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sábado, 24 de octubre de 2015

Mi hermano y mi perro

¿Pensará en nosotros? ¿Creerá que lo hemos abandonado en esa oscuridad a la que no pertenece? ¿Pensará en no volver a vernos? ¿Estará triste o la anestesia le impedirá dormir su imaginación? Tal vez Babo Alejandro ni se entera que existe y todas estas preguntas que me hago a través de él no son más que mis temores al abandono recalcitrante adherido a mis venas desde tiempos inmemoriales. ¿Lo dije bien?

Babito fue operado de emergencia ayer. Cálculos en el riñón el diagnóstico. Se opera o se duerme. Hay que llevarlo de inmediato al hospital veterinario.
Por mi cabeza pasó un pensamiento ¿cómo lo voy a llevar si estoy sola con la niña? Fue todo. No es cosa de dejarlo morir como si tal cosa.. Vi como sufría, ¿cómo podía quedar inmune ante su dolor? No es para aplausos ni reconocimientos. Es cosa de ¨humanidad¨. 

Tomé al chihuahua en brazos, el bolso, el bastón, la niña. ¡Vámonos Nati! -los regaños vienen después- está bien, lo acepto. Puse en riesgo a la niña, al perro: a mi misma pero si no llevaba a Babo al médico habría muerto ante nuestros ojos asustados. No me contestes con un ¨Lo que yo haría...¨  porque no había nadie. Si tienes respuesta para ¨se estaba muriendo¨ admito la guillotina y lo que se te antoje. No la hay ante lo evidente. De lo que pudo suceder y evité está todo dicho. Estamos vivas. Bien ¿no? pero por vida de dios y María Santísima no lo vuelvas a mencionar. Sudo frío.

Miento cuando digo que tengo miedo de esto o aquello. No lo tengo, el valor lo traigo en la sangre (la estupidez también, lo admito). Decir miedo es decir ¨no puedo¨ y de esos tengo un gran terreno abonado. Ya no caben los temores. Después de ti y de mi ya nada importa.

Oye...

¿Pensará en nosotros? ¿Creerá que lo han abandonado en esa oscuridad que no le pertenece? ¿Pensará en volver a vernos?¿Estará triste? Tal vez el segundo José ni se entera de lo mal que está su salud y todas estas preguntas que me hago a través de él no son más que mis temores por el qué dirán al no por preguntar por su salud.

El segundo José estuvo en el hospital. El corazón otra vez -siempre el corazón- junto con una anemia aguda lo llevaron a estar internado en el ese lugar frío lleno de abandonos e historias comunes.

Estoy más interesada por mi perro que por mi hermano. Hay una poderosa razón -válida o no- por la cual me informo a través de terceros. Veo más a Babo que a él. No es desinterés es realidad nomás.

Tengo más de media vida de no verlo. He olvidado sus gustos, sus aficiones -menos el de escuchar a The Beatles- todo lo que de él se refiera. Es un desconocido. No conozco a mi hermano. Si a eso le agregamos mi lejanía voluntaria de Los Apellidos Ilustres no hay más que hablar.

Suena frío, cruel, quizá inhumano interesarse más por un perro que por una persona  Todos tenemos o nos ganamos un lugar en la vida de los demás. José está muy lejos de mi. Yo no creo tener deseos de acercarme. Antes quería ver a los dos José y a Felipe pero el tiempo mengua las ganas. Los deseos y el cotidiano sentir nos alejan de los sueños. (No le digan a nadie pero alguna vez soñé con ganar un concurso de esos televisivos donde el anfitrión reunía familiares que por alguna circunstancia tenían años de no verse. Un día dejé de soñar aterrizando en el tiempo. Se acabó el programa y con él mi sueño). Como toda Flor, despegarme de la tierra que me arropa es la muerte.

Al final de los finales se resume todo, Babo está aquí. El segundo José está tan lejano como tu mirada de la mía.















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales