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martes, 26 de octubre de 2010

Arma infalible.




Levanté mi manecita y le pedí al Profe de compu si se podía acercar.
Puse la mirada más triste de la que soy capaz. La mirada que hace que casi todos se rindan a mis pies cuando la pongo. Casi a punto de llorar y con la voz apenas audible (esa que nunca me falla) le dije al Profe que iba a reprobar. 
Él dijo: No con voz tierna. Acercó una silla y se sentó junto a mi. Le dije que no podía con las diapositivas. El paso... (el maldito paso que siempre se me olvida) no sabía donde ¡maldita sea!, se había escondido. Siguiendo con mi carita triste, los codos en el escritorio y las manos en las mejillas, me quedaba viendo el monitor esperando que una señal apareciera y pudiera recordar el maldito paso que siempre se me olvida, ¡maldita maldición!.

Tenía examen así que no podía hacer preguntas pero mi mirada triste hizo que el Profe me ayudara sin decir nada. Vió lo que no podía hacer (siempre me atoro en lo mismo, ¡maldición!), Agarrara el mouse y pusiera el cursor donde debía haberlo puesto yo antes de pensar en hacer mi drama.

¡Y el paso apareció!, maldita sea, ¿cómo se me puede olvidar?. 

Mis ojitos se iluminaron. La lágrima que estaba a punto de salir de mis ojos  de perro triste, desapareció de entre mis pestañas.
Mi cara se iluminó. Mi corazón empezó a latir a mil por hora.
Voltee a ver al Profe con mirada agradecida y seguí haciendo las diapositivas. Él me sonrió y se dirigió a su escritorio.
Seguro obtendré un 10 hermoso.

Terminé casi de inmediato y fue cuando el Profe dijo: Bien, veo que ya terminaron así que si no lo hicieron bien no se preocupen, esto no cuenta como examen. Háganme saber sus dudas.

¡Toing!.

Y yo malgastando mis armas en infiernitos.













Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales