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viernes, 24 de julio de 2009

Felipe.

Es uno de mis hermanos menores, es el penúltimo de los once hermanos.
Yo divido a los hermanos en chicos y grandes, a los chicos les tocó una vida más relajada, mientras que a los grandes, pues nos fué un poco mal en cuanto a que sufrimos muchas carencias económicas, que no con eso quiero decir que no fuimos felices.

El hermano de enmedio, que divide a los chicos de los grandes se llama Miguel.

Felipe era un niño feliz, como todos a su edad, hasta que vino el accidente.
Un día brincando en la cama con mi otro hermano menor, al dar un brinco cayó en el suelo golpéandose la cabeza.

Lloro muy fuerte y mamá corrió a ver que había pasado.
Él solo lloraba y mamá le puso manteca con sal en un papel estrasa que nos ponía en los chichones, cuando nos golpeábamos la cabeza.

Tiempo después, se quedó quieto y mamá volteó a verlo y vió que un ojo se le desviaba.
Lo llevaron al médico y efectivamente un ojo se le desviaba, y tendrían que operarlo.

Entonces empezó desde esa tierna edad, su sufrimiento que lo ha llevado a cargar con traumas que aún hoy no supera.

Le raparon toda la cabeza, le operaron el ojo enfermo y estuvo un tiempo en el hospital
Tuvo que usar lentes, entonces fué que empezó a hacerse retraído.
Casi no hablaba, ya no jugaba tanto, pero lo veíamos normal, aunque lo operaron, el ojo ya no quedó igual.

Casi podía moverlo, pero fijándose bien, se notaba algo raro.
Le dió mucha inseguridad.

Cuando yo iba en la secundaria, tuve una fuerte infección el la cara, tengo la piel muy delicada, entonces cualquier granito se me infectaba.
Mamá me tenía que lavar todas las noches con agua muy caliente y después ponerme un líquido que se llamaba violeta de genciana, que como dice era color violeta, me daba mucha pena andar con mi mejilla morada, pero tenía que hacerlo para que se me sacara la herida, peor es que iba en segundo de secundaria.

Un día me iban a lavar la mejilla con agua muy caliente, mamá dijo que se la llevara con mucho cuidado y al pasar junto a mi hermanito, él levantó el pie, le pegó a la vasija en donde llevaba el agua hirviendo y le cayó en su pie.

Lloro muy fuerte, mamá le quitó rápido el calcetin que se le vino con todo y pellejo.

Lo curaron y a mi me regañaron de tal manera, que aún me duelen los gritos de mis padres.

Ya de más grande, tuvo un problema de sinusitis debido a los lentes que tuvo que usar desde pequeño, he de decir que siete de once hermanos usamos lentes, bueno yo no los uso porque no me acostumbro, pero los tengo guardados, aunque ya no vea ni jota de lejos.

Este accidente costó que no nos lleváramos bien ya que desde entonces nos empezamos a alejar uno de la otra.

Otro trauma más.

Debido a la sinusitis tenía un aliento muy fuerte, entonces él se preocupaba porque trabajaba en un restaurante y pues no hablaba bien de él el tener ese problema, no podía andar diciéndole a todos lo que le pasaba.

Se volvió un ser solitario.

Lo operaron también del problema de la sinusitis, y entonces empezó su problema de alcoholismo.

Mi padre desde pequeño bebía mucho, pero mi hermano fué el único que le siguió sus pasos.
Se casó dos veces y las dos veces se divorció, a veces se nos perdía y no sabíamos a dónde buscarlo, lo bueno de todo es que mis padres ya no estaban para ver eso que estaba pasando con mi hermanito.

Anduvo una temporada dando tumbos, hasta que le ofrecieron un trabajo en Monterrey, que es el lugar en donde está viviendo ahora, viviendo con una muchacha que lo quiere mucho, aunque ella dice que a veces bebe demasiado y eso le preocupa.

Yo prefiero no saber nada de él, porque me preocupa y no puedo ir allá a verlo, es mejor no saber, ó es más cómodo, no lo sé.

Cuando supo de mi enfermedad se puso muy mal y quería regresar para verme, pero hablé con él, es preferible que se quede allá, de cualquier forma aquí no puede hacer nada por mi.

Es mejor que se quede en Monterrey, si ya encontró una muchacha que lo acepta, es preferible que no se aleje de ella.

No sé si volveré a verlo, pero solo deseo que por fin encuentre la felicidad que le ha sido negada en tanto tiempo.


Estoy segura que en donde quiera que estén, mis padres lo están cuidando. Espero que por cuidar a los demás, no se les olvide Felipe.


Por lo mientras, salgo en las noches y veo a la estrella más brillante y le pido que cuide a mi hermanito, al fin que la estrella si lo alcanza a ver.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales