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jueves, 7 de octubre de 2010

Abuelo gruñón.










Yacía quieto a los pies de Barry. Pasé junto a él y ni siquiera me miró. Una mala idea pasó por mi mente, pensé que se había muerto.

Lleva un mes enfermo. El veterinario pensó que la edad -tiene cerca de 9 años- lo estaba afectando. Quince días pasaron en la que Tiki no tuvo ninguna reacción., seguía muy mal y se estaba muriendo. Incluso pregunté si estaba llegando a su fin. El veterinario dijo que de eso nos daríamos cuenta al ver su comportamiento.

Bajó mucho de peso. Su respiración se volvió muy agitada. Traía la cabeza gacha la mayor parte del tiempo y no comía ni se movía a menos que me pidiera sacarlo al baño. Se ponía junto a mis pies y dejaba que lo cargara, cosa que normalmente no hace.
Cuando se sentía muy mal, se acercaba con dificultad a la puerta de la calle, supongo que pedía alivio. Sabe que cuando lo sacamos es para llevarlo al médico y se siente bien. Siento que es un acto reflejo.

Barry dijo que lo lleváramos al veterinario que siempre lo atiende. El doctor lo revisó. Tiki ni gruñó hasta que el médico le palpó el riñón. 
Mi perrito tiene antecedentes de que el riñón no le funciona bien, parece ser que tiene cálculos. Trae arrastrando ya muchas enfermedades por su edad. Siendo un perro mayor, los achaques son cada vez más frecuentes.

El martes tuve que llevarlo de emergencia porque otra vez se puso muy mal. Me sorprendió mi reacción porque no importando que ya era de noche ni que me pondría a temblar mucho por los nervios, me moví de inmediato.

Lo volvieron a inyectar y le dieron antibióticos. El médico dice que no pueden estarlo inyectando todos los días porque eso a la larga le va afectar. Le recetaron analgésicos para el dolor del riñón  y un antibiótico.
Le harán un ultrasonido y nos dirán de bien a bien cómo es que está.

Ayer volvió a ponerse mal, pero la dimos mucha atención y cariño y ha reaccionado un poco.

Hoy en la mañana vi que estaba muy quieto a los pies de Barry. Pensé lo peor. No se movía y me asusté temiendo lo peor.
No quise acercarme por miedo a que me mordiera. Pero al verlo tan quieto hizo que no me importara.
Acerqué mi mano a su cabecita y dije su nombre quedito: Tiki, entonces levantó sus orejas y de un salto agarró mi manecita con el único colmillo que le queda.

¡Pinche perrito! hizo que pegara un brinco y que mi corazón latiera a mil por hora.

No importa, está vivo y eso me devolvió el alma al cuerpo aunque me duela mi dedito, auch!.















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales