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jueves, 13 de agosto de 2015

Onomatopeya de tres cuartos para la hora (¡chin!)

Primera llamada.

En mis años cuerdos nunca fui a una pijamada. No se estilaba usar ropa para dormir. De niña no necesitaba pijama para dormir feliz. Hay tanto que no se necesita y sin embargo nos hace infelices carecer de lo que consideramos elemental cuando nos volvemos mayores.

He sido invitada a una pijamada, Cómo funciona y qué se hace, npi. Tampoco es gran mérito saberlo pero nociones debo tener pa´ no hacer el ridículo.

A mis años de abuela complaciente acepté asistir a una fiesta -según entendí- en ropa para dormir. Siendo viejita de cuerpo que no de mente, no tengo mucho problema en qué usaré. La comodidad ante todo sin perder el estilo.

Así pues, olvidando que no estaré en mi amada recámara oscura y confortable, dormiré -o intentaré- en un cuarto con mucha luz, vestido con cortinas alegres y peluches y muñecos mirándome fijamente. Le tengo mucho respeto a todo juguete que tenga ojos. Tengo la idea que cobran vida en las noches por eso trato de dejarlos en una posición cómoda. 
Es una absurdidad como mucho de lo que me rodea. Para una mente elemental lo cotidiano puede parecer fuera de contexto.
Acallemos rumores y seamos felices en buen plan.
El sábado en un compás de espera.

Me haré a la idea de que estaré en una cama de esas en las que dormí en mi época en que viajar era cotidiano. Pasear por la república. No fue mucho pero si suficiente.
Añoro volver a Morelia ahí conocí la dicha de ser abuela.
Allá conocí también la palabra traición.
Olvidemos pues su significado amargo. Se puede ser feliz, prueba de ello mi sonrisa franca. Y hay quién dice que soy rencorosa y malhumorada. N´ombre, soy un ser normal como dicen que hay que ser para ser felices nomás no olvido. Algún defecto debía tener.

 Volviendo al tema, pienso en todo lo que puede pasar, si dormiré o no que pudiera ser lo que más me preocupe después de no dormir en mi camita, claro. Como sea, tiendo a caminar un paso adelante de mi destino. Hablo de lo que vendrá si le doy oportunidad. 

Igual queda el último instante para decir ¨Mejor no voy¨ pero le rompería el corazón a mi pequeña anfitriona porque... ¿no comenté que quién me invitó a una pijamada es La Bella?
Ella y Yo juntas como el primer día en que llegué a cuidarla y su sonrisa sería el lazo que empezaría a unirnos.

Del cómo le nació a Natalia la idea de hacer una pijamada hablaré mañana. Ya saben el capítulo dos de tres de este culebrón llamado la MaLquEridA.





Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales