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viernes, 21 de octubre de 2011

La sugestión como arma para avivar el miedo que me dan los hechos inexplicables





La brujería para mi se reduce a un tema del cual hablar cuando se va la luz o recordar cuando mamá contaba cosas que pasaban sin explicación razonable.
Es un tema del que casi no me gusta hablar porque lo desconozco. Me da miedo. Lo desconocido causa temor por lo general.
Tener un familiar que cree en la brujería, su reciente visita a mi casa más algunos sucesos raros que han pasado han aumentado el insomnio de por si recurrente.

Ese familiar- al cual llamaré María- no la ha visto llegar desde hace varios años. Tenían ella y su familia una situación económica muy buena y estable pero pasaron cosas que hicieron que se vinieran para abajo. Todo lo acumulado en tantos años de trabajo se fueron por el caño. Tuvieron accidentes, separaciones, peleas y tantas cosas que ya no veían la hora en que ¨la mala suerte¨ dejara de perseguirlos.

No ha sido así, trabajan muy duro todos los días pero apenas les da para mal vivir. María dice que es porque le han hecho brujería, yo no pienso que sea eso, creo que no supieron aprovechar lo que se les dio a manos llenas.

Ella se enfermó de algo tan extraño que se pregunta cómo es que le pasó eso pero no hay respuesta que la deje satisfecha, lo peor es que su hijo enfermó de lo mismo.

La semana pasada María vino a visitarme. Me platicó de sus temores acerca de la brujería que le están haciendo a ella y su familia.
No es que crea pero la piel se me eriza nada más de saber todo lo que le ha pasado. Yo creo viéndolo fríamente que es porque no supieron administrarse, debido a eso perdieron todo y la pesadumbre no los deja volver a tomar vuelo.

Pero...

Han pasado cosas en mi casa desde que ella vino. Barry dice que no me sugestione porque le encontramos razón a esos hechos pero pensar que haya sido porque María vino a mi casa con toda su ¨mala suerte¨ me abruma y no me deja dormir.
No me meto en cosas de brujería, limpias ni nada de eso. Dicen que cada quien tiene lo que se merece. No es que María y su familia se merezcan todo lo que les está pasando. Creo que es consecuencia de todos sus actos pero lo que me dijo me hace ruido.

El sábado pasado un animalejo muy feo apareció en el sillón de mi casa. ¿Cómo llegó hasta ahí? Es algo que no logro responder. Estuve a punto de tocarlo pero algo detuvo mi mano en el aire. Lo agarré con una servilleta y lo llevé a la luz del patio, aún no logramos determinar que bicho era pero el miedo hizo que me pusiera a limpiar toda la sala a conciencia. Era un animal que en mi vida había visto, tan feo como el miedo que me dio verlo.

Ayer otro bicho apareció en el otro sillón. La piel se me eriza de pensar que estuve sentada casi tocándolo, me da escalofríos y sudo más de lo normal.
No quiero sugestionarme, Barry me ha tranquilizado con una explicación lógica: Ese bicho raro -parecido a un gusano- se metió por la ventana no hay más.

Pero asociarlo con la visita de María, sus revelaciones de brujería que le están haciendo me ponen los pelos de punta. Soy muy sugestionable y más con hechos que no les encuentro explicación.
No creo merecer un daño, si tengo que pagar algo que creo estoy pagando a un costo bastante alto lo pago pero pensar en brujerías me ha quitado la poca tranquilidad que tenía. Si no creo en brujas ¿Por qué tengo miedo?

¿Cómo hago para saber que todo pasó por circunstancias fortuitas y que nadie me quiere hacer daño? Son hechos que coincidieron con la visita de María.
¿Cómo tranquilizo a mi mente si pensar en esos bichejos hace que me den muchos nervios y deambule por toda la casa saltando cuando algo me roza o viendo bichos donde no los hay?

La sugestión ha empezado a hacer efecto,  no hay manera que me siente en los sillones. Barry ha llamado a un tipo que vendrá a fumigar toda la casa. 
También pondré a la señora del aseo a que aspire hasta el último rincón, no quiero decirlo pero ¡Chingada madre! tengo miedo.












Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales