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domingo, 29 de septiembre de 2019

Al mundo por montera ¿o cómo era?

Miren ustedes lo que hago antes que suceda lo inevitable.
Hay palabras que hacen mella en mi ánimo. Para que no me duela enfrento el verdadero significado restándoles importancia. Si no puedo entonces canto en mi mente, lalaralará.
Si los pantalones me quedan largos  tomo las tijeras y los corto. ¿Quién necesita un sastre?
Si mis tenis favoritos se han roto pues fácil, los tiro -¡adiós tenis favoritos, adiós!- me calzo los que El Jefe me compró hace un mes pero ya no me convencieron. Hoy los estrenaré. Fin.
Si mi casa parece almacén o museo, pues ni modo es lo que hay. Podría no tener nada. Eso sí es feo.
Si la comida no me gusta le pongo mi aderezo favorito y listo. ¡Tarán!
Y así.
La vida ahora la tomo como viene. No puedo hacer mucho "en mi situación", 'tonces no me altero ¿para qué? No se soluciona nada.
Por cierto anoche tijera en mano estuve a un tris de cortar mi larga cabellera pero Barry dijo la palabra mágica ¡No! y pus mejor no.
La vida fuera tan fácil como elegir que comer o que vestir. Elegir dejar pasar con lo que puedo aunque no pueda a elegir lo que ya no se puede como antes que mi palabra era ley. ¡Horror vivir bajo la tiranía de una mujer frustada!

Todo eso se acabó amigos. Mi ego está dando las últimas patadas. Duele pero que caray es el camino que lleva a la redención.
Aceptación dicen que se llama. Ser lo que siempre fuí bajo una capa de dureza. La misma de hoy con el pelo blanco y largo y mi melancolía inherente.
Es lo que hay así que como diría el hada enojona de la princesa Aurora "háganlo todo y de buen modo".
Ya me voy amigos, hoy elijo ser feliz pero un poco desgraciada como lo dirá mi epitafio.
Luego vuelvo a ver qué escribí, de horrores ortográficos ya ni hablemos.
Mi correctora de estilo está enojada y no hay más que hacer. O escribo como pueda o me ahogo con tanto que traigo. Mejor escribo.










viernes, 27 de septiembre de 2019

Silencio en tres tiempos

Hace unos días, en el cumpleaños de La Bella, estuve muy callada a la hora de la comida -y de la cena y de la partida de pastel y de...- la verdad estoy llegando al punto máximo de mi silencio. Prefiero comer que hablar.

Comimos el plato favorito de mi nieta preparado por las manos mágicas de su madre que al igual que Barry hacen magia con el refrigerador vacío.

Comí sin pronunciar palabra. Mentira, dije algo: "¿Me sirves más por favor?". Es que el mole estaba buenísimo.

Hablaron sobre el nacimiento de La Bella, sus gritos.
"No sé nada de mi pasado" dijo ella al escuchar sus peripecias de recién nacida.
La forma de estirarse, su renuencia a quedar abrigada. No le gustan los suéteres ni nada que la sofoque. Cuando se quita algún abrigo que la obligue a ponerse, grita "libertad" arrojando la prenda donde caiga.

"Quiero ser libre, disfrutar la vida, no quiero ir a la escuela", "¡Libertad!" es su grito de guerra.

-Natalia, ¿te peinas o te peina La Emilia? Le pregunto. Le gusta su pelo suelto al que al igual que yo... Lo preferimos suelto.

-Nooo- responde rápidamente. Me peino sola. Y es que a La Emilia le da tentación nuestro despeine y de inmediato pide un cepillo.

La vida transcurre en los eternos silencios.

-¿Estás enojada? Pregunta cotidiana ante el absurdo silencio que guardo para no decir estupideces o meterme en líos con mi vecino el asesino por algo dicho sin pensar.

Cargo mi culpa con el epíteto inconfundible de alguien que obra sin malicia.

"Pendeja". Expuse a Barry y a mí misma por un sinsentido que no termina.

Shhhh no digas nada mejor guarda silencio y ya.

Si no hablo no digo tonteras viviendo feliz en este silencio pertinaz. Alejada de la música, los amigos y la familia encuentro la verdadera razón de la existencia de las piedras.


Hago mutis, hablé mucho ya.


Chaito.




lunes, 16 de septiembre de 2019

El diván de la marmota

Hacía mucho tiempo que no me quedaba en el sillón de la marmota a escribir.
Ha cambiado todo desde entonces. Los residuos de la memoria se han vuelto quisquillosos, no aflojan a la primera.  Meretrices del olvido se niegan a salir a la luz como pláticas carentes de importancia. Memorias vanas empotradas en el cerebro.
Mañana u hoy creo,  me levantaré molida, cosa de aguantar un poco el místico tronar mi esqueleto  gordo. Porque tengo huesos no vayan a creer que debajo de esta piel color mestizo hay pura grasa. Obvio tengo huesos. Debo sentirme orgullosa de poseer algo que no es obeso ni nunca lo será. ¡Loor al dios de los gordos!

A falta de ideas interesantes les contaré que Calixto apareció.
Adivinen quién se subió a la lavadora para bajar al gatito miedoso del techo. Si, yo exacto. Barry no se atrevió a bajarlo por miedo a lastimarlo.
-Quita hombre, quita. Hazte pa'llà yo lo bajo.
Saqué una poca de fuerza de la que guardo para momentos peligrosos. Armada con un cepillo para gatos -Calixto es fanático de él- trepé a la lavadora ayudada por el Barry lo bajé. Estaba asustado pero normal.
Dos días estuvo estudiando el terreno para seguir haciendo sus rondines nocturnos. Calixto es un gato solitario, no tiene amigos ni novia ni hijos ni nada nomás nos tiene a nosotros y a la Srita Guantes. La minina nueva. Demasoado beibi para ese gato viejo. Algo es algo. De eso a nada digo yo.

Volvimos a la vida rutinaria.
Felices mi gato y yo.

Hoy me dieron una sorpresa, El Jefe me trajo mi lap vieja. Tengo que hacer algunos ajustes pero ya tengo compu. ¡Viva! ¡viva! Podré escribir, comentar y todo eso que hace un bloggero respetable y responsable.

Eso es todo amigos ya es mañana. Día de asueto. Día de la Indipendencia de mi país.
Gracias por aguanta. Los admiro, no mucho pero si.

Nos leemos :)







miércoles, 11 de septiembre de 2019

Interludio

La cosa ocurrió tal como la cuento. 

El fin de semana pasado llegaron nuevos vecinos a la casa de atrás. De inmediato comenzaron a cubrir la parte descubierta de su patio trasero, colindante con el mío. A nosotros no nos afecta en lo más mínimo, pero sí a Calixto, mi gato adoptado, porque lo deja encerrado en mi patio.

Por la tarde comenzó a caer una lluvia ligera haciendo que Calixto buscara refugio en sus lugares favoritos. Por la noche se asomó a mi ventana. La Srita. Guantes lo buscó para jugar con él sin lograr su fin. Calixto se paseaba por la azotea, no lo pudimos bajar. Se quedó acurrucadito en el frío tejado.

Ahí fue la última vez que lo vimos...

"No te preocupes -dije a Barry- es gato sabrá como bajar".

Y pues ¿qué creen? Calixto no sólo no supo cómo bajar, si no que ni siquiera amaneció pegado a la ventana de mi habitación. Calixto no está.

No puedo subirme a la azotea porque pues estoy chiquita. No sé qué hacer ni donde buscarlo. ¿Qué voy a hacer sin mi Calix? Sabía que por su condición de callejero algún día quizás pegaría carrera pa' encontrar su destino, pero irse sin avisar no es cosa de mascotas gatunas.

La Bella dijo hace poco cuando le salieron ronchas en todo el cuerpo: "mami, no estoy lista para tener varicela". Así yo, no estoy preparada para la partida de mi gato adoptado.

Y es que catorce años se dicen fácil; es el tiempo que Calixto tiene en nuestras vidas. ¿Dónde lo busco? Ni siquiera conozco los caminos de sus travesías nocturnas.

Calixto, si me lees -mi gato es muy listo-, regresa por favor. 

Aquí la Srita. Guantes y yo te estamos esperando.

Miau.  :'(


 

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales