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sábado, 6 de febrero de 2010

Acróbata.





Son las cinco de la mañana y hace aire fresco que me da de lleno en la cara al abrir la ventana. Los árboles se mueven haciendo figuras extrañas con su sombra en la banqueta.
No hay nadie en la calle a pesar de ser viernes de trabajo.
Ha dejado de llover por fin.


Me siento en mi sillón y escucho el latir de mi corazón y el revoloteo de mariposas que me inducen al sueño, me dejo llevar.

Oigo un ruido fuerte e inmediatamente abro los ojos, tengo la luz prendida del escritorio y lo poco que se alcanza a ver me indica que todo está bien.
Los vuelvo a cerrar.

Un lejano cántico de un pajaro triste se escucha en el silencio del amanecer.
No puedo dormir y mi mente sigue pensando en nada para conciliar el sueño.
De pronto...
otro ruido, ahora más cerca pero no lo ubico.

Pregunto a los pocos habitantes de la casa que yacen dormidos si ellos fueron los causantes, somnolientos me contestan que no.

No me quedo con la duda y voy a investigar que es lo que lo causa. Si despierto a los hombres valientes que duermen el sueño de los justos,  no se levantaran a menos que les grite pero si les grito los asusto y se enojan conmigo, así que mejor investigo. No soy miedosa,  no creo en fantasmas aunque haya visto algunos. No me dan miedo los muertos, me asustan más los vivos.

No logro ver nada y vuelvo a mi sillón.

Los ruidos se hacen cada vez más nítidos y empiezo a ver de donde provienen. Es de la ventana de la sala, seguramente es una mariposa nocturna que se quedó atorada en las cortinas y está tratando de zafarse.

De pronto se oye una especie de arañazos en el vidrio. Mi corazón late cada vez más aprisa, si tuviera algo que tienen los hombres y yo no, los tendría en la garganta.

Con cuidado levantó la cortina y veo ¡UNA ENORME RATA! que está tratando de subirse a la ventana de la recámara y no puede. Se quiere trepar por el vidrio y se resbala el por eso de los araños.

Hablo lo más fuerte que puedo pero sin gritar y es así como Barry y Muny bajan corriendo a ver el porque de mis gritos.

Ven la enorme rata y las exclamaciones no se dejan esperar.

La rata hace malabares en la protección de la ventana para no caerse, es increible como se agarra con sus patas rosas a la orilla.
La gran cola se mueve para todos lados inquieta.
Voltea a la ventana y al vernos a los tres asomados, es cuando da un gran salto, se mete debajo del coche y desaparece.

Ahora resulta que la asustada es ella.

Nos quedamos pasmados y solo atinamos a cerrar la cortina. Desde que me arañó una rata en la pierna les tengo miedo.
No contando que me tuvieron que poner 14 inyecciones en mi pancita.

Y todo esto de la rata y la basura que ha aparecido regada en la salida de mi casa, es por culpa de una nueva vecina que no tiene la mínima idea de la limpieza y del respeto hacia los demás que viven en su entorno.

Lo malo es que vive al lado y no quiero que se hagan animalejos por su culpa. Además es esposa de un judicial y eso es de temer.

Con ellos hay que andarse con cuidado. He querido reclamarle algunas cosas pero los prudentes de mi familia dicen que a menos que quiera amanecer muerta lo haga.
Estacionan su camioneta en la mitad de mi cochera y sus hijos dan mucha lata en mi reja movíendola para un lado y para otro.

Lo único que hago es asomarme a la ventana y decirles con la voz más tierna de la que soy capaz... ¨no nena no hagas así la reja porque te vas a lastimar linda¨, mientras en mi cabeza le estoy diciendo ¨hija de su tres por ocho¨.

Mejor no me meto con ellos podría ser mi vecino el asesino, osht! que mal chiste.

¡¡¡Quiero que se vayan y me devuelvan la limpieza de mi cochera!!!








Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales