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lunes, 11 de octubre de 2010

Enamorado de la luna.








¿A quién le dedica su canto taciturno?.

Lo escucho todas las noches, desgarrando la guitarra y cantándole muy quedito a alguien que no imagino. Es un joven solitario. 
Él y su guitarra hacen la pareja perfecta para mis noches de introspección.

Vive a dos casas de la mía.

En el silencio habitual de las noches, se puede escuchar como empieza a entonar una triste melodía.

Su voz es  interrumpida para tomar aire. Las notas empiezan a salir poco a poco inundando la oscuridad de la calle. Puede ser que le esté componiendo algunos versos a su enamorada, si es que tiene.

Quizá le esté cantando a la luna de octubre.

Lo veo caminar solo por la calle, cargando su mochila y con la mirada triste. Algunas veces es acompañado por su padre o por su madre y hermano que revolotea alrededor pidiendo una poca de atención.
Cuando me ve, agacha la mirada o voltea para otro lado. 

Lo he escuchado en el día. Su voz se oye clara pero no entiendo lo que canta. Lo acompaña el gorjeo de algún pajarillo o el grito interminable del gasero. De vez en cuando el ladrido de su perro le hace coros.
Me acerco a la ventana para escucharlo pero entonces deja de cantar como si supiera que hay un público oyéndolo.

Ta ra ran  tara ra ran.

Su voz se oye cada vez más triste. 

Anoche hizo llorar a la luna quien se ocultó detrás de una nube para que nadie la viera derramar lágrimas de amor dejando todo en penumbras. Las nubes también lloraron después de mucho tiempo de no hacerlo.

Es tan joven que no entiendo como puede ser alguien triste a esa edad. Recuerdo que en la secundaria era muy alegre, le gustaba Belinda y ponía sus canciones todo el día.
Jugaba en la calle futbol con su hermano y su padre. Entonces podía oír su risa alegre.

Pero eso se acabó. Ya no ríe ni juega. Ya creció. Tal vez sea eso. Está conociendo el mundo de los adultos y puede ser que no le guste. 
O puede ser que ya conoció el amor y está desilusionado... o enamorado.

Quizá sea eso lo que le robó la alegría infantil, no sé. 

Lo que él no sabe es que todas las noches, su canto triste arrulla mis noches de insomnio cruel.














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales