Páginas

viernes, 18 de noviembre de 2011

Obscenidad

(Cuento común de un lugar cualquiera)




Los viernes me parecen aburridamente obscenos. Me dan ganas de agarrar los calendarios y borrar los viernes sosos.
Clima sin sentido, no hace frío, no hace calor, está nublado y gris como día desolado. Así como cuando estás en el bar tomándote una copa solo... así. Sin sol que se haya asomado. Sin luna queriendo ver el paseo de la gente. Eso no pasa hoy. Los viernes deberían ser cortados con filosa cuchilla que acabe para siempre con días feos.

Y es que los viernes son tan sin chiste que en lugar de vivirlos, prefiero que pasen desapercibidos. No voy a la escuela. No hay nadie cerca. Todos afuera deambulan sacudiéndose la semana, mientras yo estoy aquí rumiando la  estúpida melancolía que se apodera de mi los viernes y me abandona los domingos en la noche.

Los niños en las calles gritan hasta aturdirme, si se callaran un momento. Prefiero oír los pájaros en la azotea llamando a la cena que mezclados con el ruido de la sirena vigilante de la policía me producen un raro sentimiento.

Héme aquí, escribiendo cosas inciertas , aturdida en mi propio silencio. Blandiendo mi arma ante el panorama que se crece desolador.

Las pocas palabras que logro escribir, salen como semen estéril. Palabras eyaculadoras de desgano. Espermas queriendo entrar a un día alegre que no existe. Se pierden en el camino de la redención de  quejidos nonatos. Palabras en que una y otra vez logran erguirse como fenómenos sin pies ni cabeza. Así como ahorita en que mis dedos dicen lo que no puedo gritar.

El fin de semana comienza con un viernes abrupto que se estrella en las mañanas con palabras dichas por bocas atiborradas de lipstick. Llenan con caricias superfluas la piel cetrina. Caricias que a nadie pertenecen, caricias prestadas a seiscientos la hora. Caricias al fin que a nadie engañan. Palabras, caricias, besos enfermos de soledad. Palabras que en asociación pueden hacer reír o llorar según lo dicten las yemas de mis dedos.

Oliendo a alcohol y cerveza las palabras se encierran en un tufo embriagador y maloliente. Perfume caro envuelto en colores chillantes.

Los viernes parecen nubes desvalagadas sin sentido. Como si quisieran ir a algún lado pero no hay viento que las empuje. Haciendo una forma y otra más. Borrándose en su propia soledad. Quedándose difuminadas en el cielo cerrado de gris sucio.
Ah si los viernes no existieran querría que otro día desapareciera. Los viernes son como los domingos pero entre semana. Días tan sin embargo que si no existieran ni los echaría en falta.

Los viernes son el anuncio de mi soledad maldecida. Maldita no, maldecida por bocas rojas. Los viernes son el inicio de mi propio desconsuelo. 
Los viernes son días obscenos, desnudos de sentimiento caduco e inmerso en su propia volatilidad de días sin sentido.
Así como hoy que al paso de las horas, ansío agarrarme de un clavo ardiente para saber que estoy viva en un viernes descolorido.












+Imagen robada de google, si es tuya me dices o no, igual da.

20 comentarios:

  1. A mi si me gustan los viernes., único día que me puedo desvelar sin remordimiento.

    Estas viva Malque!! tanto que estas escribiendo esto en un viernes descolorido, sin que este te opaque ni un poquito!

    Besos

    ResponderEliminar
  2. Madrina: Los viernes y los domingos nunca me han gustado jeje pero bueno, este es solo un cuento que se me acaba de ocurrir pensando precisamente en este viernes un poco aburrido je.


    Besos Madrina.

    ResponderEliminar
  3. No te iba a regañar ahijada, esque a veces te me vas del huacal y como toda madrina tengo que venir a darte tus vueltitas,


    Es difícil a veces reconocer si alguien escribe sobre si o sobre una idea no??

    ResponderEliminar
  4. Así es Madrina, pero ¿A qué no viste que dice Cuento? aí tá.

    Gracias por estar al pendiente, que bueno que eres mi madrina y me cuidas je.

    Besos Madrina Cuidadora.

    ResponderEliminar
  5. Ah Orale! yo pense que este viernes era especial

    XD, por cierto, sorry por no contestar de pronto pero estaba disfrutando de una deliciosa comida


    ha!

    ResponderEliminar
  6. Ese es el problema de los viernes, anuncian soledad!

    ResponderEliminar
  7. también me gustan los viernes, no importa que no haga calor, nada que un par de cervezas y musiquita no puedan arreglar

    saludos

    ResponderEliminar
  8. Me gustan todos los dias ¿y saben por que?
    porque estoy viva mil besos

    ResponderEliminar
  9. Malqueeeeeeeee!!!! Me gustan los viernes... queda todo un fin de semana por delante... los lunes me desesperan un poco pero pienso que todo irá como tiene que ir y yo no puedo hacer nada. Sabes que me encanta leerte. Mucho arte que tienes NIÑAAAAAAAAAAA!!! BEsossssssssss españolessssssssssssss

    ResponderEliminar
  10. Hola querida Flor...

    Pues para que no parezca tan desolador el viernes, puedes aprovechar la gran iniciativa de nuestro presidente, con el llamado Buen Fin, te vas de compras, te endeudas todo lo que puedas y te resultará el mas maravilloso viernes del año!!....(LOL)

    Besos

    ResponderEliminar
  11. Tu eres de lo que no hay, a todo el mundo le gusta el viernes porque van a tener el fin de semana y hasta el lunes no tienen que trabajar...
    Aquí nos toca un Domingo asqueroso, hay que ir a votar y escoger entre lo peor y lo mas malo, un presidente, que asco por favor, si no hay de donde sacar...
    Besitos y salud

    ResponderEliminar
  12. Hola Ángel:

    Los viernes me parecen uno de los mejores días de la semana, porque ya uno está próximo al descanso.

    Hay domingos que son medios depresivos si no estás bien preparado: el lunes amenaza.

    Besos, querida Flor.
    D.

    ResponderEliminar
  13. los viernes son los sábados chicos, o sea que... un beso.

    ResponderEliminar
  14. Te comprendo perfectamente tras el viernes viene el sabado y el domingo y tu tendras que soportar a Barry y sus cosas...

    Paciencia, el lunes volvera la normalidad.


    Besos

    ResponderEliminar
  15. Querida Flon,

    Que es cetinas?, lo voy a buscar...

    Oye carnalita, ya hasta el final final, ton's entiendo que odias los viernes porque el Barry jala pa' donde las chicas contables a gastar la semana?.
    Porque no te encargas de organizarle la fiestesota con guamas y botana los viernes, y asi ya no seran mas aburridos, comves?, rifa mi ideota?
    Tambien compra pelucas y disfraces para la variedad, ke no? =D

    Pinches viernes!...

    Abrazos carnalita.

    PD Hablando de lipstick, has escrito ya algo sobre las chicas galantes?

    ResponderEliminar
  16. Hola Flon, ya golgí era cetrina...

    "Llenan con caricias superfluas la piel cetrina". De color verdoso amarillento o melancolica. OK, mi entender!

    Es que como empzaste hablando de esperma, yo dije se llena la piel con esperma de ballena?, CETINA, jaja.

    Aunque dicen que es bueno pal cutis (sin albur), sabe tu! =D

    Saluditos.

    ResponderEliminar
  17. A mi no me gustan los Domingos desde que era niña... Me encantó esta frase que pusiste en tu post:

    "Los viernes son como los domingos pero entre semana". (yo diría lo mismo, sólo que con los días al revés).

    ResponderEliminar
  18. Cuando era soltero tampoco me gustaban los fines de semana, hoy considero al fin de semana como mi único intervalo posible de vida... los demás días, en el trabajo, son un desperdicio.

    Saludos amiga.

    ResponderEliminar

Soy un ser navegando en la incomprensión de sí misma.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje