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jueves, 24 de noviembre de 2011

¡KO!






A ver cariño mio, cómo te explico. Quiero aprender  a boxear porque necesito perfeccionar unos golpes que no me han dado resultado.
La vez pasada que te pegué en los eggs no te dí bien porque me agarraste la mano y lloré. Eso no vale porque mi frustración se quedó atorada en mi manita.
Luego cuando quise picarte los ojos, te agachaste y me fui de bruces contra el sillón. Eso no debe ser, como buen caballero que eres debías haber dejado que te picara (los ojos).

Pero lo que más me enojó fue cuando te quería dar la patada en la espinilla, me agarraste el tobillo y casi me caigo. Oye eso no se hace, debes dejar que te pegue.

Lo peor de todo es que si no te pego ando como león enjaulado, ¿tu no quieres eso verdad? Entonces por favor déjate pegar.
Además qué tanto es tantito, mis golpes son como si una abejita te picara. O como si espantaras a un mosquito zumbón.
No entiendo por qué debo hacer tanto para convencerte si lo que quiero nada más es que me compres el perfume que vi la última vez y que me hizo ojitos. Esta reina no puede estar pensando todo el tiempo en componer el mundo también debo emplear un poco en conservar mi belleza.
Te has vuelto muy codo querido mio y eso no conviene a mis intereses de reina caprichosa.

Te propongo un trato Barry. Si entro a boxeo prometo no agarrarte de sparring ni nada de eso. Entrenaría contigo un poquito en las noches. Me pondría esa batita pequeña que te gusta. Untaría el aceite de almendras que usamos cuando ejem ejem ejem, para que resbale el este ... el que me gusta. El... emmm ya se me olvidó su nombre científico.

Luego, te enseñaría esa técnica efectiva que uso para que me digas a todo que si. No me convendría enseñártela ( la técnica ) porque me dirías a todo que no.
Si no aceptas tendré que usar el arma infalible que empleo para casos extremos que es la de darte besos por todos lados. Si, mira, por el celular, por tu correo, por carta, entregados en propia mano, en tu pañuelo, en fin, casos extremos, ¿entiendes?

Ahora que si no quieres que entrene boxeo ni nada como es tu costumbre, aprenderé kick boxing, entonces sabrás de lo que es capaz esta pequeñita que te dará hasta donde más te duele. O sea en la cartera, porque ah que chinga contigo cuando te pido que me compres la última versión de mi perfume favorito. Ni modo que quieras que huela a sol o a camionero o a perro mojado. Soy nena debo oler rico como flor bella y sensual que soy.

¿Entiendes ahora por qué quiero aprender a boxear? 











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales