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viernes, 6 de julio de 2012

De ser perro, Lucybell y la maldición de YobLleh






Hay días como hoy en que quiero ser perro.

Me dan ganas de quedarme echada en mi camita, despatarrada y sin preocuparme por ni un chingado. Lamerme las patas, limpiarme las lagañas, dejar salir los gases sin que me importen los ruidos, olerle el asshole a las perras para ver si son compatibles con mi gusto sexoso. Mmm de eso no estoy muy segura, me daría un poco de friki.
Pediría que me rascaran la cabeza, la panza. Brincaría encima de los sillones sin quitarme los zapatos -al fin ni usaría- ladraría por la ventanay comería a la hora que se me diera la canina gana.
Pero lo que más me gustaría de ser perro es que lo único que tendría que hacer es nada.

Cierto que la vida de perro es chicha y aburrida pero no importa, hay veces en que necesito ser perro. Como hoy en que la memoria me juega desafíos haciéndome creer que es jueves y resulta que es viernes. 
Si fuera perro no me hubiera tenido que levantar temprano a preparar el desayuno. Ni tampoco me preocuparía en saber que me estoy convirtiendo en la mejor coleccionista de kilos  Tampoco me tendría que preocupar en si el destino se la pasa dándome sorpresas que me dejan atolondrada.
Quiero rencarnar en perro en perra no. Los perros la tienen más relajada, las perras no. Las perras sufren igual que las mujeres hasat en eso nos lleva la chingada. Acoso sexual perruno sería algo que no soportaría. en definitiva quiero rencarnar en PERRO.
Mi fin en la vida seria hacerle compañía a la gente con la que viva. Ya en la muerte esperaría a mis amos para ayudarlos a cruzar el río.
¡Uy! pero si fuera perro tendría que obedecer, no me había puesto a pensar en eso ¡Au au au au! Saldría con cadena ¡Au no! y poner ojos gachos cuando haga algo malo, eso no me gusta.

Eso si, si fuera perro querría ser uno de mis chihuahuas que hacen todo lo que dije anteriormente. Estaría esperando sin preocupación que mis amos me bañaran cada que se les diera la gana. No tendría la mala costumbre de bañarme diario ni me importaría ser gorda ni tomar cientos de pastillas para estar bien. ¿Caminata? Mñeh! eso es para humanos a mi me vendría guango caminar.
Pero la razón me fastidia diciéndome que si fuera perro no tendría una familia y no es que no me guste mi familia sino que andaría sola por la vida como perro sin dueño porque no habría caído en esta casa.
Y luego no podría acompañar a Kiku a los conciertos como el de ¡Lucybell! ¡Lucybell! ¡Lucybell! el próximo septiembre ni ella me acompañaría a ver a Bunbury ¡Enrique! ¡Enrique! ¡Enrique! cada vez que venga a México.

Si fuera perro no tendría un blog. 

Ni me enojaría porque el pinche pato aparece y desaparece. Yo creo que es una maldición de YobLleh que fue el que me enseñó cómo ponerlo pero como ya se fue a vivir la vida real no hay manera de encontrarlo y el pato aparece y desaparece cada que se le da la gana.
Así pues, hoy viernes -creo- quiero ser perro pero un chihuahua de mi casa. Consentido, sin preocupaciones ni malos humores.
No estaría enferma -por lo menos de la larga lista de enfermedades- y viviría de pocas-pocas pero poquísimas pulgas.
Escogería de las tres camitas en cual dormir en la mañana o en la noche y si no tengo ganas de levantarme, me quedaría echada sin moverme.
No me lavaría la cara tres veces al día, ni importaría si el hocico me apestara. Es más si fuera perro sería un perro feliz no la malhumorada mujer que soy.

En definitiva, hoy jueves quiero ser perro.

Si tuviera oportunidad de rencarnar en algo, me gustaría ser perro chihuahua de mi casa. Si, eso quiero hoy que tengo la rara sensación de querer perseguir muertos.














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales