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domingo, 8 de marzo de 2015

Gatos en la azotea

Toca hoy echarle la culpa a los gatos de mi insomnio. Calixto anda en la azotea defendiendo de un minino de pelaje negro y de exquisitos ojos amarillos, el territorio que ha ganado a fuerza de arañazos y peleas al límite. Puede ser también que ande de farra con el gato del vecino. Sí, el bicho blanco con manchas verduzcas cuyo amo se queja de que mi Calixto entra a su casa a robarle la comida. Lo que el viejito no sabe es que mi gato entra con la venia del suyo. Vaya con él.

Imposible volver a conciliar el sueño. Las cápsulas verdes han sido reducidas a nada, El insomnio ha vuelto a vencer. Dios de las almohadas hazte dueño de mis párpados y déjalos caer sin miramiento.

Traslado la memoria de mis días -ante la cercanía de una fecha inolvidable por más que intente no recordarla- a una mañana en el hospital.
Había pedido ese día a Barry que me acompañara. El neurólogo cada vez que iba a revisión, me preguntaba si iba sola. Comenté eso con él y decidió acompañarme.

Puedo verlo claro, como si lo estuviera viviendo. De hecho cada año se repite la misma escena. El neurólogo detrás de su escritorio, vestido de camisa blanca y corbata café me veía por encima de sus anteojos colocados a media nariz.
Hizo algunas preguntas a Barry, luego a mi yo ausente, mientras escribía algo en el gordo historial médico.

Todo lo mío es gordo, ego incluido.

Salieron de su boca infinidad de síntomas que como profecías se han ido cumpliendo al paso de los años. La última es mi voz ronca y queda. Mis gritos ya no asustan a nadie. ¡Grita! dice Barry sin darse cuenta que él en su desesperación lo está haciendo por mi.

Si hablamos de exactitud seis años han pasado desde entonces. Recuerdo que lo menos cruel que dijo el médico fue que tengo parkinson de ahí a decir como iba a quedar al paso del tiempo fue cerrar los oídos y no querer saber más.

Dice la señorita médica que las enfermedades que me han atacado desde pequeña eran gritos pidiendo ayuda a un hecho que estaba sucediendo en ese entonces. Nadie supo descifrar esas señales. Enfermarme se convirtió en parte de mi vida. Nunca nadie supo escuchar. En descargo al hecho sutil de llamar la atención -según los que saben- diré que nunca he provocado nada. No soy hipocondríaca. El cuerpo corrobora mi dicho. La verdad es clara como el agua del grifo, tengo un alma frágil debajo de este cuerpo que nadie cree enfermo al verme tan normal como cualquiera. Todo es cosa de empezar a caminar, hablar, a todo.

Dicen algunos que el parkinson es una enfermedad mental provocada por uno mismo. Se debe al no querer soltar querencias ni recuerdos añejos. Es una forma de defensa (todavía no encuentro contra qué). A decir verdad eso me parece una reverenda estupidez -con perdón de a quien corresponda -¿quién querría por si mismo enfermarse?- yo no. Aún no llego a ese grado de degradación. Redundancia pura.. 

Pájaros en desbandada vuelen lejos y sean felices. 

No tengo problema en soltar amarras, querencias de mi propia carne. Mis hijos se han ido del nido y nunca les he llorado. Me alejé de Los Apellidos Ilustres sin ningún remordimiento. Había llegado el momento de irse y lo hice. No hubo problema con eso. Cierto que tengo un problema en comprender que los amigos tengan que marcharse, incluso les ruego no lo hagan pero viendo que no hay remedio lo acepto. Supongo que lo mismo pero no igual sucederá el día que deba irme de La Bella. Lo aceptaré como acepté el hecho de alejarme de dios porque siento que se ensañó conmigo, sin olvidar claro que hay más infelices y desamparados que yo clamando su nombre en pos de una ayuda que nunca llega pero bueno, estoy hablando como es costumbre de mi.

Sigo pensando que dios no existe aunque lo nombre mil veces, la culpa la tiene mi educación católica que envía sin querer su nombre a mis labios blasfemos.

Como quiera que sea mañana debiera no existir para mi y para quienes les importo. Es tonto pensar eso porque igual si no existiera hubiese sido otro el día negro en mi vida.

Apelo a mi deseo de no vivir mañana porque se me da la gana.

Dicen que uno no puede reducirse a ser una enfermedad, a anularse y tener en mente sólo eso. Tengo claro que soy más que el parkinson. Tengo claro que batallo cada día para olvidarme que se ha adueñado poco a poco de mi pero también tengo claro que por mucho que lo quiera no voy a olvidar el nueve de marzo del 2009. Año en el que todo empezó -blog incluído- en este lugar que antes era un sitio más o menos aceptable para convertirse en un muro de lamentos. Me regodeo en mis propias miserias y en el palpitar de un nuevo e incierto día.

Las cosas como son.

Hola, soy Flor de María y tengo parkinson. (Para los que no lo saben, para los que si, es un poco más de lo mismo cada año)

Ustedes habrán de perdonar las ausencias inequívocas de mi.

He corregido tantas veces mi texto que dudo que lo que escribí era lo que quería decir. No importa nada. ¿A quién le importa nada si ni a mi misma importa lo que a esta altura pienso?

Me voy a dormir que es domingo y no se desvela uno nomás porque los gatos tienen fiesta en la azotea ni porque exista el mañana aún en contra de uno mismo..

Abur















17 comentarios:

  1. Eres mucho más que eso y lo sabes. Nos lo demuestras a diario al punto de que casi lo olvidamos. Un beso enorme.

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  2. Descansa querida Malque que aun es domingo y el mañana no existe hoy. Nunca hay un mañana si es domingo.
    Un beso para ti!

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  3. A mi me importa lo que piensas, si estás infeliz, si la puta enfermedad te da tregua y te deja vivir un poco mejor, si encuentran algo que mejore la medicación que te dan ahora, en cuanto dicen algo del parkinson en algún lado pongo atención por si fuera algo concreto que te pudiera decir, respeto lo que decidas hacer contigo misma, yo desearía que aguantaras todo lo posible, pero solo con un sufrimiento soportable, razonable, si es que eso existe, la única dueña de ti misma eres tu, los demás no sufrimos físicamente por ti, tu eres el termómetro y quien tiene que tomar las decisiones, solo te pido que aguantes lo que puedas, pero al mismo tiempo no quiero que sufras mas que lo razonable, por favor... :)
    Besos y salud

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  4. De aquí unos cuantos años... ni tú ni ninguno de los que te visitamos viviremos.
    Se habrá acabado tu parkinson y las enfermedades de cada uno.
    Todo es tan relativo Malque...
    Hasta que eso ocurra intentemos pasarlo lo menos mal posible.

    Besos.

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  5. Ay niña, si fueras un poquito tonta sufrirías menos. Pero estás amarrada a tu gigantesca lucidez e inteligencia. Son un par de traicioneras, trata de no escucharlas, hazte la lesa como que nada.
    Besos y abrazos querida Malque

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  6. BUeno, el blog tuyo es una manera de drenar tus dolencias, así estas permanezcan, pero alivia transitoriamente, el saber que tu dolor es comprendido, más allá de tu computador. UN abrazo. Carlos

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  7. me imagino al parkinson como un cortocircuito en el cerebro donde las extremidades no reaccionan a su mandato, ben porque no les llega la información, o bien porque no las descifra adecuadamente.

    y sí, no creo que uno se enferme de parkinson o de cualquier otra enfermedad, adrede, por traumas o vivencias no resueltas. eso no existe.

    besos.

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  8. Algunas enfermedades nos acompañan toda la vida, pero lo importante es que no queden con ella. Y seguir adelante, al menos hasta donde se pueda. O, quizás, un poco más también.

    Saludos

    J.

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  9. Qué miedo dan los médicos cuando se ponen a hacerse los interesantes y dicen gilipolleces del tipo que las enfermedades se las provoca uno mismo con la mente. Iba a decirte que Dios te coja confesada, pero ya lo haces a través de tus letras y nuestra absolución a tus no-pecados la tienes garantizada, aunque solo sea por lo bien que lo pasamos leyéndote y lo que te haces querer..
    Besos.

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  10. Es curioso lo de algunos médicos, por suerte no todos, que despachan como quien atiende una frutería y parecen más interesados por la charla con el visitador de la farmacéutica de turno y sus invitaciones a congresos en Cancún... vergonzoso.

    Creo que a estas alturas todos somos conscientes de que el parkinson no es algo psicosomático.

    Abrazotes.

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  11. Hola Malque, me dejas pensado y recordando vivencias de niñez.
    Ya llovió que dicen ...no te digo los años jajajaaaaaaaaa pero por aquel tiempo ya mi mamá estaba siempre mal, no quiero recordar cuantas operaciones sufrió y siempre decía a papá
    iré yo antes que tú por edad y por salud ( y encima con una mala leche del copón) ella sigue con sus males, como una rosa ( y con su mal caracter) y el ........ desde el cielo le manda besos
    ya ves la vida
    un beso y un abrazo
    dile a tu gato que no sea tan gatuno jajaja yo creo que va a ligarse a una coqueta gatita

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  12. Todos necesitamos algún muro en el que ir a llorar, mi querida,. Un abrazo.

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  13. El que diga que el parkinson es consecuencia de una patología psicológica es un burro. No voy a poner a explicar aquí de qué se trata (algo sé de ello debido a mi profesión "oficial"), pero no hay dudas de que es de base orgánica.
    Muchas veces me pregunto qué hace que algunos tengamos esto o aquello, principalmente cuando aquello es malo y lo padece alguien que no lo merece por su bondad.
    Un beso grande.
    HD

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  14. Mi padre decía que si se hace caso a los médicos, acabas chiflado perdido, ya que cada uno te dice una cosa.

    Besos Malque.

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  15. No culpes a los los gatos, son tus ganas de seguir expresándote.

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  16. Algo más por lo que pelear pues, Malque.

    Saludos, linda.
    Envíales una ratita a esos pinches gatos... anda que ya les vale.

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  17. Tengo miedo pensar que Dios no exista..... porque tanta maldad en el mundo, porque las enfermedades a personas tan buenas. Querida Malque sigue adelante. Un abrazo !

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Chiquita, de cabeza que cambia constantemente de color. De mirada triste con pestañas de burro. Vive donde puede haciendo lo que quiere. Todo se ve mejor desde un segundo plano.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje