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miércoles, 5 de enero de 2011

La cruda realidad o lo que es lo mismo ¿porqué chingados me dijeron quienes eran Los Reyes Magos si yo era feliz?.





Cuando era pequeña mi madre me decía en vísperas de la noche de reyes: Vete a dormir mijita que si los reyes te ven despierta no vendrán¨.
Me iba a dormir soñando que los reyes me traerían mi muñeca Lili Ledy que le agarras la manecita y camina contigo. Cuando la tuviera en mis manos la llamaría ¨Beatriz¨ siempre me gustó ese nombre. Todas mis muñecas se llamaron ¨Beatriz¨.
Cuando despertaba no había muñeca pero si otros juguetes que aminoraban la decepción de no tener en mis manos a ¨Beatriz¨.

Cuando fui creciendo mi madre me decía: Vete acostar con tus hermanitos para que se duerman sino los reyes no vendrán.

¿Me traerán algo?, preguntaba.

¡Haz lo que te digo!, respondía mi madre sabiendo que podría ser que me trajeran algo. No a ¨Beatriz¨ sino otra cosa. Las más de las veces, una pelota.
Cuando los reyes empezaban a traernos una pelota, era señal inequívoca de que serían las últimas que nos trajeran algo, ya ni pensar en ¨Beatriz¨.

Pero aún me dejaban algo... lo que sea... lo que fuera... algo... algo que me dejaran en mi zapatito decenas de veces remendado y lo agradecía aunque en mi mente le mentara la madre a los pinches reyes que solo me trajeron ¨algo¨.

Cuando ya más grande mi hermano gemelo me dijo: ¿Ya sabes quienes son los reyes?. 

Fue cuando maldecí que me abrieran los ojos en forma por demás cruel. ¿Porqué si yo era una nena linda y preciosa, aún lo soy). Si no me portaba mal ( un poquito, no mucho). No me peleaba con mis hermanos (casi nunca, bueno si, muchas veces pero así es cuando hay hermanos chingaquedito), no decía groserías ( nunca, so pena que me sorrajaran un mandarriazo en plena boca).
¿Porqué si obedecía a mis padres? ( porque si no obedecía el cordón de la persiana encontraba lugar azotándose en mis piernitas. Si mi madre  viviera en estos tiempos ya me habría quejado en derechos humanos, y en derechos de los niños y en cuanta madre de asociación hay de defensa del menor y la familia y la chingada). 
Pero no, lo único que hice cuando el gemelo me abrió los ojos fue irme a dormir deseando que los reyes se fueran a la chingada con todo y sus juguetitos que al fin a mi ni me gustaban, ya era grande. Ya había crecido.

Al fin que cuando creciera podría comprarme a ¨Beatriz¨ y a miles de ¨Beatrices¨ más.
Y me duermo temprano pensando que ahora si los reyes me traeran algo aunque ya no les miente la madre porque ahora ya comprendí que a veces se puede y a veces no pero de que quise que se fueran un poco más allá de la chingada no se me olvida. Tengo disculpa, era niña y los niños no entienden razones y descargan toda su frustración en sus padres que son a los que tienen más cerca.

Hoy me duermo poniendo cualquier zapato al fin que ahora ya tengo de donde escoger. Y me duermo temprano con la ilusión que me dejen algo aunque sé que ¨Beatriz¨ nunca estará en mis manos. Ya no existen las muñecas Lili Ledy que caminan agarraditas de tu mano y te duermes con ella para que tus hermanas no la toquen con sus manecitas curiosas.
Y me duermo pensando en su vestido rojo con blanco y sus zapatitos y calcetines blancos. Su pelito café y sus pequeñas manos que olían a ¨Beatriz¨ . A mi muñeca ¨Beatriz¨.

Y hoy me dormiré temprano pero no esperando a los reyes. Es que no he podido dormir pensando que ya no vendrán porque los niños ya no existen en casa.

Y ya, al fin qué y qué ¿a quién le importan los reyes?, al fin que ni existen.

He estado del otro lado de donde vienen los reyes magos y creo que al menos en el poco tiempo que me dejaron algo lo disfruté mucho hasta que supe quiénes eran.
Fue cuando entendí que ¨Beatriz¨ nunca estaría en mis manos porque los reyes no eran reyes y mucho menos magos aunque el esfuerzo que hacían por dejar los deseos satisfechos de unos pequeños tiranos fuesen sobrehumanos.

Blah! creo que nunca me repondré de esa cruda verdad.








Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales