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miércoles, 19 de octubre de 2011

Nomás porque le dijeron ¨Pinche viejito¨




Érase un hombre pegado a una nariz, ah no, eso ya lo inventaron. Emmm érase una vez en un país de pocas-pocas pero poquísimas pulgas cuando...

No sé a que edad los hombres empiezan a cambiar, pero a mi la lumbre me está llegando a los aparejos por culpa de mi esposito.

Se convirtió de un día para otro en un ser completamente diferente con el que me casé. Está irritable cosa poco común en él porque era muy risueño y locuaz.

Se deprime porque su bendito coche no quiere arrancar en las mañanas. Le digo que es porque el frío le cala hasta las llantas pero no me hace caso, me fulmina con la mirada haciendo que me calle, no es que le tenga miedo, ¡Le tengo pavor! cuando alza la voz. Mejor me callo no vaya a ser que pase lo que en Caborca.

Como ya está viejito -él, no el carro- el frío le adormece hasta la lengua. Tiene que esperar a que se caliente -el carro no él- para poder irse a su trabajo. 

Mientras eso ocurre enciende la televisión ¡Jesús Sacramentado, no por favor! Pone el canal de películas del año del caldo o las películas dobladas al español -muy malas por cierto- o de plano escucha música, como hoy que escuchaba a Espinoza Paz a todo lo alto. Vecinos perdónenme es que Barry anda andropaúsico.  Espinoza Paz, ¡Por dios! de dónde salió ese tipo, canta como yo cuando estoy medio ebria -algunas veces no muchas, nomás poquitas, casi no, más bien nunca bebo- pero eso si canto muy feo, así como si estuviera rezando.

Se queja que le duele la punta de la nariz griega que se carga -su mayor orgullo por cierto-. Se la suena porque siempre está reseca, pero lo hace como elefante enojado, despierta a toda la selva. Asustados abrimos los ojos, con la mayor naturalidad nos dice ¨No puedo dormir¨, ahora nosotros tampoco refunfuño. Se tapa con las sábanas comenzando a roncar mientras nosotros grrrr!

Le duele el dedo chiquito, le duele hasta el ombligo, le duele la clavícula, le duele el peroné -eso me suena a canción- Para colmo los moscos que se volvieron a alborotar le han picado su incipiente panza.

¡Virgen del Chongo Parado ayúdame!

Esto es lo que le está sucediendo a Barry, desde hace una semana. Dejó de ser alegre y risueño. Se la pasa regañando a todos sin distinción pero más a mi que soy una pobre e indefensa mujer que le tiene miedo al alzar la voz. Al escucharlo me hago más chiquita de lo que soy. Todo porque se tiñó el pelo, si se veía muy bien con sus canas porque lo hacían verse interesante pero no, aí va a pintarse el pelo, no hay quien lo aguante.
El lunes anduvimos buscando sus lentes por toda la casa, fue hasta que se vio en el espejo que los traía colgados en la camisa, ¡Toing!

Dice que le da pena que lo vean. No quiere salir, se da valor poniéndose una gorra pero ¡Ay de mi! si en su camino encuentra un espejo o algo donde se refleje porque ya se jodió todo. Más yo que soy tan hermosa e indefensa quedo a merced de su genio dispar. Empieza con su letanía: ¨Pinche pelo ya quiero que se despinte¨ ¨Parezco puto¨ ¨No quiero salir¨ ¨Pinche madre quién me manda¨.

Que si abro la puerta, que si no la abro, que si la comida, que si los perros, que si perdió México, que si el limón está agrio, que si el agua está dulce, que si se acabó el agua caliente, que si las llaves las dejó pegadas por mi culpa porque tuve la atención de abrirle cuando llegó. Que si la música, que si el pan que si el café que si patatí patatá... una letanía sin fin.

¿Puede haber algo peor que un hombre inconforme con su imagen? si, Barry.

Ya no lo aguanto, no puedo evitarlo. Con el pelo teñido se parece a su hermano, cuando lo beso debo cerrar los ojos porque su hermano me cae en la punta de los huev... ah no yo no tengo huevos, me cae en la punta del hígado... eso es del hígado.

Se quiere rapar para terminar con su suplicio pero si se rapa se parecerá a su otro hermano que no es que esté feo, está horrible y eso de verlo y sentir que lo beso, hace que los ojos se me pongan bizcos y apriete los labios.

Todo hubiera sido tan fácil si hubiera seguido mi consejo: ¨Barry no te pintes el pelo mira que te ves muy guapo¨ pero no nunca me hace caso. ¡Ay de mi!

Ahora yo, hermosa, chiquita e indefensa cuando lo oigo llegar me escondo en la casa de los perros, no cabemos los tres pero que se frieguen. Los azuzo para que vayan a recibirlo, si no les grita quiere decir que llegó de buenas. Si no los pela quiere decir que puedo salir con precauciones. Pero si les grita, ¡Jesucristo Redentor aplaca tu ira y tu rigor! Trágame tierra, pies para cuando quiero o algo así.

Todo por querer verse más joven porque le echó un piropo a una muchacha y esta le dijo ¨Pinche viejito¨ .














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales