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martes, 8 de enero de 2013

¿Arrepentirse para qué?





Ayer pude ver en las noticias a unos cuantos niños en extrema pobreza enfermos de gripe, con apenas nada que taparse y los pies metidos en el lodo dado que donde viven llueve casi todo el año. 
Entonces me siento culpable porque soy feliz viendo como La Bella ha dado sus primeros pasos en solitario calzando unas botitas, enfundada en un abrigo que la hacía parecer un osezno, mientras ellos andan en huaraches con semejante frío. Aún así la hermosa enfermó muy fuerte de tos y gripe. No imagino a esos niños padeciendo tanto en su pequeña vida.

La desigualdad en la vida está cabrona.

En mi mundo paralelo los niños no enfermarían ni pasarían hambre. Tampoco tendrían todo gratis no se trata de hacerlos tiranos o algo de eso.

Yo creo que de hablar hay que pasar a actuar. No voy a cansarme de decir que voy a ayudar mejor lo voy a hacer. Puede que mi ayuda no llegue a esos niños pero ya no sólo tendré ganas sino que de verdad voy a hacerlo. Lo malo es que aquí no hay niños en pobreza extrema pero... ¡Ya sé a quien! ¡Cómo no se me había ocurrido!
Los fines de semana pasan a mi casa una mamá con sus tres hijitos a vender bolsas para basura. Un jardinero con un pequeño a cortar el pasto y a muchas cosas. Ellos serán mi objetivo, se ve que son pobres a juzgar por sus ropas. También están los hijos de los señores que recogen la basura. A uno de ellos regalé un juguete y su papá me miró sorprendido de mi acción. Yo creo que no estamos acostumbrados a dar por eso la gente se sorprende.

En la vida he sido muy mala casi siempre por eso pensar en buenas acciones me parece difícil, más si soy yo la que debe realizarlas como es el ayudar al prójimo.

A veces me siento como esas putas redimidas que después de haberle dado vuelo a la hilacha se vuelven persignadas. Nunca un ejemplo me ha sido tan gráfico de alguien que se arrepiente cuando toda la vida ha sido disipada. Si se arrepienten, bien por ellas pero eso de convertirse en cristianas y tratar de convencernos de volvernos como la madre Teresa no chinguen.
Y no me refiero a las que entraron a ese mundo porque no había de otra sino a las que son putas porque les gusta. Igual es su cuerpo y a mi me vale madres pero que chinga oír como mencionan a Dios y sus enseñanzas cuando ya se cansaron de la vida que llevaban.
Se vale arrepentirse pero que no quieran hacer cambiar a los demás queriendo unirlos a sus religiones caducas de castigos que a nadie asustan. ¿Arrepentirse ya para qué?

Pero ese no era el tema, el caso es que voy a dirigir mis baterías a quien pueda ayudar sin querer unir a la causa a nadie. Cada quien con su conciencia que con la mía tengo suficiente aunque eso si nunca me arrepentiré de lo que he hecho porque no tiene remedio. Mejor seré más analítica y pensaré antes de actuar.
Y ya, suficiente palabrería por hoy que miren que yo comencé este post para gritar de alegría porque Natalia desde ayer camina sin ayuda de nadie.

Por cierto Barry es el único que no sabe que Natalia ya camina solita, seguro cuando la vea se le van a salir las lágrimas y yo me voy a reír para que no se me hagan las patas de hilacho de pura emoción.

Cuando ustedes tengan nietos lindos como La Bella se van a volver cursis como yo, van a publicarlo en su blog y yo me alegraré y todo eso que hacemos las personas seniles que se vuelven sensiblonas a base de besos y caricias de sus nietos y así.

Chau, me voy a morder la lengua para no decirle a Barry que La Bella ya camina solita y esperar el fin de semana para ver a quien ayudo o si veo a alguien pues ya está.

No quiero volverme hermana de la caridad pero mis palabras suenan a algo así. No lo seré de eso estoy plenamente segura no quiero ser como puta arrepentida porque igual nunca se me quitará así que no vale arrepentirse por muy fuerte que suene.










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales