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miércoles, 2 de marzo de 2011

Realidad de ficción.






Cuando la terapeuta me dijo que había llegado la hora de tomar antidepresivos no me asusté, sabía que ese momento llegaría y lo acepté sin reparos.
Mi miedo era que me aficionara a ellos. A que mi vida real girara con ayuda de pastillas de felicidad. 
Me dijo que solo sería por un tiempo para ver como funcionaba mi mente volátil y enojona con ayuda médica. Hoy se cumple el plazo que puso para ver como iba la vida.

La vida va bien. 

Mi carácter ha cambiado mucho. Ideas suicidas y enojos sin fundamento han desaparecido. Mi risa es espontánea y no me altero a la primera como sucedía antes.
Los más felices de ello después de mi es mi familia. Ya no tienen que engancharse a mis enojos sin fundamento o a mi cambio de carácter sin razón de ser.

Pero...

Me he dado cuenta que sin pastillas mi mente no funciona como debiera. No me asusta. Lo que me asusta es que me parece, me acostumbré a vivir realidades matizadas de belleza y de eso no se trata.

El problema es acostumbrarme a vivir sin pastillas, viendo la vida real y  sin que eso me afecte.

No sé si estoy preparada para ello.

La vida me ha enseñado que vivir temblando cada día, es un reto. Hoy voy a empezar otro más, quizás el más importante de todos: Vivir mi realidad con ayuda de mi misma, de nadie más. Ese será el logro más importante de mi vida: Vivir la realidad sin ayuda médica. Sin afectar a mi familia  ni a mi... a nadie.

¿Lo lograré?, seguro que si, soy Flor de María, guerrera incansable que se levanta cada vez con más trabajo de las caídas que el destino le impone.
Habrá un día en que ya no me levante. Ese día habré dejado de temblar por todo. Ese día levantaré el trofeo de la victoria. 
Ese día mi realidad superara a la ficción de las pastillas hacedoras de falsa alegría.

Ese día seré libre por fin o... ¿acaso soy libre ya y no me he dado cuenta?.












Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales