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viernes, 5 de febrero de 2010

Camote con leche.




El convivir con un maestro del albúr y el doble sentido ha dejado huella en mi y el escribir esta entrada me ha hecho ruborizar un poco.
Y no es que me dé pena hablar sobre el camote, sino que vayan  a pensar que estoy hablando de otra cosa pero no. Soy una reina y las reinas no hablamos guarreces.
A veces.

Pero como de todos modos voy a escribir con pene, digo con pena o sin pena, aquí voy pues.

El camote es un tubérculo pariente cercano de la papa, no sé si sea primo, tío o yo que sé, pero si quieren saber más pueden consultar a sus padres y que les expliquen.

Su forma por lo general es alargada y gruesa, así como un camote, pero también hay de forma delgada, chiquitos, grandes, que dan risa o dan pena.
También dan felicidad, bueno eso me han dicho a las que les gusta.

Puede ser de color blanco, café que es el que yo he comido (uuuuuiiii)  y el rosa que no se me antoja. Bueno en realidad el camote no me gusta pero hay veces que debo comerlo por obligación.

Es que el médico ha dicho que aunque es muy pobre nutricionalmente siempre hace falta echarse uno, digo, comerse un camote y si le agrego leche es mejor.
También se le unta miel y se puede comer agarrándolo con la mano o con un tenedor que es como alguna vez lo hice.
Es que si no me ensuciaba mucho las manos y se me quedaban pegostiosas.

Insisto, a mi no me gusta el camote.

Las abuelas tienen la idea de que si una mujer embarazada come camote con leche, la producción de leche materna aumentará y el bebé no crecerá desnutrido.
Eso es lo que ellas dicen, no lo sé.

Mi suegra un día me compró un camote de esos que venden en un carrito que tiene un pitillo ( no podría ser de otra forma)  y suena tan fuerte que deja sorda, además de que es tan agudo que la piel se enchina.

El carrito tiene una especie de hornilla para mantenerlo caliente ( al camote) y así comérselo más rico.

Traté de comerlo y nomás no pude porque soy muy estrecha ( de mente),  es que nada más verlo nadar en la leche y a eso agregarle azúcar me daba así como asco.

Que las abuelas se lo coman si a ellas les gusta, ahora comprendo porque antes tenían muchos hijos si les gustaba tanto el camote con leche.





Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales