin mirar. Quizás por eso están muriendo los viejos para que no haya conexión con los viejos tiempos. Los niños de hoy nacen sabiendo de botones y tal. Soy testigo fiel de ello por mi nieta quien me deja perpleja que a su corta edad sepa tanto de mover aparatejos modernos.

La vida va, trepémonos al vehículo de la modernidad, digo, si es que seguimos vivos los ancianos Chance no lleguemos a ver de nuevo la simpleza de la vida como cuando platicábamos con personas y no con aparatos.
Esto será después que termine La primavera de los confinados.


Click!











lunes, 27 de abril de 2020

Empezar porque sí


Me llamo la MaLquErida, alias Flor de María. Soy abuela, tengo muchos años, escribo cosas que a veces llaman la atención. Compongo cuentos con palabras que me voy encontrando en la orillita de la vida. La mayoría de las veces escribe la otra yo.

Estoy aquí de nuevo presentándome ante los que no me conocen. Los que me conocen saben que soy una mujer de pocas pulgas, con el carácter pegado al gatillo de mis enojos. Disparo a la de ya, luego averiguo. Ya pa'qué si me cargué un muertito a salud de la agenda de pasta negra donde borro a los que fueron y  anoto a los que quizás. Consciente de lo que hago no hay lugar para más. Bueno sí, guardo mucho en la libreta de las verdades

Hay quienes entran en mi vida para conocerme un poco más. Lo poquito que asome más allá de mis pestañas de burro. Me quiero, sí, muchos dicen que no. Me trato mal a veces, cuando el autoestima batalla por no caer. 

Pasado el tiempo que fue, digo que entré a blogger queriendo que supieran de mí. Hoy eso no es tan importante. Cuando entré a este mundo creí ser una chucha cuerera, sabionda, orgullosa  y un tanto presumida.

Con el paso del tiempo reconozco que mi 'sabiduría' era nada comparada con lo que he aprendido a lo largo de estos años. La caída desde la altura de mi tabique fue estrepitosa. ¡Tómala barbón!

Estuve escribiendo para no olvidar. 

Es muy emocionante sentarse de nuevo frente a una computadora. Mis dedos se fueron agilizando poco a poco. Algunos no reaccionan, se quedaron inmóviles a falta de práctica, pero escribir es como -creo yo- la sensación de volver a caminar libre y feliz.

La memoria sufre deterioros. Olvido nombres de objetos. Por las mañanas el cerebro eyacula los últimos residuos de  somníferos. La mente recobra la claridad en espacios de tiempos oscuros. Las pesadillas se han vuelto sueños apacibles en los que por igual me da por gritar. 

Desaparecieron las caracolas en mi pelo. Se volvió gris, lacio como los días insufribles de calor. Ya no odio a nadie, ignorar es mejor. Si me dicen adiós no hay marcha atrás. Los adioses son para siempre. Cultivo pocas amistades, ya no lloro. Sigo soñando con Enrique -hace poco soñé que era mi novio- y hago reír involuntariamente a mi familia. Mi nieta dice que soy una abuela rara.

Sigo haciendo textos largos, cuesta trabajo parar cuando comienzo a darle al teclado.

Es lindo volver a escribir en mi computadora -gracias a El Jefe- recordé  a la MaLquEridA que olvidaba todo con tal de escribir en el blog.

Tanto tiempo ha pasado. 

Soy la MaLquEridA, alias Flor de María, soy abuela, poseo la habilidad de bailar sin ritmo. Me convierto en robot, tipi  tipi tom tipi tom. El pp juega conmigo a sacarme de equilibrio, a medir el suelo con mi cuerpo y a comerse mi memoria todos los días como una boa tragándose un cordero.

Soy la que no pedí ser, pero la que el puto destino escogió. Pudo haber sido peor pero también pudo ser mejor.

Y ora si ya me voy, Laura antes era mi hija. Hoy es la persona que me ayuda a no olvidar. Me cuida como si fuera su hija -también me regaña como tal- es mi amiga, mi hija, mi amiga mejor. 

Me hubiese que la vida fuera de otra forma, pero Dios no cumple antojos ni endereza jorobados. 
Es lo que hay.







domingo, 19 de abril de 2020

Onomatopeyas en círculos discordantes


Érase que se era en un tiempo en disyuntiva. Saciadas las formas se hunden en el hoyo de los sinsabores. Los amores en la cuarentena. Quien ose repetir esta costumbre, será flagelado por mis besos. Los domingos nadie encuentra excusas creíbles. ¡Tarán tan tan! 

Si me dices: "Te quiero", digo: "Yo tambor dijo un corneta". Pájaros en el alambre desoyendo las notas discordantes del maestro ejecutor de traje de levita y sombrero de alcanfor. Hay quien te trata bien, después vuelve a ser el hombre. 

Las mujeres nunca dejan de ser madres. Para mí, el amor existe en un plano descendente. Préstame tus letras o pásame un poquito de tu gloria, anda no seas así quien sabe cómo. Los embustes sutiles son paridos en los labios delgados. Bibliotecaria en bar de ilusos. Los amores excéntricos son afán del olvido. Luego me dices que sí con los ojos de no. ¡Ay! 

Los gatos presumen los excesos en la perfección de su mirada. Olvídate de mí, si puedes. Nena Daconte me echó un vistazo en la mañana. Ya llegará el día de resanar entuertos. En virtud de lo antes expuesto, le doy mi más alegre pésame. La felicidad en lucidez circunspecta. A veces mi corazón tiene latidos de desamor. Los No son vertientes de un acomplejado. 

En la cabeza trae un chip encantador. ¿Eres tú la muerta? Quisiera que de querer ya no quisiera. Zarzamora en un París adormilado. Los dioses escatiman perdones. Los poetas dejaron de suspirar versos el mismito día que las musas aprendieron a desnudarse con una rapidez pasmosa. Nada a la imaginación ni un gramo de pureza con que solventar un verso. Las musas quedaron desempleadas. Y los poetas, pues ya no son. Tengo miedo de las miradas color de cielo.

Los hombres primero son hombres. No te vanaglories que de un halago no cojas fama. Dechado de virtudes. Amores de ocasión pa' no casarse. No tuviste suerte, los valientes no eligen perdedoras. El día de la salvación vendrá cuando el botón rojo grite una onomatopeya de alarido. Sigues tratándote mal. Obvio, que al que nace pa' maceta del cielo le caen las hojas o, ¿cómo era? Me quiero llamar Tristeza Ignota o Nena Daconte o Jesusa Palancares o Medusa en Ciernes o Anáxagoras Fecunda y así. Cocoroco co. 
El problema de las querencias es creer que son problema.











sábado, 11 de abril de 2020

De pasiones gloriosas y mártires atarantados


Entonces, sin quererlo, la vi. Estaba con su cara 'ay muy guapa'. El cuerpo joven, pegado a un ajeno. El beso. Si se juzgaran los besos, diría que los de ella eran infinitos.

Apartar la mirada de la imagen al instante que un dolor extremo puso a llorar la niña de mis ojos. A veces, pero muy a veces, soy la que no habita en mí. Quimera con trenzas color negro oblicuo.
Los epílogos se suceden en cruentas direcciones. Los ojos se me llenan de decepción en una inestable opacidad. Gotas de lluvia bendita clamando ser miradas.

La delgadez de los cuerpos incitan al pecado. Al hurto de sensaciones en el ocaso perdido.  
Poco queda por rescatar de este laberinto llamado vida y, sin embargo, no hay que temer.

El dolor se incrusta en el desafío de perderse para ya no ser.
Saco el orgullo atolondrado, inquieto, vano.  Pobrecito, tiene tantos remiendos que en vez de parecer orgullo es un saco con hoyos en el fondo. Mira tú, con razón no lo encuentro.

¡Zapatos, ropa usada que vendan!
¡Se compran orgullos, dignidades saboteadas, heridas sin sanar, dolores casquivanos y todo el cuero viejo que tenga!
¡Cambio bailarinas de bar por señoras respetables!
¡Cambio corazones que valgan la pena por los ajados del destino!
¡El cambiador!

Pasadas las emociones, olvido que te olvido, olvido porque ya te olvidé...
Lueguito llega el sabor de la derrota. Te piden un beso que regalas por no dejar.
Hay menos de que hablar. Hay nadas que resarcir. Hay amores colándose por las rendijas de un cuarto vacío.

Se comienza por abandonar querencias. Aparecen besos escatimados. Muy pocos, la mera verdad. Los silencios no los apaga ni el ruido de la televisión.
Juntos en apariencia. Soldados de las buenas costumbres siguen en la lucha cotidiana del seguirse queriendo.

Ni más que hablar.  Onomatopeya de un amor perdido en el tiempo.
Quisiera ser vaca para llamarme 'Casandra Estévez', pero pues me llamo la MaLquEridA con sabor de engaño.
Nací para ser santa, pero en el camino te encontré.
Santa Flor del amor hermoso. Suena bien ¿no?
Sería la patrona de los versos y palabras sin sentido. Total, para lo que sirven. Un distractor monótono con cara de quítame estas pulgas.
Realidad con esperanza no se llevan en el abandono, puritas mentiras te venden en cualquier esquina pa´que sueltes la dignidad entre las piernas. Vocingleros baratos ofreciendo flores sin aroma de papel maché hechas hoja por hoja. Ni las abejas caen ante tal engaño nomás tú que vives con la piel pegada a los huesos. Pistilos de estambre. Un carajo de vida se mira saboteando el engaño con verdades a medias.
Vive como quieras no como te digan total vida nomás es una, la que te tocó a ti.
Ni modo que no ¿o cómo dices que dices?










lunes, 6 de abril de 2020

Pájaros en callandito


Los Apellidos Ilustres se están extinguiendo. De once miembros, quedan ocho. Uno falleció en agosto pasado. El otro, hace unos días. 

En casa nadie moría; éramos una especie de soldaditos de acero: aguantando decenas de batallas, golpes bajos, caídas estrepitosas, pero como toda especie humana, nos volvíamos a levantar.

Ante el silencio de Los 3 Huastecos, quienes desde un día antes de fallecer mi hermano han tenido un cambio brutal de conducta, no comprendía nada. No hacían alharacas todas las mañanas al escuchar mi voz. No me gritaban para pedirme fruta ni cuando tomaba café.

Algo pasó con ellos que no logro entender.  Como si no hubiese pájaros. Como si supieran que la muerte llegó por otro miembro más. Todos muertos por la misma enfermedad: ataque al corazón. Infarto silencioso llegandito en el momento exacto de la existencia. Sin dar tiempo a disfrutar la vejez. A lo mejor la calaca al llevárselos los salva de algo.

Es la hora de morir. No tengo miedo. Desconozco si soy la que sigue, a decir verdad por ser la enfermiza debí haberme ido antes que el gemelo menor. Eso es lo que digo. 

El segundo de los hermanos vaticinó ser el siguiente. No supo que acertó, murió como dicen en las novelas baratas, en un frío cuarto de hospital. El gemelo mayor fallecido hace unos días, murió de manera rápida en su casa.

Ninguno de los tres sufrió tanto al morir. Se fueron del mundo terrenal prácticamente jóvenes, igualito que sus padres. Ninguno llegó a la edad en que supone habría de recoger los frutos de la existencia.  La 3a. generación de Apellidos Ilustres desaparece de este mundo. Nadie se va antes. Nadie se va después. 

La vida sigue, con y sin eso es lamentablemente cierto. Mis hermanos eran unos desconocidos para mí, quizá sea eso lo que le sorprende a Liz, que no lloré por ellos. 

El tiempo que dejamos de vernos se ocupó de borrar todos los recuerdos. De por sí mi mente voluble no recuerda casi nada de la infancia. Luego llega el tiempo con su afán demoledor de recuerdos.

Seremos olvidados tan rápido como el vuelo del colibrí. Magia pura, ahora lo ves revoloteando ante tus ojos, ahora ya no está.

Así merito es el olvido y sus circunstancias.









domingo, 29 de marzo de 2020

Periplo del sueño


Sin más nada en la cabeza que un simple menester glorioso de infinito placer, me tumbo en la cama como si no hubiese cosa más bella en el mundo.

Agradezco tener un techo bajo el cual dormir, porque también las pesadillas pueden ser graciosas aunque las risas salidas del fondo del alma, pongan los pelos de punta a quien duerme contigo.

El Ego sufre serias transformaciones. Lo que antes era orden se convirtió en súplica callada. Alguna poca de vergüenza se ha de guarecer bajo la intensa lluvia de la grandeza. Termino por creer en el ocio como buen compañero de los días sin escribir. Manteniendo a raya el pp no se sabe cuándo ha de llegar lo que ya no se espera.

Abnegación es cosa del pasado. Lo de ahora es la estulticia de los idiotas gobernando el lado derecho del cerebro. Bienaventurados los pobres porque de ellos serán los ocres sabores del infierno. Se dice en el cielo no haber más cupo para las almas carentes de un poco de filosofía ignota. Pleonasmo tergiversado en la riada del ostracismo puro.

¿Quién termina siendo el guía de los infames? La gente permite el destierro cuando la desventura se adhiere a la piel cual tatuaje divino. Ya no hay más que dar para sobrevivir en un mundo no hecho para la pobreza, admitiendo la estupidez humana. Me pierdo en los oscuros recovecos de la memoria jugándome el todo por el todo. No hay cabida en la sencillez del hombre aquello que martiriza el pensamiento sensato.

Escribir sin derroteros dando salida a la imaginación, palabras inherentes al formato ridículo de quien todo sabe.  De quien todo ignora. De todos modos cada cual entiende lo que quiere, según el ánimo en el que se encuentre. Sálvese quien pueda y el que no, bendita sea la elección que le permite ser un mártir desconocido.

No temas lo desconocido, siempre será mejor perder que ganar. Recuerda, la senda de los perdedores se hizo para ti. Si no ¿qué haz hecho para merecer la gloria?














domingo, 22 de marzo de 2020

Los algo y algunas urgencias

Los algo debajo de la cama tocan mis pies por la noche. Cuando lo hacen conservo la calma, nada de llantos bobos. Tomo una bocanada de aire agarro valor para revisar que no haya nada. Es la imaginación en la cabeza jugándome una trastada. En la actualidad me asusto más que antes. Los algo se suben a mi cama, son pequeñitos juguetones. Se siente el tamaño cuando se suben a mis pies. También gustan de asustarme volviéndose amorfos. Seres sin pies ni cabeza ni nada que permita adivinar qué son. Los algo pasan corriendo de la puerta a la ventana de la recámara. Me asusto mucho. Para desengañar a la mente volteo para ver bien. De soslayo toda sombra tiene memoria y actitudes serenas. Quieren hacerme saber que están ahí en el entorno quimerico en que se desarrolla mi vida con pastillas alucinantes. Barry no me creyó cuando gritando le pedí me quitara al algo del pie. No veía nada en mi pie. Yo tampoco pero ahí una lombriz de miedo. Quizás fuese un cabello. El algo invisible existe. Lo sentí, nadie me lo contó. Antes estaban sólo en mi recámara pero un día salieron tras de mi y se quedaron vagando por la cocina y la sala. No son malos, no pretenden hacerme daño. Desde que encontraron la imaginación se quedaron a vivir en el prolífico encanto de los recovecos de mi cabeza. Me asustan los ruidos trepidantes acosando mi cerebro. No me arredro al enfrentarme a ellos. De algún lado provienen como cuando la madera de los muebles cruje en su pequeño espacio. No quisiera ponerme loca hablando de algos que nadie ve o ruidos no escuchados. A veces creo que mi familia habla en secreto de mí, de la involución a la que me arrastra el espíritu mezquino del medicamento. Los días me sostienen en estos queveres sin pies ni cabeza. Nadie conspira a mis espaldas. Nadie tiene en mente hacerme daño. Luego de dignificarme ante la tozuda realidad. Créanlo o no los algo me mantienen ecuánime en un mundo de realidades distorcionadas. Nada es lo que parece. Las cosas tienen un algo infalible. Terca necedad de parir en mi cabeza. Alguien debiera encontrar el contraveneno de la locura. O mejor alguien debiera levantar la voz para pedir a las farmacéuticas no jugar con la mente de los enfermos que como yo, poseemos una imaginación prolífica, haciendo ver a los algo llenos de historia. Si el pp no jugara conmigo, dejaría de lado las letras siendo ellas de las pocas que expresan mi verdadero sentir. Sin excusas, pastillas y memoria pasaría de ser un ente solitario a una señora "normal", considerando -claro- la "normalidad" es lo que permea en una realidad que no lo es tanto.

martes, 10 de marzo de 2020

Políticamente correctos

La política a veces es interesante, pero lo más delicioso, es la diplomacia. Devolver una pelota y conseguir que nadie la vea, salvo el portero, es una pelota que llega a su destino sin hacer ruido. El culmen de la educación sofisticada. 






martes, 25 de febrero de 2020

La carta

Como ustedes recordarán, hace tiempo escribí una carta con todo mi corazón a Enrique Bunbury. (He escrito cosas más bellas la mera verdá, pero no funciono con prisas).
Tenía que entregar la misiva en la noche para que llegara a sus manos al día siguiente, antes de la presentación en el Auditorio Nacional en 2019, concierto al que no quise ir por obvias razones.

La persona a la que entregué la carta fue a Laura. Ella se la dio a un miembro del staff en propia mano. ¡Quémoción!



Me puse muy contenta cuando me dijeron que la había recibido en sus propias manecitas suyas de él. Lo que pasó después lo supe a un año del hecho.


Dicen que la leyó detenidamente sin apartar un segundo los ojos de mi letrita tierna. Ah, eso sí, porque fue a mano, nada de a máquina fría ni cosas de esas. A la antigüita como el Dios de los carteros manda. 

Hizo algunas preguntas. Quién era yo, de dónde me conocían y tal. ¡Arggggggh, muero de nerrrrvios! Lo malo fue que puse mi nombre y no el del blog. Un buuu por mi.
Luego lueguito la guardó sepa la bola dónde. 

Y ya eso fue todo.  
Es mucho que no es poco, peor es que ni siquiera la hubiese leído, digo yo.

Posiblemente no vuelva a verlo en toda mi perra vida. La condición actual aunada a mis circunstancias no lo permiten, pero ya nada importa. Leyó la carta y eso me puso muy feliz. Por si las moscas estoy escuchando el disco nuevo, qué tal y compuso una canción a la viejita loca que se enamoró de él a los primeros acordes de Maldito duende.

Uno nunca sabe por dónde saltará la liebre.











domingo, 23 de febrero de 2020

El sublime arte de las plañideras

Lloran porque sí y porque no. Por los vivos, por los muertos. La paga es poca cuando de llorar se trata. Cuesta a las principiantes dejar salir el llanto a la primera, por mas que pujan no sale ni un chisguete del lagrimal. Oculto sistema hidráulico de sentimiento humano. Epítome sencillo de un tratado sin escribir.
El sublime arte de las plañideras se pierde en el vergel lúgubre de sauces llorones. Yo qué les voy a decir si en este mundo nada es sabido que cause tanto dolor para poder pagar.

Las mojigatas damas de oficio avanzado sueltan la lágrima apenas ven por lo que hay que gimotear. Lamentos quedos algunas, gritos lastimeros las otras. El universo de los lloros no es muy versátil para quien no tiene callo en el arte del drama. Miren que el desconsuelo a veces no pesa ni un gramo de historia. Plañidos histéricos para los muertos de amor desubicado.  Llegan lágrimas saladas gloriosas gotas de mar de ojos azul diverso. Mares inquietos, semejantes tálamos de amor proscrito inundando la barcaza sin náufragos bestiales ahogados por culpas divinas. La miel no se hizo para el hocico del asno. Tampoco se encierran en las cartas deshabitadas. Lujuria encantadora.

Cuando el llanto es verdadero, sencillo es detectarlo por el salobre sabor. Mar en calma, sal en brama. Para llorar un hijo perdido no hay plañideras. Nadie ejerce por muy bien pagado que esté. Habrán de llorar mujeres de alma rota. Mueren los hijos para habitar por siempre en el corazón de una madre. Respeto a una mujer hermosa, todas lo son, muerta en vida. Algodón de azúcar para un regazo vacío.

Las plañideras van a la baja, pobres lloronas en extinción. Las pocas que hay habitan bajo el embrujo de túnicas negras. Caras tapadas de fascinación extrema. ¿Quién llora debajo de esa vestimenta? ¡T.ápate el rostro de poca vergüenza! Tu oficio suele salirse de contexto. Nunca nadie merece tanto desconsuelo. Si lo haces por mi, no olvides regarlo con gotitas de azahar y un poco de nardos en azul.

Urracas parlanchinas, de oficio zopilote. Aquelarre de voces guturales gimiendo por el muerto desconocido. Hay que llorar poco dicen algunas. Un desconocido no vale tanta lágrima inútil.  Es para que su alma no vague sola en la penumbra de lo desconocido. Consummatum est. Apaga la llama de amor perpetuo. Con tres lágrimas oscuras se puede. Te lo digo yo que de eso entiendo nada.  El amor no se llora.






















domingo, 16 de febrero de 2020

Página 25

Desde que tengo uso de razón -si es que acaso alguna vez la he usado- he tenido problemas para dormir. He hecho de todo para que el insomnio huya de mí pero es un cobarde traidor aferrado a esta cabeza de chorlito.

He probado de todo. Lo último: cortar un limón en cuatro y colocarlo en mi recámara. Funcionó unas noches pero cuando más feliz estaba ¡zaz! regresó el insomnio. Vuelta a empezar. 

Entonces, encontré otro remedio: un jabón de lavanda debajo de la almohada. Laura lo traerá hoy si es que no lo olvida. Con que pueda dormir hasta la mañana siguiente me doy por bien servida. Quiero saber qué se siente dormir como un lirón, siendo despertada por la mañana. 

Lo más grave que he hecho para poder dormir es "jugar" a dejarme caer en el "hoyo negro" de la semi inconciencia. Cerraba los ojos con la mente en blanco situándome en el borde de dicho hoyo. Poco a poco la punta de los pies iba acercándose al vacío. Mi mente se perdía de a poco con los vapores del sueño anhelado. Entonces me arrojaba al vacío y empezaba a volar llegando al punto de quedarme dormida. Cuando me despertaba pegando un brinco era porque "la caída" al vacío me despertaba. 

Dejé de hacer eso cuando leí que podía morir al no poder despertar en el momento en que mi mente no respondiera. O sea, sí, pero esa forma de morir me parecía muy cruel. Quiero morir, pero a su tiempo. Así que adiós "hoyo negro". 

Después decidí enfrentar el insomnio comunicándoselo a mi psicóloga favorita -te quiero Fabiola, no te olvido- para que me ayudara a quitarme lastres. El problema persistía llegando a la solución que no quise en principio aceptar: las pastillas. No quería ser adicta. Imagínense loca y adicta ¿pos cómo va ser? Pues eso, me volví adicta a los antidepresivos y sigo igual. No duermo. Básicamente mi problema no es el insomnio, sino el tanto pensar. Pienso, pienso, pienso y vuelvo a pensar. ¿Cómo dejar de pensar? Si fuera curiosa sería una genia pero respeto el sueño de los demás. 

Si me pongo a hacer algo despierto a los habitantes de la casa. No me lo puedo permitir. Soy muy respetuosa con los demás. ¿Quién soy para quitarles su descanso? Soy una nadie. Sí, sí, sí, sí, soy la mamá, la esposa -ah no perdón- la señora de la casa y bla bla bla. Podría escribir todo un tratado sobre el insomnio y mis resquemores, pero soy muy floja para adquirir compromisos y rutinas. 

Dejar de pensar sería magnífico, lo malo que es inherente a mí. Me llamo MaLquEridA, de oficio quejona, de personalidad complicada, dice El Jefe. Y de pilón, loca e insomne. He probado mil métodos para conciliar el sueño. Mi enemigo es el insomnio. No debo nada a nadie. Ni dinero ni explicaciones. Tengo la conciencia no pura pero casi limpia como creo todos la tienen y si no allá ellos. 

Mi país está pasando por una creciente ola de violencia contra las mujeres. No hay una que no haya sufrido un manoseo en el transporte público. Muchas tienen episodios traumáticos con familiares violadores, siendo agredidas por padres, tíos, hermanos, etc. 

Lo que me mantuvo pensando fueron dos frases que me dejaron impactada. "Los feminicidios acabarán cuando las mujeres regresen a la cocina". Y la otra, porque sé quién la dijo: "Dejemos todo en las manos de Dios".  

Estamos jodidas. ¿Saben por qué? Dejando de lado si existe Dios o no, despierten amigas. ¡Dios es hombre! ¡Bang bang y al hoyo! No hables con extraños.



miércoles, 12 de febrero de 2020

Los vicios por mi tan queridos Ed. 54


Adoptados los nuevos vicios sin dañar a nadie. Adicta al azúcar desde hace tres años, el tiempo en que dejé de salir a la calle sola.  Dulce aroma de pasos sin sentido.

Luego también tengo a los amansalocos. A decir verdad, soy adicta. Hoy por hoy no veo la manera de sobrevivir a las pastillas de la risa. Se los dije, se los advertí. No quiero hacerme adicta.  Bueno ya soy y aquí le paramos a la vida de felicidad sempiterna, acuciada por el bendito neurólogo que no halla la forma de dar por terminado mi caso. Se me figura que es eso o al revés. Puede ser eso. Soy yo la que le quiero dar la bendición final. Dios te bendiga, panza de hormiga y si te vi, ni me acuerdo o lo que es lo mismo, ojos que te vieron ir, jamás te verán volver.

Si quitásemos los amansalocos y el azúcar, mi vida sería simplona. No me lo puedo permitir. Simple quizás, simplona never de limón.

La culpa de mis salidas psicóticas las tienen los eufemismos impuros incapaces de reconocer la variante de mí que existe en un rincón de este cuerpo minúsculo. Cadena de oración para esta alma que, en menos de año y medio, ha dejado de balbucear incoherencias para transcribirlas en cualquier hoja que se deje seducir por mis dedos rechonchos de estilo amorfo. Ignota pasión la que habla por mí.  Díscola presunción carente de todo placer.

Alueguito Sabina y Café Quijano se meten en el oído ecléctico. ¨Si quieres te cuento los cuentos que tú me contabas...¨. 
La educación se sirve en libros de olor a sabio.

Desahuciada de Enrique, ato mis venas con el dolor de su desprecio. Amor profundo emergiendo en las flores sin aroma de aquel ramito de pensamientos regalados a través de su emisario llamado Antonio.
Si no me quiere, no me quiere. Nadie se muere. De amor tampoco.

Y vuelvo a los vicios por mí, tan queridos. ¿A quién puede importarle después de muerto que uno tenga sus vicios? canturrea aquel que en los bares musita olvidos.

La otredad diáfana pueril y neófita casquivana escribe por mi.  Pido perdón por todo lo que bien pude hacer y no hice. 

Ego me absolvo.













sábado, 1 de febrero de 2020

En el futuro de mi presente

Mi próximo sueño es un ya pasado. Soñé dos veces con Enrique -estás saliendo de mi vida- dos veces con mi madre triste. Soy como ella. No era triste al igual que yo nacimos tristes. De una tristeza pagana, insondable. De una exquisitez profunda sin memoria ni significado pero con estilo, miren que para ser triste de morir hay que contar con un carácter férreo. Un corazón escondido pero sobretodo muy paciente. Pero de eso no hablo. Hablo de que soñé con Enrique. Soñé dos veces con una niña desconocida. Sueño con Barry pero a él le tocan las pesadillas y devolverme la razón. La otra vez comentaba que nunca soñé con tener algo. Un coche, una casa, joyas, etc. No forjé sueños imposibles. Lo que quise lo g tuve incluyendo hablar con Enrique. ¿no lo sabían? Hablé con él, reí con él. Hasta nos abrazamos. ¿Qué? en mis sueños pero sí. También soñé con Babito. Cinvertirme en su verdugo hiere. Tengo que trabajar en ese sentimiento. Estoy escribiendo a petición de Emilio. Miren que no tengo nada impirtante qué decir. Algo que llame la atención. Mi vida se ha llenado de experiencias transmitidas a quienes se acercan porque creen que puedo ayudar. La vida es un cúmulo de sensaciones escritas en lugares comunes. La vida es una jija de la jijurria. Tanto vivir aprendiendo para que al final entes como yo se comen la experiencia en bocados pequeños pa' no atragantarse con miserias humanas. Y ya, es todo. Irrelevantes letras sacadas del insomnio de mis sueños. Buenas noches Emilio y a todos los que viven en el futuro inexistente de los blogs.

domingo, 19 de enero de 2020

Nos vemos en mi próximo sueño

En mi absurdo cotidiano me asusta el hecho de ver como la poca dignidad que me queda escurre entre mis piernas por el simple razón de no llegar a tiempo al cuarto de baño. Está ocurriendo muy seguido. Lo saben muy pocos. Laura, Barry y El jefe. Por cierto el otro día me daba pena que comiendo un caldito de pollo resbalara este por la comisura de mis labios. Abrir la boca para comer resulta a veces un trabaho titánico. Pedí permiso para poder beber el caldo directamente del plato, los buenos modales no deben perderse nunca. Mi familia respondió, "estás en tu casa, puedes hacer lo que quieras", pero tampoco pude hacer que el caldo llegara a mi boca. 'tonces El Jefe se levantó solícito me ayudó a beber el caldo. Pinche dignidad eres un estorbo. El caso es que me cuesta llegar al baño ¿no? Pues nada, hago sola lo que hay que hacer y listo. Aquí no ha pasado nada. Que ustedes lo sepan no me apena. No me conocen, no me han visto ni me verán nunca en persona así que mi dignidad ante ustedes sigue intacta. Es domingo, hace frío, no me quiero levantar. Si lo hago le quito a Barry la oportunidad de descanso eb todo el día. Si las mascotas me escuchan empiezan a querer ser atendidos. Luego yo en vez de pensar eb Barry pienso en que las mascotas no pueden atenderse solas entonces comienzo con mi letanía. ¿le diste de comer a Calixto? La Srita Gato tiene hambre. Panchito ya despertó. ¡Dios, no quiero ser Barry! Barry prepara mi desayuno. Barry me ayuda a veces a bañar. Me amarra el pelo. Me calza los tenis. Barry, Barry, Barry. No quisiera ser Barry. Encima tiebe que salir a trabajar. Está cansado. . Cuabdo tengo pesadillas corre a despertarme. Me tranquiliza. Estoy escribiebdo ideas sueltas. Eb mi absurdo cotidiano soñé a Jano. Amigo de mi hija a quién he visto dos veces en mi vida. Cuando me dedico su primer libro y cuando fuimos en familia a las luchas. Llevaba puesta una màscara de luchador que no se quitó para nada. Un buen día apareció en mi whatsapp y de ahí no se ha ido. Está ahí igual que mi psicóloga favorita, sin hablar pero están. Gracias por ello. Perdí cobtactos porque solía azotar contra la pared el celular. Han sobrevivido los que saben donde encontrarme. Ahí merito. Y bueno ya me voy, Barry preparó el desayuno y mi primera tarea es bajar solita a la cocina y mírenme aquí escribiebdo. Hoy bo regreso, toca vendimia y mi tiempo está dado. Tal cez por la niche lod lea. Me dadé tiempo, li prometo. Salebai ¡Ya viene pir mi!

viernes, 10 de enero de 2020

La inutilidad de un ser abstracto

Por tal motivo y sin querer depender de nadie me tiro al vaiven del pp. A veces porque si me da la gana sentirme frágil sin menosprecio a nadie. Con todo lo que muchos han tendido la mano a este humano ser, me daría pena penita pena caer en el tu verás pa´cuando.
Dicen de mi que nada hay qué decir. Ora usté platique algo me dijo Papá Baldo en víspera d
el Año Nuevo. No tengo la fortuna de conocer mi historia. Lo poco que he sabido es armando rompecabezas de recuerdos en un pueblito allá por las orillas de la ciudad. De un cuando acá resurgen los besos que no me diste.

¿Por qué mis labios se sellan al sonido de la voz cualquiera? Dicen que la belleza exterior no cuenta. Si me río se me ve el huequito de mi diente. Pregunto y nadie lo nota. Mentira yo sí. El yo importa, no me veo bien la merá verdá digan lo que digan. ¿o no?
La vida es así bastante atrayente cuando uno se pone sonriente, para personas opacas de pensamiento puede ser un reto enorme levantarse todos los días, sin embargo pian pianito se les da gusto a quien sino yo termino cansada el trajín diario. De mover la armadura medio oxidada de Quijote sin caballo. 
No hay molinos de viento sino mascotas a las que hay que obedecer como sierva fiel de mis señores animalitos.
Murió Babo Alejandro -el chihuahua joven- un día antes de cumplirse el primer aniversario de la partida de Benito Tiki -el chihuahua viejo- después de un año de vivir con altibajos de salud, Babito soportó como un guerrero el tumor maligno en su colita. Me quedé sin perros mascota. Cierto es que están Los Tres Huastecos, La Señorita Gato y Calixto pero el alma de la casa eran esos dos chihuahuas nerviosos.
El ser abstracto tiene la euforia de un loco encadenado. El vértigo lo consume al tresparalasocho. Aislada de la gente me permito escribir este rosario de ideas sin vida. 
Invento lo que se me viene en gana. Escribo en mi cuaderno las reglas que debo seguir para tener una vida feliz. ´toy mal, la vida no se escribe. La libreta -tres al día de hoy- tiene pocos renglones usados. Letras garigoleadas, sentido churrigueresco tal como me gusta ser. 

Y luego me calmo. Me voy a la cama con todo el pastillaje administrado por mi mano de la MaLquEridA en nivel tres.

Hoy inventé el hilo negro. ¿O fue ayer? La frase más cuqui del mundo. La más nice de todos los tiempos y dice así; La mejor manera de morir sin despertar sospechas es seguir viviendo. 
Soy un genio vestido de mujer. Onomatopeya al calce. ¡Pipiripau! ¿or miau?

Visto lo visto el mundo es como nadie lo imagina. Horror ante los ojos de todo el que quiera ver sin permitirse quedarse de brazos cruzados.
Eufemismos abstractos para que no lastime el arte de amar.
La vida es tal como va.


Click!

























viernes, 3 de enero de 2020

El blues de los secretos

Las cosas que no se dicen son más que las que sabemos.
Los secretos no debieran existir.
No estás para saberlo ni yo para contarlo pero...
Baúles negros de cerrojos sin llave.
El algo tantos años escondido puede provocar un cisma familiar.
No le digas a tu mamá.
Todos tenemos algo que no se debe saber.
Por el bien me callo.
Por mi mal soy una tumba.
La vida puede ser un blues triste. ¿O quieres que te cante un himno a la vida?
La añoranza permite gimotear por algún recuerdo enterrado en el cofre de secretos.
Cientos de mujeres van sigilosas por el camino de la vida.
Si las almohadas pudiesen hablar, había que autorizarlas primero.
Ninguna cosa buena puede quedar en el misterio de las nubes negras.
Los secretos tienen la caducidad que uno quiera darle.
¿Te digo algo pero no se lo cuentas a nadie?
El día que decidas hablar tú tendrás que elegir entre el escarnio o llevártelo a la tumba.
Mi pecho no es bodega.
Que no lo digas no quiere decir que lo ocultas.
Un anillo con un diamante engarzado en el oro de la infidelidad.
El adulterio ya no es delito ¿se puede decir con quién andas sin daños a terceros?
Engaño bañado en lágrimas de un mar más salado que el sal-món.
La mentira es un algo silencioso asomado a la siguiente mentira. Confusión.
¿Me guardas un secreto?
No le digas a nadie.
El alias es un engaño autorizado o no.
Du yu guan tu noug a sicret?
El secreto puede alargar la muerte. No vive eternamente en uno.  Desquicia el cerebro.
Igual nadie te cree.
Peor si eres mujer.
Mucho peor si eres niña... o niño.






















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales