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sábado, 4 de mayo de 2013

De madrugada vienes

Los silencios de madrugada en esta casa son apacibles, como un bebe durmiendo. Durmiendo debería estar pero como sucede últimamente me despierto en la madrugada. Madrugada fresca que me ha despertado en cama ajena, junto a Laura. Laura es como yo, por eso peleamos mucho. Con caracteres similares nadie da su brazo a torcer. Las dos tenemos la razón. Razón que me trajo a su casa y en la que de camino a casa he contado los escalones que subimos y bajamos. Bajamos menos y subimos mas. Eso hizo que a medio camino empezara a arrastrar el pie. Pie necio que no quiere caminar al paso del otro. Otro día que vivi junto a Barry escuchando a Serrat y Sabina. Sabina le gusta mucho. Me da mucha risa que de oír sus canciones seguido no se las aprende. Aprende a escuchar me dijo cuando quiero que sea solo mi voz la que se oiga. Oiga, lo mire de soslayo hace ratito pero no ha escrito nada. Nada tengo que estar haciendo despierta asi que me voy a dormir. Dormir para levantarme temprano. Temprano para ir a Coyoacan. Coyoacan me gusta. Y ya me voy, las palabras en el iPad se acabaron. Hasta mañana o hasta al rato según sea su horario. Aquí no puedo usar imágenes ni firmas ni nada. Acaba de romper el silencio un avión. Ah tampoco hay acentos, el iPad no sabe escribir bien. Tengo fijacion por escribir correctamente ya que en mis años mozos escribir bien era un orgullo. Tenia una buena idea para rematar el post pero se me olvido, todo fue por culpa de ese avión que acaba de pasar. ¿Ya les conté de la vez que me subí a uno y que al asomarme por la ventana vi que algo nos perseguía y después del susto y un rato mas me di cuenta que era el ala del avión? Me sentí provinciana ante su primera vez. Bueno Bye ahora si ya me voy, debo dormir. Cuando es menester hacer algo por obligación ni al sueño se le da la gana llegar.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales