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martes, 28 de julio de 2015

Me falta un escalón o me sobra piso

¿En qué nos quedamos, en qué nos quedamos? ¡Ah si, ya me acordé!

Como les iba diciendo, después de dos semanas de un calor de los mil diablos -por cierto debo dejar de decir diablos porque la niña preguntó el por qué digo esa palabra, -¿Mamá, por qué la abuela dice ¨diablo¨?- en fin. Modificación de lenguaje en aras de dejar una buena imagen a mi niña.

Estaba pensando en que si me voy al infierno ¿cómo le voy a hacer para que el calor no me haga daño si aquí con el de la tierra muero debido a las alergias que me provoca? No  imagino cómo le haré cuando me esté asando en el meritito infierno. Tendré que hacerme amiga de Lucy pa´ que me ponga en el lugar menos caliente. Estaría bien que me pusiera en la puerta. Recibiría a todos con una sonrisa de oreja a oreja. -¡Hola mi Toro ¿cómo estás?!- -¡Hola Pepe, qué gustazo! Pásale a lo barrido aunque trapiado no esté- -¡Emilio qué milagro! ah no perdón Emilio no irá al infierno. Es cuate de dios.  

Lo malo es que a mis amigas no las veré allá, todas son unas santas -no es burla, es la verdad- son un alma de dios. No dicen groserías ni maldiciones, son bien portadas y muy educadas. Como dirían en mi pueblo, ¨leidas y escribidas¨. ¿ Cómo es que soy su amiga si soy tan malhablada y además milpolar? npi.
Estaré solita pero bueno, dios así lo quiso y me apego a su voluntá. Tendré a los amigos pa´ mi sola. ¿Se imaginan?

¿En qué estaba? Ah si, en lo de la lluvia, pero como este post ya se hizo largo como la cuaresma mejor lo dejo pa´ otro día.

Es que fíjense, apenas está amaneciendo. -¿Y eso qué?- se preguntarán ustedes. Pues mucho, acúerdense que soy parkinsoniana y tiemblo a la menor provocación -y sin ella también- entonces queridos amiguitos a esta hora de la locura por más que quiera no puedo escribir. Mis dedos me juegan malas pasadas y dan click donde no deben borrando todo y es cosa de volver a empezar. 

Eso no está chido.

Ahora que lo pienso: ¿Cómo le voy a hacer cuando ya no pueda escribir? Sepa la bola. Creo que en realidad estoy dejando de hacerlo no por mi intrínseca depresión sino porque me tardo taaaaanto en bajar de la recámara al sillón de la marmota que cuando llego quedo tan extenuada que mejor me duermo. 
Cuando a pesar del agotamiento logro encender la compu, mis dedos han quedado tan dueños de sí mismos que no obedecen mis mandatos de escribir lo que quiero sino que se empeñan en apretar teclas que no deben.

Escribir en el cuarto oscuro es imposible dado que es recinto sagrado. Nah nocierto.La realidad es que tengo que poner la lap en mis piernas y si mis manos tiemblan no les cuento cómo lo hacen mis piernitas de pollo.
Blah qué importancia tiene nada. Hay cosas más relevantes -dicen los activistas de escritorio- que preocuparse por no poder escribir retales de  una vida fallida.

Por eso dejé de usar el celular, era como escribir durante el sismo más sismo de todos los sismos. Primero dejé de comunicarme con mi familia, después con mis amigos y después con mis hijos. El celular es obsoleto para mi yo parkinsoniano. Dedos mudos.

Y pos bueno, tenía escrito en mi memoria un post muy bonito sobre algunas cosas que ocurren en mi vida -ya saben que soy muy exhibicionista- pero ya no puedo controlarme.
Aí ustedes habrán de disculpar, nomás quería que supieran que estoy viva. Como sea pero viva. Eso ya es ganancia ¿o no?

Bueno bai.

Por cierto, ¿alguien sabe acerca de las cookies y la unión europea y los avisos para advertir sobre estas? Apareció un aviso en el escritorio de blogger que debo poner en mi blog para los visitantes del otro lado del charco, y pus como no sé nada de eso, me asusto.

Gracias amiguitos, voy a retomar fuerzas. Aí los vidrios nos cortamos.

Chido.

(Lo bueno que no podía escribir, ¿se imaginan si pudiera?.















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales