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domingo, 30 de octubre de 2011

Practicando el método antiguo de las artes adivinatorias





Saber por qué llora un bebé es lo más difícil a lo que me he enfrentado en la vida. Como no pueden hablar hay que adivinar qué les pasa. 
Esto sucedió con Natalia la Bella que está de visita en casa.
Se quejó toda la noche, casi no durmió ni dejó dormir a sus padres. Tenían ojos de lechuza, la abrazaban sin saber qué hacer. ¨Tiene frío¨ les dije pero siguieron en lo suyo. ¨Si quieren la cargo¨ les dije. Aceptaron de inmediato.

¿Qué se puede hacer para saber qué le sucede a un bebé cuando se queja sin parar? Porque hasta eso Natalia no llora, únicamente se queja.

Revisarle el pañal, darle de comer, sacarle el aire, emmm... er... mmm... las opciones se acaban.
Así que me dispuse a hacer lo que mi madre cuando un bebé estaba muy chilllón:  Mamá se ponía su rebozo, nos cubría como tacos con la cobijita, nos abrazaba y ¡Tarán! como por arte de magia nos dormíamos.

Eso mismo voy a aplicarle en este momento a la Bella, no sé si funcione, pero recibir el calor materno es lo mejor para un hijo.

Abrazaré a Natalia muy pegadita a mi pecho para que sienta todo mi amor. Dormiré con ella como la vez pasada, estamos haciendo buenas migas, eso me hace muy feliz.

Anoche toqué su melodía en el teclado y se quedó muy quietecita, eso hizo que se me salieran las lágrimas. Amo a Natalia la Bella, eso me hace sentir vulnerable... mi corazón está latiendo después de mucho tiempo, pensé que no tenía sentimientos. 
No sé por qué siempre digo que soy dura, que nada me conmueve pero Natalia está sacando lo que por mucho tiempo tuve guardado en el rincón de lo olvidado: Mi corazón.

























Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales