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sábado, 23 de enero de 2010

Teclas...






Mis dedos se están acostumbrando más cada día a la sensibilidad de las notas salidas de mi teclado.
Estoy por ahora aprendiendo sola a tocarlo. El profesor que me iba a enseñar nunca está en su salón entonces buscaré otro.

Mientras encuentro a uno, lo que hago es aprender a acomodar las manos, pero cuesta mucho trabajo porque solo acomodo los dedos en las teclas blancas y las negras no las toco.
Además de que la mano izquierda se me olvida que existe y solo toco con la derecha.

Hay veces en que pongo la voz guía para que me vaya diciendo que tecla tocar y así es más fácil.
También anoto el número de tecla que es el número de mi dedo y así va saliendo poco a poco la melodía.

Busqué algún método por Youtube, pero el profesor que enseñaba no sabía ni los nombres de los dedos, así que mejor lo dejé por la paz.
Aprendo más rápido sola que con ese maestro que no sabe lo básico.

Estoy aprendiendo Habanera de Bizet, es muy fácil. Ya toco varios acordes seguidos sin equivocarme.
Esto de las teclas me está gustando, primero las del teclado de la computadora y ahora las del instrumento musical.

Debo aprenderlo a tocar porque como no lo he usado casi desde que me lo regalaron, entonces ya me lo advirtieron ¨Lo usas o lo vendo¨ , pues mejor lo uso.

Cualquier día llego y ya no esta y me voy a enojar mucho, así que prefiero usarlo antes de que lo vendan, porque ya tenían comprador.

De cualquier forma es mío y no lo pueden vender, pero tienen razón en decirme que lo quería y ahora que ya lo tengo no lo uso.

Tampoco quiero que piensen que solo fue un capricho, así que será mejor que aprenda pronto.

Ya contacté a otro maestro de piano, a ver si este se sabe por lo menos el nombre de los dedos. Y no que se la pase diciendo, ¨perdón me equivoqué¨.

Parece maestro de la SEP.



Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales