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martes, 5 de noviembre de 2019

Los vivos muertos


Los muertos han partido de regreso al Mictlán. Mi buena suerte permitió que no me visitaran esta vez. Supongo que los fantasmas habitantes cotidianos no les permitieron entrar. Quizás dijeron que aquí no vivo o se inventaron algún pretexto y no vinieron a verme. Desde hace años rompí con la tradición de honrarlos poniendo un altar en su memoria y ya no vienen.

Y es que el último día que visité la tumba de mi madre le di el adiós verdadero, el adiós del no retorno. Pedí ante su tumba me perdonara por todos los enojos y preocupaciones que le hice pasar en este vivir enfermizo al que estuvo sometida casi desde que nací.

Entonces fue mejor decir adiós.

La otra tumba también la visité. Igual le di el adiós verdadero. Ya no había para qué regresar 'tonces si te vi, ni me acuerdo. Igual Los Apellidos Ilustres mantienen viva su memoria y apellido del  cual se sienten muy orgullosos. Cada uno escoge qué y a quién honrar. En mi particular punto de vista pienso que un apellido no define lo que soy. Podría llamarme Jesusa Palancares o Jennifer Natasha, tendría la misma cara, el mismo cuerpo. El apellido no involucra mi carácter ni mi forma de ser.

Entonces les digo: "oh, hermanos míos, que los muertos no vienen a visitarme". Ni mi Tiki me visitó. No lo culpo; en el mundo que habita no sufre. Si viene nos viera cómo estamos, querrá no haber venido.

El fantasma que habita en mi recámara me cuida de lo malo que pudiera ocurrirme. Quizás él como yo, a veces dirá (sobretodo cuando la realidad se convierte en una carga aplastante): "de haber sabido, ni nazco".

Eso no tiene nada que ver con la gente que me rodea, mi familia primera, algunos de mis hermanos. Amigos masoquistas perviviendo en mis días malos y en los buenos, claro que sí.

Si estoy pagando alguna culpa añeja de otras vidas alzo la voz desde mi camita para decir que el karma es injusto si pago lo que no hice. Y es que busco y rebusco en mi pasado qué hice para que me tocara la vida que me tocó. Cuando veo lo que otros pasan, digo "no pos pudo ser pior".

Entonces me levanto con una sonrisa -como canta Enrique- y echo a andar.

Agradezco al universo o al Dios o demonio que me toque lo que tengo para hacer ligero el paso por este mundo, prometiendo, -si es que puedo, obvio- no venir a asustarlos.

Espero que esta sea mi última vida, no quiero ni pensar lo que va a pagar al que le toque reencarnar con esta que soy.

Con otra como yo, que Diosito lo ampare.

Mi correctora de estilo tiene mucho trabajo, aí ustedes habrán de perdonar.

Salebai.



11 comentarios:

  1. Se agarran a sus apellidos quienes no tienen nada personal de qué sentirse orgullosos. Evidentemente, no es tu caso.
    Besos.

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  2. Yo creo que es mejor que no te visiten los muertos. Mejor que lo hagan los vivos que te adoran y te hacen feliz.
    Yo no celebro este día porque no me gusta. Antes sí me disfrazaba, cuando era más joven de edad. ahora soy joven de espíritu :-) Bueno también de edad pero entrando casi en los sesenta.
    Abrazossss

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  3. Dónde estarán los muertos?...
    Nada tiene sentido si no están en algún otro sitio y si lo están tampoco tiene mucho sentido.
    Ya enloquecí.

    Besos.

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  4. Los muertos tienen su mundo y sus cosas y es mejor dejarlos ahí, respetando su recuerdo, por supuesto.
    los apellidos nos indican de donde venimos o no, tienen una importancia relativa.
    Besos.

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  5. El mundo de los muertos, en su Mictlan, es lejano a nosotros y a nuestra lágrimas y recuerdos. Que quieran venir a vernos una vez al año no lo tengo nada claro. Prefiero una sola vida, lo más rica posible.

    Un abrazo

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  6. no tienes nada que pagar, ni de esta vida ni de las anteriores. lo único que ocurre es que el cuerpo se deteriora y salen a la luz -muchas veces- las enfermedades crónicas -y otras insospechadas- de nuestros ancestros. es algo que no podemos evitar.

    besos.

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    Respuestas
    1. quise decir: "lo único que ocurre es que el cuerpo se deteriora con el paso del tiempo y salen a la luz..."

      a veces la línea de pensamiento no va a la par con el tecleo y se terminan omitiendo palabras.

      un beso.

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  7. Yo prefiero llevar a quienes me faltan y quise, en el corazón. No creo que otro lugar ni en otra vida. Y para mi el apellido es solo un nombre que nos identifica pero no me define.
    Nadie tenemos que pagar por nadie, al menos, es lo que yo creo.
    Un fuerte abrazo

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  8. El más allá y sus cosas... y este aquí con las nuestras.
    No creo que haya ya nada más, esto ya puede ser según qué instantes vividos un cielo, un infierno como un purgatorio o un limbo.
    Mejor no pensar y dejarse fluir.

    Un besotote, mi chaparrita.

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  9. Los muertos son imprevisibles...

    Un beso vivo.

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  10. Me he mudado tantas veces, y borrado mis huellas (o intentado), que dudo que, de querer hacerlo, mis muertos puedan encontrarme.
    O tal vez sea yo quien deba salir a buscarlos, no lo sé.

    Saludos,

    J.

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La titular de este blog, dama exquisita, dueña de su mente pero no de su cuerpo agradece la visita a este refugio de chilanga triste.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales