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jueves, 3 de mayo de 2012

Las gordas de Botero






En uno de mis sueños más pirados, soñé -obvio- que Fernando Botero podría hacernos una pintura a La Bella y a mi, con eso de que estamos un poquito pasadas de peso. Bueno, es un decir porque Natalia se solidariza conmigo pero en realidad la gorda soy yo. Botero pinta puras gordas, pues dije: De aquí soy.
Pero qué necesidad hay de espantar a los miles de pretendientes que pululan a mi alrededor, porque se me antojaba una pintura chida donde La Bella y yo saliésemos más hermosas de lo que ya somos, pero era imposible ya que Botero vive hasta la chingada y nosotras aquí.






Además creo que mi choncha panza robaría cámara. No creo que mis naranjotas llamaran la atención o mis apetecibles muslos se le antojaran a alguien morderlos.

No habiendo otro remedio, fui a La Alameda a que uno de los expertos dibujantes me retratara tal como soy. 
Barry le dijo al señor artista que me pintara todo lo hermosa que me veo porque Natalia no iba conmigo así que perdió la oportunidad de ser parte de una pintura famosa, aunque sea de La Alameda y pertenezca a la colección particular de una integrante de Los Apellidos Ilustres.





Así pues el señor dibujante se inspiró en la pinche Campanita y le puso mi cara preciosa. Cierto que con mi cara el cuerpo pasa a segundo plano pero pues uno que es hermosa qué puede hacer.
Todo este cuento es porque no sabía cómo presumir la foto de La Bella conmigo el fin de semana en el que Natalia estuvo con nosotros.
Ella ha cambiado mucho mi vida, jamás pensé que alguien tan pequeñito pudiera hacer el milagro de que no le importe a la MaLquEridA si sale mal en las fotos, con ella al lado qué importa que salga gorda, soy feliz con ella y lo demás siempre será lo de menos.






¿Verdad que somos hermosas?

















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales