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sábado, 25 de octubre de 2014

Utopías descalabradas y un moretón en la rodilla

Ese maldito afán de sentirme culpable de todo -menos de la muerte de Manolete, ahí si ni me vean. Juro que yo no fui porque todavía no nacía- Yo... yo... yo. Mea culpa. Si hubiese actuado de tal forma, si de tal otra no hubiese pasado nada pero no. Escojo ser el lado culposo de la historia. No tengo npi del porqué lo hago. Hoy lo vi claramente, soy culpable de la tristeza de mi madre, del infierno de mi padre, de haberme atravesado en tu vida, de escribirte versos eyaculados de tristeza. ¡Qué horror! tengo, debo, quiero deshacerme de ese sentimiento pero es tan complejo como pedir que el sol deje de salir. ¿Pus cuándo? ¿Por qué no puedo sentirme libre de que tengas algunos traumas de los que siento sembré en tu alma infantil? ¿Por qué tengo que cargar sobre mis hombros la culpa que siento por haberte hecho infeliz según yo? Culpable de que no me sienta querida y de no tener esos abrazos cariñosos que los que bien me quieren tienen atrapados entre sus brazos y no me los dan por miedo al rechazo. De algunas cosas es verdad que soy culpable. Asumo la responsabilidad como cuando se enfermó La Bella porque no la vestí rápido pero sin querer justificarme fue porque en las mañanas soy un robot y funciono con las baterías al diez por ciento. Admito mi culpa. No así lo del moretón en tu rodillita mi alma. Juro no sé de dónde salió mi niña. Yo no fui pero estabas a mi cuidado por consiguiente... sin embargo me flagelo para menguar la culpa de los otros o de quien sea. Los Apellidos Ilustres -mi primera familia- no cuentan en su haber con ese complejo. ¿Yo por qué si? Igual soy un miembro de ellos pero con síndrome culposo. Puede ser que la enfermedad crónica me haya hecho susceptible a ese sentimiento. Culpable por hacer que mi familia me dedique tiempo para llevarme a las terapias o por tener que comprar mis medicinas. Ellos no me dicen nada pero yo si me digo y lo que me digo no es bueno. ¡Maldita conciencia inconsciente! Aplico el harakiri a mi cuerpo enfermo. ¡Dios suplico tu perdón para mi alma atormentada de culpas ajenas! Cruda moral. No lo haré más. ¿Cuántas veces habré dicho eso? No me arrepentiré de lo que no hice. No puedo dar marcha atrás y volver al momento preciso en que no obré como lo dictan las buenas conciencias. Tampoco me arrepentiré de lo bueno o malo. No vale arrepentirse porque ya no hay remedio. Para ser libre necesito algo más que decirlo. Necesito un par de alas para sobrevolar esos sentimientos abyectos que me atan a la inmolación continua de mi alma. Dejar de ser una persona llena de complejos y traumas y ser por fin -ahora si deveritas lo juro- lo que no he sido: libre como mis letras, pero eso será mañana porque ahora mismo parto a gastarme el dinero de Barry en chunches innecesarias para adornar mi casa porque los muertos saldrán el viernes de su tumba. Chumbala cachumbala cachum bala. Click!

15 comentarios:

  1. Jajaja, perdón...pero no pude más que reír a carcajadas, primero con tus culpas imperdonables (pura imaginación) y luego tu despedida
    saltarina y alegre.
    Creo que me durará la sonrisa en mi cara.
    Saludos.

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  2. Creo que a la hora de repartir la conciencia te pusiste en la cola de los políticos. En un descuido te la cogiste toda para ti y los otros se quedaron sin nada.
    Y con respecto a la muerte de Manolete, no me atrevería a asegurar que no te adjudiques la culpabilidad con carácter retroactivo.
    Eres grande, chamaca.
    Besos.

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  3. el paso del tiempo da lugar al olvido donde todititas las culpas prescriben y más bien son los pecados los que se recuerdan y se disfrutan en silencio, (hasta que algún inoportuno nos pesque) je.

    besos.

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  4. Respira Malque ! Eso siempre funciona ... corre el tiempo y yo que he vuelto. Bueno en verdad nunca me he ido. Solo que más alivianada con los horarios.
    Gracias por tus últimas palabras en mi blog :)

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  5. Basta de disquisiciones, mejor no arrepentirse. Tarde. Un abrazo.

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  6. Los moretones de los niños suelen ser todo un misterio, ni ellos mismos saben en que momento ocurrieron.

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  7. Pienso ke alguna otra persona deveria estar a cargo de ti y de la Bella. Chaoo disculpa la intromission

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  8. Manolete murió por tu culpa.
    No lo olvidamos...

    Besos.

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  9. Yo tengo esa tendencia a culpabilizarme de todos los males del universo. A veces tenemos que ser un poco más permisivos con nosotros mismos. Un besote!!!

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  10. Pues la verdad yo no me culpo, más de lo que debo, ya lo hace por mi la vida...
    Buen post.
    Muchos besos

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  11. No sé...
    quien saldrá el viernes de ahí.

    Un abrazo¡¡

    Feliz semana, Un beso para ti.

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  12. No nombres a Manolete que los antitaurinos dirán que antes lo tenía que haber matado un toro. O efectivamente aunque no lo mataras tú, dirán que le tenías que haber dado con una tranca en la cabeza después de muerto.

    Besos Malque

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  13. No podemos ir por la vida cargando culpas amiga,abrazote.

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  14. Hola Flor, seguro que Bella se dio un golpecito con cualquier cosa y de ahí ese moratón. Bella tiene que ser libre. Tú no puedes evitarla que se golpee, que juegue, que brinque, que baile,... No es bueno culparnos de todo, porque todo no esta en nuestras manos. Mira, yo recuerdo de chica mi familia me metió en la cabeza que yo fui la culpable de que mi madre se muriera.
    Yo, que no pedí venir al mundo. Pero de pequeña se queda todo encastrado en la cabeza y eso me hizo mucho daño, tanto que no desee tener hijos nunca por miedo a que me sucediera lo mismo que a mi madre. Ya sé que no fue culpa mía porque yo no pedí venir al mundo. Mis padres lo decidieron aun a sabiendas de que podría peligrar la vida de mi madre. Las culpas que los mayores nos echan de pequeños, quedan tan atrapadas en la mente que pueden cambiarnos nuestras vidas de adultos.
    Saludos y un abrazo grande

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Habrá de disculpar la falta de respuesta a este soliloquio intrínseco en el que me hallo.
Visitaré su blog agradeciendo la visita tan pronto el tiempo y la memoria me lo permitan.

Suya hasta que me canse de pertenecer.


la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje