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miércoles, 15 de julio de 2015

¡Lo encontré!

Sabía que lo de los bichos que veo no es cosa de ahora. Está cabrón niños y niñas, muy cabrón. Parece que desde hace poco más de tres años mi mente se dispersa en un mundo de insectos y yo en mi lecho de mujer un poco tan sin embargo. Mi descripción perfecta. Febriles ausencias romanceando con quimeras paradójicas. 

Extraña (post escrito en borrador el 10 de marzo del 2012)

Comencé a ver insectos una noche estando sentada frente a la computadora. Con el rabillo del ojo alcancé a ver una manchita negra caminando en la pared. Voltee para mirar bien pero no había nada.

Alzando los hombros seguí en lo mio.

Poco tiempo después tuve una sensación extraña. Sobre mi brazo caminaba un ser pequeño y raro, semejante a un escarabajo. Me sobresalté, quise apartarlo de inmediato pero al parpadear ya no había nada.

Los bichos raros que veo, caminan en la pared casi siempre o en el respaldo del sillón. En ocasiones en mi brazo izquierdo pero eso ocurre solamente cuando tengo la luz apagada y la lamparilla lo deja ver.
He querido decirlo pero pensarán qué estoy loca y me mandarán al manicomio. Le tengo miedo a ese sitio así que procuro que mi mente abyecta se quede muda.
Para que los insectos no me molesten los encierro en un frasco de tapa dorada, no de otro color. El tipo que me lo vendió dijo que si la cambiaba, los bichos saldrían a comerme los ojos.
Después con sus tenazas morderán el corazón hasta dejarlo vacío. Tal vez debería dejar que lleguen a él y se lleven un chasco porque hace tiempo el corazón no alberga sentimiento alguno.

Anoche cuando miraba la televisión empezaron a salir hormigas gigantes de debajo del sillón. Detrás de ellas salieron cerca de diez hormigas más pequeñas haciendo un ruido incongruente para sus pequeñas patas que arrastraban como si estuvieran cojas.

Entonces agarré mi zapato y comencé a matarlas una a una. Un furor se apoderó de mi mano, como si algo superior la guiara para acabar con todos los bichos.
Las más grandes me miraban asustadas. Las pequeñas ni se dieron cuenta de dónde les llegó el golpe mortal. Acabé con ellas.

Esquizofrenia -grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad- dicen que se llama.

No puedo terminar con los bichos. ahora mismo está uno limpiándose las tenazas para morderme la espalda. Voy a prender la luz para ahuyentarla. Me muerde tan fuerte dejándome un gran dolor que no se quita con nada. Quizás ese sea la causa del dolor que no me deja dormir.

Otra vez estoy oyendo ruidos en la cocina, creo que han empezado a meterse a mi casa, voy a acabar con ellas con el vinagre blanco. Eso me dijo el tipo que me lo vendió, vinagre blanco especial para matar bichos mentales.

Espero que con las veinte cajas que compré alcance para matarlos a todos y me dejen escribir en paz.


Este es el post que escribí en ese tiempo. Puedo claramente saber cuál es ficción y cuál es la realidad. Como en ese entonces escribía cuentos, quizá hice mezclas raras pero eso no es lo interesante. Lo es el que desde entonces ya veía bichos.

Afortunadamente la señorita médica me tranquilizó explicándome la razón de las alucinaciones. Con este descubrimiento tal vez cambie algo en lo dicho por ella, o no y pueda seguir mi vida feliz como una lombriz.

Estoy preocupada niños, muy preocupada. He estado registrando mis paranoias y no me había dado cuenta de ello. Mi memoria tiene visos de extravíos que sin mis escritos no tendrían fundamento o algo así.

Como quiera que sea me sigo documentando no vaya a ser el diablo y me agarre desprevenida. Ahora entiendo perfectamente la razón por la que escribo.















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales