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viernes, 31 de octubre de 2014

Frío

Sanar, ser una persona normal. Caminar con prisa y jugar y reír y caerme y ser feliz y todo eso que hace una persona normal. Después diré lo contrario pero ahora eso es lo que quiero. Tos de perro grande. Abuelita, ¿te comes mi sopa? No porque... porque... porque la sopa... la sopa es para que te pongas más bella. Quiero cruzar sola la avenida en menos de los 39 segundos estipulados. Lo pasamos en 13 segundos, ¿recuerdas Laura? Tú me jalabas, yo reía. Me daba miedo que los conductores de los autobuses no me vieran y fuera hecha papilla. Abuelita, ¿por qué estás chiquita? Porque no comía calabazas. Quiero ser chiquita abuela. Quiero ver al dios de la iglesia de piedra pero no puedo ir sola.. Lo que sucediera lo soportaría. ¿Me odias? No porque te amo. Quiero ser normal y no vivir este infierno que en ocasiones me creo.  Abuelita, ¿por qué tienes esa panzota? Porque me comí a una niña de ojos rasgados.. Viernes frío. Ay las discusiones de los viernes interminables. ¿Por qué lloras? Ya pasó. Si pero se me queda un poco de dolor en los ojos. Entre la espada y la pared. Estoy en manos de Barry y su intrínseca necedad y el compromiso con ella. Siempre cumplo mis promesas, no lo olvides. Abuelita dígale que no se acerque a mi. Siempre quiero más de lo que tengo. Ser una persona normal, independiente, libre. ¿Por qué si al final vas a decir que si, me haces llorar? Deseos imposibles. Abuelita, ¿me cuentas un cuento de sapos? De sapos no sé ninguno pero te puedo contar uno de una araña amarilla con mallas rojas, ¿quieres? Si abuela. Quiero tener valor para tomar mis propias decisiones sin que nadie me cuestione. ¿Abuelita? Dios y yo ya tenemos algo personal. ¡Péiname abuelita! Él siempre está a la mano decía mi madre. Débil soy. Me refugio en el misticismo de la vida callada. Debilidades manifiestas en mi carácter. Abuelita Chiki. Monólogos existenciales. Cultura del querer vivir pero no. Abuelita, ¿por qué tienes ojos de vampiro? Porque no comía zanahoria así que cómetelas todas muñeca. Anda tranquilízate, ve por Bella, sé feliz y deja de pensar barbaridades. ¿Usted ya no se deprime? Obvio no, tengo a La Bella y no me da tiempo de eso. Recuerda, tienes al sol en tus manos.  Abuelita ¿por qué no puedes caminar como yo? Emmm porque estoy enferma. Dame la mano, te ayudo. Si. Mis ideas fluyeron de nuevo, mezcladas con mi mente y la realidad termino tergiversando los hechos. Lo que es real es que me haces llorar cada viernes. Yo no te hago llorar, yo nadamás te hago enojar. Y ya, es todo como dice Emilio, pasen un buen día. Ven por mi.







lunes, 27 de octubre de 2014

Voy por pan

(Remedo de carta que nunca se envió porque fui por el pan)

Hay quien añora lo que antes fui. La mujer de rizos negros rebelde, altanera y contestona. Lágrimas muertas. Disculpe señor esa no soy más. El tiempo se encargó de dejar en ruinas esto que ve. En algún lugar perdí el orgullo, el valemadrismo y los rizos que lo enamoraron. Una cosa normal.
El tiempo es un vulgar ladrón de vida, ¿sabe? No me reconozco en lo que me he convertido. Dos pasos pa'lante y tres para atrás.
Los mañanas no son lo que queríamos ayer. Hay quien dice que prefiere a la de hoy. Musa de poetas despistados, con el pelo cortito color rubio cenizo claro No. 27. Canas camufladas -No me diga de qué edad me ve- Zapatito bajo y blusa autóctona como sello personal. Ah y sin el mal carácter de siempre. ¡Quítame de allá estas pulgas niña o probarás mi furia! Mire usted, en honor a la verdad -si de honores hablamos- me prefiero como soy y eso le conviene porque piense un poco, por menos de lo que pasó, usted se habría ido al carajo al ritmo de mis dedos. ¿Y yo? bien gracias.
Medítelo, si prefiere a la de antes yo podría querer lo mismo y eso ni a usted ni a mi nos conviene. Así pues querido amigo, déjese de payasadas. Ponga los pies en la tierra y despierte a la realidad. Nunca nadie hoy es el mismo de ayer.


sábado, 25 de octubre de 2014

Utopías descalabradas y un moretón en la rodilla

Ese maldito afán de sentirme culpable de todo -menos de la muerte de Manolete, ahí si ni me vean. Juro que yo no fui porque todavía no nacía- Yo... yo... yo. Mea culpa. Si hubiese actuado de tal forma, si de tal otra no hubiese pasado nada pero no. Escojo ser el lado culposo de la historia. No tengo npi del porqué lo hago. Hoy lo vi claramente, soy culpable de la tristeza de mi madre, del infierno de mi padre, de haberme atravesado en tu vida, de escribirte versos eyaculados de tristeza. ¡Qué horror! tengo, debo, quiero deshacerme de ese sentimiento pero es tan complejo como pedir que el sol deje de salir. ¿Pus cuándo? ¿Por qué no puedo sentirme libre de que tengas algunos traumas de los que siento sembré en tu alma infantil? ¿Por qué tengo que cargar sobre mis hombros la culpa que siento por haberte hecho infeliz según yo? Culpable de que no me sienta querida y de no tener esos abrazos cariñosos que los que bien me quieren tienen atrapados entre sus brazos y no me los dan por miedo al rechazo. De algunas cosas es verdad que soy culpable. Asumo la responsabilidad como cuando se enfermó La Bella porque no la vestí rápido pero sin querer justificarme fue porque en las mañanas soy un robot y funciono con las baterías al diez por ciento. Admito mi culpa. No así lo del moretón en tu rodillita mi alma. Juro no sé de dónde salió mi niña. Yo no fui pero estabas a mi cuidado por consiguiente... sin embargo me flagelo para menguar la culpa de los otros o de quien sea. Los Apellidos Ilustres -mi primera familia- no cuentan en su haber con ese complejo. ¿Yo por qué si? Igual soy un miembro de ellos pero con síndrome culposo. Puede ser que la enfermedad crónica me haya hecho susceptible a ese sentimiento. Culpable por hacer que mi familia me dedique tiempo para llevarme a las terapias o por tener que comprar mis medicinas. Ellos no me dicen nada pero yo si me digo y lo que me digo no es bueno. ¡Maldita conciencia inconsciente! Aplico el harakiri a mi cuerpo enfermo. ¡Dios suplico tu perdón para mi alma atormentada de culpas ajenas! Cruda moral. No lo haré más. ¿Cuántas veces habré dicho eso? No me arrepentiré de lo que no hice. No puedo dar marcha atrás y volver al momento preciso en que no obré como lo dictan las buenas conciencias. Tampoco me arrepentiré de lo bueno o malo. No vale arrepentirse porque ya no hay remedio. Para ser libre necesito algo más que decirlo. Necesito un par de alas para sobrevolar esos sentimientos abyectos que me atan a la inmolación continua de mi alma. Dejar de ser una persona llena de complejos y traumas y ser por fin -ahora si deveritas lo juro- lo que no he sido: libre como mis letras, pero eso será mañana porque ahora mismo parto a gastarme el dinero de Barry en chunches innecesarias para adornar mi casa porque los muertos saldrán el viernes de su tumba. Chumbala cachumbala cachum bala. Click!

jueves, 23 de octubre de 2014

Situaciones en conserva

Mírate al espejo
reconócete en esa mirada
lánguida
de labios oblicuos y
sonrisa mal dibujada.
Payasos de la fe.

Cicatrices pasadas,
voces eternas de accidentes obligados
por el destino imberbe
agazapado en la piel morena,
geografía de tu cuerpo inhabilitada para el amor.
Íconos de gloria.

Mirada profunda,
melancolía de poemas mal escritos
al algo que no se ve
tatuado en tus ojos cafés de niña
jamás besados.
Inocencia equilibrada.

Voces infecundas
caracteres gloriosos
llamándote al deseo inocuo de querer ser amada
por unos labios sutiles
delgados,
inquietos buscadores de sensaciones
en ese monte escaso de ilusión,
caminito a la gloria.
Supuras libélulas de sol.

Mírate al espejo
reconoce bajo las ortigas de tu cuerpo
la muralla equidistante entre el amor y el odio
que construiste para alejar los amores intensos
de un poeta catador de versos febriles
y de dedos sabios.
Orgasmo de ojos abiertos.

Sin decir nada
tírate al abismo de locura del amor verdadero
sin miedos ni complejos
y sé feliz
como nunca antes lo habrás sido.
Vasallos del amor prohibido.

Déjate llevar de la mano,
descubre en sus besos
el extraño enigma del amor
en tiempos que ya no son para soñar.
Exilio en dos porciones.

El amor no obliga
ni cuestiona,
ni cansa
ni maltrata.
El amor redime,
gánate la gloria
de la mano de quien has elegido bien
Gloria in excelsis deo.











lunes, 20 de octubre de 2014

El mundo es un poco bastante eterno en el amor

(Cuentos sin causas ni efectos)

Hace tempo que dios y yo nos miramos de soslayo. Él hace como que no me ve, yo hago como que no existe. Sobreviví a un fin de semana normal. En las fiestas infantiles los que más comen son los adultos. Si no fuera porque alguien me rescató de un rincón del comedor en el que me refugié para que nadie me viera me habría atarragado de banderillas de fruta cubiertas de chocolate. ¡Quiero más! ¡Muchas! Aún así tuve cruda melosa. Mi cabeza me daba vueltas. Tomé tres pastillas para el dolor casi juntas. No lo vuelvo a hacer. Me la pasé dormida todo el día. Sin tomar mi cápsula verde de felices sueños dormí sin saber lo que pasaba a mi alrededor. Los hechos pasados repercuten en el presente. Sin que lo deba pago por ello. Otra sesión de terapia. Otro yo sin ti, tu nunca conmigo. La iglesia cercana a la casa de los aviones sigue esperando por mi.  Ellos no me quieren llevar, piensan que me estoy poniendo vieja y por eso quiero acercarme a dios. Yo solamente quiero ver la cara de los santos y si se puede rezar a hurtadillas. El mundo es un poco bastante eterno en el amor. Si no fuera porque estoy enferma estaría sana. Los poetas tienen corazón de condominio. Le oculto cosas a uno de mis mejores amigos. Él tiene la culpa por ser tan feliz. ¿Quién soy yo para estropearle su felicidad con cosas nimias como hablar de amores? La violencia psicológica deja huellas en el alma. In memoriam. Nadie las puede ver. Las sombras dicen más de lo que te imaginas. Gasté el dinero que no tengo comprando medicinas para curar un dolor incurable. Papito querido.  Antes habría dado lo que no tengo por la oportunidad de volver a tener el cuerpo con el que siempre soñé. Quise que me diera un abrazo pero no se lo pedí. El whatsapp de los cobardes para título de canción de Sabina. Él escribió su epitafio cuando dijo que la eternidad es mucho tiempo. Los cupcakes no me gustan. Si me hablan claro entiendo, si me escriben versos soy más de pajarear.  Vino Enrique a México y yo ni me enteré. El amor entre él y yo ya no es inmortal.  Dejémonos de sandeces y pongámonos a trabajar. ¿Y si en realidad no pasó nada y por eso no existen recuerdos? Hay preguntas que nunca nadie podrá responder. ¿Dónde están papá y mamá?  Los lunes no se hicieron para pensar. Versos callados para poetas ausentes. Cataclismo de letras. Nadie a quien reclamar. Sacude las caracolas de tus cabellos y recuerda que... ya lo olvidé. Hace tiempo que dios y yo nos ignoramos mutuamente. Hey tú, si tú, olvidaste abrazarme. Muero por  un abrazo tuyo y tú ni te enteras.









miércoles, 15 de octubre de 2014

Ubicuo

Algún día volveré a estar en todos lados como al principio que leía y comentaba en mil y un blogs. Era omnipresente como alguna vez me dijo Emilio, "estás en todos lados" decía. Me daba poquito de pena pero era verdad. Me apasionaba ser blogger de tiempo completo. Tomarmela en serio. Escribir hasta altas horas de la noche. Despertar de madrugada y ver las actualizaciones. Platicar con mis amigos. Pasarmela bien. Me ilusionaban los nuevos seguidores. El blog era mi pasión. Vivía en un mundo alterno. "No tienes vida" me dijeron alguna vez los elevados de pensamiento que veían en esto un mero pasatiempo. ¿En dónde se quedaron esas ganas de leer blogs incluso llegar a desvelarme porque me sentía comprometida a contestar cada comentario? La vida cambia, las pasiones también, he dejado de ser omnipresente. Tengo ganas de leer pero tengo más ganas de dormir. Sigo comentando pero muy poco en las noches. Ocasionalmente en el día. Tal vez encontré esa vida que me dijeron buscara. Tal vez he perdido la pasión por escribir. Nada se pierde. Nunca me consideré escritora, el mundo puede seguir girando. Es mejor no serlo porque así no me siento comprometida con nadie. Sinceramente estoy en el limbo. A estas alturas del post no sé qué estoy escribiendo. Ya no soy omnipresente resuena en mi mente. Y como no quiero terminar cantando como Astrid Hadad, me voy a dormir, digo a leer antes de que mis pestañas dejen escapar el sueño que vislumbro muy cercano. Paciencia pues y qué sé yo. Este discurso ya está muy trillado. Es casi igual al que escriben los que se hartaron de esto. Yo no estoy harta, estoy cansada pero no puedo tomar un tiempo sin leer blogs. Es como las pastillas que tomo diario para ver el mundo feliz, no puedo dejar de tomarlas. Doy por sentado que nunca me iré. Tengo mis lapsus estupidus como este en que dejo salir lo que traigo atorado y lo que traigo atorado es mi escasa comentadera. No es disculpa porque en ningún lado es obligatorio comentar pero si me da pena penita pena que me comenten y yo "Lalaralara" como si la virgen me hablara. Mi cerebro cual hipnotista chafa me susurra a la menor provocación, "duerme, "duerme", "duerme". Los lapsus idiotus que tengo llegan a exasperarme. No me entiendo. Quiero leer pero las niñas de mis ojos sólo piensan en sus dulces sueños. ¿Encontré una vida? npi. Buscaré la respuesta en mi intrínseca mente pero será mañana porque ya tengo sueño, la cápsula verde está haciendo efecto y no sé que estoy diciendo. Que nadie se ofenda si digo alguna barbaridad, mi mente no carbura después de las diez y ya son la once. Si, ¿O no? ¿Que horas son mi corazón? ¡Virgen santísima de Guadalupe son las doce y yo despierta! ¡Muero! Las doce y media y sigo con el ojo pelón. Ora si, chaito.

martes, 14 de octubre de 2014

Amaneceres


Benito Tiki y su carita de enfermo


Tomémoslo con calma, La Bella enfermó por un descuido mio pero es que juro que por más que quiero vestirla de prisa no puedo. Los días amanecen muy fríos y lluviosos. El aire corta la cara y no es diciembre. Natalia se contagió de tos en la escuela y hoy amaneció con catarro por mi culpa, ¡qué calamidad!

Benito Tiki enfermó desde el viernes. El problema de riñón que le aqueja se acentúa y no hay manera de aliviarlo. 
Ayer le dieron dos ataques severos. Todo lo que come le hace daño echándolo por donde puede. El sábado estaba echado sobre mis piernas. Comenzó a sentirse mal. Quise bajarlo de inmediato pero su urgencia fue más rápida y ¡mocos! que se hace en mi pantalón, ¡awww! A limpiar por milésima vez. Sea por dios dicen las beatas.

El domingo murió Cabito, mi pez. Yo creo que se suicidó porque actuaba extraño. Saltaba fuera del agua y se ponía a dar vueltas en su pecera. Cabito era un pez triste. Le tocó vivir la etapa más oscura de  nuestras vidas. Nunca lo descuidamos pero se sentía la tristeza en el ambiente. Fue la época en que no se tocaba música en la casa por eso cuando murió, Laura le puso una melodía para que se fuera contento al cielo de los peces mientras del otro lado de la línea La Bella lloraba la muerte de mi pez.
Hubo que explicarle a Natalia porqué los peces mueren. Ayer preguntó si Benito moriría. Como hace tiempo lo hice con Laura y Bruno, intenté decirle lo que es la muerte con palabras acordes a su edad y sin que le dejara un malestar en su pequeña alma. Siendo una niña muy lista lo ha comprendido perfectamente.

Así las cosas...

En tanto estoy aquí sentada intentando distraerme porque la cabeza me va a estallar, Babo Alejandro se ha comido mi almuerzo. Natalia ha pedido que le deshaga las trenzas y cuando terminé dice que la vuelva a peinar, ¡me quiero morir!
Me dice que le quite los tenis, lo hago y pide que se los vuelva a poner. Pide a su mamá, pide a su papá, pide que la lleve a su casa,  pide que la arrulle para dormir y cuando creo que se ha dormido, abre los ojos y dice: abuelita quiero cereal, ¡auxilio alguien!

Así las cosas, así la vida, así los días fríos de octubre, así los perros enfermos, así los peces que se suicidan de soledad y tristeza.

Me voy, la niña pide que le enseñe a escribir en la compu. Pongamos una sonrisa y vámonos a seguir en mi papel de abuela paciente que dicho sea de paso dista mucho que sea yo, la paciencia es una virtud que no tengo.

¡Voy niña, voy!
¿por qué a mi dios bendito, por qué a mi si soy un pan?









sábado, 11 de octubre de 2014

Todo un personaje





Sin quitarme la vista de encima, la señorita médica se levantó de su asiento y dirigiéndose al escritorio tomó un objeto mientras me escuchaba atentamente. Después con toda su elegancia y finura sentose ¡en el suelo! en posición flor de loto y comenzó a cortar los hilos sobrantes de mi pantalón. Luego como si nada hubiera pasado se levantó, tiró los hilitos al cesto de la basura, dando dos palmadas siguió escuchando mis penas. 
Me quedé atónita y patidifusa ante semejante gesto. ¡No le preocupó sentarse en el suelo! Cierto que hay alfombra pero el suelo es el suelo y yo no me siento ni aunque me paguen. Soy mamoncita en modo severo ustedes habrán de disculpar. Pobre y delicada diría mi madre que en gloria esté.

El gesto de la señorita médica fue similar al de Barry cuando vamos con el neurólogo. Me quita y me calza las botas sin que le cause mayor problema. A veces también me ayuda a vestir y lo agradezco. Prefiero que él me vista y no oír la salvajada que dijo una asistonta cuando se refirió despectivamente de mi pancita. . ¡Zoqueta! ¿No entiendes que me vuelvo extremadamente vulnerable en el hospital?

Volviendo al tema, Laura hace lo mismo cuando se me desatan las agujetas de los tenis. Se agacha atándolas para que no vaya a caerme. En ocasiones me trata como si fuera su hija pero se acepta cómo no mientras claro que no me regañe porque ahí si no niña, yo soy la mamá.

Barry y Laura no me regañan ni se enojan conmigo bajo ninguna circunstancia de esas. La otra vez vi como una mamá regañaba a su hija porque no fue sola a consulta y tuvo que dejar de trabajar por acompañarla. La señora estaba muy molesta. Barry y yo nos miramos compungidos ante la cara desolada de la muchachita.

Pero bueno aún cuando me dicen que soy todo un personaje -me subo a mi tabique cuando lo dicen- sigo pensando que soy una señora bastante creída -con mi familia nomás no vayan ustedes a creer- con atisbos de locura y una jodidez enajenante. Pienso que soy muy afortunada por tener a mi rededor gente que me quiere bien aunque en ocasiones merezca un jalón de orejas como el que me dieron hoy.











martes, 7 de octubre de 2014

Ángeles de madrugada

¡Ah si! como les estaba diciendo no recuerdo cuando, acerca de la noche aquella en que los chamanes toditos vestidos de blanco cual ángeles salvadores malhablados agarraron a dos ladronzuelos jijos del maíz.
Pues bueno, resulta que esa madrugada no podía dormir -qué extraño ¿no?- entonces escuché ruidos fuera de mi casa. No eran ruidos, si pero no, más bien se oían gritos, carreras y más gritos. 

Yo estaba aburrida en la sala analizando la evolución de las especies y la mala suerte que tuvo el planeta que fuese el hombre el que se adaptara mejor y de esa manera aniquilar el suelo que le dio cobijo o algo así, entonces me asomé a través de la cortina -en ese tiempo tenía cortinas con las que se podía ver para fuera pero después de lo del ladrón sinvergüenza las cambié por unas opacas- y pude ver a los chamanes y sus compinches correteando a alguien, hasta que lo atraparon. ¡Párate aí jijo del maíz tostado!
Uno de ellos empezó a golpear sin misericordia a un sujeto y la chamana le gritaba que ya no le pegara. Mi corazón se salió tres veces de su sitio. Me asusté mucho oigan. No era película, era vida real y yo estaba en primera fila.

Muy asustada muy asustada pero estaba de fisgona pero psss hay que enterarse pa´ tomar precauciones digo yo.
La cosa es que después de un rato, los chamanes llamaron a la patrulla mientras al malandrín lo mantenían cercado sentado en la banqueta junto a un poste de luz.

Cuando llegó la policía le echaron las luces, pude ver que era un muchacho de menos de 25 años. 
Mi mente se centró en el tipete. Me dije a mi misma que si su mamá lo viera sufriría mucho al verlo -valga la redundancia- metido en tal situación. Supongo que uno no deja de querer a los hijos por muy delincuentes o drogadictos que sean. La madre es la madre y háganle como quieran.

Imaginé la cara asustada del muchacho, el miedo que sentiría -¿los drogadictos sienten dolor?- al ver a cerca de diez tipos golpeándolo mientras su compañero de raterías se les escapaba. ¿Y su mamá? Pobre señora o no. 

Debe ser muy duro tener un hijo que ande como bala perdida. No juzgo a  nadie pero me pregunto dónde estaban sus madres que no se dieron cuenta del mal camino que tomaron sus hijos o si se dieron cuenta qué fue lo que pasó para que no los ayudaran a redimirse. 

Dolor profundo, severo e inaguantable metido en las entrañas del ser que les dio la vida.
¿Será igual ese dolor al que están sintiendo las madres de los cerca de cincuenta estudiantes que masacraron en Iguala Guerrero, México? Madres de jóvenes con el futuro acribillado. Mujeres humildes que nadie escucha.

La juventud de México se está muriendo, la están matando impunemente y nadie hacemos nada por evitarlo. 
Nos sorprendemos y es todo, a lo que sigue.

Que pena de país el que les estamos dejando a los niños. 
El futuro de México en peligro de extinción.
Triste final de una nación que quizá no merecía un mejor futuro porque su gente no hizo nada -los que querían hacer algo fueron callados a fuerza de golpes y metralla- ni siquiera alzaron la voz cuando era menester hacerlo.

Vámonos pues a dormir con la conciencia tranquila, con los ecos lejanos de balazos que no sabemos qué remitente tengan. Dios quiera -si, leyeron bien- dios quiera no se acerquen más a nosotros de lo que ya están porque entonces si, no habrá chamanes que nos protejan.

Click!











domingo, 5 de octubre de 2014

Cúentame uno libro

Hace tanto tiempo que llueve. Ya no recuerdo desde cuando la lluvia es la constante en mi vida. Y en la de otros también pero no estoy hablando de otros... como es costumbre hablo de mi.
Habito, vivo, respiro, sueño días lluviosos y melancólicos de mucho calor y actitudes sofocantes. 
Ni siquiera ha dejado -la lluvia- que entre octubre con su tiempo frío y neblinas densas por las mañanas. Octubre de fríos ricos, lunas caprichosas y recuerdos necios que no terminan de irse, menos en este mes. Octubre de claroscuros irremediablemente lacrimosos.

Llueve... siempre llueve. Lluvia de día, de noche, de tarde, de mañana. Lluvia de todos los días. El cielo tiene muchas lágrimas por derramar ante la vista de un mundo terriblemente humano.

Siendo una flor quiero echar raíces en algún sitio pero no puede ser, debo moverme la vida lo exige. 

Ni reparo en lo rápido que transcurren los días. Cuando me doy cuenta ya tengo que levantarme, empezando un día movidito movidito.
Comienzo por dar de desayunar a La Bella. Diálogos interminables. Peleas frecuentes. Caracteres simbólicos de algunas que se quieren bien entre peleas y te quieros sin aroma.

¡No quiero leche, quiero café! Preciosa, las niñas no toman café. Las niñas no pero yo si. Yo me llamo Natalia y tomo café. Un poquito pofis abuelita un poquito y ya. ¿después te tomas la leche? Si abuelita. Bueno. Después bañarla, vestirla, que esa blusa no, que está muy fea, que no que quiero la de kitty, no mejor quiero la azul blue. Que no, mira mijita que te combina esta con el suéter rojo red. Que no abuela que no ¿entiendes? ¡jamás!
Termino de vestirla cuando se distrae viendo al gato por la ventana.

Llega el momento caótico: peinarla. Batallar con su: No me peinaré ¡jamás! ¡nunca! Mira muñeca si no te peinas te saldrán piojos. (¿por qué en los países pobres como el mío las epidemias como esa son frecuentes en las escuelas por muy nice o paupérrimas que sean? No me contesten, conozco la necia respuesta). 

No se deja, llamo al abuelo para que me ayude. Que me peine el abuelito. Él no sabe. Sí sabe. Que no sabe, anda muñeca deja peinarte. ¡jamás! ¡Dios de los niños caprichosos ayúdame! Abueito te toca, peínala. ¿estás loca? con trabajo sé peinarme. 

Se me ocurre una idea. La pongo a escoger la loción que quiere para ese día. Mientras lo hace comienzo a peinarla. Para una parkinsoniana como yo hacer una raya derecha es muy complicado pero lo logro. Listo, dos coletas, chuecas pero bien peinadas.

¡Vámonos a la escuela!

Así todos los días.

Cuando voy por ella sale como bólido, atropellando a medio mundo. ¡Natalia, olvidaste tu lonchera! ¡Ouch que mal! dice y se regresa.
¡Adiós Matías! ¡Adiós Leo! Hasta mañana Miss. ¡Abuelita! Vámonos Nati. Que mal dice mientras me da la mano.

Empecemos de nuevo.

Natalia ven te quitaré el uniforme. ¡No abuelita! ¡jamás! ¡Dios voltea para acá! No me pongas suéter. Hace frío. Yo tengo calor. Te vas a enfermar. No abuela, no me enfermo, déjame así.
La hora de la comida es igual. Ay

Llega el momento de la siesta. Cúentame uno libro abuelita, me dice con ojos somnolientos. No me gusta leerle cuentos clásicos de La Cenicienta y todos esos. Dudo en contarle uno mío. Creo sinceramente que mis cuentos no son para niños ni para adultos. Mis cuentos son para personas raras como yo y no quisiera que La Bella fuese rara. Se sufre mucho y se está muy solo, sin embargo digo ¡qué caray! es mi nieta y es muy lista, entenderá hasta lo inentendible ¿existe esa palabra? ¿Y qué si no existe?

En un tiempo que aún no se ha inventado... comienzo mi relato.

Silencio. Descanso. Después de hacerme unas cuantas preguntas Natalia empieza a soñar. Duerme mi niña mientras velo tu sueño leyendo blogs. 
Mejor me duermo un ratito, estoy agotazzzzz.

¿Quién puede darse cuenta que ha pasado mucho tiempo y yo sigo sin querer volver a lo de antes porque de  antemano sé que lo de antes ya no existirá más?

























Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje