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lunes, 2 de febrero de 2015

¡Blah, que chiste!

(Capítulo 3)

Entonces ya sin mariposas en el estómago, salí de mi casa cuando estaba todavía oscuro. Calle solitaria. Luna por allá lejos. Taxi con vidrios polarizados dando vuelta en la esquina. Yo caminando con paso firme, ¿paso firme yo? jajaja permítanme reír. 
Como sea, igual da. La aventura me espera, ¡a por ella! como dicen ya saben quien.

Mitad de la calle. Sonido de celular. Unas cuantas palabras. Regreso a casita a menos de cinco minutos de haber salido.
Los hilos del destino, los ángeles protectores, las plegarias de los que si, los deseos de los que no, las palabras del poeta, los ruegos de los de allá y mi suerte de niña linda junto con el dios de cabecera dijeron que no. Hoy no será.
Nena regresa a casa que vamos en camino por ti. No te preocupes estarás a tiempo en la cita con la señorita médica.

-¿Qué? 

Y así fue como mi aventura de viajar sola por casi una hora, murió sin comenzar. Ni siquiera dio tiempo se sentir temor o sentirme insegura. Ni siquiera me dio tiempo a pensar nada. Ni siquiera me dio tiempo de temblar de nervios. 

¡Que chiste! Mis aventuras son tan sin embargo como las telenovelas.

Como quiera que sea, -fuera de broma- no dejaré en lo que me resta de vida de agradecer que siempre hay alguien que se preocupa por mi y me facilitan la vida. 
Que me queje de todo y por nada es otra cosa. Dña Quejumbres tiene el VoBo de quien todo lo sabe de ser como ella lo quiera. 
Y como dice alguien por ahí: Te lo mereces porque algo habrás hecho para que te quieran tanto.

Si.

Toca ahora pensar en cómo ponerle el cascabel al gato

Fin.




Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales