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martes, 14 de diciembre de 2010

Estocada final.


(Cuento corto al que no he escrito el final porque no sé cual es)..





Que duras pueden ser las palabras y cuanto dolor pueden causar. Más cuando lo que se dice es verdad.
La verdad duele más que una vena abierta. Se desangra de a poco dejando escapar la vida en pequeños hilitos rojos.

Dijiste que si no tuviera el carácter tan fuerte habríamos sido muy felices. Eso me dolió mucho porque todo tiene una razón de ser y mi carácter tiene un origen que tu conoces muy bien.
Me dolieron en el alma tus palabras como sal y limón en una herida abierta.
Te dije que eso ya pasó y no tiene remedio pero trato de ser mejor ahora. No es que quiera que me aplaudas solo quiero que reconozcas el esfuerzo que hago por ser feliz y hacerlos felices a ustedes.

Y para rematar dijiste que yo puedo recuperar el tiempo perdido pero tu no. Y me pregunto: ¿Como es que se recupera el tiempo?, dime.
¿Cómo puedo dejar fluir por fin las lágrimas que escondía en mis pestañas cuando veía a tus hijos tener logros en su pequeña vida?.
¿Cómo puedo hacer para que las caricias de mis manos gordas puedan acariciar los momentos idos?. ¿Sabes que en realidad no están gordas sino que tienen muchas caricias que no di y por eso se inflaron?.

Dime, ¿cómo puedo revivir las palabras de amor muertas en mis labios?. No hay forma, muertas están. Puede que encuentre otras pero esas murieron en mi boca cuando no las dije.

Cuando puedas responderme eso, quizás también tengas la respuesta para la pregunta que me hago todas las madrugadas de ojos abiertos: ¿Porqué a mi?.













Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales