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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Me llamo Flor y soy adicta.





No sé que hubiera pasado, si cuando me enfermé la primera vez, mis padres no me hubieran atendido tan pronto como lo hicieron. Me veían tan frágil que inmediatamente corrían al médico cada que me ponía mal.

Las constantes hemorragias nasales que tenía, hacía que me dieran un especie de chocolate con vitaminas. Toda mi infancia me la pasé tomando ese chocolate, tomando vitaminas y suplementos alimenticios.

Cuando me dió parálisis facial, debido a lo aprensiva que soy, me recetaron cápsulas de éter, que sabían a demonio vivo, pero solo así me curé.

Las múltiples infecciones de piel, hicieron que mi inseguridad creciera a pasos agigantados y aún así, no creo que me haya afectado tanto. Al menos creo que insegura no soy. Bueno, en el blog,  porque en la vida real prefiero quedarme en mi casa antes que visitar a mis hermanos, que son los que hacen que esa inseguridad me haga sentir más chiquita de lo que estoy. Claro que ellos no se lo proponen, es solo mi complejo que no supero y que pienso que se va a morir conmigo.

Vengo de padres hipertensos y heredé la enfermedad. Uso anticoagulantes gracias a la angina de pecho que me hizo ver lo fácil que uno puede morir sin estar preparado. A fin de cuentas nadie se prepara para ese paso. Tomo pastillas para que mi pobre corazón maltrecho esté un poco mejor.

Las enfermedades se acrecentan con la edad. Batalla constante contra el colesterol alto y migraña. Pero he luchado contra todo eso, así que ya lo veo como algo normal. Después de todo siempre he estado medicada.


Quisiera saber lo que es no tomar pastillas. Nunca lo he hecho... debo tomar pastillas para todo. Cuando me pongo rebelde, no tomo nada, pero el médico ha dicho que no debo de hacer eso, puedo provocarme algo peor. Tal vez lo dice para asustarme, pero solo algunas veces dejo de tomar medicamento para ver que se siente no estar pendiente del reloj ni de las alarmas del celular para tomar cada pastilla.

Algunos amigos me dicen que yo sola me causo las enfermedades, no lo sé. Debo tener una mente muy poderosa para hacerlo.

He discutido muchas veces con mi sobrina que dice que la enfermedad está solo en mi cabeza. Tal vez lo que mis padres debieron haber hecho antes de llevarme con un médico, fué  llevarme con un sicólogo, para que me diera un tratamiento mágico que hiciera que no me aficionara a las pastillas. Después de todo siempre han dicho los doctores que me enfermo debido a los nervios.

Llevo una vida prácticamente relajada, gracias a que mi familia procura darme todo lo que pueden y más. No debo dejar de tomar medicamentos, hago ejercicio y me vivo la vida tranquila, aunque a veces con lo que escribo parece ser que no es así.
Si lo es.
Después de tanto tiempo, soy la persona más relajada del mundo. He reido tanto los últimos días, que le causo sorpresa a mi familia, de tanto que me rio.

El domingo fuímos a ver a los alebrijes que están en Reforma y me divertí de lo lindo y lo que es mejor, hice reir mucho a mi  familia, que al igual que yo, reía de todas las cosas que hacía cuando me tomaban fotos con los alebrijes.
Incluso algunos turistas me dijeron algo y se reían de mis ocurrencias. Me compraron un algodón morado... grande, grande de azúcar y se me puso la lengua igual de morada, ni me había dado cuenta, hasta que una señora me dijo que mi lengua estaba ad hoc con el alebrije.

Es fácil ser feliz y me he dado cuenta. Reir es todavía más sencillo, solo espero que no se me olvide porque si algo a lo que no estoy acostumbrada es a reir.

Y sobre todo superar el miedo que me inculcaron mis padres, debido a que siempre que reíamos mucho, coincidía con que alguien se moría.

Tal vez por eso no rio tanto... casi nunca.

Pero ahora creo que me haré adicta a la risa. He visto que lo único que pasa al reir, es que mi familia esté muy contenta y eso... eso es lo que yo más quiero en el mundo.

Cada día me levantaré con esta máxima: ¨Solo por hoy debo ser feliz¨... si, eso haré... creo.





Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales