miércoles, 11 de febrero de 2015

Fantasmita

Hay un hecho ocurrido la noche de perros que no debo dejar pasar desapercibido. No le encuentro explicación. Puede haber sido producto de la fiebre o de mi imaginación pero de que ocurrió no hay duda.

Como ya dije antes, bajé a media noche a tomar las pastillas. Me dirigí a la sala para revisar que todo estuviera bien, después me fui a la cocina. La mesa estaba limpia, sin nada encima. El cepillo de dientes de Barry estaba en el fregadero. Esa noche quitaron el agua y él para mayor comodidad se lavo los dientes abajo dejando el cepillo en el fregadero, razón por la que este estaba ahí. Lo que hice fue agarrar y ponerlo en la mesa.

Me serví un vaso de agua, me tragué las pastillas y dejé el vaso sobre la mesa. No había  nada más.. Después subí a acostarme y bla bla bla.

Cuando en la mañana me levanté a preparar el desayuno de Laura, había en la mesa un vaso con restos de leche. El cepillo otra vez estaba en el fregadero. ¿Quién lo volvió a poner ahí si lo dejé en la mesa? npi.

Pregunté a Laura y a Barry si habían bajado pero no podía ser porque en la duermevela no escuché a nadie. Respondieron lo que ya sabía. Ninguno bajó.
Mi mente comenzó a trabajar de prisa. Repasé una y otra vez cada paso dado y no, el vaso y el cepillo no estaban en la mesa. Lo juro, como que me llamo Flor de María.
De súbito algo llegó a mi cabeza de chorlito. ¡era 9 de febrero! ¡el cumpleaños de mi madre! 

No soy muy afecta a creer en fantasmas -Mi madre tiene la mitad de mi vida muerta- ni en hechos sobrenaturales. Cuando ocurre algo extraño le busco una explicación para no asustarme. Incluso me reto a mi misma para que se me quite el miedo. Busco las causas o sigo como si nada hubiera pasado.

Esta vez relacionar los hechos con el cumpleaños de mi madre no me deja pensar en otra cosa.

No prendo veladoras porque teniendo a una niña, los chihuahuas, al gato y encima en mis circunstancias es un peligro latente tener una encendida. Temo al fuego más que a nada en el mundo. Ya tuve un accidente y no quiero repetirlo.

Mi madre y yo nunca fuimos muy cercanas. Envidio a mis hermanas porque tuvieron la suerte de haberla disfrutado un poco más que yo. Incluso tienen la fortuna de soñar con ella, por eso no pienso que haya sido la que me dejó esos ¨avisos¨ de su presencia.
Si me pongo a pensar fríamente me preocupo porque no hay respuesta, prefiero creer que mi mamá fue la que estuvo aquí y vino a cuidarme de la enfermedad como lo hizo toda su vida. No encuentro otra explicación. A mi madre le debí doler y por eso vino a verme. 

Hoy mi escepticismo se hace a un lado.

















8 comentarios:

  1. Pienso como el Toro, aunque yo no creo en nada sobrenatural, yo mas bien pensaría -a mi me pasa- que tu lo dejaste así, se te olvidó, y ahora piensas que quedó de otra manera, pero tu misma... :)
    Besos y salud

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    1. No porque yo no tomo leche ni por equivocación. El vaso tenia restos de leche. Y el cepillo lo quité del fregadero, lo recuerdo muy bien.

      Yo no fui lo juro a menos que sea zombie.

      Beso

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    2. Mujer!! mientras más te leo más me pareces un alma gemela.
      abrazos y adelante con tu intuición

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  2. Órale.... hay un sonámbulo en esa casa ¿no?
    Besos.

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  3. Pues quédate con esa explicación porque hay cosas que escapan a nuestro entendimiento a veces. Un besote!!!!!

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La dueña de este blog, una parkinsoniana medio reina medio bruja, prófuga de la cordura, fan sin estilo del poeta trashumante y amante sin suerte de Enrique, agradece la visita y comentarios los cuales serán respondidos cuando el modo off impere en su mente (el modo on lo ocupa para caminar enfundada en sus secretos, sin bastón ni artilugios mágicos). No desespere, tarde pero devuelve la visita (si es que no lo olvida antes de abandonar este sitio).
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la MaLquEridA

Musa de un Toro Salvaje

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí.