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lunes, 23 de abril de 2012

Una chinche pobre









Uno espera al ofrecer su amistad que sea para siempre pero nada es para siempre, ni siquiera la amistad. La abuela dice que vale más un peso en la bolsa que un amigo. Estoy de acuerdo con ella. Los amigos son escasos como el dinero en el bolsillo de un indigente.
Tampoco hay que esperar nada cuando se ofrece la amistad, se da, desinterés puro nomás.

Dualidad confusa.

El dinero no sirve para comprar amigos, si así fuera seguiría sola, no me gusta comprar afecto. De igual manera soy más pobre que una chinche de perro callejero.
Me escondo en una soledad elegida. Esa forma mía de querer llamar la atención haciendo cosas raras como el ser solitaria por elección propia.

Si quiero pero no.

Quiero tener amigos pero los ahuyento con mi forma de ser, de pensar. Quizás porque no puedo estarme ríendo todo el tiempo o quizás porque antepongo mis tragedias a todo lo bueno que la vida me da. Eso no le gusta a nadie.
Creo... que los pocos amigos que he tenido me han aceptado como soy sin pensar en nada más que en ser amiga, pero me han dejado porque... no sé. Pero me dejan, nunca soy yo la que abandono. Porque para mi es claro que el ser amigo es para siempre.

Y en el camino diario me voy quedando sola, tantos que han llegado y tantos que se han ido. No en balde este tiempo he aprendido que así como llegan se van pero tengo la maldita manía de encariñarme rápido y no sé soltar amarras.
Me quedo anclada en los brazos de los pocos amigos por mucho tiempo, tal vez esa sea la razón de no darme cuenta cuando esa amistad está naufragando.
No sé cuando llega la hora de zarpar. Mi brújula no marca otra cosa más que seguir atada a alguien que ya no quiere nada conmigo, ni siquiera un ¨Hola¨ de intercambio.

Cada mañana me levanto con la ilusión de tener una buena noticia en la bandeja de entrada del correo electrónico, pero no hay nada. La alegría con que me levanto se esfuma al ver que no hay nada.
Y vuelvo a sumergirme en las agua del ¨Me vale madre¨ para que no me duela la falta de respuestas.

Nada es para siempre, retumba desde ayer esa frase en mi cabeza, ni siquiera la amistad. 

Comienzo a conjugar una nueva forma de vida:
Yo te sigo
Tú me eliminas
Él te bloquea
Nosotros no te aceptamos
Ustedes nos trollean
Ellos nos quitan del blogroll.

Y me río, no queda más que hacer que reírme de todo lo que veo, sola, por elección propia. Porque si me río, aunque muchos piensen que no. Mi forma melancólica de escribir es sólo un estilo, tampoco es que sea un ogro, los que me conocen lo saben. Ni me la paso llorando todo el tiempo. Es más, los que me conocen saben que la MaLquEridA pocas veces llora.

El 16 de Abril, cumplí tres años de una amistad que creí era para siempre, por eso mi desconcierto. Me quedo con todo lo bueno que ese amigo me dio, al que aún y después de todo, sigo considerando el primer amigo de la MaLquEridA y que terminó la amistad por elección propia pero que a mí, Flor de María me duele más que a mi Alter Ego, la dulce MaLquEridA.

Actualizando:
Héte aquí que me quejo de no tener amigos y en mi buzón se asoma una carta de España y en el correo electrónico me dejan un dulce mensaje y una rosa.






Me quedo sorprendida porque además encuentro en el chat a mi querido y añorado Profe -al que hace mucho no leía- y al muy estimado amigo Van Der HaHaHa, que me ayuda a salir del hoyo con sus chistes y ocurrencias, ¿qué más puedo pedir? 
Soy quejona por naturaleza y chipilona por convicción pero no puedo dar el siguiente paso: El olvido de alguien que ya no está.
Soy un círculo vicioso en mi propio yo que no encuentra la salida aún cuando haya muchas manos ayudándola a salir del laberinto de mi propia perdición.






















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales