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miércoles, 24 de febrero de 2010

La más bonita del mundo.



No, hoy no voy a escribir otra vez sobre mi.

Hoy voy a escribir sobre la bandera de México que es la más bonita del mundo según una encuesta que no sé quien hizo pero en la que estoy de acuerdo.

Tampoco voy a decir quién instituyó el Día de la bandera que obvio si sé quien fue pero es mejor que ustedes investiguen si es que no lo saben.

Hoy voy a escribir sobre como una señora como yo ve la bandera de su país.

Pocas son las ocasiones en que mi piel se enchina al sentir una emoción tan grande. Una de esas ocasiones es cuando veo la bandera ondear en lo más alto de los edificios o en el zócalo de la ciudad.
Me impresiona como se ve desde abajo. He visto como la izan en las mañanas y es una emoción que no se puede describir. La piel se me enchina de solo verla remontar al cielo.
El redoble de los tambores y los soldados muy bien formados para irla ayudando a levantar el vuelo hacia la gloria.
La gente no se mueve al igual que yo, estamos con la vista fija en el camino que va tomando hacia las alturas.

No quiero parecer patriotera por hablar de esto solo por ser Día de la Bandera, pero pensé que era buena idea escribir lo que siento. Lo que piensa una señora como yo.

He visto en el asta que hay por la avenida grande del municipio donde vivo a la bandera moverse al compás del viento.
La he visto ondear airosa. La he visto mojada por la lluvia, la he visto pegada al asta casi sin fuerzas para moverse.

La he visto rota... desgarrada.

Así es como siento que se encuentra el país.
Roto... desgarrado, hecho girones y es una pena.

Los gobernantes han saqueado México con el benéplacito de sus habitantes que poco o nada hacemos porque esto no suceda. Preferimos ver la televisión o hacer como que no pasa nada.

La delincuencia está matando a los jóvenes. México se está quedando sin futuro.

He visto como los delincuentes azolan las grandes ciudades y los más bajos barrios. Por todos lados están  infundiéndonos miedo hasta para siquiera asomarnos a la puerta.
Hemos sido sus víctimas pero no hemos denunciado porque ellos tienen todos nuestros datos al quedarse con las credenciales o carteras que nos roban y eso nos infunde miedo.
Ese miedo no se supera. Nos tienen en sus manos.
Ellos lo saben.

Y poco o nada hacemos.

Pero sé que algún día... muy pronto esto dejará de suceder. Ya se oyen voces cansadas de tanta injusticia y violencia.
Ya se empiezan a escuchar. No importa que parezca político de segunda pero así es. Ya no podemos quedarnos a solo mirar.

La bandera más bonita del mundo está rota.

Llegará el día en que todos cambiemos esa bandera por una entera... completa, sin remiendos. Yo estaré ahí para ayudar a cambiarla porque no me puedo quedar al márgen. Nadie puede ser espectador.

Porque me importa mi país.
Porque quiero que mis hijos y nietos vivan en el lugar más hermoso del mundo en el que yo alguna vez viví.
Porque quiero envejecer en un lugar seguro y tranquilo.
Porque quiero vivir sin miedo. Quiero salir en las noches a caminar sin necesidad que alguien me acompañe por miedo a que me asalten o me hagan algo peor.
Porque quiero hablar y que el miedo no me calle.
Porque quiero ser LIBRE como hace mucho lo fuí.

Por eso y mucho más voy a ayudar a cambiar la bandera rota por la mejor... la más grande... la más bonita del mundo.

No importa que sea una señora quejona y remilgosa, de algo he de servir. Las señoras como yo también tenemos miedo.
Las señoras como yo también tenemos conciencia.

Y ya... me voy a hacer de comer que es lo que debía estar haciendo desde hace rato una señora como yo.



Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales