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lunes, 22 de febrero de 2010

La Reina is back.





Se enteró por medio de internet. En Palacio de Minería se iba a efectuar una exposición de libros y no había sido invitada.
A la Reina Hongo la habían dejado fuera de dicho evento y eso la enfureció, no sabían en la que se habían metido no señor!.

Se trataba de la Feria del Libro que cada año se efectúa en el centro de la ciudad.

La reina empezó a fraguar sus planes, ya verían lo que era ignorarla.

Al llegar el Príncipe de una cacería de muñecas, er... perdón de su trabajo, la reina le dijo que quería ir a la Feria del Libro.
Él dijo que si quería  íban y aprovecharia para preguntar algunas cosas que le faltan para la tesis que tiene que entregar por fin! después de tanto tiempo en que la ENBA no más no da el visto bueno por exceso de burocracia.

Cuando llegó la princesa Kiku,, la reina le preguntó si quería ir con ellos, ella de inmediato dijo que si, es una gran devoradora de libros y aprovecharía para comprar algunos.
Solo faltaba el Rey que era el más difícil de convencer pero la reina sabía como hacer para que él accediera.

En la noche que el Rey llegó de Villa ... ( así le dice el Rey a la casa de su mamá donde pasa cuando termina temprano... pasa a ver a mami-suegra, grrr...).

Después de trabajar y descansar un rato el Rey se acomodó en su sillón pera enterarse como iba el marcador del partido de quien sabe quien contra quien sabe cuantos.
La reina con la voz más dulce de la que puede ser capaz preguntó al Rey: 
¿Querido Rey ¿podemos ir al Palacio de Minería?
Y el Rey: Ah! chinga, ¿a qué?
La reina: Es que hay una exposición de libros y quiero ir.
El rey: ¿Cuándo?.
La reina: Cualquier día pero si quieres vamos el domingo.
El Rey: Mta... ¿en domingo?.
La reina: Si querido Rey precioso el domingo mi querido.
El Rey: Está bien pero no hagas esa voz si quieres ir.
La reina: Gracias querido Rey bienamado.
El Rey: Y ya, ya déjame ver el partido.
La reina se volteó para que el Rey no viera la sonrisa de satisfacción en su cara angelical y siguió chateando con sus amigos.

Llegó el día esperado.

Se vistieron con sus mejores galas, en realidad se vistieron cómodamente, íban al centro de la ciudad y además era domingo.

La reina preparó su gran bolso que carga para tales eventos, se puso la sudadera favorita de Bunbury, agarró sus compactos y se subió al carruaje real donde ya la esperaban el Rey y el Príncipe.

No pudo poner ningún compacto ya que el Príncipe Muny le había ganado el stereo y estaba escuchando un disco de The Doors. A la reina no le molestó porque le gusta el grupo, mientras Muny no pusiera a Porta Z Pu o al Cartel de Santa todo iría bien.
Durante el camino se fueron cantando y riendo como debe ser en un paseo dominical. La princesa Kiku no iba porque tenía programa y los alcanzaría en la entrada de la feria. Íban muy felices.

Faltaba poco para llegar al Palacio de Minería cuando se encontraron con un tráfico impresionante, el presidente de Bolivia Evo Morales al enterarse que la reina Hongo asistiría a la feria, había decidido hacer una escala en el DF y pasar a saludar a su amigo Marcelo Ebrard para boicotear la visita de la reina o por lo menos amargarle el día.
habían cerrado calles aledañas y no se podía pasar por ningún lado. El centro era un caos, el objetivo de boicotear la llegada de la reina a la Feria se estaba cumpliendo.
Pero no lo logró, la reina se mantuvo ecuánime, no se molesto aunque si le recordó su mami a una policía que estaba hecha un lío con los automovilistas y con los ciclistas que dan mucha lata los domingos.

Las mujeres policía se encontraban descontrolando el tráfico porque en realidad estaban muy sopes, solo hacían enojar más a los conductores y no sabían que hacer cuando estos les reclamaban su falta de pericia para controlar los semáforos.

El Rey Barry que es un as del volante, conociendo todas las calles de la ciudad y los recovecos de cada callejón, tomo un atajo logrando salir del atolladero antes de que la reina empezara con su letanía.

Dejaron el carruaje real ante la mirada atónita de la gente que se inclinaba al ver pasar a una reina tan hermosa.
Caminaron hacia palacio encontrando cada vez más gente.

La reina preguntó al Rey a que se debía y este le contesto que eran los invitados a la feria del libro.

¿Qué? dijo la reina, ¿cómo puede ser?... ¿de dónde sale tanta gente chingada madre?.

El príncipe Muny le dijo que recordara que era domingo y la mayoría de la gente sale a pasear y que no empezara con su genio.
La reina le lanzó una mirada furibunda y se volteó a ver la fila interminable..
Se le hizo el gesto característico en la frente que anuncia que ya no estaba tan de buenas.

La realidad es que a la reina Hongo le asustan las multitudes y estaba ante una. No pensó que por ser domingo asistirían muchos invitados.
Hasta a las reinas tan inteligentes como ella se le escapan algunos detalles importantes.

mmta! dijo la reina ¿y ahora? le preguntó al Rey.

No te preocupes contesto este,  la princesa tiene ya los boletos.

¡Vientos! exclamó la reina, viendo de arriba a abajo a la gente que estaba en la fila castigándolos además con el látigo de su desprecio.

Así que se dirigieron a la puerta pero se detuvieron atónitos ante lo que sus ojos les mostraban.

Había tanta gente que  no se podía caminar., se quedaron paralizados de ver  a tantas mujeres, niños, hombres, niños, niños y más niños, por dios!, ¿de dónde salen tantos?, ¿acaso los hacen por mayoreo?. ¿Se reproducen con el agua?... por dios!!!.

La reina entonces pronunció las palabras mágicas ante las cuales todos se ponen a temblar:

¡¡¡Ya me quiero ir!!!...

Los príncipes y el Rey voltearon a verse impávidos...




to be continue...
















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales