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viernes, 2 de enero de 2015

¿Ton's qué?

Enero es como tu casa después de una fiesta: todo está revuelto. Por más que seas grinch te has dejado envolver por los foquitos de colores y la alegría -falsa o no- de la gente que te encuentras por todos lados. ¡Ah como hay gente por doquier caray! ¿Están seguros que todos vivimos aquí? ¿No se perdieron o algo? Pero, hablábamos del caos en tu casa. No sabes por dónde empezar a poner orden. Con los pelos parados y los ojos como semáforo en alto miras todo y te dan ganas de tirarte en el sillón más cercano. Duermes esperando que al despertar el hada del orden haya arreglado todo pero no. Después de dormir como si no existiese otra cosa en el mundo, abres los ojos y todo sigue igual. Pides permiso a un pie para levantar el otro. Te frotas los ojos, bostezas como león, te pones en pie estirando los brazos casi tocando el cielo. Las pocas fuerzas que tenías las has ocupado en estirarte y caes de nuevo en el sillón. Es en vano, no hay poder humano que te mueva de ahí. Sucumbes a la modorra imperante. Acomodas las manecitas bajo tu cara colocándote en posición fetal -a estas alturas tu cara ha adquirido un gesto de estupidez alucinante- suspiras y vuelves a dormir deseando -ora si de a deveritas- que la floja hada del orden deje de dormir a tu lado y se ponga a darle duro al trapo y la escoba para que cuando despiertes todo esté limpio. Si no pasa así ruega porque alguien llamado señora del aseo o hermana caritativa acuda a ayudarte. Sino, tienes tiempo todavía para ordenar todo. Es viernes, no han terminado las vacaciones, Natalia no está. Tienes la casa para ti solita con todo y su caos pero... tienes razón, vamos a dormir quien quita y al amanecer llegue un ejército de hermanas comandadas por tu hija y te liberen de hacer todo. Ojalá.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales