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martes, 17 de noviembre de 2009

Grandes familias... grandes.



En mi familia somos once hermanos.
Barry tiene 11 hermanos, más 2 que murieron y él, son 14.
Mi cuñada tiene 12 hermanos.
Mi cuñado que ya falleció, tenía 13 hermanos.
Mi hermano tiene 10 hijos.
Qué familia tan grande tengo y aún no estoy contando a mis sobrinos.

 ¿Cómo le hacían los padres para mantener a tantos hijos?.
Yo tengo dos y el médico dijo que eran suficientes porque con el tercero habría que decidir entre mi vida y la del bebé. Decidimos por algo seguro ó sea yo. Si me moría, se quedarían tres huérfanos, mejor decidimos quedarnos con solo dos hijos.

Mi pobre madre tuvo a la mitad de sus hijos, en su casa, solo atendida por una partera y nunca le pasó nada, yo en los dos partos, casi muero en el intento.

Nos costó trabajo sacar a mis hijos adelante, aunque eso si tampoco nos las vimos difíciles, de sobra es decirlo.
Nunca nos quedamos sin comer, y hubo momentos duros, pero salimos avante.

Cuando éramos chicos y no teníamos que comer, mi madre mataba una gallina de las que criaba. A mi no me gustaba, pero había que comer. No importaba, no comía gallina, me comía solo las verduras y el caldo y con eso tenía para tener cachetes de manzana, que ahora extraño, porque tengo un color tan pálido que parezco cádaver gordo.

También nos hacía agua de limón, que era lo más barato y no existían los sobres de sabores artificiales ó al menos no los conocíamos.
Tomábamos leche de la Conasupo ( jeje, si lo sabe Dios, que lo sepa el mundo). Y casi nunca comíamos carne,( la carne era para mi padre). Mi madre pensaba que los que trabajaban, debían de estar mejor alimentados porque eran los que se llevaban la friega, aí si, ni modo... era verdad.
Cuando mis hermanos crecían y empezaban a trabajar, pasaban a ser de los carnívoros.

Comíamos fruta cuando sobraba un poco de dinero y la leche era para los más pequeños. Para que nos alcanzara, mi madre les daba en el biberón a mis hermanitos, café con leche... pobre de mi madre.
Yo nunca me hubiera atrevido a hacer eso, pero no viví los tiempos de necesidad que vivieron mis padres, además de que solo tengo dos hijos y tomaron de la mejor leche.

Mis hijos comen lo que quieren y si quieren, pueden escoger.

Comprarnos zapatos era todo una aventura. Mi padre revisaba los zapatos de los que más lo necesitaban, (léase, que tenían hoyos en la suela) , nos medía el pie en la noche y al día siguiente llegaba con su atado de cajas con zapatos nuevos. Cajas que después, con cuatro corcholatas y un cordel, se convertían en camiones de carga para mis hermanitos.

Los que teníamos zapatos, pero ya estaban claudicando, nos los mandaban con el zapatero a ponerles medias suelas y tapas  y así teníamos zapatos para otro año más tal vez.
Ahora mis hijos tienen tantos zapatos que solo atinan a ponerse los mismos, pues les da flojera decidir cuales les combinan mejor.

De mochilas, ni hablar. Mis hermanos y yo no llevábamos mochila, no alcanzaba para eso. Había antes, una especie de cinturón con los que se amarraban los cuadernos y libros y era lo que usaban mis hermanos. Mi hermana y yo, llevábamos los cuadernos en las manos o en alguna bolsa que servía para las compras del mercado de mi madre.

Mis hijos han tenido tantas mochilas, como sueños.

Mis hermanos y yo, cuando nos peleábamos, siempre teníamos a alguien de nuestro lado. Hacíamos equipos... los buenos y los malos. Los grandes y los chicos. Los latosos y los quietos... nunca formé parte de este equipo, he de decirlo, yo era el alma de judas en forma de niña.
Pero siempre había alguien con quien contar.

Si mis hijos se pelean, pues no les dura mucho el enojo, porque saben que no tienen a nadie más y es entonces que tratan de reconciliarse pronto para tenerse mutuamente..

Me he alejado un poco de mis hermanos, pero si necesito apoyo siempre están, quien quiera que sea, así estén al otro lado del mundo, siempre cuento con ellos.
Por eso me doy cuenta, que a pesar de nuestras diferencias, siempre van a estar. Al final del día lo que cuenta es que somos una familia muy grande y siempre habrá alguien (casi todos) que estén dispuestos a ayudar, aunque no lo creamos así.
Hay diez opciones para escoger con quien estar.

Creo que mis padres donde quiera que estén, estarán orgullosos de haber criado a once buenos hijos.

Barry y yo, estamos agradecidos de haber tenido la suerte de que nos tocaran Kiku y Muny.
Ellos saben que no tienen tantas opciones como yo de buscar a alguien que esté de su lado. Ellos solo se tienen el uno al otro.



Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales