miércoles, 31 de julio de 2013

Nivel tres (mi número de suerte)

Siendo Barry un ferviente católico, me regaña (es un decir, a mi no me regaña nadie... está bien, está bien sólo él me regaña) cuando le digo que si Dios creó al género humano -entre ellos a los ricos- entonces si a ellos les dio dinero, a los pobres les hubiera dado un superpoder para no enfermarse. Una cosa por otra digo yo.

Para los 53.3 millones de pobres en este país (incluyan a la MaLquErida) es frustrante enfermarse porque no hay acceso a los servicios de salud.
El Seguro Popular es una farsa y si por desgracia uno se tiene que atender en las instituciones que existen patrocinadas por el gobierno, mejor morir.

En un estudio socioecónomico al que tuve que someterme para que no me den de baja en el hospital al que asisto desde hace 200 años, resulta que según la señorita trabajadora social estoy en estado de pobreza.
Tengo lo mínimo para vivir y mis muebles que creía estilo rústico, están en estado paupérrimo (Un pañuelo por favor). Y yo pensando que con lo que tengo era suficiente.

Ese fue el resultado de su informe: la MaLquEridA se encuentra en estado de pobreza punto antes de llegar a paupérrimo.

Todo esto según la apreciación de la señorita secretaria que se encontraba muy mona sentada detrás del escritorio quien momentos antes dijo que no podían hacer el estudio porque no hay trabajadora social, que esta llegará hasta el lunes.

-¿Qué?- gritó MaLquEridA con esa voz fuerte que usa cuando algo se le empieza a salir de las manos.
-Es que la trabajadora llega hasta el lunes- repitió la señorita que se encontraba muy mona detrás del bla bla bla
-¡Imposible- para el lunes debo presentar el documento o me dan de baja en el hospital y obvio no me voy a atender en el IMSS o sea...
-Lo siento, no puedo hacer nada- dijo la tipita.

-¡Dime con quién puedo hablar para que solucione mi problema- preguntó la MaLquEridA
-No hay nadie
-¡¡¡Dime con quien puedo hablar para que solucione mi problema!!!
-La única que puede es la trabajadora social y llega hasta el lunes.
-¡¡¡Dime con quien puedo hablar para que solucione mi problema ya que tu no puedes!!!
-En la dirección, está arriba- dijo la muchacha con ojos temerosos.

Barry me miraba sorprendido porque no podía creer que estuviera levantando la voz a alguien extraño.

Así que subimos a la Dirección donde detrás del cristal, una señorita muy mona nos dijo que no que el señor director está en junta pero si queríamos esperásemos a la señorita secretaria del señor director que bajó abajo (sic) que ella podría ayudarnos.

Esperamos un momento, cuando la señorita secretaria del señor director que está en junta escuchó nuestro problema, dijo -Un momento- y se fue.

-Todo listo, les harán su estudio en Trabajo Social sin problema.

-Gracias- dijimos porque eso si somos muy educados. Pobres pero educados.

Después de unas muchas preguntas y otras más la señorita dijo que si, que somos pobres. Me sentí perro sin patas porque si bien es cierto que la crisis nos ha zarandeado estos últimos dos años, nunca nos ha faltado de comer ni nada de eso que los verdaderamente pobres no tienen. 
He visto reportajes sobre pobreza extrema, Barry me ha dicho que reflexione sobre lo que haría si estuviera en tal situación pero ¡que caray! se me olvida. ¡Ay Barry! eres mi consciencia en hombre.

Y ya, voy a encerar los muebles para subirles el autoestima. Cambiaré cortinas, pintaré la reja, cortaré el pasto y pondré música muy alegre para olvidar que la señorita muy mona detrás del bla bla bla dijo lo que dijo.

-Barry, ¿de verdad somos pobres?
-¡No! y ya deja de decir eso porque no lo eres y me vas a hacer enojar.
-¿Barry?
-¿Qué?
-¿Me invitas a desayunar? al fin que no somos pobres.
-¡Ay dios! Que te compre quien no te conoce.
Y nos fuimos abrazados, ¡lalara la rá!











lunes, 29 de julio de 2013

La soledad de un viejo

Estaba triste el sábado porque estuve sola todo el día. Los pensamientos melancólicos volaban como pájaros sobre la cabeza, tapando mis ojos para no ver más que lo poco que me dejaban ver entre sus alas.. Recordé a los viejos que he conocido. A Benjamín en su mecedora sentado, sobándose las rodillas, persignando las ganas de caminar para no perder la cordura. Cogiendo manías con el tiempo. Sin nada que hacer, recluido en un rincón nadie reparaba en él. La soledad en sus ojos grises vestidos de ausencias. 

Recordé a Soledad, la abuela que pronto cumplirá un año de haberse ido. Sentada en su sitio a la cabecera de la mesa observando a todos, sin participar porque ya estaba grande a pesar de tener mucho que decir, nadie le preguntaba algo. Acuñando manías veía a todos desde su pedestal de "Abuela te amo pero nada más". Era una muñeca mas de su colección de porcelanas, sin un pasado que contar, porque a nadie interesaba, sin embargo cuando murió, se rompieron las vestiduras pidiendo perdón a la abuela muerta, ¿Ya qué?  Amada, respetada y olvidada hasta que el día de su muerte recordaron que existía.

Mis abuelos murieron antes de yo poder quererlos. Provenientes de generaciones donde vivir pasando los cincuenta es demasiado. Morir sin apenas disfrutar a los nietos igual que mis padres. Vago recuerdo de una señora tomando el sol a la entrada de su casa, no de una abuela.
Tener la suerte de conocer a los hijos de sus hijos no está permitido salvo en raras ocasiones. Mis padres en su noble fortuna murieron antes de saber si serían amados por sus nietos.

Estela. Soledad,  son dos abuelas un tanto abandonadas. Solas en el momento que necesitan compañía de risas infantiles arrullando las siestas. Abrazando nietos ausentes. Miran la tarde cabeceando cariños.





¿Esa será mi vejez? No la quiero así.  No quiero quedarme sola en el ocaso. Nada garantiza que mis hijos no me abandonen. El ser humano cambia continuamente. Sola, sin hablar con nadie, inventaría manías para no morir ahogada en tiempos mejores. Hablaría con mis perros, mis plantas. Con corazón de Trapo sentada en el sillón viéndome con sus ojos negros de botón. 


Los abuelos son olvidos en el tiempo. 

Pronto tendré la suerte que La Bella ilumine los albores de los días en mi casa, entonces plantaré recuerdos lindos en su alma para que valore a los viejos, a sus viejos. No soy la mejor abuela pero espero serlo para Natalia para que un día se le llenen los ojos de alegría al recordarme.

Sin generalizar, ¿Por qué los abuelos suelen ser una carga para los hijos si los hijos nunca fueron una carga para los padres?








sábado, 27 de julio de 2013

Ensayo de una vida

La vida suele ser una paradoja. No puedo moverme de aquí porque me muevo mucho. 
No me dejes sola con esta soledad arrepentida. 
Ser o no ser feliz en solitario.
Tengo resaca mental.
No molestar. 

Mejor hablaré de mi perrito. Le dio un ataque de nuevo. Comenzó a convulsionarse y me asusté. No puedo hacer mucho cuando eso pasa. Lo acaricio procurando no se golpeé contra los muebles o el piso. Pasó una eternidad. Maldecí al dios de los perros porque le mandó esa enfermedad a mi Tiki. Babito se pone nervioso. Sabe que algo le pasa a su hermano. Ladrando muestra su desesperación. Logro arrodillarme junto a Tiki, le sobo su lomo y su nariz. Tiene la lengüita de fuera. Mi perrito. Se acurruca en mis pies. A él le aguanto todo, incluso que orine donde sea, que lama mis manos y me muerda en la noche porque ya no distingue que soy yo.

Los sábados duran como si tuvieran 48 horas. 
Estaba pensando en el porqué antes de nacer no nos pasan la película de nuestra vida. Tomaríamos conciencia de ello. Evitaríamos lo que no debemos hacer. Quizás viviríamos mejor. 

He sido pobre. He sido rica. Es difícil ser yo. Demasiado egocéntrica según mi percepción. 
Soñaron que me moría dos personas distintas. Dicen que significa no me voy a morir pronto. ¿Será bendición o maldición? Alguien dijo que voy a enterrar a todos, no saben lo que dicen. Emilia me sueña seguido, dice que terminaremos juntas. Ella y yo juntas, no suena mal. Las dos hermanas unidas tardíamente.

Paso mucho tiempo conmigo misma. He aprendido a conocerme. A veces gano a veces pierdo.
Soy una golondrina en invierno.
Barry. 
Si muere me voy con él. Mi vida no la imagino sin su presencia. Cenizas de los amorosos tiradas al viento. Si quieres llorar hazlo en sábado, tendrás el domingo para recuperarte. 
¡Oh soledad no me tomes entre tus brazos! 
Tengo el nombre de unas pastillas mágicas, las voy a comprar. Desapareceré de este mundo por unas horas. Me duele la cabeza. Quiero decirte que no me dejes sola pero no estás. Ya. Hoy no estoy para nadie. Mañana es domingo. ¿Los domingos también son de fiar?








viernes, 26 de julio de 2013

Como si el mundo no existiera y otros asuntos menores

Porque si de mañanas se trata no existe el después.

Estoy despierta desde ayer, apenas dormí unos cuantos minutos en la madrugada. Fue un día malo, tuve algunos desacuerdos, no me sentía bien porque fueron mi culpa y no sabía cómo resolverlos. Afortunadamente ya pasó o eso espero pero no quita que anduve bajoneada. Además no pude hablar con mi amigo bienquerido y eso me deprime. 

Con eso que me desanimo por todo pues estoy jodida.

Hoy obvio es otro día, sigo sin dormir pero ya llevo más de la mitad de la jornada sin quejarme. Bueno, si me quejé un poquito pero es que Babo Alejandro me tiene los pelos de punta. Se alborota porque ve a Frida (la perrita de mi vecino el asesino) y Tiki aí va de chismoso. Oye que ladra Babo y se pone a ladrar  aunque no sepa ni porqué.

Ya me regañaron porque les llamo la atención pero ¡awww! alteran mi psique.

Después me voy a mi clase de cerámica ¿Y qué pasa? que la profesora no abrió, mal plan. Tengo por costumbre llamar, hoy que no lo hice, ¡zaz! no abre.

Me regresé con el rabo entre las patas, mejor entre los pies porque eso de patas se oye muy agresivo.

Venía caminando muy quitada de la pena rumiando mi desventura malqueridezca, cuando de pronto... ¿Qué veo? el restaurante donde venden carnitas está abierto, ¡ñam ñam! Casi no como cerdo pero cuando tengo ansiedad como lo que sea.

No me gusta comer sola pero como tuiteé hace rato: No hay depresión que no curen tres tacos de carnitas y un refresco. 

Heme aquí pues, despatarrada en el sillón escribiendo tonteras aguardando que me haga digestión lo que me zampé. Nadamás espero que cuando Barry me pregunte qué comí tendré que decirle lo que me tragué sin contar que como apenas ha pasado el mediodía eso cuenta por el desayuno porque para la comida tengo pollo empanizado con salsa de tamarindo, ensalada de pepinos con lechuga, arroz blanco, sopa de pasta y agua de jamaica. ¡Ah! y de postre un banano. 
Así cómo no voy a estar gorda. Todo por culpa de la profe de cerámica, si no hubiera faltado, el restaurante lo habrían cerrado antes de salir de clase pero no, ¡snif!

Lo malo es que cuando no duermo me da por asaltar el refri, ¡oink! ¡oink!










miércoles, 24 de julio de 2013

Y... y... y...

La señorita doctora ocupada en atender el celular más que a su trabajo, dijo que si, que estoy bien. La bola enquistada en el pecho es muy pequeña, en ese entorno, no se puede hacer nada. 
Después de seguir revisando el celular y explorarme dijo No, el tumor está ahí pero es benigno -nada extraño dentro del cuerpo puede serlo- que no debe crecer pero si lo hace vaya inmediatamente al hospital. 

No supe si bailar de alegría -con la doctora no, estaba al celular- o ponerme a llorar. No supe que hacer. 

¿Estoy enferma pero no? 

Ante esta situación y no sabiendo que medidas tomar, me dedicaré a seguir la vida. No puedo tirarme al abandono esperando que la bola crezca. Seguiré siendo feliz -no siempre, de vez en cuando hay que regar el alma- y vivir la vida. 

Y mientras la doctora sigue revisando el celular, yo me voy a donde más valga a mover las teclas de uno que me encontré abandonado, del que ya vi que tiene whatsapp y bluetooth y tiene monitos muy cool y puedo revisar facebook y el correo y un montón de cosas. 

Como quiera que sea, enferma o no, agradezco estén ahí. Si pudiera los abrazaría pero como no puedo,  sólo me resta agradecerles su compañía. 

Gracias totales por la vida que me inyectan cada día junto con mi hermosa familia y La Bella preciosa y los chihuahuas y mi gato y mi pez y el Ángel y Emilio mi amigo imaginario y la luna y el sol y así.

Por siempre gracias, los quiero.






lunes, 22 de julio de 2013

Enamorarse y no*


La luna desde mi ventana

Los lunes son así, optimistas para comenzar la semana de buenas, redondita, sin nada que la empañe. Repasas los aconteceres inmediatos. Escribes cada vez menos. Meditas cada vez más. Lees poesía ¡Vaya! quien diría que tu precisamente leerías poesía. ¿Estás enamorada? No, ¿o si? Recuerda que la poesía va tomada de la mano de los enamorados. Suena cursi pero así siempre lo has visto.
No, nada que ver, no estás enamorada. A Emilio -tu amigo imaginario- le gusta la poesía y tu quieres ver, entender porqué no sólo a él sino a muchos les gustan los poemas.

Te lees unos cuantos de Sabines, y dices ¿neta? ¿De verdad es tan bueno?, ¿y luego? no te respondes. Sigues buscando, encuentras a Antonio Machado. Recuerdas un poema de él pero no, sigues en tu búsqueda. ¿Por qué a la gente le gustan los poemas? No a toda ya sé, no se claven, es un decir.

En ese andar tuyo por las noches a tientas buscando querencias encuentras a Benedetti, digo, ya lo conocías pero así como lo viste el sábado ¿a que no?

Despiertas el lunes y no te importa que tu vecino el asesino estacione su camionetota en la entrada de tu cochera ni te interesa que mañana es martes 23 y tienes una cita con el destino incierto -no te vayas a desaparecer ¿eh?- ni te importa que tu lavadora siga sin funcionar ni que tu conciencia te diga que no, que no es malo, mientras no dañes a nadie. Para eso son los sueños ¿no?
Tu sigue soñando ya llegará el día en que el madrazo -perdón- te despierte y digas ¡auch!

Te asomas a la ventana, en tu cachito de cielo miras la luna tras los barrotes como si fuera la primera vez. 
Calixto, tu gato cariñoso te descubre empezando a maullar para que le rasques la panza pero no le haces caso, tu vista está clavada en la luna... suspiras.

Te descubres soñando y dices ¡Ah caray! ¿Yo soñando y leyendo poemas a la luz de la luna? ¿Estoy enferma? 

npi pero parece que a estas alturas de la vida no sólo a parir tristezas viniste a este mundo. A estas alturas te encuentras conque tienes corazón.¡Mchalas ya te fregaste!

¿Tú leyendo a Benedetti? ¡vaya! con razón andas muy rara, como que quieres a todo el mundo incluyendo a tu vecino el asesino y su $"%&=?% camionetota estacionada a la salida de tu cochera. Nadamás falta que lo beses ¡puagh! entonces si, niña mía te habremos perdido.




*Poema de Mario Benedetti ni modo que no lo sepan.





lunes, 15 de julio de 2013

No camines sola a las cuatro de la mañana

Tus culpas pueden aparecer desnudas si caminas sola una madrugada cualquiera. Cuando todo está oscuro el temor se hace presente. Ves venir frente a ti a alguien y buscas por todos lados hacia donde correr. ¿Correr? Recuerda que no puedes. ¡Rápido! Vislumbra la posibilidad de gritar. Miras a tu alrededor, no hay nadie. Tus pecados regresan para cobrártelas todas. ¡Juro que fue por amor! dices al tiempo que te persignas. No se oye nada. El silencio te asusta. La sombra se acerca rápidamente. Puedes ver que es muy alta (cualquiera lo es junto a ti). Te vas paralizando de terror. No hay nadie. A lo lejos se escucha el motor de un coche. Piensas en que si algo te hiciera esa sombra, gritarías. Puede que el dueño de ese auto que se escucha cada vez más cerca te pueda ayudar. Oyes un gemido. Sientes como los vellos se te erizan, ¡Maldición! Si creyeras en Dios le pedirías auxilio pero esa manía tuya de negarlo hace que sepas que estás sola. Ni las ánimas del purgatorio -salvadoras de los urgentes- te oyen, enfrascadas como están mostrándoles el camino a aquellos renegados que lo han perdido. ¡Dios! La sombra se encuentra a unos pasos de ti. ¡Madre mía! Los gemidos se oyen ya muy fuerte. Aprietas el paso cerrando los puños para defenderte. Lo que no has pensado es como puedes defenderte de una sombra. Ya no se oye el coche, se perdió en la oscuridad lejana. ¿Por qué no prende el alumbrado, que no ven que tienes miedo? De pronto ¡Ya está! La sombra se encuentra justo delante de ti. El corazón se te ha subido a la garganta. Tus ojos a punto de salirse de su órbita en menos de lo que canta un gallo. ¡Buenos días vecina! ptm sientes que los calzones se te hacen yo-yo y que tu alma regresa al cuerpo. Buenos días contestas en un susurro mientras sientes como el miedo escurre por tu frente. No acaba todo. Sigues caminando. ¿Por qué cuando tienes miedo todo se hace eterno? Los gemidos que olvidaste se escuchan a unos pasos de ti. Aguzas el oído, sabes entonces que es un perro que le llora a alguien que tu no ves. Eterna soledad canina. Llantos incansables de quien tu imaginas es un cachorro pidiendo a su madre. Los perros también tienen corazón. Sigues caminando. Casi llegas a tu casa. La esquina está a unos pasos. Después de eso la gloria convertida en tu hogar te espera pero... ¡Oh no! Otra sombra viene de nuevo hacia donde caminas pero ya no te asustas. Sabes que es un vecino saliendo temprano a trabajar. Espera... ¿Qué pasa? ¿Por qué no toca el suelo? ¡Dios! ¡Se acerca! ¡Corre! Tus pasos cortos no pueden caminar mas de prisa. Te falta poco. Tu casa está ahí, ¡Vamos! La sombra se aproxima. Saca tus llaves, ¡De prisa! Acuérdate de gritar puede que alguien te escuche. La opción de pedir ayuda a Dios la desechas pero te queda la virgen de la esquina quien en su nicho le da la bendición a todo el que se va, pero tu llegas, ¿Te protegerá? De ella nunca has dicho nada, es más nunca te has preguntado si la virgen del nicho existió. Mejor no preguntes, pide su ayuda y corre que esta vez la sombra flota en el aire y hasta donde tu sabes no tienes un vecino que ande volando como pensamiento en flor. ¡Corre! ¡Vamos! ¡Falta poco! Mete la llave, ¡de prisa! Maldita cerradura, por qué no la compuse. Un giro... dos... te falta uno, ¡vamos! Tu manía de cerrar siempre con los tres giros de la llave por aquello de tu número de la suerte. ¿Suerte? Si no abres pronto sabrás lo que es bueno. ¡Rápido! Abres la puerta, otros tres giros más ¡Dios! Cierras la reja, después la puerta rápidamente para que nadie entre. -Para la otra no salgo tan temprano- piensas mientras una sombra se sienta justo al lado tuyo. Volteas y sientes que el corazón se te sale y dices ¡Ave María!, ora si deveritas diosito creo en ti y corres a esconderte debajo de las cobijas mientras la sombra se acuesta pegadita a tu cuerpo sin hacer ruido.






domingo, 14 de julio de 2013

Bella

Buscando, buscando encontré algo que hará muy feliz mi domingo



La sonrisa de La Bella, curadora de todos mis males.


Y el enigma de saber qué siente al pisar la arena del mar con su ¨hijo¨ en la mano.
Natalia y la inocencia bendita en la planta de sus piececillos y los ojos que miran de frente sea quien sea sosteniendo la mirada del que nada debe.

Quién pudiera volver a ser niño.










El cambio

Desde hace tiempo vengo observando cambios en mi persona. No, no estoy adelgazando, bueno fuera, moriré gorda y ya, punto final.
La cosa es que los cambios que he notado han sido en cuanto a mi forma de hablar. Según yo hablo fuerte pero nadie me escucha. Mi voz de aeromoza se pierde al salir de mis labios. ¿Cómo? ¿Qué dices? ¡Habla mas fuerte, no te entiendo! Y yo siento que estoy gritando.
Tengo ganas de decir groserías. Infinitas ganas de gritar lo frustrada que me siento al ver como voy perdiendo facultades, pero debo ser buena niña y no dejar salir de mi boca palabras ofensivas que mal que bien hablarían de como me siento. No debo decir groserías, no debo decir groserías, no debo decir groserías hasta que mi furia se tranquilice.
Todo cambia.
Ya ni siquiera me llevo bien con mi hijo que era el cómplice de mis locuras. Está tan lejano de mi como yo de tu vida. No vayan a creer que es por mi amargura y tristeza saltimbanqui no no no no. Anda en otras ondas estresantes.
¨Así es la vida de caprichosa, a veces negra, a veces color rosa...¨ dice la canción.
Otro cambio notorio está en mi forma de caminar, lo hago muy despacio. Sólo aquel que me tiene paciencia aguanta mi ritmo pero cada vez van siendo menos los brazos de quien sostenerme. Lo entiendo, no me quejo nomas maldigo sin que nadie me oiga. O lo escribo ya saben, el blog es el contenedor de mis desechos mentales. Lo siento por ustedes.
Debo lidiar conmigo misma cada día, digo yo no tengo prisa pero...
Hay otros cambios pero no los digo porque son vergonzosos y no vale dar lastimas. Lo último que voy a perder es la dignidad en aras de seguir viviendo como sea. (DRACO me acuerdo de tus palabras). Ayer una señora nos dijo a Barry y a mi que en la iglesia cada fin de mes hacen retiros espirituales para orar por los fieles enfermos. Dice que ella era asmática y desde que va a los retiros ya no esta enferma. ¿Será? Sepa la bola.
Entonces, creo que pm no se que voy a hacer porque si mi mundito era muy reducido ahora lo será más.
Al ratito escribiré algo mas alegre, es de madrugada y dicen que los domingos deben ser muy alegres, a no ser que vea mi cara en el espejo o me acuerde de un chiste mío, no se de que me voy a reír encerrada en estas cuatro paredes que me ahogan.
¿Ya les dije que me estoy volviendo compradora compulsiva de aretes y pulseras? Pues si, estoy embelleciendo mi amargura.
Quisiera volar pero mis alas se atrofiaron. El vuelo seria absurdo pero tengo la ventaja de que todavía puedo cerrar los ojos y soñar.








sábado, 13 de julio de 2013

Cuenta regresiva






En el día 72 de tu partida, comienzo mi carrera sin ti.
Estoy en la línea de salida,
¿me puedes ver?

Con los dedos gordos lastimados
empiezo mi carrera contra el tiempo
que no se detiene.
Sigo aunque me cueste
porque la muerte es así,
no espera a nadie
y yo ahora tengo que correr
sin la esperanza de que en la meta
esperes por mi.











viernes, 12 de julio de 2013

Chikis

Ayer al salir a caminar una señora que va a hacer ejercicio se sonrío conmigo. Me dijo ¨Hola¨ siguiendo en lo suyo.
Amable como soy contesté sin dejar de caminar, ¡lalala la la!

Imaginé si fuera mi amiga de qué hablaría con ella. 

Es más chica que yo -se nota- y se ve también que es penosa. Lo digo por su forma de mirarme. 
Tiene una hija y un perro que -para variar- se llama ¨Chikis¨ tal como me dice Barry. 
Tengo nombre de perro: Chikis para Barry y los cuates muy cuates. Aquellos que han traspasado la barrera de mi volubilidad me dicen así.

No seremos amigas por mi forma de ser pero me cayó bien. 

Soy muy voluble y nadie acepta cerca a personas así. Tengo la disculpa del parkinson que arruina mi vida con los constantes cambios de humor pero tampoco puedo andar por la vida diciendo: ¨Hey, estoy enferma por eso soy un ogro, ténganme paciencia¨ pues no.
¡A otro perro con ese hueso!

Suelo ser un sol en la virtualidad pero de este lado del monitor a no ser que sea mi familia directa, nadie me aguanta, me mandan a la fregada en un tres por ocho. En el mundo virtual también pero me toleran más.
Igual no sufro, así soy feliz.

Entonces, me la llevo relajada. No me agobio por no tener con quien ir a caminar, ni por no tener una amiga que sepa de mi casi todo y digo casi porque no se le puede confiar todo a nadie por aquello de si un día se enojan y hablen matando la confianza que en ella se depositó. De todos modos hay cosas que ni a la sombra se le pueden decir.

Y bueno, quería hablar de la amistad y todo eso que de ella se dice pero mejor aí le dejo porque debo irme a caminar o sino no me la acabo con mi consciencia que es la que sabe todo de mi. Si por ella fuera ya me habría conseguido una amiga del alma porque ya no me aguanta. Mejor que me consiga un amigo, ya sabré que hacer con él.

Los amigos son lo mejor de la vida -en la virtualidad claro- llevándome con ellos muy bien a pesar que suelo ser muy demandante pero soy very cool como amiga.
Con todo eso terminan por abandonarme quizás porque no saben qué hacer con tanto amor que les doy.

¡Awww sufro!



Salebai










miércoles, 10 de julio de 2013

Días...

Cuando era pequeña vivíamos en una casa construida con muchos esfuerzos por mi padre. Era de tabique con techo de lámina negra. Dos cuartos grandes, baño, cocina y un patio grande con un columpio en medio

Días felices.
Las láminas con el  tiempo se deterioraban dejando pasar el agua en épocas de lluvia.
Éramos muy humildes, mis padres carecían de dinero para cambiarlas, entonces cuando llovía, mi madre ponía ollas y cacharros para contener el agua.
El ruido de las gotas caer en los trastos amenizaba las escuetas charlas que trataban desde apariciones de los fantasmas de la carretera hasta el miedo que teníamos a mi padre del cual pocos nos atrevíamos a desafiar su furia.

Días sutiles.
En ese tiempo recuerdo que había muchas goteras en la casa., algunas  encima de nuestra cama. Para no mojarnos mi madre nos cubría con un plástico abarcando el espacio suficiente para que no se mojaran las cobijas ni nosotros obvio.

Días rosas.
-No se muevan mucho- decía- para que no se caiga el plástico. Era muy divertido porque quedarnos quietos  se tornaba difícil y terminábamos durmiendo arrullados por la lluvia.
Cuando había tormenta, nos ponía en la ventana a rezar pidiendo con nuestra alma de niños que pasara para que mi padre llegara pronto y con bien mientras ella en la cocina quemaba laurel para que no lloviera fuerte, creencia de señora de pueblo.

Días contigo sin ti.
Ese recuerdo llegó a mi mente cuando a través de la ventana veía hoy la tormenta caer. Bajo un techo seguro y sin goteras, añoré el tiempo en que mi madre nos calentaba la panza con café negro y bolillos con frijoles mandándonos luego a dormir para que no pidiésemos más.

Días imborrables.
Conservo muy pocos recuerdos de mi vida infantil pero este es uno de los más valiosos porque figura en él mi madre protegiéndonos como lo hizo toda su vida aún a costa de su propia salud. Madre antigua.

Días de gloria.
Si pudiera pedir un deseo con la seguridad de ser concedido pediría reunirme en el cielo con ella pero eso no es posible porque mi madre tenía el cielo en sus ojos y se murió, ya ni modo.

Días eternos.











martes, 9 de julio de 2013

En mi casa se oye el zumbido de las moscas

Tengo que vencer esta apatía que carcome mis días,
quisiera salir a caminar ahorita
pero es de madrugada y además peligroso
entonces
tendré que esperar a que amanezca,
pero en el ínter
el sueño se habrá apoderado de mis ojos
y el camino que recorre el sol tendrá que esperar.

Me acurruco en el sillón viendo televisión
(verso bobo)
esperando den las siete o se asome el alba.

Miro mi interior vacío,
me pierdo en instantes
con olor a eso que sólo los tus y los yos
inventamos
en conversaciones extrañas
de quien apenas se conoce,
pecado le llaman otros.

No vuelvo a saber más,
mis ojos se han cerrado
oyendo la perorata del conductor.

Dormito hasta oir a Barry bajar las escaleras
sintiendo encima de mi
-si, encima de mi-
a los chihuahuas alborotados porque ya amaneció
y quieren salir al patio,
urgencias urinarias
ya sabes si tienes perros.

Demasiado tarde, son las ocho y a esa hora
no quiero  hacer nada
¡déjenme dormir!

Qué injusta es la vida sana
que no me permite comer lo que quiero
en los años en que todo debe ser bueno,
ni quedarme como marmota en el sillón
oyendo en la calle las risas de los niños,
los afanes de las señoras platiconas
ni el desesperar de la caterva de mocosos
que andan paseando en moto con su ruido infernal.

Demasiado tarde es las ocho de la mañana
porque el tedio se apoderó de mi.

El ruido de los coches molesta mi calma
¿quién los inventó?
mejor hubiera sido
andar a caballo,
si
eso es.
Andar a lomo sobre un caballo bayo.
infaustas palabras se me acaban de ocurrir
porque regresaste de mis recuerdos,

que te había enterrado
en lo más hondo de mis pensamientos.
Me arrincono pa´ llorarte.

Divago entre sombras y gotas de lluvia perezosa
de julio sin sentido.

Pido permiso a un pie para levantar el otro
y no lo otorga
quedo tirada en el sillón
con los ojos de la rana de peluche sobre mi

¡Croac!

Desde que llegó se quedó ahí
paciente
a que le asigne un lugar
que no encuentro.

Quiero ser rana de peluche o perro o ya de perdida
quisiera ser hombre
¿para qué?
npi pero siento que los hombres se la pasan bomba.
será que soy mujer
y ese es mi punto de vista.

¿Por qué no puedo salir ahora que tengo ganas de caminar?
-Porque te pueden hacer daño- responde una voz en las alturas.
No, no es dios, es mi hijo que se prepara para bajar a desayunar.

¡Oh bendito café! lloro porque de ti me han alejado.

Paradoja ingrata que no me deja ser.
Debo moverme para hacer las cosas
pero es el movimiento inútil que no me deja
volver a ser yo.
Ser...
hacer...
ser...
yo quietecita,
así como un maniquí.

¿Qué día va en esta espera que no termina?
sesenta y siete dice el calendario,
una eternidad digo yo.

Me siento a escribir deseando que amanezca
pero el sol no madruga.

¡Dios de los eternos! dame un motivo para sacudirme esta apatía
o mínimo ayúdame a poner los tenis
no ves que no puedo.

¿No has visto mi chamarra gris, esa que le robé a Alan?
Ayer no fui a caminar porque no encontré el pants gris
es que estaba en una bolsa de ropa de la mudanza ficticia,
por eso no fui
y me enojé
removí todo
saqué
metí
tiré
nombré a la madre de todos los pants
pero no lo encontré.

Babo Alejandro no dejaba de ladrar
el timbre de la entrada suena
¿hay otro?
el teléfono,
Barry
yo
tú al otro lado del charco
lejos,
ruidos
ensordecedores
¡Quita!
al final me tiré en el sillón
y no fui a caminar.

Así todos los días
no puedo vencer la flojera
circulando por mis venas
inventando pretextos obtusos
que ya nadie cree.

Me voy a tirar en la cama
en una de esas el sol madruga
y me deja salir temprano
sin miedo a que me pase nada.

Una paloma nocturna anda merodeando sobre mi escritorio
para ver que escribo
¡Chismosa Priscila! (siento que así se llama,  y que es teibolera, pero eso no viene al caso, cada quien es lo que es)
La espanto con la mano
¡usha!
se esconde tras mi guitarra
pobre,
encima que le dije teibolera
debe esperar también el día para salir de aquí.
¡Pobre Priscila pobre!
suena a estribillo de canción
sin componer
poema de amor digerible en tres tiempos.

-Camina, es por tu bien- me dicen,
si pudiera,
mi bien lo elegiría yo mera
pero soy tan sin embargo
que otros deben elegir por mi
porque ciega
no veo lo que ha de llegar.

Pena penita pena
arrastro por mi casa los pies
siendo un fantasma flojo
sin más ánimos
que dormir.

¡Tengo que aguantar despierta!
el azul del cielo se está asomando por mi ventana
ya casi es de día,
no me tengo que dormir.
¡Aguanta un poco más!

¿No han visto mi gorra rosa?
Tengo los pelos parados, así no puedo salir
pensarán que soy una loca
y
no estarán alejados de la realidad
pero
una cosa es que lo piensen
y otra
confirmando que lo estoy
... pues vivirás mejor lejos de mi.










domingo, 7 de julio de 2013

Restableciendo memorias

Con los brazos abiertos y corriendo hacia mi, La Bella me hizo muy feliz una tarde de sábado en que la memoria había grabado con hierro palabras hirientes lanzadas por un desconocido a una mujer que ni daño hace cuando él no tenía nada que hacer, cruzándose en un camino vano un viernes solitario. 

 La sonrisa de Natalia tiene el mágico poder de hacer olvidar sinsabores y valorar la vida con un trozo de queso en la boca. Tímida como soy en casas ajenas -que no extrañas, que no- estira su mano para que la acompañe a su recamara. Pidiendo permiso a quien ahí se encontraba, subo las escaleras detrás de La Muñeca con prisa de quien sabe que los minutos a su lado son oro molido. A un mes sin haberla visto, Natalia es la energía que hace la vida feliz. 

Subida en la cama, me enseña sus libros. Comienza en su media lengua a contar el cuento del Sr. Tigre. Miro sus tiernos ojos perdidos en las letras asombrándome que ya sabe "leer".
"Ten 'buela" palabra recién recuperada de mis memorias un poco empolvadas por los días medicados.
Tomando el libro se sienta esperando que le lea. Empieza la conexión entre esos dos seres queriéndose en el tiempo y a la distancia.

Leo con voz pausada sintiendo su mirada sobre mi, actúo lo que leo:

A de abrazo. 
Aprieto a la niña contra mi pecho y sus ojitos me llenan de vida. 

B de beso.
Con la trompa parada estampo un beso en la mejilla de mi hermosa.

C de caricias de niño travieso. 
Acaricio su carita con mano temblorosa. Ella no quita su mirada de mi. 

D de duende. 
La levanto al techo y su risa eterna llena mi alma caduca de sentires. 

E de es hora de dormir. 
Junto las palmas de mis manos poniéndolas de almohada recostando en ellas mi cara. La Bella hace lo que yo y le doy un beso tronado. Ternura inmensa consume mi alma. ¿A quién hay que agradecer tanta dicha? Natalia como esponja absorbe de mi lo bueno que como abuela le doy sin mesura.

Sus padres llegan y juntas les enseñamos lo que aprendió... A de abrazo...empezando de nuevo. Risa contagiosa de quien no quiere que acabe el día.
La abrazo orgullosa como estoy hasta que ella me dice "Ya 'buela" porque mi abrazo duró demasiado. Deshaciéndose de mis brazos corre a refugiarse en las piernas de su madre.

Luego...

Caminando en un mar de gente, La Bella me busca. Grita para que corra hacia ella, la cargue y la suba al tiovivo o a la silla de dibujos. Magia infantil resulta de su sonrisa.

¡Soy feliz! 

Comemos helado, jugamos a las escondidas, regaña a sus papas y pido al dios de mis ancestros que conserve esos momentos en la memoria y borre de la misma  las palabras abyectas de quien sin conocer ofende a una mujer-abuela que va por la vida escribiendo sus memorias sin el pecado más que de querer escribir el día a día de una eterna lucha contra sus demonios.

Nada empaña mi dicha, la gloria existe y la viví en los brazos de Natalia el tiempo suficiente para disfrutar lo que de vida me quede.











viernes, 5 de julio de 2013

Hablando de perros...




Cuando algo malo me pasa siempre digo que nada más falta que me orine un perro porque ya no me puede suceder algo más grave.

Pues bueno...

Mi perrito tuvo a bien orinarme ayer, ¡snif!
Ya está viejito, no controla esfínteres.
Es muy educado, sabe donde hacer lo que tiene que hacer. Me consta que lo intenta. Cuando tiene urgencia sale hecho la cochinilla al patio pero en el camino va dejando huellas de... eso.

Ayer lo agarró dormido el apremio, yo estaba juntito de él y ¡Mocos! me marcó como de su propiedad. Un líquido calientito corrió por mi ser ¡Oh dios de los perros! ya no me falta nada para que ahora si de veritas me digan salada.

¡Oh!

Lo que me tiene realmente preocupada no es el hecho de que haya hecho pipí donde hizo sino que Benito Tiki es mi clon, a él le pasa lo que a mi o sea que... 

Viéndolo por el lado amable es que yo puedo usar pañal y así no haré mis gracias cerquitita de Barry. 

Lo que pienso es: ¿Si Benito Tiki me marcó, tampoco se me acercará ningún hombr... digo ningún otro perro? Ya se sabe que los perros marcan su territorio, entonces mi perrito ya me marcó,¡snif!

Eso si es requetefeo oigan, sin hombres la vida no es vida.













jueves, 4 de julio de 2013

Unas señoras dicen y un señor también



Mi plantita siempreviva

Algo he de tener porque he recibido muchas muestras de cariño y no es por lo que me dijo el médico sino desde antes, lo que pasa que últimamente reparo más en ello.

Las muestras de apoyo y querencia aquí en el blog son muy evidentes, -aunque me la paso quejándome- agradecida estoy por ello.

Acá -fuera del monitor- la vida se está portando bien.

Una señora muy mayor que va a cerámica porque tiene depresión -su hijo falleció-  me regaló una plantita de siempreviva. Le he caído bien a pesar que sólo la he visto tres veces -a la señora no a la planta- ja.
El martes dijo que me veía muy bien cosa que hizo ruborizarme. Después sacó de una bolsa, tres duraznos que cortó de su árbol particular -¡Suertuda! tiene un árbol de durazno en su casa- y me los regaló. Me dio pena penita pena porque soy cuasi desconocida para ella.

Otra señora que es mi maestra de cerámica dijo que soy muy seria y callada pero que nunca me ha visto deprimida. También dijo que me da mucha flojera ir a su clase -¡Bruja! ¿Cómo lo supo?- pero que era muy dedicada.

La señora de la tiendita dijo que me veía muy relajada, ¨se nota en su carita¨ -¡Awww ternurita!- dijo que fuera a yoga para estar mejor aún.

Ayer en el concierto una señora acomodadora me tendió la mano para ayudarme a bajar porque los escalones estaban muy altos, Es quizá su obligación ayudar -no lo sé- pero me hizo sentir bien.

Mi hija -que no es señora- y su amiga -que si lo es- me hicieron muy feliz dándome un obsequio fenomenal. ¡Gracias!

En el concierto, tres señoras me colmaron el plato por su comportamiento. Me dieron ganas de darles un madrazo -perdón- entre ceja, oreja y media madre -de nuevo perdón-. Hay ocasiones que la gente pudiente se pasa de la raya por sentirse respaldada por el dinero que tienen. ¡Palurdas!

Recibí un llamada sorpresa de Fa -una señora muy joven- amiga mía desde los inicios del blog cuya amistad ha trascendido la virtualidad.
La llamada me asombró mucho e hizo que fuera muy feliz.

Un señor dijo que tengo un blog muy bonito y no me lo había dicho antes. ¡Tan guapo él! Y yo que estaba a punto de cambiar el template porque en el iPad no puedo leer blogs.
Como cosa de magia hoy ya pude. El insomnio llega de madrugada entonces aprovecho por si las moscas en el día me duermo y paso de zombie sin visitar a nadie.

Ante tanto cariño ¡Me paro de pie! como dijo alguien ayer matándome de risa.

Me doy cuenta que cada día que pasa me va importando menos que la gente me mire. El arrastrar de pies hace voltear a cualquiera pero ya no me da pena. Me vale un soberano sorbete el temblor de mis manos y que me vean. Pero no mucho porque si las miradas son insistentes les miro con esa mirada muy mía de trlm.

He visto que la gente que me conoce -vecinos y tal- me tratan muy amablemente e incluso me ayudan cuando algo no puedo hacer. ¡Vaya! cuando antes ni siquiera me hablaban.

Esto marcha normal así como no queriendo la cosa o como digo esto va de pocas pocas pero poquísimas pulgas.


Día 63









martes, 2 de julio de 2013

¿Muuu?







En la vida -según yo- no he cometido excesos de ningún tipo, si acaso en las comidas los domingos pero nada para morir, sin embargo a estas alturas debo pagar los excesos que no cometí haciendo cosas para mantenerme sana.

Hice ejercicio toda la vida, comí sano, mantuve la mente limpia y hacía todo eso que nos dicen que hagamos para ser felices y bla.
Pero resulta que no funcionó y aí me tienen maltrecha y con dolencias propias de una anciana mal cuidada. Entonces para que lo que me quede de vida lo viva dos-dos tengo que hacer cosas como dejar de beber café ni siquiera mi taza por las mañanas. 

Empecemos con las prohibiciones ahora que todo iba tan bien.

No beber coca-cola que es mi vicio más temido, llevo tres días sin tomar ni un traguito -lo juro por el dios que quieran- a pesar que en el refri hay una botella pidiéndome a gritos que me la beba.
Comer cosas verdes como espinacas -ni que fuera Popeye- lechuga ¡puagh!, acelgas, calabazas, y todo eso que dicen ayuda mucho a los enfermizos. Ya nada más falta que me coma el pasto como las vacas. ¿Las vacas comen pasto? ¿O son los burros? Sepa la bola pero comiendo puro verde me sentiría vaca, pastando, viendo pasar la vida sin tragarme el bocado y caminar sin prisas.

También debo caminar una hora diaria y aí es donde la puerca tuerce el rabo porque me da mucha flojera levantarme para salir a caminar porque la caminadora ya no me gusta.
Veo mi chamarra y mis tenis esperando por mi pero me da mucha flojera siquiera mover un dedo. Es más, prefiero ver los noticieros espantosos postergando el tiempo. Así llevo tres días.

¡Dios!

En fin, haré lo que me dicen los médicos para estar sana y pagar una vida de excesos. Y como dice un amigo de cuyo nombre no quiero acordarme: De haber sabido ni nazco o si pero en un cuerpo sano.






Ya me voy a trotar como los caballos, un dos un dos un dos, un dos. Ojalá encontrara un toro en mi camino para enseñarle mis pestañotas que dan aire a las niñas de mis ojos y mostrarle mis ubr... digo mi colit... no no no perdón enseñarle la vida plácida que viven las vacas, ¡muuu!











Fui musa del Cantor de poemas alucinantes.

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón
de sol escondido
y mil silencios largos.
Es beso de agua
y luz de ciegos
en el desierto diario.
La leo y me leo.
La leo y la siento.
La leo y la quiero.
Vamos de la mano
desconocidos
y alejados
por los caminos
rotos y astillados
de la vida cansada
y del tiempo huraño.
Refunfuñamos por todo
y hasta en el infierno
tienen miedo
de que un día aciago
lleguen nuestros pasos.
Chocamos con mil horas
arañamos las rutinas
odiamos la compasión
nos dan risa los ángeles
y mucha pena los diablos.
Nos cansa todo
y más que nada
el resto de los humanos.
A veces herviríamos
a los que nos rodean
y otras daríamos la vida
por hacer reír a un chavo.
La Malque es un corazón
de sol escondido
y mil silencios largos.


Toro Salvaje

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí.