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viernes, 21 de febrero de 2014

Tengo tanto que contarte

Añoro poder salir sola a caminar. Ir a cortarme el pelo y poner en aprietos a la estilista. Añoro los viernes cuando me escapaba a gastar el dinero en cosas banales. Extraño ir a yoga y a las señoras nice en su círculo cerrado de amistad al que nunca pude entrar y al que tampoco me esforcé en pertenecer. Añoro -ni tanto- las clases de cerámica. Las clases de inglés con "Van Damme" y sus chistes bobos. A Sonia y su no dejar de hablar nunca. Extraño cuando me enojaba porque Barry me hacia caminar y lo metía en líos con la gente porque me rozaban al pasar. ¡Loca de atar! "Caminar te hace bien" me decía y yo -Si si, aham- ¡Vaya vueltas de la vida! Hacía cosas tan cotidianas como ir a pagar el teléfono, la luz, ir al banco, a la escuela. Extraño tanto que podía hacer sin depender de nadie. Mis asuntos personales eran resueltos mirando aparadores. "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Hoy comprendo la certeza de ese dicho en la oscuridad de mi cuarto. No voy a decir "si yo pudiera" porque ya no vale. Tampoco pido que el tiempo vuelva, ni siquiera pido una segunda oportunidad ¿A quién? Igual no lo haría. No soy de pedir nada -lo único que me dan son pretextos-. Además me avergüenza hacerlo.  Tengo muy bien puestos los pies sobre la tierra. Los milagros no existen. Lo que quisiera es no depender de nadie ni siquiera de La Bella al acercarme el bastón. Agradezco en el alma tenerla junto a mi, ojala fuera en otras circunstancias. Quisiera ser otra vez yo, sin limitaciones. La Flor que iba a todos lados con su andar presuroso persiguiendo las horas. Añoro volver a caminar sola -cosa improbable- como antes, con la mochila a la espalda, sin miedo a nada. Lo que no me gustaba hacer hoy lo añoro. Caminar sin llegar a ningún lado pero pasando por todos. No maldigo ni le echo la culpa a nadie, es mi vida y no hay vuelta de hoja. ¿Como fue a pasar esto? La vida es sabia, te da donde más te duele. Y yo aquí pensando en la oscuridad de la noche como solía andar por todos lados. No me arrepiento de lo vivido, no tiene caso. Si hubiese sabido lo que me depararía el destino, no habría tenido caso vivir. Esto lo que tengo ahora, habría llegado de todas maneras aún cuando hubiese tenido una bola de cristal. La vida es así y hay que aceptarlo, sólo que en noches como hoy me rebelo aunque sepa que nada puedo cambiar. Claro que debo tener actitud pero hasta los más valientes han sudado la gota gorda, ¿Por qué yo no? Al rato que claree el día mis añoranzas y recuerdos serán vestigios guardados en un post. Mañana me arrepentiré de haber escrito esto. Así mismo es. Sin rencores. Ah si tan solo pudiera ir a cortarme el pelo...










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales